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tritio, e seticinbare de 1927 AVCOUN flaría, tipo perfecto de la mujer Para tovocer a la mujer porexcegecia; para tenes noticia cierta del geargo que ha recibido de Dios; Ca considerarla en toda su belle¿iusaculada yoltísion; para forcuse alguns idea de su inflarucia gntifcadora, no basta paner la ás en suellos bellísimos tipos jela piesia Hebraica, que hasta pera hau deslumbrado vuestros as ybanembirgado nuestros sen.
jtes dulcemente, El verdadero ip el ejemplar verdadero de la sejer on es Rebeca, oi Dévora, bi pesposa del Cantar de los cante ss, leva de iragancias como una ae de perfumes. Es necesario ir eisalóó, y subir másalto; es neceuñio Megar la plenitud de los sempos, al complimientode la prisitiva promesa: para sorprender ¿Dios formaudo el tipo perfecte de mujer, es qecesario subir hasta ¿tono resplandeciente de María, Yaría es mua criatura aparte, más pla por sí sota que toda la ereadís: el bombre no es diguo de toersas blancas vestiduras: la tierra ces digna de serviria de peana. de alfombra los paños de brocads sn blagcura excede a la nieve gee euaja en las móntañas, sn rosicler al rosictler de los ciélos, sa espleodor al esplendor de las estreias, María es amada de Dios, adonda de los hombres, servida de los icgeles: El hombre es una ¿riatn.
rrobitísima, porque es señor de Ja tierra, cindadano del cielo, hijo teDios; pero la: mujer se le ade»
inta y le deslustra y 1e vence, porque María tiene nombres más dul.
esa y atributos más altos. El Padre LhNama hija, y le envía embajadoses: el Espírito Santo la llama es.
posa, y le hace sombra cod sus des: el Hijo la llama madre, y hace se uorada de su sacratísimo vieñtre:losserafines componen sn corte: dos cielos lá Naman Reina; los hormtres Ja llamas Señora: nació sin saucha, alvó al mundo, murió sin ¿olor, vivió sin pecado. Ved ahí la mujer, señores, ved ¿hí la wnjerz pórque Dios en María Ls ha santificado a todas: a las vírgenes, porque ella fué Virgen. lis esposas, porque ella noé espoza las viudas, porque eila fné mndasa las hijas, porque ella fué bija; a las madres, porque ella fué medre. Grandes y portentosas mamvillas ha obrado el cristianismo en el mando:él ha hecho paces entre el cielo y la tierra:ha destruido la esclavitud: ha proclamado la libertad hrriana y la fraternidad de los hombre; pero con todo ésó, la más portentosa dé sus marzvilles, la que más honéamente ha infinído en la ewmititución de la sociedad domés.
tica y de la civil, esla santificación dela esujez, proclamada desde las ¿turas evangélicas. cuenta, seres, qué desde que Jesucristo habitó entre nosotros, uí sobre las ptcadores es lícito arrójar los baldones y eliasulto; porque hasta sus pecados pueden ser borrados por sos lágrimas. El Salvador de los hombres puso Magdalena debajo dé sy amparo; y cuando hubo Hlegado el día tremendo en que seanubló el sol y se estremecieron y disloca100 dolorosamente los hnesos dela tierra, al pie de la cruzestabanjontassuinocentísima Madre y la arré, peufida pecadora, para darnos asf evtender, que sá ámorosos brazos están abiertos igualmente a la inocencia y al arrepentimiento. Doxoso Cortés Jrás por él camino Trás por el camino buscando a Dior; pero atestoa las necesidades.
de tus hermanos. En cualquier momento, en cualquier lugar, entre cua quiera como paña, te formmtarás la admirable pregunta de Franklin. Qué bieo pueta yo hacer 19012» siempre encontrarás nua res puesta en lo hondo de tu éorazón.
Apareja el oído, los ojos y las Manos, para que nloguna necesidad, vioguna augustia, sinpún desamparo, pasen de largo.
evaudo a vedie veas ex la caFrétera lleva de huellagque relomo bra al sol, cnando el camivo esté Ja, solitarió vnélvete. iumeciataMente ¡hacia tu Dios escundito.
Cómo es que ro me buscabas, o mfu. Te buacabz, señor, pero en 105 Etros. IY me habías encontrado. Sf, Siñur, estabas en la angus Ús, en la necesidad, en el césvaEniexto de 1os ctros. Es, por toda respuesta, sonreía falceménte.
AxsD9 NExvO Ss LU EI DIARIO DI?
pa COSTA RIC AURIA DOMINICA.
La Caridad Moderma Vamos a celebrar yu RUCENO Yer daderamente digno de conmemoración y de alabanza, uno de 0506 bechos que se confunden en elocuente armouja la. miseria y el Injo, la alegría y la tristeza, las lágrimas y las sonrisas, los placeres y las penas, lauoche y el día.
Es preciso que la naturaleza sed testigo de esta confusión humana; pero 00 ha de ser la vaturaleza brutal, ignorante, desordenada, tigóaoslo así, empírica, aíno la naturaleza ilustrada, corregida, clasificada, científica, Se trata de uu baile, que es el bello désordea de la sociedad, ed el Jaráfía Botánico, queesel orden científico de Ja naturaleza.
El jardín se convierte en un t21ón; aquellos ¿rhboles severos ia. sensibles van a presenciar lan tiernas locuras de los más tiernos entimientos; el fausto y la alegría vaa a renvirse alí, a celébrer las angustias del hambre y la estrechez de la miseria.
Es una fiestá en nombre de loa pobres, un placer en nombre del dolor, qua felicidad en nombre de la desgracia.
Semejente prodigio lo deberos a la profonda caridad que se anida en el foudo insondable de nnos cuantos corazones sensibles.
El interés que en las almas coma pasivas inspiran la desgracia, el desamparo y la miseria, no ba teuido punca manifestaciones más espléndidas, la tristeza, la compasión o la pena que despierta en el alma el G2 ZA NOZ Prosa de Belgas Selgas nació en 1824 y falleció en 1882.
Era él, como muy biea dice Bremon, us estilista de exquisita espontaneidad y en su sdwirable prosa brillaban los perícdos cortados y pintorescos, juegos de palabras deextraordinaria novedad en las que se altergaban las frases seutenciosas toz los retruécanos agudísimos o con las delicadas expresioses del sentimiento.
El artículo que hoy publicamos conÉrma el juicio expuesto acercá de ¿quel ingenio español. Py. Por qué so hemos de levantar la Serna bondad de nuestros corazones sobre el brillo de nuestros placeres?
Hablemos don franqueza. Qué es caridad. La caridad es la primera delas virtudes; conziste sencillamente en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.
Perfectamente: pero ¿quién ha dicho que el moverse, ya en una dirección, ya en otra, ya la vez en todas direcciones, es aborreter al autor de todas las cosas. No bailó David delante del Arca? Amar al prójimo a sí pismo. Santo cielo. Dónde se ama 21 prójimo más que en un baile? bien. porqué bailar Cuatrocientas personas, todas escogidas; se rengieron 21Í a dar al muudo público testimonio de la seasibilidad de sus corazones, Habían acudido presurosas a la cita de uu belle, con Puntoalidad consoladora. Qué esmero es la caprichosa yariedad de los 2dornos. Qué gusto en la riqueza de los vestidos ¡Qué gracia en el encanto de aqnellás sonrisas. Qué fuego en los relámpagos dé aquellas miradas. Qué añicción en aquella alegría!
151 6u fet, espléndido. La orquestá, incomparable!
Qué wals aquel. qué polikcas GRATIA una idea poética y oscura, Era como una Hra la espesura del bosque; y en la pálida ribera padecía la tarde, cual ai fuera azotaron el piélago dormido; el silencioso adiós de tu pañuelo.
EL PAÑUELO Poco a pocó, vistiendo a otra hérmosure, Todo en elia encentaba, todo en ella atraía; su mirada, Su gesto, sn sonrisa, u ándar. El ingenio de Francia de sn boca fnía, Era llena de gracia, como el Avemaría; jquien la vió uo la pudo ya jamás olvidart Ingeuna como el agua, diáfana como el día, PLENA. suma, duro sobre duro, Cada una de ellas echa, bajo la forma de dos duros, un óbolo misericortioso en el platillo de la miseria, y sen como quiera, al ín los pobres recoges la socia, siempre respetable, dediez y seis quil reales.
Duezos, digámosto asf, de esta pueden roy bien considerarse ricos.
Ellos exclamarán. diez y seis mil reslos! Somos felices.
En medio de esta alegríz llamas la prerta, y la puerta se abre y entrz el fondista. El fondista trae una cuenta, esta onenta dice: cBufet. ocho rezles. Golpe tremendo!
Ta caridad danzante 2bre el 2petito, y cuatrocientas persoúas que paran la tarde brileudo a beneficio de los pobres, por pura caridad, necesitan tener a la mago 402 mesz medianamente espléndida que dé vigor a sus miembros, fesfallecidos por el peso enorme de tan grande. obra dé misericordia.
El bufet era iodispersable, y fuerza es decirlo, el hambre paga.
el buffetf. Vuelven a llamar 2la puerta; la puerta se abre, y entra Otra cnenta, en Ja gne, poco más o menos, puede leerse lo siguiente. Alquiler de las silize. mil realea. Los pobres, en la imposibilidad de hacer otra cosá, pigán y souspiran, 2nuque el pobre es el único que no puede deber.
Si pudieran deber, probablemente serían ricos: sena vecés nuestros labios, como locas EL BESO aquel cielo de encantó y primayéra e puso negro, cual si lo inyadierá un perdón de suprema desventura.
Como las alas de bn slción herido, los remos de la barca del desvelo Cayó la noche, y entre el mar y el cielo quedó por mucho tiempo suspendido rubia y nevada como Margarita sin par, al influjo dé su alma celeste, amaneció.
Era llena de gracia, como el Avemaría; quien la vió no la pudo ya jamás olvidar.
Cierta duice y amable dignidad la investía de no sé qué prestigio lejano y singular.
Més que muchas princesas, princesa parecia: era llena de gracia, como el Ayemaría; quien la vió no la pudo ya jamás olvidar.
Yo gecé el privilegio de encontrarla en mi vía dolorosa; por ella tuvo ña mi anbelar. y cadencias arcanas halló mi poesía, Era Heva de gracia como el Avemaria; quien la vió no la pudo ya jamás olvidar.
Mariposas de amor se perseguían; Los tuyos de dos míos siempre huían. siempre se juntaban nuestras bocas.
Los míos murmuraban. Me provocas. Los tuyos: eMe amedrentas. respondían, anuque siempre a la fuga se atenían, Las veces que fugaron fueron pocas.
Recuerdó que una tarde la querella En el jardín llevando hasta el exceso, Qhisiste huír, más por mi bnena estrella, En una rosa el faldería fué presó, que después besé la rosa aquella LzE0PO1, DO LUGONES PAIS espectáculo. de las destichas ajevas, nóse habían concedido más que dos maneras de manifestarse: por nieuio de las lágrimas, por medio de las limosnas.
La caridad no había encontrado más. que dos maveras de ejercerse.
No sabía más que llorar con el afligido o partir el ¿Pan con el desamparadó.
Esto es; consolaba o socorría, lo que es lo mismo: unas veces diba, y tomaba otras veces.
Daba la límosna de zu bolsillo, el pan de sa mes2z, y tomaba del iefeliz, quien socorría, la parte de pena necesaria para dejarle consolado. Pero este erá uu pr demasiado vulgar, una compasión.
paco distivguida, nu modo de hacer biea ramplón. sia buen gusto, sia elegancia, sin faustozuna caridad, en fia, demasiado pobre, sin briMantiez, sin celebridad, sio gloria.
Una caridad que séocuitaba, que se escondía, como si se avergonzara de sus obras, no tra diguz de este sigló de la publicidad.
Tuna: caridad sin joyas, sin Coches, sin encajes, ciertamente una caridad demasiado infeliz, La tristeza, la compisión yla pena que despierta en el alma el espectáculo de las ajeuas desdichas, prorrurpe hoy en magníficos bailes, estalla en soberbias festas y sé deshace en alegría, en placer, en vanidad, en lujo. Tristeza que se perfama, compa.
sión que baila, penaquese divierte. Ah. Por qué la cericad ha de tener laa lágrimaás eu los ojos, la tristeza en. semblante y la pena en el almz. Por qué la caridad ha de ser modesta? mejor dicho. Por qué la modesta ha de ser uu virtad. Cuánto, cuánto la quise! Por diezaños fué mía; pero flores tan bellas nunca pueden durar!
Era llena de gracia, como el Avemaría, y a la Fuente de gracia, de donde procedía. se volvió.:como gota que se veslye la mar!
Por heberme ayudado a darte un beso. MANUEL UGARTE. AMADO NERVO no ha dé ser nua obra de miserlcordia. por qué la virtud no ha deser una festa. por qué el placer no ha de ser compasión. Ahl. seríamos todos tan virtuosos!
Es verdad: convertid eu virtades todos los vicios, y la naturaleza humasa habrá llegado a la plenitud de su perfección.
Declaremos que todo es bueno, y el hombre más perversose verá en la imposivilidad de ser malo.
filo es que sería edificante el espectáculo que debió ofrecer el Jardín Botávico las miradas de oz curiosos.
La cijo, qué lujo, qué maguificeacia!
Es décir: T¡Qué sclicitná para los pobres. Las palabras no tienen bastante valor para que podamos rendir con ellas el tributo de alabanza que el prodigio de esta caridad merece.
Es preciso apelar a los números, que son más elocneptes, más seves ros y aás inflexibles.
Hagamos un cálenlo, Cuatrocientas personas acuden presurosas a la cita, que en el más serio de los jardives les da la más.
alegre de las caridades.
Ocaso. CPalsaje de un pintor colombiano. La noche ha abierto sus oscuras ales y arropado con ellas la extensión iemensa, que se pierde allá a lo lejos como un largo lamento de dolor.
En la sombra los árboles. meditan.
dijérosé que sufren, uD2 voz estrangulada en las tinieblas, lucha por alcanzar a los. álres su canción.
En la manche nocturna, el gris doliente de un seuderito triste se borró allí un panteno bajo tu cielo agónico, retrata ese cielo la aflicción.
Todo es negrura. Sólo en Occidente plañe un grito de púrpura el color, cual si én silencio allí se desengrara trágicamente herido un corezón. Das Jlórez Fernéndes aquellas. qué animación, qué regoY además. cómo han de negarse pagar úna deuda tan justa?
Cuatrociéntas personas atarcadas en socorrer la miserja de los pobres, Zué habían detener vua silla donde sgentarse?
Las sillas so podían suprimirse.
Un nzevo golpedado en la puerta anuucia nua nueva visita, No hay manera de negarse, porque la pobreza nose puede ocultar.
La puerta se abre portercera vez.
Es una eventa alegre, la cuenta de los músicos, que dice, duro más menos. Orquesta. dos mil reales. Uo baile sia música ssimposible.
Los músicos són absolutamente indisp bles a los nadie sele ha ocurrido jamás bailar sin ton ni son, No hay más remedio qué pagar, De los diez y seis quedan cinco; pero vuelven a llamar a la puerta. Quién es. La cuenta del alquiler de iz magnifica tienda de campaña que ha servido de salón en el baile campestre dado a beneficio de los pobres. gué quiere. Puesta y quitada, podrá sobir 1o0s. dos mil reales, Una tienda. era al, de abáoluta necesidad, porque zllí había de con prarse el Sulcé placer de hacer bien. Quedan tres mil resles. Pero la campanilla de la puerta parece inczuvwable, y vuelve a FOnár.
Es otra cuenta: la cuenta de los ast03 menudos, que lo sumo puede ascender a mil reales.
Pero llaman denteroz ¿3 poerta, Jamés se ha visto la caza de la misería més trecuebtada. Es otra cuenta.
Era preciso que lcs pobres to»
vieran allí cirsto número de cria.
des para servir a los ricos; alguna Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y uventud, Costa Rica PAGINA CIBCO Pi Sa sátira de Doltaire Voltaire y Pirón fueron a pasear: ec juutos algunos días a una tasa de campo. Une vez, denpués de una acalorada discusión, Voitalre ze separa brescamentede su amigo ae va a pesear soloeg ne bosque, Pirón. ofendido por ext couducta impertineote, se dirigió 21 cuarto de Voltaire y escribe sobre la puertala palebra bestia, Uga hora más tarde se presecta el greu filósofo en el cuarto de su amigo. Pirón le recibe amigablemente y le dice. qué debo el honor de verlo pormmi cuarto. Ee visto su nombre sobre mí puerta contesta Voltaire y vengo pagarle su visita, ODración Daronil Eusedadme que 60 minutos ha.
cen maz hora, 16 oozás unz libra, y cien cebvtayos un peso. Ayudadmae de tal modo que pueda acostarme, por lá noche, con ura conciencía limpia, sin revólver alguno bajo la almohada, ui acechanza a gn.
ua tampoco de rostros de aquellos quienes haya podido causard2no. Concededme el que pueda ganaro me mi pan honradamente, y que al genarlo, obre cou los demás como quisiera yo que ellos lo hubieran hecho conmigo.
Suz «Cuaudo llegné a micasa llevaba deshilvanado mí pensamiento, Mi viaje esa tarde tnvola soledad de los abandonados.
Sentía mis oídos el rumor de sus palabras hecho cautode mielane colía y veía esquivos sus ójos de silencio donde hablaba medrosa la voz de las sombras, Entonces se paralizó mi corazón y soialma se foca la obscuridad de la noche de su vida. Yo la miré eb su cuarto solitario como sobre ruinas y prendí milámpara de gra cía y toqué mi música de ensneño, pienso qne bice bien, porgue edtonces ví sus pasos desorientados.
seguir un rembo fijo.
IV TORGUESEFE El cartero málo Madre, dí. por qué estás tan callada y tan. quieta, echada ahí en el suelo. No ves que la Jinvía en»
tra por la ventana abierta y que te estás mojando? Mira, sou las cuatro, y mi hermano y yo tenemos ya que irnos al colegio. Qué te Pasa, madre. por: qué estás asi. Es que no has tenido hoy carta de papá? todo el pneblo le trajohoy carta el cartero; sólo las cartas de papá se las guardó en. sú saco para leérsetas él. Mad:re, estoy seguro de que él cartero es un hombre muy malo. Pero no estés tú triste, madre mía. Oye, malaya es la feria de la aldea de ahí juuto. Que vaya la.
criada y me cómipre plumas y pa»
pel. Yo te voy a escribir las cartas. de papá: ya verás como no encnén»
tras vi una faltita;te escribiré des»
de la a basta la Te ríes, madre. Te figuras que yo no sé esa cribir tan bien como papá? Verás.
tú; rayaré el papel con uni regla y haré bien grandes las letras, cuando conc nya. piensas que voy a ser tan tonto «como papá, que echa la carta én el bolso de ese antipático cartero. Tela traeré yo.
mismito sie esperar y te ayudaré a deletrearla. Ya sé yo que 2l cartero vo le gusta darte las cartas más buénas. TáGorE vez hau de echar los pobres ja casa por la ventana. Qué quedad.
Se renneo cuatrocientas perso»
pas, y sé cana mismas nu baile espléadido a beneficia de 103 po.
bres. Se les pnede pedir más? en el foudo de todo esto. qué hay? Justoes decirlo: un bello sentimiento.
La caridad tiene gue Hlamar a las prertas del corazóu moderuso con el aldxbón de na ezgofíico hiile, de un baile en el cal ño falte re»
quísito ni atractivo.
Los pobres no pierden nada, y al ña gozan 2370; pero la carid. d, jah! la caridad seconvierte en placet. Delicias del nuezo parazsa.
Este documento no posee notas.