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Segunda Parte eri o)
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di y. AÑO 1X 3zn José, E, Doninge 12 de Febrero de 1925.
XUL 2587 EL CABALLERO DE LA MUERTE La eiudad toda coronada de sol y Jores y de fámulas prendidas, se al toroza con ulme de niño, alma de sultivud regócijada, porque el cielo resplandece y las calles están de fies 1; las músicas marciales ritman el paso de la gente atropada y todos parecen soldados de un ejército trian fadorT Dévotos del amor a la hermosura llegen los peregrinos caballeros, jóLos doce pretenden el amor de la princesa herwenes gloriosos. Son doce.
wosa; la fortuna, el mérito pueden istinguir a uno sólo entre ellos. son doce jóvenes plorlosos, La princesa los ve pasar desde la terraza de paliecio y exclama con terror. Son trecel. Son doce, señora miz replica con dulzara au nodriza. Hoy no pue den envidiarse unos a los otros; ma Bsra, uno solo será envidiado de todos. Son trece, trece! Tú no ves, nadie ve al que llega detrás de todos, el caballero de les Armas pavonadas en su cabello negro guadrapado de negro, con negro airón por cimera del cxseo. Son trece, trece! la princesa mira con espanto a donde madie mira, a donde, aunque todos miraren nada werizn. Al 92 bujlero de las armas pavonadas, al drsposado fiel de la princesa, sélo visible pura ella desde el día en que ua beso de muerte transfundió por. sodo eu «ser, desde la frente serena, con la quietud de un pensamiento fi. jo, a las plantas graves, de pasos me surados conocedores predestinado, poder sobrenatural que anima en ella, a pesar suyo. Todo imde un cambio pulso de amor en su alma es golpe mortal para el objeto amado; si la Princesa dice Hermosas flores. las flores se egostan a su paso; si escu «ta con amor el canto de los pájaros, loz pájaros caen a sus pies como he. ridos por cazador certero: un prin cipe amado, radiante de vída juvenil. murió en el tiempo que ella exclamaba: sí. trémula entre sus brazos. desde aquel día la princesa redujo y su corazón al cielo y sólo escucha le voz que nadie aye y sólo mira al que. no we, vadie. Morirá cuanto ames juró el cábaltero pero tú, amada míz, nunen morirás. ta princesa entristece su alma con pensamientos de odio: quisiera vivir entre criminales, en parajes deaoludos, donde todo inspira horror. para no amar nunca, sólo escucha al que nadie oye, sólo mira al que no ve nadie, a su fiel enamorado, al caballero de la muerte, sólo visible pa7a ella, ella, su inmortal desposada!
Jacinto BENAVENTE.
ORACION DEL NIÑO Passa los pieseritos, destudos. Per da dura senda van. Ps llevando, mudos, pormas de Amar y dolor.
Los ejos se abrer eapelios iumitrucs ecbre la vión en sentra: ds Taánitas se extienden de zar. vendabol de mixer esmmbio, exmeriiari maleza 952 di Mie hoc ess pustas conta Sue la sezós porfa ninos Demas cocido Esos elos sonrientes mue a la vila Dumiaaa, des nermará sonbrios el de hor de pensar A Mood seri.
Oh dira eirzel Prime de mmneot per Lrizvtes 38 PA 333 manitas ciermzs Boy, mañana reen la labor, suaves reposen obre tu dolor. cíaz seoz jen mañana vigoross buella de bien, Que nunca oscuretcar sus sombra del mal.
ojos le Señor! Son abejas ansiosas que lban en la vida, flor acre y emponzohadora. Dime tu miel pera su acíbar, Cabecitas que atenazará el dolor! 43 pecho tibio nido para ellas sea.
Por la dura senda pasan los piese citos infantiles. Tu sombra luminosa los ampare, Señor!
María CANO, LA DAMA QUE SE DECIDE Ella se ríe. Se rle con esa risa nerviosa, sobria y forzada: Alguien ha dicho, casi molestándols. Así es que usted no sabe aún con quién quedarse.
Ella ha bajado los ojos, mientras se ha reido con los nervios en punta.
Está entre dos candidatos y no saba cuál más le convenga. El uno estudia medicina y ya se perfila en El al médico de provincia, metienloso y medroso al entrar a tomar el pulso y tecetar: purgantes alcalinos. El. otro, que míra mucho a las nubes, no ha de mirar bastante para la cocina. La cocina es decisiva en el amor. Es preferible un buen jamón sazonado y dorado por el humo del hogar doméstico, que unos buenos versos ulejandrinos o unos endecasílabos ripiosos.
Un poeta no sabe tener el olfato de la buena mesa o de las cosaz que dan un tufillo de hostería confortable, entre el estudiante y el poeta se retriega el corazón de la dema que nu se decide. El jamón podrá más que la rístra de versos colgados de la piola del ensueño. Para las alturas sólo quiere unos buenos y añosos embuti.
dos.
Manuel GARCIA HERNANDEZ.
HACER SUFRIR He becho hacer sufrir alguna ver como todo sér hace sufrir en torno suyo. He hecho sufrir porque nos hallamos en un mundo en que todo pende de hilos invisibles; en un mundo que nadie está solo y. euán a menudo!
el gesto de la bondad o de amor hiere a un inocente. He hecho sufrir también porque los mejures y los más amantes sienten a veces necesidad de buscar no sé qué parte de sl mismos en el dolor AJeno.
Hay realmente granos que no germinsn en nuestra alma sino bajo la Uuvia de lágrimas que se esparcen por casa nuestra, y, sin enmbaryo, esos granos producen buenas flores y frotes siludables. Qué quertia? Es esa uni ley que no hemos hecho zoSINA La sombra, al pie del muro Arrulla la paloma cariñosa, Se amorata con honda claridad de piscina, en ella, como en una pizarra dibujado, Guiña el Dogo Amarillo, que dormita estirado, Con benigna pereza su péstañeo miope.
Del caballete hinchando su pecho de mujer.
Mas la ronca dulzura de su voz es tan suave, Que sobre la campaña de serenidad grave, El remoto silencio se eterniza en un ser.
Cordialmente ofrecida desde el portal resuelto, La casa se embandera con un álamo esbelto, En el alero peinan mechas de sol las pajas; ya los pensamientos de la próxima siesta Reposan como el agua sorda de las tinajas.
Es la hora doméstica de la sopa dispuesta del pan amigable. Reina Que exhalan, en relente de La servilleta cándida y el delantal del niño.
En la despensa cuelga la lívida salchicha, Visible desde el vano medianil de la puerta Que por fatal descuido dejaron entreabierta, MEDI que el solazo calcina, en el tope SRBRIA ODIA En el florero alegran con gracias primiciales Ingenuas clavelinas y alelíes joviales. en el porrón atarda, con vejez solariega, Una acritud de sidra la mohosa bodega.
Acelera, al rescoldo solar que el patio inflama, Su minucioso paso de perdiz la mucama, Que a la. usanza graciosa que ennoblece el afán, Alza el cesto de brevas con clásico ademán.
En el álamo agudo la brisa cuchichea, Cortada en apagados soplos de chimenea.
Apunta el mediodía justo, la recta copa.
una fresca dicha, limpieza y iño, Angustiando el descanso final de la señora.
Da el péndulo casero con lento son la hora.
El comedor blanqueado, que a media luz de vela, Como un sombrío témpano parece que congela La sombra, al pie del árbol, cae como una ropa. la chisporroteante cigarra que el sol tuesta Disculpando a la hermana, cuya ausencia, al contrario, Prende como una mecha la hoguera de la siesta.
Dentro el patrón despacha, por último, al labriego Que esa mañana vino por una firma a ruego.
La cuñada soltera nos da conversación, Pues ella es quien se lee completa La Nación. Nos anuncia el urgente pollo suplementario. como es ya el momento de sentarse a la mesa, Llega el niño peinado y entran la mayonesa.
Hay un breve acomodo de sillas. Choca un plato. mientras nos cedemos el paso conveniente. Eo nítida garrafa y el mantel sin un pliegues. La vislumbre es tan pura, que sé azula el jalbegue, ocasiones os hizo Jorar?
Es menester por desgracia que el amor lore, y con mucha frecuencia, porque en el momento empiezan los sollozos es cuando las cadenas del amor se forjan y se disponen para la vida. Hice sufrir porque amaba y también porqne no amaba. Pero qué diferencia entre los dos dolores!
En uno, los lentas lágrimas del amor probado parecian saber ya, en el fondo de sí mismas, que regaban en nuestras dos almas unidos algo indecible: mientras que en el otro aquellas pobres lágrimas sabian que caían en un desierto, Pero en estos instantes en que: el alma es toda oídos, toda alma, mejor dicho, es cuando reconocí el poder de una bondsd invisible que sabía unir a las desgraciedas lágrimas del armor que muere, las ilusiones divinas del amor que va a nacer. No tuviateis nunca una de aquellas tardes en que el alma sentia al Jin que se había engañado?
Las palabras ua sonaban ya sino con mucho trmibujo en el ambiente frío de definitiva: fbaía a alejaros para siempre, y lus mazos. casi inanimadas, se extendían la separación el adiós de las partidas sin regreso, cuando el alma haria de pronto sobre sí misma un movimiento incomprensible.
El alma cercara instante sobre lía cumbres del aér, despertábese al más algo macia mucho amor de los amantes 0tros. Bo sé siome atreveziz ron alguien que no Exbiese Becho sufrir a nacio.
los que e irecuenca mucha Eusrl ez todas partes aer ao himtre. sible que el azielos minirio cuerpos se Feporan que les zimas eo olvidarion en lo s3exsivo que »e Exbiaz mirado CIL em Fue ere renoso, qu puede ener le a pruptazo del amos, mis infonins ercas rán?
cEs smióicio el deseo pocicso tisimo de ser alma ¡TA Sam eL OMIÉTICeTO 52 ce emiamenido por la prenencs de 22a vids inicrin Aa ee Sra ser?
Est dádómento Es propicasa de 13 Biol Fay en alguna parte una fuerza desconocida; que somos el tesora de no sé qué Dios que todo lo ama: que ni gesto de ese Dios pasa inadvertido y que se está al fin en él dominio de, las rosas que no hacen traición.
Mauricio MAETERLINCE.
UNA MUJER il DEL PUEBLO Con frecuencia solía observar auna pobre mujer que tenía un pequeño comercio, no en un kiosko, sino en plena vía pública. Estaba allí bajo la VNuviz, el viento, la nieve, con un niño de pecho entre sus brazos. Su vestimenta, lo propio que los pañítos de su vástago, estaban siempre cumidadosamente limpios.
Cierta vez, una dama distinguida pasó ante ella y le reprochó porque no había dejudo en casa al pequeñuelo, tanto más cuanto que éste le difieultaba en su comercio.
En otrz ocasión, pasaba por la misma culle un pustor protestunte. Ácercóse a ella y pretendió lMevar al niño a un asilo. La pobre madre, ron bueras maneras, agradeció la intenciónXzs, hubierzis visto con qué mirado contempló su infante.
Si hobiera estado helado, aquella mirada lo habría recaleniodo. Si hubiera estado aponisante de hambre, y de sed, aquello mirada lo Enbriz resTa estado moria 2iasrada. Si gcellua mimmda lo habría rescátado. 1 Zo dormia yoo Pero el zi Íquie scams de 251 lablos prih re mi. peomar a ana mido eo Hera ELPERELAAED.
EL MISTERIO DE LA JUSTICIA mitido sostener que todas las ¡lusiopes son destruidas, sin embargo, es preciso que no haya un desacuerdo muy pronunciado entre ellas y vuestra concepción de universo. Hoy queremos en todas las cosas la ilusión de la verdad: ells no es tal vez la última, ni la mejor, ni la sols posible, pero es la que por el momento nos parece más honrada y necesaria.
Todos los kombres aman la justicia, pero no todos la anian con xrdor ardiente, feroz y exclusivo, Todos no tienen los mismos eserúpulos, ni la misma sensibilidad, la misma xervidumbre. Se encuentran seres de una inteligencia muy desarrollada en los que el sentimiento de lo justo y de lícado y menos seguro que en los serés de ona inteligencia aparentemenle muy mediocre, y esta porción de nosotros mismos, mal conocida y mal del en Ésto una gran influencia inida, que se llama caricter, tiene Maurielo MAETERLINCE L4 TIERRA iz que la ueHice 300 años se cr o de la creación, Hoy rra era el cen ua aabumes que sólo es iragrmiento desprezéico del sol Sabemos qué za el polro, sracile devora en 12 pepe 37 Mbezos que cra asis sie Serar, y que si2 veáis los a23.
Pero ¿ea «é ka mmbi, mer, peas de tz zo Das Ll menos a rs pe de elemm de co Precediendo a la dueña de casa, suavemente, Con su cola empenacha la urbanidad el gato.
Leopoldo LUGONES.
AA en nosotros cuanto da valor a la vída; le debemos la piedad, le debemos el valor, le debemos Jas virtudes.
Nnetole FRANCE LA CONDUCTA DE GOMEZ CARRILLO Un escritor ético y felino cuyo nom bre nos reserramos porque él hace lo mismo, hable en El Universal mexica no de la muerte de Gómez Carrillo.
Se burla un poco del duelo continental y otro poco más de los antobantisados intelectuales que han gemido y siguen gimiendo copiosa y amarga mente sobre la tumba del gran cronis ta muerto. Los intelectuales sabrán de fenderse de los agnijones del colega: lo que nosotros queremos combarir es la teoría siguiente, combatible como to das las teoriza la de que para juzgar al escritor ha que tener presentes sus méritos y sus defectos como hombre.
No hay que ver solamente, dice, lo escribió. lo que es lo mismo, que en tren jontamente a la ardoz sentencia de los postrezas el elemento Eumano cen el facter literario, Gómez Cerrillo, escribe, dió malos e jemplos y no kay que aluburlo tanto, sobre rodo si se corfideza que UzaJicó sz presa de merengue Puede aer exacto: nosotros 26 somos jueces zi zanicvs la severa ofgiitra de ls costombres, Pera pensamos que los esc res to Jelez poe Íceza con srur cuñado de sa. la merlidad, moy diez; lo res FO ez la ez: Sea da mes EL periemz: lis es o ene Que ver ca Ll cihra que dejirom qur eo se it le zx cala de rey ES. PUEVIO ¿ie en e se 1zÍze, part Lo qe e tz e a ¡A y cia la profundidad, como sucede con ls que eoronaz los olas, entonces 103 olvidamos de que Enrique Esya podido tener esta querida, aquelle clandi czción, y tal o cual orgía en que quemese las alas locás de su juventod. No tuvo enrácier. Eso se dice moy fécllmente. Pero. son muchos los gue pueden arrojar la primera, piedra?
Claro que sería mejor si se tratara de un impecable; naturalmente que tras las amables rosas gustariamos de ver el de una faz izad; por la justicia, ennoblecida por la eevanimidad, sin el olor de los azufres del infierno, Pero no todos podemos ser Aristides ni vestirnos la toga de Trúseas; no todos podemos llamarnos Sócrates o José Martí.
Hay que conformarse con la pobre naturaleza humana, con las inevitables flaquezas de nuestra condición pre y hay que agradecer embellecernos las ho caria y misera; a los que saben ras fugitivas, a los que algo agregan al caudal del arte o de la ciencia, sin preguntarles en qué emplean sus días o en dónde pasan sus noches. no es que proclamemos la impunidad, cómo pudiera creerlo algún Catón de barrio.
Sino que pensamos que a la posteridad lo que le importa en definitiva es la obra y no la conducta privada de quien la realizó.
Cuando oímos sollozar los violines de otoño de Paúl Verlaine, poco nos im porta que las tabernas hayan visto su faz de faono rojiza por el akcohoJ: cuando sabemos de la renovación de la filosofía merced 21 Novum Organum, no nos interesa saber de las pre varicaciones y desvergijenzas del eav ciller Bacon. El fango impuro desapare ce ante la flor de la inmortalidad que en creció espléndida y eterna. si se nos dice que esta teoría es elástica e inmoral, contestaremos que en resumen nosotros somos los deudo res y no los juzxgadores; que a aquellos que nos dan un conocimiento o ena emoción, les debemos gratitud y Ro censura; ugrezgaudo por último, esa misma teoria no hos pertenece, si no que es íntegra de lord Macaulay, quien no puede tackarse de defender malas costumbres.
José Rodríguez CERNA LA CALLE Te observaba desde la ventana esta tarde ul volver de la eosu del maestro; tropezsste con tna pobre mujer.
Cuida mejor de ver como andas por la calle. Tambin en ella hay deberes que cumplir. Si tienes cuidado de medir 1Ux pasos y tus gestos en uba casa, por qué no has de hacer lo mismo ex lo calle, que es la cosa de todos? cuérdate, Enrique, siempre que encuentres a un enciano, a un pobre, y Ena meojes con un niño en brazos, a za impeñido que anda con mulelas, un hombre encorvado bajo el pesu de 22 Arpa 212 Zamilla vestida de le to, ródeles el past eun respeto; debe La miseria, Eús repens da vejen, 2d ssl se de FETAL Puede ser ico Ger de nablor era e ajero y de DICAG XI ¡ARO ritusdo o un eorejo uoruorio, par que. quién sabe si mañana no po dría salir uno de ta essa! Mira con re de los establecimientos benéficos que pa verencia a todos los mucbackos san de dos en dos: los ciegos, los mu dos, los raquiticos, los huérfanos, los riños abandonados; piensa que son las desventura y la corídad bnmans las que pasan. Finge siempre no vera evien tenga sua deformidad repugnante, ridícolo, Apaga siempre las ce rillas que idas al pa sar; el no hacerlo podría costar caro a alguno. Responde siempre con firu ra 21 que te pregunte por una cslle.
Xo mires nadie riendo; no corras sin. necesidad, y no grites. Respeta la calle, La educación de un pueblo se juzga, ante todo, por el, comedimiento que observa en la vía pública. Donde notes falta de educación fuera, la en contrarás también dentro de las casas. Estudia las cales, estudia la cin dad donde vives, que si mañans fue yas lanzado lejos de ella, te alegrarías de tenerla bien presente en la memo ría y de poder recorrer con el pensa miento ta cuidado, tu pequeña pao tria, la que ha contituido por tanto» a ños tu mundo, donde has dado primeros pasos al lado de ta madre, donde has sentido las primeras emociones, abierto tu mentes las prime ras ideas y encontrado dos primeros antigos. Ella ha sido una madre para testiz te ha instruido, deleitado y prote gido, Estúdinla en sus calles y en su gente; ámala, y cuando vigas que la injurian, defiéndela. Tu padre.
Lo anterior es copia de un eapitalo del Libro CORAZON, DIARIO DE UN NIRO, por Edmundo de Amicis.
Si los señores del DIARIO DE COSTA PICA, que se imprime en und bnena imprenta, con tipos legibles Hasta pa ra los viejos, tienen a bien estampar LA CALLE en la Página Literaria del domingo entrante, quedaría muy con tento un viejo suseritor y padre de ía milia que se nlegra cuando lee algo que puede contribuir al mejoramiento espiritual de los nios la juventud y en general, de túvas uquellos que tienen dentry Ce sí mismos algo materia.
Un SUSCRITOR MARGINAL Una crónica iniciu el episod de un aventurero deserpañindo de sus co rrerías y lastimado por la pobreza.
No había alesnzado Singuna presca en medio de los sotrezaltuz del cam»
pamento. Supo 2enso la destitución de un rey y su cautiverio de esai tres decenios ala ora compiñls sino la de su enano.
El aventurero interrimpe la eri ca de las ropsociós bomeéricas en el original griego, único oloz de su de esdencia, para abrazer en vano la ez presa de solurio. El castiro Eobiz si do ax déxpors soterzio y re le acts2 La de haber louis s2 jonria el enruestra Je un obispo selirito, de 2s peera Ls praderas del Dania Sera sobre mm tam, de e dstelo e e TIA er menper de Ea notes del hoguera pez elfo el esmalo de 52 Riza mao inconmensurable muy distinto de la
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