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. conseguir recuperarlas jamás. le ponía nn genio evinagrado y neTra mn. Er (úÚ el de el punto de vista fntelertual, es preciso recinocer Que no exa ía lenémezo. períil puramente dibujado y 3u8 ojos grises.
Erz acogido tan favorablemente tatre los Eombres somo entre las Tojeres. Poseía toda clase de ralenLos, menos el de ganor dinero. Su padre le Enbíz legado su erpudón de caballería y una Historia de la gnerra de la Peuíngrle, en quince tomuz. Hughie, colgó el primero de estos dos fegodos encima de su espejo, y. alineó el segundo sobre un estante. entre lá Guía de Ruff y el Magazine de Bayicy. Vivin de una renta anual de doscientas lVbras que le paseba una tía suya vieja. Lo intentó todo, Frecuentó la Bolea durante seis Tests. pero aué queréls que le sucelda a una ciuriposa entre toros y osas? dedicó a comerciar en tés, y Aunque su entretevo en esto un poco más aenpó pur cansarse del pekoé del Soyekurz, Después intentó vender eherry seco. le falló el negocio, El sherry resultaba quizá demasiado seco. por último se dedicó. bueno, no se dedicó a nada; se quedó en muebacha encantador qne no sirve para nada, siempre con 30 perfil perfecto y siempre vago. para que su desdicha resultase compleca, sa enamoró. o La muchacha que amabe, lMamábase Laura Merton, Su padre era un coronel retirado que había perdido toda »u paciencia y todas sus facultades dizestivas ca la India, sin Laura adoraba a Hughie, y éste hubiese besado las ciotas de los zapatitos de Laura.
Era la pareja más encantadora que podía verse en Londres, y entre los dos no reunían un penique.
El eotonel sentía un gran afecto por Hoghie, pero no quería ni oir hablar de matrimonio. Hijo mío decía con frecuen cla, venga usted a verme enando sen dueño de diez mil libres bien a Hughies, después de esto, se. cesitaba pera consolarse tener a LaonIr SIDA CI Bendigos coma bilacpo, amigo mlo, nx de came y Eocro. Qué e hesho Bernbraréz 002 uíot viejo dijo Hoghie.
Set. Pablre ¡Qué arpecte más desdierado tiene!
Aunque anporeo que, rar los pintores la cara esti ea imlacón con la Jortera. z efecto dijo Treror. 20 uerrí nsted que zn mendigo senga axpecio de alegria. Cuánto gana un modelo por sesisat preruntó Hoghie, después de arrellar, d. en un virán. Cn cnrlín por hora. cuánto le dará a used en cuadro, Alin. Oh! Por ésto rue parará lo menos dos. Libras. XNo, guineas. Los pintores, Jos poetas y los médicos tuentan sicrmpre pos quines. Pues. bien: opino que el ruodelo debia tener 30 tunso por cientu replicó Hughie riendo pues trabaja tanto como usted. Todo eso son tonterías. Sólo la pur isilr, lia, fejezros eso!
o. Coja msied mo ay oerpré cante de marcos desezhz ol Mo se vaya usted, Exghie Sijo al mareharse. vociva en seguida, El viejo mendigo aprovectó la ausencia de Trevor pera descansar un zato en el hazro que tenia detrás.
Tenía un aspecto tos abatido y tan miserable que Hughie no pudo menos de compadecerse, y palpó sus bolsillos para ver cuánto le quedaba, No encontró más que ur soberano y unas monedas de cobre. Pobre viejol se dijo interior mente más Jalta le hace l que a mi. Quiere decírse que me pasaré quince días sin tomar coches de alquiler. cruzando el estudio, deslizó el soberano en la meno del mendigo.
El viejo se extremeció.
Después, una leve sonsisa vugó por sus lubioz secos. Gracias, cuballero dijo, gracias.
Al volver Trevor, Hugshia se despidió de él, cigo azorado por sn zeto.
molestín que signtifea extender los Pasó todo el dia con Lsura, que le Jesús y Era ls soledad de los campos, una noche de invierno. Nevaba, Sobre lo alto de tna loma, toda blanca y desnuda, se apareció es forma blanca, también como el emiolgezto eubierto de nieva. En derredor de (La Jona Jlotaba nus elarided, que venis, de la luz, tino del nímbo de una fren te. El caminante era Jesús, Alá donde se eriza el suelo de úsperas rocas, un bulto negro se agíte. Jesús marcha hacia él; él viene como receloso a su encuentro, medids que el resplandor divino lo alombra, se define la figura de vn lobu, en cayo cuerpo escuálido y en cuyos ojos de siniestro hrillo está impresa el ansia del hambre. Avanza; párase el lobo al borde de una ro ex, ya a pocos pasos del Señor, que también se detiene y le mira. La actitud dulce, indofensa, reanima el espíritu del lobo, Tiende Este el descar nado hocico y aviva el fuego de sus ojos ys arranca el cuerpo de aobre la roca. ya se avalanza a ra a su ludo; Une mañana, cuando se dirigía Kolland Park, pue era donde vivían. los Merton, se le ocurrio harer una visita, de paso, se gran amigo Alán Trevor.
Trevor era pintor. Hoy día, pocas personas se escapan de este contagia, Pero él, era egdomáós un artista, y artistas existen muy pocos. Juzgar por las apariencias, Alán era una persona rara, solvuje, con una cara moteszda de pecas, y un barba roja e hirsuta. Pero no bien cogía un pincel, se hallaba uno ante un maestro, y sus enadros eran golíritadisiros.
Experimentó desde el principio una viva inclinación por Hughie, dobida únicamente hay que confesar»
lo al encanto personal de éste. Las únicas personga que debía conocer un pintor repetía son las que fuesen bellas y tontas, es1s ch za conzomplación os produce un placer artístico y cuya convermación 08 proporciona un reposo intelectual, Los hombrei petimetres y lus muejeres coquetas: he aquí los acerca que manejan el mundo, o que, por lo menos, debierza manciarlo.
Pero cuando fué conociendo a fondo a» Hagtie, terminó por quererla tanto por su animación, y por su boen humor, como por su carácter alocadamente geseroso. le concedió entenda libre u todas horas en su estudio, Una vez dentro, Hughie se encontes a Trevor dando tus Eltimas pomo celadas a un cundro augistral, que represerztaba a a mendizo, en tant ez persona servía de ana plataforma coo esquisa del extadio.
jo Neza de asrugza cuyo jodo, y eon una expresión lstimota.
Era es Llevaba sobre dos bomirsa pa de paña omuro may o?
Vania de anérajos y le somlersa; aus gruesos horas estilos remesdidss y. de porches. Ajo es É On trozo imtl La verdadera razón de que uno se conozca mal es la dificultad de contemplarse a buena distancia, de colocarse en pun to de vista conveniente, donde los detalles, Jejos de ocnltarlo, concurren a la expresión general, Es preciso mirarse social e históricamente para tener una idea exacta de su valor rstitivo y considerar su vida entera, o al menos todo un periodo de su vida, para saber lo que se es y lo que no se es.
La hormiga que pasz y repa sa una cosa; la mosca que se posa en la frente de una bellu. la tocan, Sin duda, pero no da ven. porque no laa envuelven de una ojeada. Es sorprendente que las ma las inteligencias representen tan gran papel en el mundo, cuando se ve la extrema difical tad da hacer ura semblanza fiel de una persona que s2 es tudia hace más de veinte años?
Por lo demás, este estuerto zo es completumente purdido; su recompensa es aguzar dis cernbrienio exterior, Si tengo la percepción Elgo nz de los espíritus. la debo, sin duda, estas anilísis cons.
tantemente descubierto de mi miso.
De techo siempre me Ea tomado como mataria de es y lo que más e ha en mi es el gusto de no 21 ombre, 212 pe lá que podia, sl npertinor el Lobo la presa. ya es suya. cuando EL, con una sonrisa que filtra a través de su inefable suavidad de palabras. Soy yo le dice. el lobo, que love en el rápidicimo ospacio de atravesar el aire pXf 125 sobre él, en el mismo erpacio, 2452 maravillozemente de al pariencia: se transfígura, se dexha e, se precipita en Huvía de fragantes flores. los pies de Jesús, entre la nieve, las flores forman una como nube mística, sobre la que el divino cuerpo flotara, El señar, mirando laa flores que a sus plantes había, hizo sonar los dedos como quien llama a un animal do méstico. Entonces, debajo del manto de flores se levantó, cua) si desperfara, un perro grande, fuerte y de tmaírada dulce y noble, de la casta de aquellos que en las sendas del monte San Fernando van en socorro del via jero perdido.
JOSE ENRIQUE RODO de diario mo sin indiscreción, seguir todas :las metamorfosis, los pensa. mientos secretos, los latidos del forazón y las tentaciones, co¿mo ejemplar auténtico de la es:pecie humana. Impersonal, fitosóficamente. como mi atención se ha ape.
gado a mi persona. Uno se sirve de lo que tiene y hay que sa car recursos de sí propio.
Enrique Federico Amiel.
Modelo Sa José, Co R, Deningo 23 de Diciembre de 1922.
SRAReIa LD FL Ne Lectio mud ósio que conocio está eneicizdo econ ecló rua encisiadoza regalíza por sa prodizalilzs y tuvo que velrer pie.
Aquella uoebe estró ex el Cab de la Paliza, esó de les once, encontándose Treror solo, ex sapuerza exando vuelva e elsa, ez broma. obre buez hombre! Qui.
El Cementerio Campesino siera pudez kacer algo por Él. Encuentro terrible que pueda uno ser 13 miserible. Tenzo tanta ropa vieja en ensal ¿Cree usted que le corvendria? Ze parece que si, porque sus harapos se crían pelaz0É.
Escueto y salo, donde el llano espieza, se tiende el cementerio campesino; y en la santa penumbra el vespertino viento, suspira. y la colmena reza. Nadie viola su mística tristeza, nadie! en el invierno peregrino se dobla alguna cruz ante el camino y amanece Vorando la maleza.
Nadia Selenira, vuelta del teatro jonto 1u madre, luego de haber scuchado la úpera Engenio Ogneghin. entró en su dormitorio, quito apriza el vestido, deslió su eabello y se sentó a la mesita, en enaguas y corpiño, parn escribir ne carta sobre el tono de la de Tatíano. Oz 2m0, comenzó pero vos no me andis, o me máisl Después de haber escrito, dió una carcajada. Tenía diez y seis años y no habla amado aún. Sabía que el teniente Gorni y el estudiante GrusJie la amaban, pero se eomplacía ahora, despuís de la ópera, en dudar de sus imis ¡Qué cosa interesente ser desventurada y no correspondidu! En el hecho que nno ame mientras el otro queda indiferente bay algo de poético, de hermoso, de conmovedor, El atractivo de Oimnexbin estriba en el amar, el de Tetianu. en amar perdidumente:z si cos se amarun iguzlmente y focran felices tal vez nos aburririan. Cesad, pues, de afimnar que me amáls, corntinuaba Nadia pensando en el oficial, no puedo erceros, teis un extraordinario talento, y tal vez un porvenir brillante se nbre ante vos. Yo soy una muchacha insignificante y humilde y vos mismo scblió que en vuestra vida yo sólo podré ser un estorbo. Es verdad: os habéis enamorado de mi y bebóis creido encontrar vuestro ideal, pero es En error y ahora mismo os preguntáls desesperadamente. Por qué he encontrado a esta muchocha? solamente vuestra Lundad os impide eonvenir en ello. De improviso, Nadía tuvo pledud de sí misma, prorrumpió en una erisía de lanto y comenzó. Ez doloruso pura mi abandonar a mi madre y a mi hermano, de lo rontrario yu kubicra somudo vuelo, y quién sabe dónde estaría a estas ho»
rus. tendríais la libertad y la posidilidad de umar otra. 0h, pudiera morir. Lós lógrimaz no le permitlsn leer lo escritas sobre lu mesa, es el. cielo razo, titilaban leves erco iris, como si Nadia mirara a través de un prisma. No podias estríbir. Se abandonó subre lu butera y emperó e pensar en Gorni. Dios mio, cúmo son interesantes y utrayentes los hombres!
Nadia recordó Ja expresión del teniente, timida, implorente. humilde Ya de noche, mas vacas compasivas, haciendo misteriosas rogativas, se echan por calentar las sepulturas; y convirtiendo al cielo sus ojazos. vean uma cruz de estrellas, cuyos brazos se abren sobre las huérfanas llanuras, JOSE EUSTACIO RIVERA.
ODDINARIOS BL CAPOTE Por Humberto: Dos Campos. Cuando, a las tres de Ja madrugada, el despertador de niquel sonó, el teniente Melquiades dió un salto en la cama y em ¡ezó u vestirse, apresuradamente, para correr al cuartel. Su batellón tenía que rdalizar maniobras esa mañana, y era preciso que todo estuviera dispuesto para la partida un poco antes del amanecer.
Uniformado y armado, el joven militar dió dos besos a su cspoza, que lo ayudaba, solicita, a vestirse, y un instante después trotaba por la calle, desierta en la que el caserío dormía, silencioso, en los brazos de Ja sombra. o No había, sin embargo, andado media docena de cuadras, cuando empezó a seztir una lMovizna menuda, helsda, impertinente, que amenazaba convertirse en Vuvia. Como no estuviese lejos de su casa y fuera preferible rerresar antes que sufrir durante el día los efectos de un aguacero de invierno, resolvió volver sobre sus pasos para buscar el capote que había dejado por elvido ai pie de la cama. los tres minutos estaba el teniente ante eu residdncia, golpeando a la puerta. Quién es? indagó de adentro la voz asustuda de la linda esposa. Soy yo, kijita respondió de atuera el oficial. Me olvidé el capote. Tiramelo por la ventana.
Un momento más y el teniente recibía en sus manos, ído de la altura, ua cupote militar, con el cual se cubrió répidamente, partiindo de nuevo para e) cuartel. Al clarear el día, ya con el batellón aucampado, comenzaron Jos colegas a rodszarlo, sonriendo. Do repente, el más cor judo o más perverso, se aproximó, y golpeándole la espalda, cumplimentó. o así. Mis parabicaes. Eintoncez, fuiste ascendido? dulee que ssumia discutiendu de cendido? dijo con extrañeza el despraciado. Música, y los esfuerzos que huela Fíijate iasisiió ialándole el hombro. En les platinas del capote alursábanse, finos, estro chos, 3ucientes, los pulones de mayor!
pará que su voz fuera lo menús apasionzda posible. En sociedad, dlonde Lo Trias ambición y la indiferencia sun Después del Teatro cried liz acduajos, le Mazo yo la Pintores lo que le zareez a 24 ml pobreza, me pareze mi osmbor local. pessr de todo esto, le habicsé del cfmeiziento de usted ália ¿ijo Prrtie en tozn serio. ustedes los pintores o tienen cormiám Ua artista diene 32 cormrón es la exbeza replicó Trevor. Ademit, nuestra misión consiste eu ver el tuado tal 10050 ez, y no ez rebacerle según lo que de él sabemos. Cada ecalú sa oficio. hora, deme ustal noticias de Logra. El viejo modelo ze ha interesado resluente por forma, Índices de buena educación, es me hester ocultar lis propizs pasiones, él hace lo posible por ocultarla, pero na lo consigue. todos saben de :3 amor a la más ca, Lsz intermirables discusiones, los dirparatados juicios de los incompetentes lo exasperan. Es témeruso, timido, taciturno.
Toca maguíficamento el piano como un verdadero artista, y de no ser ofjcial, seria ciertamente un músico de renombre.
Lus lágrimas se secaron. Nadia recordó que Gorni se habia declarado Por primera vez en un concierto sinfónico, luego en el parterre. cerca de la percha, en medio de una corriente de xize. Estoy muy contenta porque habeis conocido ul estudiante Grusdieff, continaó escribiendo él es un hombra muy inteligente, y ciertamente lo apreciaréis. Ayer nos ha viritado y ha quedado. con nosotros hasta las dos. Todva estsban muy alegres, pe co yO lsmentebe vuestra ansencia; El decía muchas couza interesantes.
Nadia puso las mános sobre la me 3, apoyando encima yu caberas log cabellos cubrieron la carta, Recordó que el estudiante Grosdiefí la anjaba y que, como Gorai, tenía derecho ona carta suya. Por qué, más bien, no escribia u Grusdieff? Sin sazén ninguna, la alegría invadió sy espíritu. Pequeña alegría en printipios que saltaba en el pecho como Bna pelota dé goma, y que luego se lafiá y afluyó al corazón como una ciendo. Nadia no pensaba ya ni en Goraí ni en Gruadiefí; sus ideas se habían confendido, zu alegría crecía siempre más y desde cl pecho se propuró los brazos y a las piernus; fué ¿omo si un vientecillo fresco le roxara la cabeza y le descomprsjera el enbello. Sus espaldas se estremeeleron de una mou silenciosa; también la mesa y el vidrio de la iámpara temblaroa y laz lígrimos sul picurun de lus ojos, obre la carta.
Xo podía contener aquella risk y, paz ra moátrar a si misma que no reía alu motivo, quiso recordar alguna co.
sa ridicula. Qué cómico perro la.
nudo! dijo nuevamente presa de la rism. Qué cómico perro lemudo! recordó cómo el ula anterior Gruadicff habia jugado, despuén del té, t e riendo 31 viez tel dice, es mue de los ricos de Zorojz. Pués «or do Lesirma milions las oro, y. si le molesta Suera ReÑa, te advertírmelo, dijo tono malbumormdo en vez de dejurme cometer una tontería ten ridienla ia Poxte ans pátstes.
uede ¿Qué me euenze Huzhie No le exagero nid2 prosipusé Trevor. El viejo que vió ustad Bry en mi estolío, exa el baréa HausLerz. Es quo de mis mejores ari.
qua.
muckos más. Ence un mes me roró que la hiciese mendigo. Qué quisre ustd? Capriehos de millonzrio. Pero debo reroño que resalta magnífico con un harapos. Mejar dicho, con mis harapos. Es un traje antiguo que 20quiri en España.
Compra todos mis cusdros y Bn retrato en traje de El barón Ezusberg. Dios micl exclamó Hoghie. yo que la dí un soberano! re dejó cacr en un sillón comu ura encurnación viva del desaliento. 1Quo de ha dado usted un soberano! gritó Trevor estallando en rsi. Pues no volverá usted ver ese soberano, ermígo mío!
mente el negocio del barón Hausberg es el dinero de los demás.
Precisó. Me pareció, Alán, que debió usHoghie con Yamos Hughie dijo Trevor.
En primer lugar no podía ocorrirseme que futse usted así, al azar, yupartiendo limosnas extrevagante. Que besase una modelo guapa, lo comprendo, pero que diese usted un soberano a un zmodelo de fealdad, esn sí que RO, por Jópiter!
cerrada mi puerta para todo el mun»
do. Cuando llezó usted: pensé si la gustaría Haosberg derse a cono cer. Como usted vió, no esteba «en traje de baile, de esa manera Además, aquél dia estabu Estoy seguro de que me ba toma: do por un hombre astuto. iNada de eso! Estaba encanti do, euando se marchó usted; no de.
aba de murmurar en vor baja y de frotarse las munos, Yo me preguntada por qu ipsistia tanto en saber odo enanto a usted se referia, sin comprenderlo; pero abora lo veo elarizimo. Va colocar ese soberanu nombre de Ud, Hughie. Cada pumestre le enviará los intereses, y asi tendrá que contar a los postres.
una historia magnífica Say un desgraciado refanfoñó Hoghie. lo refor gue puudo háer es irme acostar! En evanto u uxted, querido Alán, le suplico que no se Jo cuente a nadie: na vuelvo a poscurme por nisgún sicio públi eo. Buh, tonterias Fso hace el tsyor honor a su esplritu filamtrópico, Moghie. No «e merche usted!
Coja otro cigarrillo, y hábleme de Laura todo lo que quiera.
Pero Hugbie no quiso quelárze. É Regresó a ple a 6u cava, sinticido: se muy apenado y dejó a Alún con con Marcisa, el perro lanudo, y cómo Jun 2taque de risa.
habla contado luezo de un perro de uquella raza, muy ridfenlo, que había persezuida una coneja por el patio, éste le habia dicto. Eh, tú, gralaujat el perso lanudo, no scbien»
do que se tratuba de unn coneja A la mañona siguiente, rajentrag almorzaba, el criado Je entrezó Una tarjeta con estas palubras Gustavo Naudin. De porte del eñur barón de Hausberg. Supongo que me mandará pedir Menos una raya de mar. e Miraje Mientras tu sien se tiñe de amapola, y enamorada sobre mi se inclina, For tu traje de glauca muselina cruza un marin fruncimiento de ola. Tu ansiosa doncellez, que no se inmola en vano bajo el peplo se adivina; en vano ante la sombra que camina te miro junto, palpitente y sola.
Axror, ni tú te das, ni yo te toro.
Lejos estamcs, mientras miro cómo tiembla al vaivén del corazón tu veo, Es veces ¡úsi, sobre la playa, do Una Freya, lo que nos finge separar del cielo.
JLAM LOZANO LOZANO. La Derrota Llegará para tí la suspirada derrota, y una tarde florecida la pasión morderá la pulpa henchida de tus senos, como una llamarada. 11 Un velo cruzará por tu mirada, y sin memoria, contra ri ceñida, sentirás el misterio de la vida revelarse en tu carne desgonzada, Ya vuelta al mundo, me dirás. Qué has hecho? y Restregarís tus ojos. Sobre el pecha. querrás dar vila a tu marchita rosa. para mis inenarrab! e encanto, Fsbrá un amago de temblor de Manto.
en ta voz casi, casi silenciosa RÁ JUAN LOZANO LOZANO.
se turló. perplejo, y se puso a la No, inaré más bien a GrusTf dijo Nudia decidida, y rompió la curta, Penauba ul estudiante, xl mor de y al suyo, peru el pensamiento se perdía ca la mente, y lo arontecia que pensaba em lodos en lo madre, vu el czmcico, en el lápiz, en el plas 50. Pensaba con placer y encontraca que todo era hermoso. her»
motisimo, y el regocijo que sentía Púseciz decirle yue luego babría de ser mejor aún. Pronto volvería ho primavera el verano drís con rmumá o wi y e mn con ella. Tamb vendria, y jaszrlan a Krociot o le siorietas ridienlas y ero Sinió deseos de Laex Ll noche, bajo el elo sereno. De nuera se estrene erez sus esmuidzs, pareció que el 2 heno, que ana mea da verizna, Se zorrmy Ly no amiúenio qué «lesriz que a ini pena ex la eberer y emizós Dies Roma, 1923.
e Dios Dies.
ANTÓN CEECOV Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y uventud, Costa Rica.
pensó Hurhie, ordená al criado que intreduje se a aquel cuballers.
Entrú un señor viejo con pajas deu ro y cabellos grises, y dijo con bre e acento francés: Es ul señor Hughie Ervxine a quien terzo el Eunor de Esblay?
Hoghie se iociinó. Vengu de psrte del Larón Tiauserporporo. El barón. Le ruega, esballero, que presez. le usted al borón mis más sinceros le.
el achor virxcuess bulbuceó Huz El hurón prosíg jo. sonriendo me encarga QUE ie ntregte usted esta cariz. le alorgó un sebre dicrudo.
Sobre quel sobre ens
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