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a. pgunda nñ are al mL INDEPENDIENTE DE INTERESES GENERALES sesunda (a Paria Gi AÑO IX San José de Costa Rica, Domingo 13 de Mayo de 1928 MERO 2662 AO PARA UN ABANICO ¿En aaé mano blanca y Jeve de princesa te abrirán coma rura de oro y nieve. Un qué uromático y breve suspiro te Inundarás?
Ala frágll, viva y loca. cuál ensueño arrullarás, y los besos de qué boca guardarán?
Fino biombo de sonrisas que levuntas e improvisas escongites al amor. gac Musión te hará mu nido. Dormirás en qué escondido tocador?
Ad Tn futuro minterioso es un simbolo gracioso: busca mi alma con ardor para abrirse, nlegre y franca, tuna maho suave y blanca, y un auepiro y un amor.
Abanico de oro y nieve, to abrirá la mano leve y suspiros mecerás; pero mi alma husca en vano: etano suave, blanca mano que yo espero. no vendrán!
LUIS. URBINA.
EL TAPIZ DE ROSAS El Tapia de Rosas (Sedschañatril nilard. fué aquel en que Dominzada la hermana menor de la sultana de las Mil y una nocher, neurrucábase al ple del lecho real, para ofre las historian, pétalon de aubiduría y de belleza, que fueron dejando caer los sororales dis.
y vienen a ver das paginas que yo inerotos labios, deceraron el tapiz, tentaré puner en estilo umable, con ayuda do Alah, clemente y misericordioso. Elina pertenecen a diversos poe tna, pero tan antiguos y du nomble»
tun «difíciles, que las publico tajo el mío para evitar complicación, El leotor sabrá apreciur como es Justo la delicadesa de este procedimiento, si, conforme Jo espero, atriluye lo bueno que enchentre a dichos colegas de la entiguedad, y lo malo, a mí Fsta convicción tranquilizarí mi conciencia.
LA DICHA Fi Hakera, enlifa de Córdoba, mandó emisarios que le Juntoran los prin tods las biblictecas del munda, Pero cuando Jos tuvo cipales libran de reunidos, comprendió que ura vida Je bastuba pora leerlos, Como era sensato y piadoso, entriateció con cello, porque «uu propósito era adquirir para mlumo y para todos la dicha que debe proporelonar la anbidoría.
Deafgnó entonces cuarenta letrados Para que redujerun todos aquellos co nocimiento cuutro libros, resumien do en sus páginas les cuatro ciencias fundamentajes, Mas las cbras resultantes salieron tan arduas todavia que el enlifa Mas mando ados cuatro sabios más ilustres del iniperia, que eran un teólogo, un matemática, un médico y un pocta, les ordenó reducir cada una de dichas obras a una sola página. Con lo cun!
quedaría formulado hujo cuádruple de finición el secreto Je la dicha. el teólogo legó a esta conclusión inspirada: La dicha está en la verdad, y la ver dul conslxto en saber que no hay más dios que Dios y quo Mahoma es.
profeta.
Esta definición encendió la guerra. el matematico halló esto renul.
tado irreprochutles logramos tublecer ubsoluta, demosErxu lao identidad de lo infinitamente grandu con lo infinitamente pequeño, o sen la relnéción a coro de todas lus cintidades en incremento o decremón to constante. Coro cs, pues, la exprevión del universo, Erta definición cngendrá el posiralsmo. yl médico formuló este dogmas profesional; La dicha está en la resignación Ja ley de la naturaleza, en cuya vir»
tud todoa los hombres son enfermoa, puesto que todos deben morir, Esta definición engendró la melancolin, Abora bien, el povta vada escribió en la hoja que le dieron. Hizo de olla un cartucho, puso dentro una rosa fráwil, y la envió a una foven de quien cxtaba enubmorido, Nueve meses des»
pués ¿an flor kubía fructifiendo un niño hermoso, que fué andundo los tiempos, el primer bordador del tapiz.
a. éxta es la. primera rosa. La segun de. LA BELLEZA Aburrinse el califa en el seno de u magnificencia. Hurto de poderlo, de glorin, de riqueza, de amores, aburri»
de estaba, aburrido husta la muerte con sus mil escuadrones de guerreros que habian realizado la conquista del mundo, eus mil coronsa de telunfo xanudas en mil butallur heroicas, aus mil perlas Iabuletis, porque carla una valía on reino y sus mil odaliscas in comparublea, porque cada cual de ellan era unino una duna y todna fublas más que el sol, Quiso, mús hermoro, y los mejores urquitec entonces, tener el palacio tos del mundo lo levantaron: los primeroa pintores y escultores del 1mundo lo decoraron; y cuando estuvo cuns truido, bospeda en su recinto, grando como una ciudad, a dos mejores músicos y pretas del mundo, Proponínse, así matar su tedio mag nífico en el seno de la perfección de la Belleza, esa excelente proyecto, fo, Paro el califa no obtuvo lo que buscuba.
Su tedío crecía basta la donolación, cuunda, crerta vez, legó al palacio un derviche.
El califa, gue era guerrero, regaló al subio mendicante con toda esplendidez, durante un uño, pasado el cun)
decidió consultarlo, nprovechando su ciencia. Qué te parece este palacio? le dijo. Perfvcta por sur proporciones, su y su cio es, vin duda, la morada de lo Redecorarión se vicio, Esta pala Meza.
El califa, sonrió cun amargura. Tul fué mi designio. Pero encuen tro siempre jay de mil, que algo de Lilta, Fl derviche puseó una mirada lenta por el ámbito, y meditó una hora du tiempo, Después dijo. Alyo falta, en verdad, nonque sos tengo que es perfecta la construcción de este palucio, En el mundo, que Jo: vo recorrida entero durante las cua tro vidas que viví, nunca hubo edifício igual, La píntura y ln escultura ban MHegada, ucó, hasta donde le es la que ae oye neá, la hubía en el Paraíso.
posible al hombre. Música como La poesía de Ja tícrra la posces, apmenizada en los lMbroa de todos Top poetís que fueren, viviente en la per sona de todos los que son. al encanto de la mujer relna tan completo en lus tnál hocas que te sonríen la gra ciu y el amor, que causaría, por 0gunda vez, la enída de los ángelen, En tU están da malud, la Juventud y la fuerza. Tu condición, señor, es envidiable entre todas. Y, sin embargo, tienes retén: algo fulta cate paula cia, La dicha está en lo Certidursbie, que tro tan de oertento como el son SUOIA (GA SRARIA y el aroma en la música y en la es cuela, que ain ellos no existen.
Comprendiendo que el momenta de la esperada revelución iba a leyar, el califa bajó los ojos, temblando. aña dió así el sabio errante de los camimua. Faltas tú, señor. Hnbitas este par lacio, pero no estás en él. Ercs el ausente de tu propia morada, donde en vuno reiva la Bolloza ante el ojo del sol, porque la belleza, señor, tienes que hallurla en tí mismo, Así lo oxplica la historia de Karim, que es la torcera rosn.
LEOPOLDO LUGONES DE LA ESTETICA semeja, por su elástico vigor y su flexible propiedad, el arco no sé que elogio les pudie Escúchame: tu boca diminuta Hay en mí esta irresistible propnen sión mín de sugerir un ruundo com una sola palabra intensa que pura mí es el iden de la poesía. Lo que impor ta vs tener fuerza para tal intensidad. So tiene? Vues basta Ju solu polabre inspirada. No se tiene? Puea va vono trabajo ul da ir alargando loa versos para obtenerla, Yo comprendo que es to, como teoría, es discutible y es, tal vez, demasiado moderna, es decir, uo bradamento nerviosa; pero yo du es du día ie siento más deminedo por ella, Encuentro que los más grandes puctas lo son por unas poens palabras que aparceen de tanto en tanto en la cxtenmmión inmensa de sus obras, dichas con la suprema claridad como di ce usted, de una virgen el haver un. SON truénos usiagro. Lo demás ruedan larga y oscuramente de un re lámpago a etro. un entusiasta comuntador de Ma ragall, comparando la poesía de éste con la de eu coturráneo Verdaguer, escribes Las estrofus verdagueríanas, ubiertas como un gran velamen, MHenan de flutus vletorhuguesco; sobrecar.
gudas de comparacionea y riquleimas que no hay como las tuyas no por adorada y bendecida Escúchame Eres la más gentil, la más graciosa, la más dulce mujer que hay para mi. o Tu perfil es el mismo de una Diosa, tu porto singular el de una burí.
Tu cuerpo que al andar es noble y parco con que lanza sus dardos el Amor.
Tus ojos. yo no sé que decir ellos, hacer.
Expondré que no he visto ojos más bellog como hay en tanto rostro de mujer.
que incita a las caricias del zunor, tiene más mieles que cualquiera fruta y más perfumes que cualquiera flor.
Tus manos y tus pies son tan enanos, son tan finos y puleros a la vez, otraz manos. ni existen cual los tuyos otros pies. OHMIOr la, No lud estilista Balene y, posi ún de serlo, nu he sy continua ¿epír mos de limentarlo, Un Balzne estilia ta, torturándose per hullur el vocablo al perfecto, emo le sucedía pebre tor Flaubert, quizás non bubiese dudo 0tra Snalambó. pero le habría cstas secado el tiempo para echar al mundo, aín puleritud ni aclealamiento, el her videro de personajes que desbordan de su Comedia humana. Alvuro Alcalá Gallano EL CANTO DE ORFEO ono EJ Alba acarició un monte, volvién»
dolo de plata. cuando al penetrar en la selva dormida izó de su palidez el césped de Jen claros. fué en torno, cubri4e como si un mar sin olcaje ra los esplendores de uni tesoro sumergido, o Sobre «l monte argentado, en esp alba, Orfeo cuntó, OODÍQUICO o il y amada de verdad que cres por mí, se puede asegurar que en esta vida no hay ninguna mujer igual a th o Carlomagno ARAYA.
o. 10 H10 de Mxico, no tonsiguen el efucto que en palubras breves y arbitenrinmente medidas consigue Maragall, que sóla habíane acercado ul Pirineo una sola vez. Bus plernes de hombre urbano bo oran hechas para Intigar mentes, bl su pecho angosto para! beber la in mensidad de los mires delgados, nÍ au enbeza oguda y fina para meterse en la nturdida región del vértigo.
Juan MARAGALL EL ESTILO EN LA NOVELA Existe y ha existido slempre, sobre 30501 na 10r todo en los países Jutinos como Fran cin y España, una marcada tendencia considerar el estilista, nl exquisito literato que se de dica a escríbir nove las, coma un buen novelista. Pero esti Msta y novelista son dos cosaa distintua, a voces antoyónicns. El estilo no huec la novela, sino a Jo sumo un escritor enbio eu los recursos del idioma, Con da riqueza verbal exclusiva tente podrán cxcribirse muy bellas páxinas diteoraci mañ rara vez ins fundir verosimilitud, Intensidad y vida hh yna esceña o un carácter. Contra la opinión de muchos eríticos, el esti lo es cualidad secundaría en la nove en In «elva despierta, sabre el foHlaje susurrante, se nlzá un concierto de voces que brotaban, roncas, iTgentinas, de les arroyos o de las sendas, bajo dos úrboles, y que subían claras a lua eltnas.
La voz del león Hexó basta la diva de Orfeo.
Ll hkán apareció lentamente con la AUTUTA, e acercó rugiendo, El contador estiba de pio, frente a él y frente a da aurora, con la tira brillante entre dos dedos, bellu y sin miedo, Y arrestrándose ebro las piodraa, el león escuchó, La voz del hombre y la de la lira cantaban confundidas la hora que subía al vieda brillante. el león vino 13 FIaz En la plaza de barrio que en que las puso el tiempo cua Tumulto y vocerio llenan ha alegría que cunde, pero que de mano de mi padre, tuve y.
y, en medio del tumulto, veo y el vocerío se hace silencio cuando le respondo: Ya la respuesta se ahoga dentro arastrado recorro la plaza frágiles mesaa fingen casilla Los juguetes pintados con tal señoritas de loza rellenas de uestra mentira es dulce.
a hace ya muchos años, también de estar aquí; en que una voz tan sólo, después de que me nombra, me pregunta: Iijo mio, te estás sintiendo mal?
no turbes por mis cosas la paz de tu ataúd.
con que por sobre mi alma pasa la multitud.
a en esta noche buena luce un candor risueño de fiesta popular, melancólicamente mi espíritu se llena de nostalgia por cosas que quisiera olvidar, ya que no pueden nunca volver de la distancia ando me las quitó.
Plaza en noche de fiesta; recuerdo de mi infancia. Tristo es que recuerdos empiece a vivir yo.
plaza de una no entra en mí: a la fortuna, pasar su sombra.
sepuleral, estoy bien padre mio: del vocerfo. en donde en filas de ajedrez: ventas son de juguetes, que hacen en mís pupilas florecer ol remoto jardín de la niñez. vivos colores. oh explosión do amarillo, de azul y de carmin. se ofrecen a mis ojos como sí fuesen flores que Dios ma manda desde gu coleste jardín. 0b, solduudos de plomo, csballos de madera, asorrín!
como también lo fuera AAA AAA locumento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y uventud, AAA ORAR e NE 5625280 2527222025 oche de Fiesta toda esta farsa inútil que nunca tiene fín. la chiquillería pasa cantando en coro. me parece entonces qué triste mi canción. hasta mejor que todas las trompetas de oro, suenan las infantiles cornetas de latón.
Con la filosofía de mi nostalgia, Hego, paso a paso, hasta donde vueltas da un carrousel al son de un organillo. Mirándolo mu ciexo, como si me sintiese dando vueltas en él, El castillo de cañas se enloquece de luces. La tela de la noche tiembla bajo un pinccl.
Hay estrellas que giran, rayos que se hacen cruces, orquídeas de brocado, pájaros de oropel. cunado la corona del castillo en el viento zumba en rápidas vueltas y emprende su ascensión, la sombra de mi padre torna a cruzar. y slento que hasta las nubes quiere saltarme el corazón! es porque en mi cabeza siempre loca de alturas a un son de lira, como vértigo musica. el zodíaco hace que us doco figuras xiren dentro de un lindo carrousel de eristal.
Súbito, hasta las nubes serpiente de loz vuela silbando, poseída de Júbrico estertor; y sin dejar que acabe de borrarse su estela rompo en un brusco estépito. y deshoja una Flor.
Pincel mágico traza, sobro la oscura tela de la noche, bocetos de fugaz resplandor. la fiesta concluye. Pienso que cada abuela dice al nieto: En mi barrio, la fiesta era mejor. Jos6 Santos CHOCANO. l 1. il A. i i i Costa a himer las tundalios del hembre vn.
yo canto ascendente purecía Ja vos del Tiempo, todos, y teilos fuvion y encantados, vinieron El tigro se estiruba, largo cetio no hierba largo, y teborcaba el sordo da, como la hierba suboreaba e) vien.
to.
El orangután, pensativo, con la fron te sobre su bordón, dejaba cerver la baba de plata, Vinieros en grau número, y Ledun fueron encantados.
El oso danzaba como uña Teva que se banbotenba, rimando ln pendiente a saltites, Sobre una peña wea de iu tora, como una lira en el puño de on hombre, como una lira de cuerdas ne ecbra. y tedrs gras, se empinaba una joves Vinieron en multitudes, fueron encantadon El elefante, todo oidor, dejaba a lox«
brisns frescas hinehor das Jarmos velus de sus ercfas, y avanzaba sohudoruuente y con tante dulzura cono un reloj sobre un río doymido.
El pave real ore hinebaba o se maba eiguiendo el 6n.
des ti rlios y Vinieren los se dos, y todos fueron encantadas. parecia vo La gacela, vír ya; poro Jioruba dessayod ágrimas lebrez, tejiendo nu ensueño sl (ido de Da me.
lodía. La hrlla, y dulce, y tivand mu ceda sanorosa!
Vinieron de cercanos ye hefamas sed crtuz y de MHanurar.
Vit dea Ll uvo y el carneves el búfalo ye)
unteernio ee rozaban, coma viriaga. univornio sa denban coma embringrades, con sus cueranx Ven ranita gue chupabio na naranja, deioimda uosús anehas dubos bulaoccas del Oriente y dal un del cielo, Vinieron dente, De todas paru Guiraaldas de pulomas, CosMLbyadas sabre cuello de las Buuitas, y ubejas incrustados de brillantes phejorros; todo e alfabeto de horizontes du de los golondrinaz y el socie gsauries ojos del hubo persiguiendo a un eclitió funtásticos La tierra y la arena enviaron vu embiajudas.
Fl ennareja y la aruba, con su 4svevito y us ojillos vives, Heveron sun virtudos.
Pos beas apuntadas hivicron en el espacio, con us rayo de xo. un caduceo giguntesco, Vinteran dos pesados y los esbeltos, 10h, ta górnfal Qué níre de gracha; qué gran «jrel Escucbaba con Jos ejos wuy ultos bajo das pestañas; y el pirUno Juraba, con una pata devantarda, que no hubía visto hunca nada reás bello, Una nube de entarimitas ayresuba e)
viento.
Un curacel rojo, explendia; el hugss to friclento, titiluba; terca del agua, la rana reflejaba la Juz, y eran sólo tres chizpos en el diamante de la roca.
Vinicron en e) nire cxu. de das piedras, Tas moscas harían en e) q9 OS JO l(49)
SI ka.
BALBUCEO Trinte está la eaza nuestra; triste, derdo qne te has ida, Todavía quedo un poco de tu calor en el nido, Yo también estoy un poco triste desde que de hos ido; pero nó que aluana Cardo legarás de nuevo al nido, 181 supieras eminto, cuánto la cama y yo te oueremon!
algún día cuanto vuelvas verás cuúnto te puercinos, Nunca podria decirte todo lo que te queremos: ex como un mentón de catrollan todo lo que te areremoa.
Si tú no volviera nunca, más vale que yo me muera, pero siento Que no quieres, no quieres que yo me muero.
Bien querión one te fuletos. no es ciorto que volverán. para que no extemos trintos ¿na es cierto que volverás?
ENRIQUE BLANCIU na columna; uns avi pa tocaba la trompetillas y hobla 19 termo una mor ligero, como. de un Poio jnicia final.
Vinieron de todas qurtes, aun «hi mar. Llegó la balbena! La ballena m3, mal Vino por el Mur Meditorriio on río li arranvé, eñad un banco «yt.
renquea arrastró hacia Orfeo La ar.
mada de los cenimanes. Old 50 6090 són, que late nl enmpás del sonido.
y yen resucitaron del fundo de la do: ta Suliendo del huevo de ero del q»
bio alas negras del Rue ce tendigrtn bntes en les prefundidades mantos, Lo vió, en la pelvareda de unn ola dé esmeralda y fuego, aliarse del Tár tara da sombra de hevistán, Vinieron de des Iafiersos, de lag Va tredlas, de todas partes, serca degeshecidos aún de los Siosen, Da habiendo Orfeo, el león vueió. Había wialo pronto, en da sombra nzul de mn yallo a va haistor con un rebaño, ss enballo se perro, que purecia no huber ofdo ed puro Canto divino que hablaba 0)
instinto.
Orfeo arrojó yu Hra que Moraha, enmudesid Pero en el omiamo iostante se vi. a da Flora entera, más tarda para Dfyverso al seento del. idor, cstremea eerse en la Monora, trepar hacia ly cimas y cubrir bujo el elelo sus Din ves clernun, Los árboles hetrdos se empavos ron de flores, Orfeo vantó zin dira la brileza do Ja Plora. Ins forces, evobiujadas, nue tivas del canto, se desnvendían da Jun ramas, como mariposay vibrantes, fa.
ra filarze, vueltos extrellas, en 23 Írento.
Orfeo volvió a tomar Ja lira, 1Y las vocas lMoraron fuente de Júbilo 34 olr su vox! se vió ¡divino pradiglol el Rorizente flotar cadenciosa, mecer qu brumas, dencubriendo la mentes em dos sonidos, velándolos en las pausis Orfeo enntó al día, exutó ul Sad, el cielo, detenidas Liz muben, 14ta vhabnz y el ruyo, encantado, escueñas ba en ol xeno profundo de la borratea escondida. Cuamto la noche eaxyó sobra (re feo, los árboles, lis hestias, das nto bes, en Ína rocas y en el giro, Oti.
lando y rodando, sinticeon ro su Jugo cuibriagada, giraba, ln Tiorra, gue

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