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uz AAA AM segunda Paría 23 Dj eN tay INDEPENDIENTE DE INTERESES GENERALES VE 14 Sesunda y AY)
ASO 1Xx San José, Domingo 15 de Enero de 1928. a as MARTI Gran escritor y gran poctz, Porque en Martí la literatura no es alzo pegadizo y ajeno 50 verdadera perso.
rslidad, como en muchos escritores de quienes decimos, después de copo.
cerlos. Qué desilusión! El hombre no está a la altura de su obra. o al aa LA CENIZA DE HERCULES Cusndo la pira de troncos Fonsunido sobre el monte, úbose los vientos apacibles fueron Sventendo las cen Zas del héroe por log ámbitos. Al EI La CURIOSIDAD El mito de la Caja de Pandora que recuerda Emilio Herriot, es ta poco extravagante, si bien se mira. Todos los mzles no bsbíza sido bien erncerrodos: Júpiter habla dejado uno afuera. Uno solo, que hizo salir a todos a lámpara Yo también he encendido como el mago ARS de Aladino DOOM ICA SA AO a gitaneria dorada de la diplomacia Qué ue arroja, qué me impele a be a vida que tiene uinto de Yaga» ida. Qué fuerza, cué sed me JHe. y trae en torbellino de está giseria dorgda de la diplomacia? Yo riendo con la idez de vivir en todas partes y en cingona, algo a vuelo de péjaro, un poro sobre las erestas rmovedizas del tiempo. Nos va seda ciendo exta ansia de penetración en Bimiente Prodigiosa, de la cual brotarían, en el sublime Íoturo de la ja: 1, 7. contrario: la obra no está a la altora hombre de libros, hombre parafej sobor de todss las comarcas, esta una afarosa lámpara en la vida; los demás. Asi, la cnriosidad sería dvi hombre. En Martí, el escritor y el bombre se funden e identifican, y escritor. es grande porque pp de el hombre. La obra es un trazo palpitante de humanidad y el hombre es un poema vivo en movimiento, La prosa y los versos de Martí, tal vez los versos más bondos y humanos que ha producido América, eran la expresión no sólo de su delicadísima sensibilidad, sino. de su egregio cnrácter, que le llevó a morir por su patria, con un espíritu de sscrificio y bello heroísmo de pura estirpe clésica. Fué poeta soldado, como Gareilaso, que también murió con la espada en la ranno, y como Byron, que murió yendo a combatir por la libertad de Grecia. Fué el hombre perfecto: hom bre de acción sin dejar de ser hombre de sentimiento y de pensamiento. Su espada erz como una prolongación de su pluma, Fu pluma, una prolongación de su ¿spada libertadora, mo un fruto de bronce, el hercúleo habíase dividido en. dos cosvirtad viril, Rolando y Lanzarote, y todos loz pares de la tabla zedonda, y Carlomagno, pilar del mundo, Pelayo, tremendo en su montaña omo un ja»
balí en las cavernas, y aquel del corazón de león cuyo herolsmo abrazara dos mundos al fuego entraña, de semejante Precisamente, para llegar al corazón de Alcides tardaron siglos los vientos, Sus ceniza habían quedado bajo la materia estéril castilles enormes, que fuera las el formidable peeho. los brazos del titán. De estos miembros procedía 2quella desendencia.
Un día, el triste Noto llevó también Por los aires 2quel último resto, Cocorazón tras ligeras y vacías, Esas dos costras de ceniza atraw saron al vuelo la Europa, y. como ala causa de todos nuestros males!
Aun para un Elogio. esto me pareee exagerado, Sería más justo atri¿Qué extraño ese culto instintivo de la sanbuirle todos nuestros bienes.
ta ignorancia, que los ascetas cristiaros no fueron los primeros en pratficar, puesto que se encuentra hasta en los más antiguos mitos paganos! En todos los tiempos, la mayoría 36 los del esfuerzo intelectual, que es para ¿Mos hombres han sentido el horror el más penoso y eL más inaccesible de todos. En esas en los ejas: fábulas como aermot y alumbre con fulgor intenso o vago, toda hora se le ve encendida.
Llama que nunca ha de extinguirse, acaso. brilla al conjuro de esa fuerza ignota que le da los fulgores 21 oca59. y la serenidad a la gaviota. entera siempre, a iluminar alcanza el recóndito trazo de las cosas: otro ritmo en el ritmo de la danza, otras. rosas más rosas en las rosas; y unz nueva inquietud en mi esperanza. os.
Pájaro azul, el pensamiento mío remóntase en la altura de 163 fielo: y lo embriagan el ámbite. y el río sús, elaros fulgores siempre vivo. cónda esperanza de un placer más hondo. pero todo placer es fugitivo. y deja otro enigmático en el fondo. y un afán de más alas y más vuelos.
y y de más primavera y más estio, tt.
las musas bibliorecarias. Pero el. Sdo no se estaba quieto: ze otan zos en la calle; y ¿mel baya el que rá sus puertas cuando alguien, ra, Tlora o rie. dal haya el que vde vivir contento o cómodo sivera cuando al lado sufren los su«1 Mi país necesita de todos, hasta más bumilde peón o del más hu de discípulo de las letras. Cada año ha puesto a contribución lo. que z0 a: unos el cuerpo, otros el alma. a y Fuego, tierra y ajre; amor y. séa rencor. los últimos, los que. sabíamos casar unas palabras con rss, salimos a dar la noticia, a con: el casoz a solicitar la amistad y interós de los pueblos todos s0. dé la misma carne por un pue. que sufría y que no se dabz por cido, por wo montón de hombres. habían acertado a poner las masobre. adio recogido, para el retraimiento ¡gusto de eotor y contrastar ironteras, este embriaguez de ver avanzar un tiempo las tropas de todo el mundo; este marca panorámico de la tierra, de que Jos aviadores zabrían un poco, si u viaje fuera como el nuestro no en las dimensiones del aire sino a través del corazón de los pueblos. ¿por qué no decirlo, una vez que me he puesto a confesario todo? Hay uns alegría de místico en sentir que la morada humara es fosa proyisional; hay una alegría de justo en reducir nuestros bienes al tamaño de una maleta de viaje; hay una alegría de soldado en saberse presto a levantar la tienda al primer toque del elarín. Advierto que he dicho alegría, y pude decir melancolía, sin quitar a la emoción zu aroma de voluptuosidad; porque la melancolía, si bien se LUIS ARAQUISTATN, traidos por el magnetismo de la. E, las interrogaciones más viene a ser nada més un dolor gustupenda vida anterior, floteron sobre he pensado allí mismo en biros ojos o. les de su historia. toso. mar antiguamente e y en el besa escondido de otra:boca. EL GONGORISMO abierto. sl: en a o. Juego, todo amor es solozo. Un ALFONSO REYES.
Puje del olímpico paladin, sobre, las. Es cierto que la poesía preciosista los yamos en7 columnas famosas, entre la tierjal, de do arrastra Otro. responde a una necesidad del espíritu Africa y los felices huertos Bispongi. y puesto qne reaparece en diversas épocas y Yn poco por todas partes. No sólamente en algunos poetes más o ridiculizados tarde o teayrono ror Jos ofiriales y los y comparsas. de Jo que se ha dado en Tamer el buen sentido. Acabamos de menos xcéntricos, citar a Petrarca y Ronsard. El u femiemo abunda en Shakespezre. Los románticos sor todos más menos Preciosistas. Más aún: Boilesu misrio, que tanto ha combatido ese género, ho escapa a su influencia. Las paráfresis clásicas proceden directa: mente de ¿L En suma, preciozismo no es zíno la exageración de un raczo común a toda poesia, a todo estilo ouc inspira a: hacer verdaderamente del lenguaje un arte, Uno se, acerca a más o menos desde que se aleja aunque sea un poco, de ja lengua común para elevarse a una literatura escrita. Sin duda, hay poetas particularmente difíciles. Es porque ellos reaccionan contra la vulgaridad y exi ren la atención a que la poesía tiene derecho. El Renzcimiento y le ola rongorista que lo ha seguido eorstitrían una. reacción necesario contre lz chatura de la Edad Media y contra la grosería de las costumbres.
PAUL. SOUDAY.
ES Capricho Bajo el incierto cariño de tu mirar indolente S. Alá un vetozo de la brisa las parcelas, que fuéronse cayendo, cayendo, hasta dar Bn pobre lugar cuyó nombre no a acordarme. Y fué que allí nació Alonso: Qué: jano el Bueno, último gajodo vi esptarse su hermosa ¿lor sin to, purpúrea de honra, suave de terhura; olorosaz de virtud la prosapía del héros, Sin fruto, porque caida la otra mitad de la ceniza generosa en clausurado jardín conventual, Don Quijote murió virgen por fidelidad a su quimérica en su celda avilesa, por fidelidad a la quimera del amor divino, de Santa Teresa de Jesús.
LEOPOLDO LUGONES.
CEOCANO Ln talla máxima como poeta la alsu libro Alma América.
canza en Ese libro, que vagaba por España, en España pa rece escrito. Ántes o después, es un publicado en el tiempo en reflejo del viaje. Está inclusive dedi YE 26g. se extraviaba en tu corpiño mi mano, furtivamente.
Surgió una breve contienda porque un corderito enano que ya extraviaba la senda pudo ampararse en mi mano. Tres de la ardiente pesquisa de un sí que el labio sofoca me concedió tu sonrisa lo que negaba la boca. al agravarse el acecho de la morena mezquita, cayó tu rostro en mí pecto como una rosa marchita. Ventura García Calderón.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y uventud, Costa Rica.
ada a sus Solás fuerzas, se estancaris en on abandino béstinl y que aProvecha del tod esos. brogresos sin colaborar de ningúnmódo en ellos, podria, lo menos, no blasfemar de sus bienhechores.
EMILE HEXRIOT.
esas épicas resonancias de los conquis tadores fueron hechas poemas en 3Madrid. El hierro y. el oro que chispes en sus alejendrínos lo trajo el poeta en los galones de su fantasía desde el Potosi espiritual de la raza conquista dora. Alma América es la mejor obra de Santos Chocano. Casi el únieo libro en el que encontrámos una veta maciza de oro de le; Lo QUe eáerivió ántes y después de Ajma América es muy inferior. En esa obra hay sonetos y poemas maravillosos, como los dedicados a los Comquistadores, Atahualpa, La Yusts, Los Caballos, Los Larines y el poema donde habla del Museo del Prado, en el que se ve el asombro magnificente del poetz, virrey del Perú, heroico y fanfarrón, tódas las taras de la razas, cuando vino al soler de sus meyores.
Lo que después le sucede en Madrid no cze en la jurisdicción de Ta Hespérides. Pertenece la Corte de Justicia y al Desierto del Código. Esas coszz nuda tienen que ver con otra literaria, ajena por completo sus reveses personales, que no vienen a ser otra cusa que consecuencias de sus reveses de fortuna. En esto sí que no se han portado del todo bien sus camaradas de aquel tiempo. Jientras Ckoczzo derrockaba el poco oro que trala, eza el pran poeta que lenía Eeraldos eu todas las zertulizs. Voceros prensa. Admiradores ex la calle.
Za cranto fre un Bidsigo todas le dieron la espolda, ala cala vezido a y en el silencio de la noche oscira MO Zomo. una estrella seguirá encendida!
Lo La ha creado entre los pieros de viñares.
mides se dorada caliente; con sus erodas y alboroto de senPriera, hortales jugosos de bardas ropas did un das y acequias gúe se van ceganda en el frescor de li senara; una lumbre de balsa y de vidrios. Sube la espadaña de cal de una ermita morena que en cada cantón tiene un ciprés.
De lejos, todo cincelado en claridad.
Parece una aldea blanca no 3iéndolo.
Bien pudiera. quedarze en los bancales y en dos ejidos las cosechas maduras. Nudie hurterá un fruto, sino los gorriones que sólo toman lo preSi un aldcano se lisia, lo bizman, acuden al Cristo de la ermita, la imagen y la hierba de la salud le remedian Hay un hombre justo elogia y practiés. la verdad y arranca las dis.
cerdias, los cuidados y muchas tentaciones, Jo mismo que si quitara el rencajo de, la enrne.
Siempre se eleva uh humo tranquilo y oloroso como el sacrificio de Abel, agradable a Dios. Todos los harnos las mádres amasen, lavan y los hombres guían las yuncuecen; tienden: tas por el secano, cavan la gelba. encarnada con to azadón de sol; las doncellss kilan, lMenan las cántaros en un remanso azul y beilan eu las eras la misma tonsda que Junta al gunado que se entró por los herrenes.
Llega el invierzo. De los oteros vie nen gslopando los vendabales; laten los mastires; se extremecen al esquilón de la ermita; toda la nldea eraje como espalés vieja que se dobla; por las cuestas penca acuda de pasar un tumulto de seses com tibuno. Los Nihos se ascstan y Horas, Ls 2bueles dicen. enos.
mprern me ers uz prod de is, iguáz2 la raza, que tula mucho de lo que zi llevamos.
ALFONSO CAMIN.
moles besuiss negras Ce los Esmbrientes de pefoy semo aqui ro Lay, embisten res, lados. No los pormies y Aldea los veis? Y abren un postigo, y loz nictos ven los demonios y se duermen bajo el cabezal.
Xo hay pecadores. La nldca es puLi. 41 amanacer salió el hombre jus to y encontró a un caminante tendido, los ojos abiertos y helados. Le buscó laz heridas de su muerte. No tenia heridas, Se le podian contar tados los hnesos como al cadáver del Señor. Le colgaba la piel morada del vientre y de los ijares, huecos, Vinieron las gentes nldeanas mirarlo, Tornábanse blancas de Espanto; les temblaba el corazón, El caminante se parecía al «Cristo de la er mita; un Cristo más viejo y sin elavos, sin espinas de sangre en las sienes, sin fanzadas, sin haber sido erucificado por nnes pocos hombres para vedimir a todos los demás. le tienen miedo como Dios, viéndole Eambre. Creen que le pisan la cruz con sus alpargotas, como si la cruz se bubiese hecho senda, banesl, surco, ViÉR.
De noche vuelven de los oteros los vendabales.
En como una lengua que pide compaesda portal se enrosca una ritaas sión. Gimen los árboles. Por las chimeness bajan voces penadas; entra luna, y s3 claridad recuerda los ojos Eelados del hombre muerto.
Las Los grandes les dicen: eristuras lHormm despavoriézs. Es el es el camp mantel cormisante, el viento irse un clamor de desonias lan humanzs, que ta 3e leventa pa hemire jur so zuancar más ÍuertemenES ful el segundo EL MERIDIANO INTELECTUAL DE AMERICA DE GUIDO SPANO No ez tomo imperiu en este punta radios el involunsario error de La Gacela ha de consíc ¿jteraria como Castilla rar en adelante, mi juicio, la admirable y diversa éxtensión intelectual de Hizpano América, en la que deben siempre incluirse, porque soñ partes suyas espirituales, Portugal! y «l Eresil. Na es como imperio, zinp como confederación. Comfederación imperial, si se quiere, pelismo no consiste en cuyo imperi: sumisión del todo a la voluntad una parte, sino en la de cada una ro la de Ing parfez, por. importantes que sean, a la 2rmonis del todo Por eso me parece también completamente falso el dilema que, en forma interrogativa, nos presentaba (27)
huce poco Ricárdo Baeza. No, mi zdmirado compañero. Con Martín Fierro o con Don Quijote. Ni con Martin Fierro peca de localismo, Don Quijote peca de intolerancia. El primero está demssiado sujeto a la pampas pero el segundo extá incapacitado para recopceer, que en el mundo hay otras uno, ni con otro Si Dulcineas y. por lo tanto, Otros smorez tan santos como el suso propio.
Hispano América no le conviene nizgún simbolo que descarte, con su 0ia presencia, los simbolos complemen tarios. Los Estados Unidos de Amésien no pusieron en su basdera una estrella enorme, que nbsorbiese t0d35 las federado, sino usa multitad de estrellitas disluces del Zirmanmen lintas y diádfamas. Tanto Martin Fierro como Don Quijote, en el fondo, aumque por modos distintos, son des solemmnisimos seraratisias. Si el prizero puso en prástica el separatiszo, lo enpezéró pre viumente.
GAZEL Cabriel MUERO.
Belenismo El Guido, sus criticos han ordzdo en da remmisceñeta del áfte griego, mas si. bay en este acnerdo una verdad, conviene decir que su musa no fué la cosmogónica de Hesiodo, ni la musa heroica de Hómero, ni la musa trágica de. Esquilo, todas las tres agitadas todavía por el espanto de las edades iniciales. No fué tempoco la obra del apogeo 2tenienze, ecya Juz meridional reflejaron los ojos: claros de la diosa, epónima que coronabz el Partenón, marcando la hora del milegro definitivo, junto a las glaucas aguzs del mar Egeo. Lo suya fué la musa de los postreros días, la de los líricos menores la de Anacreonte, Teócrito y Melesgro, lz y las ciudades que en las islas ópimas sabias gozó de la tierro y del espiriPru, sin dolornsa abnegación en el misterio estético, sin honda preocupación en el misterio humano. Es que esu luminosa jornada. del genio griego, YóA coya lez aún nos slumbra, tiene un orto de púrpuras violentas, contó au rera de estío, en 5us mitos cosmogónicos y en sus tonentes epopeyas, donde Hércules, Prometeo y Aquiles blanden la fuerza civilizadora: lanza, clava o antorcha. Tiené después su plenitud apolínea del ¡siglo de oro es mediodía de primavera, en los arPlatón, armónicos y humanos. Tiéde, por quetipos de Sófocles, Pericles. fin, su declin: ocasa de como otoño, euando el rubor del alba tornábase violeta en el celaje ecrepuscu lar, y el voluptuoso matiz de los ópalos estelares parteía inspirar la obra refinada de la decadencia. Si en nuestro poeta nigo subsiste del genio antiguo, es un reflejo que le viene de aquella estrella pensativa de la torde griega.
FICARDO ROJAS, EE Elegia de Otoño.
Es un recuerdo que parece un cromo o tocado de vejez amarillenta. es un recuerdo semejante a un pomo que lejanos perfumes alimenta.
En el niveo ataúd de cinamono unos labios con suave olor de menta, y unos pies leves y menudos, como los piesecitos de la Cenicienta.
Mis oídos retienen esa charla IR an e Le de fino surtidor. Cómo olvidarla si me trajo canciones fraternales.
Si en mi crepúsculo naturaleza exaltó la pasión por la beleza y el amor a las cosas matinales.
Delio Seraville.
Es de

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