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A. roniz Garay está esctecto. Eliravito le y Po teeromeniore cs Nz5 PAGINA IL!
El pescador y eTturista Erre pacilo lleva en 12 Darea amorosa Tn veico delis dedates, Atorz, el ctilizo quite remar. Alrsz saber de 63 (Que cez An iso Están cmatdó 323 exas Loras. Seta quito ll ena.
aanits se tac podido eaí. Lt de Enea: pasar isicvernilcs.
Mas, 2l poco rato, le gue le tarta es precicamente agoella persilsténciz en el zlejamiento de la misada.
Buscaba ex lox ojos Cel pescador ura 2probación o usa crítica, Encuéstrales obstipadziente 2nsegte3.
Atora, loqne en ellos brscaria es na consejo. tampoco la enenestra, fkbora, cnaudo parecegrede pronto todo el mar se ha vuelto difícil y hostil, lo que brscaríz es nua oferta de colaboración, Pero los azules ojos marineros siguen 2y0 noz de mirarle, Aún no hen mirado, y ya el pes cador se ha puesto de pie, Apenas el cigarrillo ee ha congumido. El, sia decir palabra ha vuelto 2agarrar el jnego de remos, Yel torista, sin decir palzbra, se lo ha deyueito. ahora éste es quien va sentarse 21 timób. 2c230 Ok derrotal a vestirse con la cindadana cazadora.
Así, los pueblos. Así, sua goberuzutes. Esperaa éstos taelvez de nuas elecciones saución, aprobación, consecuencia, consejo, oferta de colaboración, olvidan que loz pueblos cuando wuélven a agarrar los remos, lo hacen síu promunciar palabra.
EUGENIO Ors. Sabéis quién soy?
Yo soy la ruina de los grandes propietarios.
Yo soy el tormento de las clases medias, de los burgueses, de los campesinos acomodados.
Yo soy el naufragio de los pobres.
Yo soy la tevtación de laz mojeres jóvenes.
Yo soy el padre de la lujuria.
Yo aoy la ruina de los hogares.
Yo soy la pesadilla de loz ua»
ridos. Yo soy la muerce de los más s6lídos capitales.
Yo soy el instrumento de la corenpción.
Yosoy la llave de la puerta de machos corazones femeninos.
Yo soy el precio de compra de muchas inocencian, Ya soy el enemigo de la paz de los hogares. Yo soy el demonio que atrae los grandes castigos iniciados por el cielo, Yo soy la causa del Dilavio; de la pérdida de Dina, de la reina de Babilovia, Nícive, Roma, Grecia y Cartago.
Yosoy el demonio que fragua los malos deseos, Yó siembro la desesperación en el corazón de los pobres, Yo soy el padrede los aduiterios.
Yo traigo la concnpisceocia de ta carne.
Yo cierro el corazón para que no dé entrada a los pensamientos geTerosga.
Yo soy la sed que no se sacia, el icegoque no se extiugrue, la teatación que no se aleja, Yo soy el paére de ura hija que habita esntodosl mundo, lacmodar. Yo soy el padre del escandalo. Yosoy li secilla de los melos pensamientos.
Yo say el que perdi el rico Epn16z del Evangelio.
Millares de peracoza asisten 2l templo, 1o por apradar e Dios y irle misericordiz, sino por 62ciarme mí.
Ya absorba todo el tiempa, de millares de mojeres, Yo tergo alorzócres los clizos. Yozue peo plazas, los salones, y Voy pre sectario destirmcamiente es la misma ciés de cración, para at la puersa tolza los demceios.
Ccompaderos.
Yo lavo lis 323 21 ace cra en urz, si ex todos sizo Y a desgracia Aprcas piaradala Cesgraria tezemos la sensación extraía debibes ciredeción 202 Ry Merz yoo qré uargoilidad isietizsa, ez elsero delos más grandes Coloca, Ll SECOGEISZ por mittia chesGiemcia.
Estengestima lemecteziboried. 20;y 2kora q5e ucs bel sl fogtdo, iodo respira TETAte.
Tnchin act sin descanso, en cada IL2 de nrestos 2113, y ecn freertocia vemos, pero sin dearcos erecta de ello, porgoe 20 abrizos Ica ojca sino arte J2a cosa sin ic.
putencia, la sombra de esos combates en que unestra rolurizd uo pueda intervexir, HÍATEICIO MARSTERLINCH De Gabriela Mistral «Era puz charca peguela, tod2 pútrida. Cuzcto cayó en ella se bizo impuro: l2s hojas del rbol próximo, l25 plumillas de un cido, hasta los vermes del fondo, máa negros que los de otras pozés. En loa bordes, vi nua brizua verde.
El rbol vecino y unas grandes piedras lz rodeaban de tal modo, gue el sol no la miró ponca ni ella supo de él en su vida, Mas un buen día, como levanta»
ran una fóbrica en los alrededores, vinieron obreros en busca delas graudes piedras.
Fué eso en ua crepásculo. Al día siguiente el primer rayo cayó sobre la copa del ¿rbol y se deslizó hacia la charca.
Horció el rayo ea ella su dedo deoroyel agna, uegra como nu betún, se aclaró: fu rosada, fué violeta, tuvo todos los colores. ua ópalo maravilloso! Primero, un asombro, casi un estapor al tras, pasaria la fecha luminosa; lnegr, un placer desconocido mirándose trausfgurada; después. el éxtasis, la callada adoración de la presencia divina descendida hacia ella.
Así la mañana, el mediodíz, la tarde. El árbol veciuo, el nido Cel árbol, el dneño del nido, sintieron el estremecimiento de aquel acto de redención que se realizaba juntoa elfos. La fisoromía gloricsa de la charea se les artojaba nuna cosa insólita. al descender el sol, vieron una cosa más iosólita 2ún. La caricia cálida fué durante todo el día ab sorbiendo el agua impora insensiblemente. Con el último rayo anbió la última gota. El hueco gredoso quedó abierto, como la órbita de Dn gran ojo vaciado.
Cuando el árbol y el pájaro vit»
rom correr por el cielo una unbe fexible y algodonosa, utuca hu»
bieran creído que esa gala del aire fuera su camarada la charca del aire impuro. GABRIELA MISTRAL, frazo tan bieo, que vi siguierz se piessa en abuyeutarmecon el agus. Córmo, uo me conocéis?
Yo soy, EL LUJO: ricto de la grandiosa o tit con arpegios celebran y de raras orquídeas, exutelosss ocultan el Hermaro gigantesco de carne perínmada que tu ironda embelleces, es el ansia de amor, Eres bueno y hermoso, Ce las aves mudo, Das, sEiets csutivo, Hegarás a cier RA recia épocz. Le noto exe bi Gicufeur que eo: su máguisa por liza calles de la capitalina cindal, cuendo en el ajerres Cel trabajo armenteba2sus Daberes, 255»
loso de casiree con Ros2, Era sn noviz fresca como ru2 magrolia, alegre como Dnas Casta.
Zuelza y cor teniaZos ojaz05 negros que esparcíau Jumbrea.
Ciandia y yo íberzos a 2padrinar la bota. Estoy a punto de interroger a José sobre la gentil moza; pero Él me interrumpe aludiendo 5a deseo de ver a Claudia. Le conénzco al aposento; y se la muestro: sumergida está ella en el sueño, soxriendo con sus labios de fresa, ocnlta pur la penumbra que fiota en el reciuto. José, mi viejo compadero de fatigas, adivina la dolorosz expectación enque estoy, y su pesadumbre se mapifesta en sus pupilas hamedecidas por el llanto.
Atempera el dolor una frase delicada, caricia amistosa en la que sentimos el ritmo de un corazón fraternal. Aute la solicitud del bondadoso José, responde mi alma; como responde el tímbre a la presión de la mago. Con qué emoción le recuerdo! Boscrdirimeldiozit exato de exprezacma, cómo s2 do leressrzja. Vierte sobre la herdz que sapgra, el bálsamo de en cozsdación profundamente sincera, Ze la vida toiste señor!
21 proferir José esz sencilla fra.
se, 2civizo que Él también tiese agruúzs congojas.
Le pera que ue oprime la vierto en el peoño de José, Le veo intensamente conmovido por lz corgoja irremediable que me roded. Hay lesgracias más crueles, me dice. Trémulo y vacilante me hace su coufifencia. Recuerda Rosa, mi novia?
Sn mirar penetró corazón adentro, xyasabe yne era mi prometida, La amaba por hermosa y por hoavada. Cuántes vigilias y cuántos trabajos he padecido para ahorrar el dinero vecesario para nuestro enlace. Ni la lnviz ni el sol me han detenido. Mi aufo ha sido preferido en la capital, y en los tazínos y calles ha corrido altivo y veloz, Apenas una hora me quedaba para dialogar con Rosa sobre vuestra futura felicidad, todo correr comía, bebía y amaba, estimulado por el deseo de ganar dínero para casarme cuanto antes.
Una noche Muviosa fuí contratado por no magnate acaudalado. En las altes boras de la madrugada Princesa de la luz, radiante y viva, la mariposa azul de alas gloriosas, de un uiño entre las en instante fatal se ve cautiva.
El rapaz la sujeta y ella, esquiva, desflecando sus sedas luminosas, logra al fin en sus ansias dolorosas de aquellas manos escapar furtiva.
Del niño entre los ella deja, al hnfr con raudo vuelo, manos caprichosas dedos inhumanos el turquí de sus tintes soberanos. ve al intante, con extraño anhelo, de azul teñidas sus pequeñas manos cual si acabaran de tocar el cielo!
Alfredo Gómez Fatme OCA eS Nado mar Huun ME de vegetación, crecda úntes que Adán el soplo del divino Hacedor; en tus ramas fioridas, los alados cantores, su existencia fcliz fragantísimas flores preciado matiz. i En tu ruda corteza, los coleópteros bellos hsoen vida 3rmonios2 de risueño soliz. bajo un Sol que te envíz confortantes destellos y ca graz cielo tracquile que presagla 12 par.
cedro (Para el líbro de la Sabana. Cor los auchos girones de ta fibra preciosa teje el hombre los nidos en que forma su hogar; y zo escucha los eyes de tu voz angustiosa al sentir el acero que te va a destrozar. Comprender no ka sabido cómo sufres, kermeano, cuardo herido en la entraña, sia poder combatir, se desploma ta cuerpo vigoroso y lozano, pues, amando la vida, no quisieras rorir!
Was tá camples, sufriendo tu dolor, el destino que el designio te impore de la izmersa crezción; del Monarca divino, gcecosprecia, soberbio, se gloriosa misión?
sólo el hombre, la imagen. Alfaro Cooper Picoia Tres 21 2ra 3z Santis asterila je, la cual felíz yo ef facie me ici. Se meta El TEA aveciaa ¿oro Mi migiYesos par ta aveción ag la tEreccióz setuada. La rocha, y sobre tala, la JITi2 qre arotata irostea, me EnpilS ver re ch cnio inerpresto en icarico.
La smeonfilz Í1é Ecmiile; peo canto la Ceseorcelóa como yo salio mas Deo. De policial acecíse e iuciicó la escecaz y, ceoccal zz Hzy desgrecizó GU2LA Anjy2.
Mezas Candia Ipiaricenter, Sus palabras te te arejombresas y dsloridas, cordatan en 2quel momento ua impresión de nilo: las notes de Urna ceopanz aue ¿cuccieta la zgoniz de un condenado muerte, Esa resonancia tenía la voz.
La bgnra errzbi en el recinto, isprecisa y pegre, como visión guisérica que plesmara 12 noche fan.
tesma icecercible, símbolo del evigma que azoté; y clavienel zadero del dolor a la bumanitad irredimible, l2 homenidad que vuela hacia el misterio de la muertecon sus deseos, iinsiones y remordimientos, Les palabras de José zbrasaban wi carce, como puntas de fnego sobre una úlcera. la imponente realidad de su desgracia conson2b2 con la mía, En la sombra él murmuraba. Todos caminamos por el dolor. la de su consolación. Mi tormento tevía xa raíz en lo natural elrremedíable, mientras su corazón padecía el oprobio de la traición.
No estoy sólo en el áspero viaje.
Imagínome que la pluralidadde dos seres rebnullen en la tierra cargados de dolores. Unos adelante, encabe. zan la legión de miserables; otros, rezagados en la jornada, jadeantes, destacan sus semblentes fatigados en la polvareda qne levantan sns pies; pero van todos camino de la muerte.
Eu la sala heuchida de obsenridaod vibra la voz de Jos. Por qué permite Dios estas amarguoras? El, hace florecer les yerbas; enciendelas estrellas y piotala aurora en la cúpula del firma»
mento. Por qué nos sube al cielo en alas del amor, y después nos deja caer para que rebote y se rompa nuestro corazón en las piedras del camio?
5, CALDERÓN De nn libro inédito)
El dolor purifica ¿Qué es un diamante? Carbón paro. Quées un rubí? Aluminio, bórax, cromato de potasa, Mas. qué tem qué combinaciones descovocidas, qué electricióades geveradoras son in.
dispensables para transformaresas materias químicas en la estrella límpida de nn diamante a en la lá.
grima sanguinolenta de un rubí?
Ahora, tanto en la psicología como en la geología, la creación requierei A y COn rriegtes galvánicas y nerviosas de AAA a con el trozco zobrmo sin piedad muado y los brazos abiertos ene lograste exterdes? e de zorieat LIZA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y uventud, Costa Rica.
G2é, Efvilozl zx do, puecr coma ricgón ero Herr ea iria tidas las Dclénlas de zlca, cismiiéalclas para Elespre en coraza felis gerizlez, Ls el Ecicn Fué él, e Txapir a Dazte, Comsera, ERTESPARTE, Berthoven, Migrel gel Tc gras peéz qu Fé de rbamida Mo exa Sex las bellas prestas de Mousse o ls ís Úslca y DECS DELTA anto, crodifríricio, Hega 2o fas. No récira are prelznca el gezio, porque proóres la divi ras fe eral Hasta lero, Leste na iofiserio hzsuo: Lochz, alo los zucesivos e del alma 21 través vés de le angustia, de la coscieneiz al través Cel doler? Es quelas vaturalezos ze eleves por el sacri eio, asceciiendo del gusezo a la Civiridac. En millones de vidas y millones de 2508, por el amor y por éolor, puete el 212 vegetal de la ernz, alcanzar en perfección el ¿lma celeste de sn cruciócado.
GOBRRA JOXOUPIEO Impresiones de Céntro América Dice «El Tiempo de Bogotá. Lydiz Bolena es el conocido icodela gectii dama colombiana, tzu honorable como encantadora, qne hace años se ha hecho conocer como escritora de talento penetrante y ñua sensibilidad, cuya prosa de sugestiva elegaocia, la hace acreedora. un alto puesto en nuestra literatura. Hace poco visitó, acompañando a sq marido el General Faraón Pertuz, en misión diplomática que dejó gratos recuerdas. varios pil.
ses Ide Centro América, y nuestros lectores apreciaráo en todo su sabor las impresiones escritas por Lydia Bolena en au jiraz.
Nosotros ipsertamos 2hora vna de esay impresiones de que habla El Tiempos. El sepulcro de Rubén Darío La uroa fónebre que en la cate»
dral de León guarda las cenizas, de Darío, tiene por orvato priucipal un león de concreto. yo que esperaba ver incír sobre aquel sarcófago un cisne de alabastro. un violoncello de oro. Qué habrá de común, me pre unto, entre la imagen del melexuudo hijo de Nubia y lo que esta tumba guarda. Qué esotéricas afinidades se hon creído encontrar entre el representativo de la fner za salvaje y el alma musical y triste de Rubén Daríc?
El león es el símbolo legendario de la ciudad, y de ahí que sea el guardián de ese nombre glorioso que le pertenece, me explican.
Continío aio Quien esecribió. eLos Raros. no fué de León, ni de Nicaragua, ni de America. Fué del muado!
La casa que ostenta la placa explicativa de que allí pasó su primeéra juventud el pontífice del decadentismo, es una de las vivriendas que por sn aspecto desolado aprieten el pecho y deprimen el corazón. Es una pequeña casa de mal blanq as, con naz ventana y usa puerta viejas, grises y polrosas, fDa a boa calle estrecha y solitaria doede no seal»
capza a diviaar ni una maetuja que pueda cobijar un pájaro y detener la brisa. Todo en lo aparente de aquella habitación es comúo, inarmóxico y árido. No tienen sus rejas una enredadera, mi ba helecho erece entre sus baldosas, ui siquiera usa brizua de muzgo se ha prendido entre las rd Si es cierto que xr1lí vivió el poeta lo reáa puro y brillante de aun días; si los primeros velos de ese Aiglon» sediento de los cielos de Lutecia sólo tuvieron por korizonte aquellos muros escuetos, cuántas desespericionea chocarían contra esas paredes. Qué reguero de plumillas blancas l¿gricos impoteates dejaríza af aos 2alz8 2l 21 endirse buscando salida bacia el infnito soñado!
Nien el tásulo que Meva su nombre, ui bajo el techo que le abrizó, oi en mada, ecchentra mi fantesíz huellas de 2quel kilo de Jnz que fué el paso de Darío por la vids!
Ez vivo recorro Ja cindad de rineós en riccós, y en vano también cigo mil y 2x2 2nécdctaa que se enentea de sos ilticas horas. es ya en vía para Corinto, tesca de la estución del ferrocarril, cuando veo sobre un ¿árbol a Enchacko e asegura que su zebra te pisezba el pocta Ira parísita nueva, Cescosocit2, coy2s ñores se Cesgrario ecuio golss Co Movia yarca2a el corterae.
La nosién hace xa rilagro!
29 eel alrescavede prusidos Eirc1) CElialz 27eutras el eg Cie y

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