Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
. PACINA DOS y Jas cinso de la tarde del diecto de nfiyo de mil novecientos de la noche del veintiocko de e mil novecientos veintisicte, a la CigarreHa Cóntral de idol de Jacfiíma ML de MendioCo. situada en la ayenida Esández ¿Súent de, esta ciudad, reyerta entre Leo»
Dénce y Cier, Múler fué casajo Victor Ponce soltero e igzeniero, y Roa Murricía, soltero y mé. En la reyerta o uso de su revóltro proyéctiles, tó. hévido en el de fuego y, a cau ón, murió el treinta del do mayo. Peña Murrieareció son en serie de contuex Js en la cara, las Para determi Frado de responsabilidad erie ex tales hechos les corres las antedichos Peña MurriePonso Sobrevilla, se ha seguido pectoral, cual han inademis, de ente causa, en amO partes. peadores particulares, os defensores Licenciá170 Móbrada Gumbos. Buenas Ha, Soto: José Astúa átia Aguilar Mpricaz eñ en la cacsa asimisito como zpoderados judiciales de los h lo. Que Cas ás: doctores Rodrída Peña Murrieta y «Leonidas Ponce y les, unió en se patria íntimas y dl cordialestrcliciónes de amistad éstrezhos. víneulos de. orden. polírico. Así lo reconocen el reo Peña y su reusado Victor Pance. Véanse, ade ás monios de los doctores Zost Metiss Manzanillas. 618 Augusto Peñaloza. 705 y Jocé Granda. 682 el folleto titudo Proceso Político de la Proa de Husnacayo en 1917. visile al folio 63, y la certificación de ¡Pojas 402. Que junto: con, otros comtes, deportados todos por razones politicas, llegaron a esta República los doctores Peña y Ponce, en el zño. de mil novecientos veintiuno, Cósta ¡Micar, se. radicaron ambos lotíonca de amistad que desde anta: ño les ligaban, se deduce de las deelaraciones de los, testigos. Jutián Pastor, 276 v, Artero Herrera. 209 v, Jorge Pinto, :315, Arturo Pacheco Zamora, 6, Delia Campos Astúx. 331 Arturo Moncar das 523, y Juan Rafael Pscheco ora, 553. Véase, en el Tegádcenmentos, los «números de los periódicos La Crónica 11 y La Tribuna de 29 de marzo de 1924, 5, y Ja Exposición los accionistas de la Compañía Peruana 1 de apores y Dique del Callao. 122. 30. Qué entre los doctores Ponlee y Peña Murrieta serg en esta mepúbti 2, una dezavenita qué los zd indistan En su dierengam (3 4973 cor no sé cuál es provoraciones de Pz y De hecdado pretexto pera a nea que es ce tuita. Es mús, dessgrado, hablar enemistad a sus relaciones. DeclaIra de Arturo Herrera. 509 y Angela Coto, 327) Su hijo, Vie» tor Poñce (Declaración de fojas vze mostró también, en un princinio. como desconocedor de las causas ale esas provocaciones. Luego, en el o de acusación. 10 de Junio de czunque mi padre, quipor no inquiotarme, evitó: cuanto csivarme el origen de tal ad, pera la cral no había daivo. Hegué alfin a la. creencia de que dimencba de asuntos concernientes u la política peruana ssionados con el regreso de mi indugato refiere: ter social que completamente, nos eraron de munera absoluta. este gúnero de consideraciones ot msesideres Penco Sobreillairy Peña viticaban que las ideas, prinA ANTES, POTTS EE cipias y doctrinas que sustanteba (e Dr, Ponce) en orden al régimen actual del país, no marchaban armónicamente. En la carta en que Peña lez otorzó: poder a los señores Pedro Manuel Revollo y Licenciado Arturo Moncada para que, como pad¿rinoz 5uyos, se entrevistaran con el Doctor Ponec, expuso: Como Jos graves antecedentes son con el refexido señor Ponte, y Cier. ete. Legajo de Documentos Emilio Pizd Chamorro (Véase su declaración, visitó, la propia noche del so, trágico, al doctor, Peña, en su én y, alli le oyó decir: que los gustos (ton el Dr. Ponce) venían desde la época de la presidencia del scñot, Parda. que le cobraba al doctor, Ponce y Cier que se hubiera re. plegado ala política de dicho señor Pardo; que además de dichas Cauzas de disgusto tenía otras, que no narró. El doctor Ponre y Cier le cuenta, en cierta ócasién, al doctor Peña, en presencia de Arturo Pachezo Zamora, compañero de mesa de ambos (Vésse su testimonio 266. zu intención de regresar al Perú; el doctor Peña se disgustó, al parecer profundamente, por eta actitud del doctor Ponce, pues la juzgó humillante y desleal, Jorge Orozco Casorla Murrieta que estaba distanciado del dortor Ponce por cuestiones políticas y nor algún otro asuñto que él nunca me refirió. Alberto Pallete Varas. 27: es tan bajo (Ponce. nos dijo (P eña. que está de acuer9d góx el El gbierrio de dictadura de «donde, del doctor Peña, durante el: sumarios: iVédses esaritos: de. fojas 98 del legajo principal y 13 del de exrarcelación gue por mo5 :ás de. le indole que se ventilarán Sportunamente con la gravedad del hnsojís: existía una enemistad definiVda untre el reo y el occiso. y que la publicación desuna nota de casdct social en el periódico La Tri buna del ocho. de julio de mil novecientos veinticinco, fué uno de los motivos que distanció a los protagonistas. En la nota en cuestión (Véxn se fojas 505 y y 14) se refería que el doctor Ponce y Cier había obsequiado, la noche anterior, a la apreciable dama doña Manuelita viuda de Carranza y a sus bijas Adelia, Talía y Amalia, con una comida en el Hotel Francés. causa del próximo viaje de ellas a Europa, Expone más adelante lá defensa, 21 contestar los traslados finales (f. 569. que en la mencionada nota social se suponía la asistencia de una persona cuya presencia implicaba un desaire notorio para mi defendido. El doctor Ponce sabía perfectemente porme no; había. asistido. sa. persona, sabía. fambién el agravio que se haa al doctor Peña Murrieta al suponér su asistencia; desde luego que promiso serio.
la nota mi defendido comprendió que el autor de ella era el señor Ponce, y, como era natural, surgió un incidente. Cemo la investigación anunciada en el sumario no se produjo, no se logró jostificar, pues, de modo claro, el origén primordial y efectivo. de. la enemistad. En resumen: por motivos de orden social, que se ignoran, agravados por discrepancias políticas, surgió, en esta ciudad, un serio untagenismo entre los doctores Peña Murrieta y Poncé y. Cier. 40, Que a principios de febrero de mil novecientos veintisiete los Oficiales y Cadetes de la Escuadra tendió entonces el doctor Peña MuPeruana visitaron esta Capital Prerrieta reproducir en El 3undo. periódico de esta localidad, varios iscursos pronunciados por él en la Cámara de Diputados de su patria. Pio Luis Acuña (Véase su declaración 317. uno de los redactores de ese diario, le dijo Peña que con la publicación del foliezo y de loz comentarios que ¡ha an hacer respecto a ese folleto, quería exhibir tristemente, ante los Oficiales de ia fragata Peruana, la persona del doctor Ponce. La forma en que Peña se refería Ponce, le indicó claramente al testigo que la inten aquél era la de provocar con Ponce un incidente o un rompimiento definitivo.
50. El veintitrés del mes de febrero citado, frente a la Plars de la Artillería, de esta ciudad, el Dr.
Peña Murrieta quitó la acera al doctor Ponce y Cier, propinándole en el cuerpo el bastón que traía consigo. Asi se relotxz ese hecho en El Mundo del veinticuatro del mismo mes (1, 59. Redacró esa gacctilla Gonzalo Calderón de la E, compañero de hospedaje y mesa del EA TY ELE. atriay sezún entiendo ¡a dentro de poco. La defensa; APOSES doctor Peña Murrieta (declaraciones de Calderón, 90 y 323 De los testimonios de Marco. Aurelio Ealdares y Pío Luis Acuña (f. 278 y 317) se desprende: lo. que a los señores Calderón y Peña Aurricta les uhian buenas relaciones de amistad y o. que, Peña para conseguir la publicación de artículos y notas referentes a l, se valía a menudo de Calderón. El doctor Ponce y¿zu hijo Victor :suponen que la nota de El Mundo fué redactada por Peña Múrricta; poro, aunque las circunstáncias anteriores parecen indicar que la, suposición es cierta, elld ho se logró en realidad comprobar: en el juicio, ante la rotunda negativa de los expresados Celderón y Peña (f. 7. Este último, al delatar, díás después, en li Segunda Sesción de. Policía, los hechos acaecidos en la maeñana del veintiocho de mayo de mil novecientos veintisiete, refiriéndose al atentado de la Plaza de la ArtiUería, manifestó que el doctor: Ponce no había sabido afrontar el ataque. Certificación de fojas 55. Tzual manifestación hizo al vertir su indagatoria (f. al no afrontar íel doctor Ponce). decididaniente la situación personal creada entre e él y Que Victor. Ponce Mezó al páís ¡en febrero de mil novecientos veintisiete, Se halliba en Puntare Que; en cel núnero 115, de Veinticinco de marzo de es año, del, periódico El SoY dé Lima, se reprodujo el fuelto quese contrae el resultando No. 50. folio 29 «el legajo de excarcelación. 80. Que el doctor Leonidas Ponce, a di les refirió que a menudo era provocado por el doctor Peña, y que, a viesgo de aparecer como cobarde, deseaba disimular esas provocaciones para no dar, ante la sociedad costarricenso un espectáculo. desagradable (Declaraciones de Dionisio Facio, fs. 14 y 270 Ricardo Herrán. 271, Al fonso Grillo f, 276, Arturo Herrera 310, Jorge Pinto f, 316, Angela Coto 327 y Delia Campos Astúa, 331 So. Que una noche, Jorge Pinto Aguilar acompañaba al doctor Ponce en uno de loz conciertos de la Banda Militar de aqui. Al pasar frente a ellos el doctor Peña Murrieta se quedó encarado viendo ai doctor Pon ce y éste volvió la cara esquivando la mirada, el doctor Peña Murrieta les dió a conocer a varios amigos el deseo de reconcilizrse con el doctor Ponce, Así consta en autos de las declaraciones de Jorge Castro Garnier. 71, Luis Atone Filomena 526, Licenciado Arturo Moncada.
528 y Abel Gutiérrez 52 llo. Que el sábado veintiocho de mayo del aludido año, se encontraba Víctor Ponce en asocio de algunos amigos, frente al Almacén de Delcore, Aronne y Cia de esta Plaza; el doctor Peña Murricta se presentó allí e introdujo al zlmacún y, al hacer ezo, parece que con su cuerpo rozó el del joven Ponce. De las declaraciones de éste, Rodolfo Esquivel, f, 12, e indagatoria de Peña 1, y. 120. Que como a las onco y media de la mañana del réferido día, sea poco después del hecho anteriormente nsrrado, el doctor Peña Murrieta compró en ell establecimiento llamado El Petit Trianon. sito en la acera Norto de la Avenida Este Fernández Gúell, unos agua cates que, colocados en una bolsa de papel, se trajo en las manos (declaraciones de Gonzalo Monge 224. Par es2 acera el doctor Peña caminó luego con rumbo hacia el oeste.
Le correspondía, pues, el rincón derecho de la vereda, como usualmente dicen loz suramericanos. Por las cercenias de la Cigarrería Central se topó con Vicior Ponce. quien eaaba, por la misma acera, en sentido contrario. Por el derecho a tran sitar la scera se suscita entre ellos una discusión; Victor Ponce ataca puñetazos al doctor, éste se defiende y ambos ruedan por el suelo.
Peña Murrieta resultó del lanee con varias heridas (erosiones) de poca consideración en el cuello y con el traje manchado de fruta y de barro.
El hecho fué puesto por Peña inmediatamente en conocimiento de la Segunda Sección de Policía. De laz decluraciones de Pedro 3L Revollo. 17, Carlos Julio Ayala 21, Raúl enz 47, Elizardo González fs.
39 y 22 Jorge Orozea El, José María Granados f, 223. Claudio Jiménez. 226 y Ernesto Lara 227; parte de Policia Rafael Barquero 34, certificación de fojas 53; dicta3: DIARIO DE COSTA RICA TFS TT e Publicación Pedida men médico del. 12, y declaraciones de Peña Murrieta, fs. y 130. y 130. Que próximamente a la una y media de ese día, en las vecindades del lugar en que se verificó el suceso que antecede, Alejandro Jjménez, Guardia. f, 285) lo oyó decir al dottor Peña Murrieta que el incidente no lo arreglaría con el hijo, sino con su nadrez que al doctor Ponce lo mataria o se malafían 40, Que mipitos. después, si doctor Peña Murrieta, profunda amante excitado, se presentó en las of cinas del Diario de Costa Rica coyversó ahí con Ramiro Alvarado y berto Pallete Varas, an quienes les narró el ataque de que neabá de ser víctima y la formá en que lo había repelido, loz ahtcceilentes políti que lo distánciaban del dostor Pi se, y algunos detalles de la vida pil»
vada de éste que conceptunda desdorosos para el mismo. Además les ntonifestó que el doctor Ponce no había tenido el valor para afrontar la Bisueción ercada con él, y, por eso, había enviado a su hijo para que ló atacase, Solicitó, a la vez, queno se publicara nada de lo ocurrido, sin que previamente se tomara en cusmta su narración. De las decláraciones de Alvarado y Pallete, 25, ¿rega Pallete ¿Nar: todo esto a la, excj otra manera Ho me explico tud violenta: de que hacía sal xl me etando Ponte para: qle e JE ¿Ramiro varado redáctó, coñ los datós sumi sistrados. por Peña, una note colocó en la mesa del Director del periódico, Marep Aurelio Baldares 278) declara qué leyó luego, en l: itorio del Direétor, esa relación: en la cual al final había una raya; y la siguiente frase de puño y letra de Ramiro Alvaradoi el doctor está muy bravo y: dice, ue lo ya zp más tar 10: Qué alás tres de más o menos, el doctor Peña sentó, junte con el Licenciado. Art ro Moncada, en essarde: Pedro a nuel Revoilo, y le suplicó. a. ambos caballeros Gúe, como delegados su yos, arreglaran con el doctor Leomidas Ponce y Cier lo acontecido; al efecto, les entregó la carta poder viz sible al folio cuzrto del legajo de documentos. Véase fs. 15, 17 y 37. 160. Que los señores Moncada y Revollo se vieron a continuación con el doctor Ponce, quien les expuso que, a pesar de no corresponderle responsabilidad alguna por Jos actos atribuidos a su hijo Victor, designaria, oportunamente. Persónas pa? Sus delegaioñisio. Facio y Ricerdo Herrán, como a las spis de la tarde, se entrevisisrón con el Lic.
Joneada y, de común acuerdo, convinieron que a las ocho y media de esz noche, sé reunirian los cuatro padrinos. Der las declaraciones del, doctor Ponce 2, Pedro Manuel Re vollo 17 y 37, Ricardo Herrán 42 Y. 32 y, y 271, Dionisio Facior y 270 documentos de los folios y del legajo de documentos. 170. Que alrededor de las seis de la tarde, el doctor Ponce, que se hallaba en compañía de su hijo Victor en el Club Unión. salió has»
ta la calle, porque Movia, a dospedir a sus padrinos, señores Facia, y Mcrrán, Declaran estos que, en esa coyuntura el doctor Ponce, quicn, por lo demás, se encontraba tranquilo y sereno, les dió su palabra de honor de a en los actos ejecutados por su hijo, los cueles recriminaba y desaprobaba, no había tenído él ninguna participación. Luego, ambos señores Ponce se igieran hacia el Hotel Francés, siteado en la Ay da Fernández Gúell, a 3 nta varzs al Ente na Los Gnomos. pues sr era donde recibían sus (desizrariones de Mau. 224 y Juan Porras 300, empleados de ese Hotel. El doctor Ponce al despedirse de sus padrinos, invi: tó a ambos a comer, las siete de la noche, en el referido Hotel; Facio declinó la invitación, y Herrán la aceptó.
Iso. Qhe Victor Ponce asegura 6 y 5) que tanto él coro su padre marchaben hacia el Hotel cen 3eus paraguas abiertos para cubrirse de la lluvia que caía. El acusado Peña (1. y niega tal aseveración, Sin embargo, del dichs de varios testigos se desprende que llovía y que los señores Ponce lHevaban, en verdad, sús paraguas ablertos. Félix Ortiz (2, 86 en ese momento yo cerré mi paraguas y corrí también.
portaba uno de ellos (los señores Ponce) un paraguas abierto con el cual golpeaba al doctor Peña. Dionisto Facio (f. 270 al concluir la entrevista, como llovía, el doctor Ponce nos acompañó hasta el frente dol Edificio de Correos para que tomárimos un eutomóvil. Ricardo Heriún. 271 omo garuszba, el doctor Ponce salió del Club y: nos acompañó, ete. Ralaci Obando (1. 276. como garuaba trataba de guarecermo de la lluvia. Rodolfo Esquivel (f. 294. Es cierto. que ¿uaxido ocurria el. suceso indicado esba Hoviendo garuando! Alfredo Sáenz (1. 320. la noche era; 0scóra y Moviznaba. José María Boza (2. 208. eno los mamentos de la lucha vf. y resogí. del suelo dos paraguas. abiertos que resultaron: ser los de. los Señores, Ponce, padre. o 19. Que el interfecto y su hijo, en el momento del crimen, se encontraban desarmados. Lo aseguran ambos (fs. y 63 y lo confirma el hecho de que, después del suceso, al ser registrados, uno en la clínica y el otro en una sección de policía, no se les encontró arma algena (de las declaraciones de Luis Martínez 290, Rodolío Esquivel f, 293, Marii Espinoza. 306 Amalia Fait 331, Alfredo. Esquivel, 305 y certifica: ción de fojas 305 via. 100. Que momentos antes ¿al su cio, el, doctor Peña, en ómntita de Los! Guomos. denctaba una Ípani.
nta cuatro testigos: Berpadas. 17 unos minutos antes de hsber, ocurrido el hecho de autos; habiendo! Negado a mi canti.
na. Los Gnomos el. doctor Peña, Murríetay quien se encontraba! un poco só :2 ¡Rodolfo Esquivel. estando yo en la cantina de Gadmós. ví entrar a eliz zl Peña, Murrieta bastante exFs José María Boza (f: 18. en Iescsntina de Los Gnomos.
difuenta que este señor. Peña. portaBk revólver; debo Encer presente qué mientras el doctor Peña me hablaba sé. ñotaba un poco nervioso. Amadeo: Delcore. 193. El toctor se hallaba muy excitado, tanto que el senternos una de. las mesas de la cantina de Los Gromos. noté que temblaba. Este último agrega además:. en el trayecto y antes de Hegar a la dicha cantina, el doctor Peña Murrieta me dijo que endaba en busca de los señores Ponce, y yo entezdi que con ánimo de agredirlos.
Por eso, y estándo todavía en la callo, le manifestó de mi parte al docter que estando el asunto en manos de padrines, no deberían dar un ascándalo. público, pues el de la mañana había sido muy fco. Después de estes palabras fué cuando el doctor Peña Murrieta me respondis que si hubiera: encontrado: los Ponce, no te dijo a cuil si al padre o al hijo, le daría una pescozada y lo botaría Que entre zeis y cuarto y seis. y, moslia de esa tarde, el acusado Peña Murricta salió dé la eantina de Los Gnomos y fomó runibo al. oeste. Por. la misma; Avenida, hacia el Este, eantinaban los señores Ponce.
Frente a Ja. Cigarrería Central de de Mendiola y Co, se toparon.
Los Ponce aseveran que, al verificarse el encuentro, marchaban uno en pos del otro, y que el doctor Peña, de improviso e inesperadamente, atacá al doctor Ponce. Véanse sus deelaraciones, 2, 5, y 142. El inculpado, en la indagatoria. que rindió a raíz del suceso. v. dijo que tre ellos se produjo un roce ex.
plicable tretándose de tres sujetos que no podían ocupar la acera al mismo fiempo. y que, en tal virtud, se consideró agredido en forma fisica de presión, ayudada: por el hijo que tocaba su braza izquierdo con el brazo derecho del padre (Sic. Posteriormente, en la confesión con cargos (1. 105. más explícito, asevera: fuí violentamente interrumpido en mi paso. por los señores Ponce, quienes no aólo obturaron totalmente el pasaje rafo, sino que iniciaron lz agresión, ya por la acción de los puños, y2 por la acción. de los injurias que me producir (Sic. El Juzgado estima que la provocación y el ata: de obra partieron del reo Peña M: rrieta. Las razones que existen pas ra estimario así se puntualizan en su respectivo lugar en las consideraciones de este fallo (Ver jafra, considerandos décimo séptimo y décimo octavo. Que cerca del punto ca que tuvo verificamivo las sen. En su declaración adum el doctor Ponce na irió expresamente est extremo. La acuscción afirma: al Megar cerca de Los Grozios. en donde hubimos de apezrnos de la acee 22 20.
IS rá para no incomodar con nuestro paraguas a varias personas allí agrupudas, se nos presentó de repente Peña Murricta, el cual se echó también a la calle y dirigiéndose a nosotros. tiró al suclo a mi padre dándole un rudo empellón. El reo, en la confesión con esrgos, dice que fué violentamente interrumpido de. u paso, en el espacio comprendido entre la Cigarrcría de Mendiola y el establecimiento de: Los CGnomos.
Ese espacio, según los peritos Aglietii y Loría (f. 260. mide cuatro metros cuarenta y dos centímetros y medio. Al iniciarse el. lance, se encontraban el Licenciado Félix Ortíz frente a una de las ventanas. del Almacén La Gran Vía. y los señores Luis Martínez, Licenciado. Fernando Martínez y Oscar Wiss, Írente e Los Gnomos. Entre ambos puntos medíz una distancia aproximada de doce metros. Informe de los peritos aludidos. Todos esos testigos aseguran que no se dieron cutnta de que, en el trecho de zcera mencionaúo, e produjera choguz alguno entra los ¿Irotazonisias de esta causa. 86, 322, 237 289 y 290. 220. Que Luis 3fartinez Arriaga, que se hallaba conversando con varios amigos, como ya queda dicho. de pronto. doté que dos personas riñen a parsgie: 203 y, bofetadas en el medio de la calles, se áperca a log contendientes. reconoc ¡en :eMos alos doetores Poñca Pañ o y vé, que; el doesuélo, ADé del sestigo es que el doctor Pones eryó debido a un resbalón, pero do preede :predisar. si ese resbalón tuvo origen ea bofetada o agresióm gel doctor Peña Murrieta. 29d, aunque lla caída se produjo en los propios mé mentos en que ambós peleabin e 291 Añade el declazante que al mirar Víctor Ponce a su padre en el suelo se le errojó encima a1 doctor Peña Murrieta y, tras una Tucha muy corta, ayó éste sujetado por Víctor (172. 240. Que laz caída da detor Ponce es un hecko probsdo en 2uLos. Alberto Calderón Garcia 25. of. én la calle un altercado; saMí. pude ver,, nn: grupo. de personas que rodaban por el suelo, y ví cuendo se. paró uno de ellos reconociendo al doctor Leonidas Ponce. Anita Garcia. 12. Pude distinguir. a dos persoras que luchában en el suelo. unas de ellas se levastó pudiendo reconocer al doctor Leonidas Ponce y Cier. Rodolfo Esquivel. 394 y. Cuando yo salí de la Cantina de Los Gromos. ví que el doctor Ponce se levantaba del sueto y que Lyis Martínez, Victor Ponce y un muchacho de cezpa que no conozco sujetaban al doctor Peña Murrieta. José María Boza (2 298. Cuando sali de la cantina ví que el doctor Leonidás Ponce se levantaba del suelo y qué u kijo Víctor tuehaba en esos momentos com el doctor Peña Murrieta, quien derribó al suelo. Licenciado Alfredo Sienz. 220. puedo Asegurar que después de esa lucha vi que el docior: Ponce se lerantó del suelo. Tanto las enfermeras María Espinoza y Ama Fait (f. 306 y 331) que desnuda»
ron en la clínica 21 doctor Ponce, tomo el testigo Rodalfo. Esquivel. 294. dan 1é de que traje del otciz so estaba muy ambarrado, Igual cosa hizo constar en la sumaria (f, 29)
el funcionario judicial que recibió esas ropzs. Los peritos sestres que, a solicitud de la. defensa, examinaron esas prendas de vestir, alrededor de un año después del crimen, informan: el gico en la espalda no presenta ahora rastros de barro; la man ga irquierda, hacia la bocamanga, presenta una ligera e imperceptible rmanchá de, barro; el delantero derecho en sa parte inferior presenta una mencha gránde de barro en forma irregular, de veintisiete centímetros de longitud por nusve centimetros en su parto mástaneba; la manga derecha, tonbién hacia la. bocamanga, presenta en la E: de arriba une mancha de bárro: de nueve centimetros de ancho por doce centímetros de altura, y en la hoja de abajo una mancha pequeza de barro que tiene neo por seis centímetros.
250. Que los compañeros del tez tigo Luis Martinez Arriaga, señores Oscar Wiss y Fernando Martínez, cuando ¿e dieron cuenta del hecho, loz protagonistas reélan en piena ca Me. Wiss notó que el doctor Peña Murrieta se encontraba como uma vara y media de ls aetra, retrocedien do hacia arrís, o sea hacia la acera del lado Sur, mientras los señores Ponce trataban, parecer testigo, de desarmar Peña, paez éste se llevaba con insitencia una de las manos al bolsillo trasero del ves tido.
tel Este documento es propiedad deda Biblioteca NacionaFMiguel ObregórrLizano delS istema Nacional de Bibliotecas del Ministerio te Culture yFuventud, Costa Rica. 0 UR El declarante no suministró más datos. Fernando. Martínez (Declaráciunes de los folios 287 y 556) vió que, frente al Establecimiento La Gran Vía. el Doctor Peña, en la cn lle ya, retrocedía y qué una o varias personas avanzaban contra Él El Licenciado Martínez se inclina a ereer que un solo individuo. Niétor Ponce avanzaba contra el Doctor: Pe ña, pues en ningún momento del in cidente advirtió la presencia del Dr.
Ponce persona a quien de antemano co nocía perfectamente. Aliretroceder, el doctor Peña intentó, dice el deponen te sacar su! revólver del, bolsillo tra sero¿del pa antalón, y: cayó al sucio.
Vió entonces a Víctor Ponce luchar con el doctor Peña y colocúrsele cima. Fué lo último que miró el tigo, pues para protegerse de los po sibles disparos se introdujo rápida.
mente a la cantina de Los Gnomos!
Félix Ortiz (f: y 322. al ojr discutir acaloradamente frente a la Ci garrería Central. volvió la cabeza y vió que el doctor Peña retrocedía cia el Sur y que dos individuos zaban hacia él portendo uno de eHos un paraguas abierto con el cuz golpeaba al Doctor Peña, quien se de fendía con los puños. El Lic. Ortiz afirma que uno de esos individuos era. el Doctor Ponce; que el otro, a haiga, eptonces5 desconocía, Usada, 07 ra capá de hule, qu desp, Es del suceso se le informó, quereta :DíGt Ponce. Por lo que más áBcla ese dice ¿en los resultandos vizésirao ¡sexta épti y trigésim. el duigado entiende que gl decia rad Lseligeñor? Ortiz; Porte cón su Bs Vio la ¡dentidai hombre, que tusaja capa ze le dió un informe! errado, De los testimonios rendidos, dirant le)
plenario, por los tíncz, Rodolfo Esquivel, José Maria Boza, Alfredo Sáenz y Rafael Oban do se desprende, sin mucho esfuerzo, que éste último individuo era el hombre de la capa a guien el Lic, Or tiz tornó por Víctor Ponce. Bl decla rahte señor Ortiz presume que el Doctor Peña puso en falso un pie en el cordón del caño, pues se fué de es paldas cayendo en la acera del «Depósito y solpeándose la cabeza. según le pareció, en la pared del mismo. Agrega que el Dr. Leonidas Pon ce. y Cicr (léase Víctor Ponce) cayó sobre el Doctor Peña y lo sujetó, manteniéndolo fuertemente asido; se zcundos después corrieron Luis Martinez Árriaga y el mencionado hombre de la capa (léase Rafael Obando) y sujetaron por los flancos, 21 doctor Peña, el cual estaba con Jos brazos vueltos hzcia atrás y prensados por su cuerpo contra la acera; el propio testigo también corrió a in tentar separarlos; pero en atención que no lo logró, por estar ellos fúertemente. xsidos; y de que creyó que su presencia era innecesaria por haberse acercado varios personas y un. policía, se retiró y. se refuzió en Los Gnomos temeroso de rscibir en proyectil perdido.
260. Que al oir las voces de un sltercado sclieron, de la cantina de. Gnomos. la calle, primeramente el joven José María Poza y, luego Rodolfo Esquivel, y vieron: el primero, que el doctor Leonidas Pon ce se levantaba del suelo, en momen tos en que su hijo Víctor Juehaba con el doctor Peña Murrieta, a quien derribaba por tierra, y que Luis Martínez y un señor de capa se a2cer earon y ayudaron a Victor; el segun do, que el doctor Leonidas Ponce se leventaba del suelo, y Luis Martínez, Víctor Ponce y un muchacho de eapa, que no conoce, sujetaban al doc tor Peña Murrieta. quien se encon traba yu tendido en la enile. De sus testimonios. 12, 204v. 295 y 293. stal estaben los señores Alberto Calderón Sería y Lic. Alfredo Sienz Gonzile: ez, y atraídos por la bulla proveniente de la calle, salieron. el uno la nvenida y el otro a1 balcón del e dificio. Cuando ambos salieron várias personas luchzban en el suelo y continuación el doctor Leonidas Pon ce se incorporaba. Añade el señor Síenz que a él lo porerió que, al lu vantarse el dor: pre, quedaron ex el suelo e y Victor Pornse. fa, 25 220. Rafael Obando Seg. informa que vestía, la noz 21 uteso, una cas aba por la Aveniña Fernández Guell con rumbo al Este; que al logar a la Cigarreria de Mendiola, notó que, en Me, se encontraban dos que no conoció, uno tirado en cl x: lo y el otro tobre Este; que el de rante y Luis Martínez se neercaron al grupo y sujeraron, Obzndo, 21 in dividuo que estaba en el suela y, Á Martes, 21 alidódiori AS er. 16 a la vez que le. decía: Víctor, quítate de ahí, no hagax eso. Lula Martínez (f. 290 confirma ese aserts. un individuo que lMevaba una expa de hule, sín poder precisa? si puesta o en una de las manos, intervino, Junto conmigo, con ánimo de zepa rar, a las pas, mue reñína.
ver (declaraciones de Leonidas Ponee y Cier f, Victor Ponce, fa, y, 142 Alherto Calderón. 25. For nando Martínez, t, 557 y Oscar Wiss, f, 289. En Miera sacó elarmá y se incorporá ya con ella desenfundada y empuñada (declaraciones de Luís Martínez, v. y Alfredo Súenz, 30. Véanse los detalles y pormeno res que sobre el particular da el tos tizo Rafael Obando (f. 275. Yo su jeté, abrazándolo, al individuo que estaba en el suelo, quien en ese momento comenzaba a incorporarse. En esos instantes el individuo en re erencia tenía en una de las manos ura pistola descufundada. Como yo le vi esa srma lo soltí y lo agarré por detrís diciéndole al mismo tisinpo: No dispare, eso no es paja usledez. Arrinconé (a ese sujeto) con tra las hojas de zine de una tap que queda frente a un edificio que puesta ty, un policía e505, instántes que ro. porl detrás da yeses, y she que sol iia que denia agarra. 290. Que al pendisa de pie el doc tor Peña, según queda expuesto, Víe ter Ponce, que había sido ya separá do del reo por Luis Martínez, perma recía dentro de grupo que forma ban varios individuos. Testigo Sienz González. 220 Recuerdo sí que don Víctor se hallaba en un gru po que formabán varias prrsonas no. reconccí. Rafael Gbando (f. 275 vi que un señor que Haman Pi pía Martínez, se acercú al grupo y e jetando al que estaba encima lo separó a la vez que le decía: Víctor, Guítate de 355, no Kegas eso.
En. 200. Que el doctor Ponce, des pués de haberse incorporado de la caída que sufrió 21 arse el aten tado, permánec de pie contemplan do, a unas pocas; varás de distancia, la escena que se desarrollaba a su vista osea la lucha de su hijo Víetor Porice cón el doctor Peña, la par.
ticipación de varias personas con:el lin de separarlos y la incorporación posterior de ambos individuos. Esta escena, desde. luego, te desarrolló en brevísimos instantes. de las declara ciones de Rodolío Esquivel 294 y José. Seria Boza 208 ponérse de piz Murrieta conísu rev «da, el doctor Ponce do en alto las manos, gri e que estoy desarmado. Rafael Obando (f. 276. Es cierto el Doctlor Ponce. y Ciér alzó loz Lra zos en los primeros momentos. en e dijo en altas voces no me tire usted que estoy desaruiado. Rodolfo Fxquivel. 293 wi. el señor Ponce y jorestiba con las manos levantadas y dijo alió parecido a lo que lu pre gunta se refiere (no me tire usted porque estoy desarmado. pero las palabras textuales no las recuerda. José María Boza (f. 299. Es cierto que este señor.(Ponce y Cier) gritaba levantando las manos hacia arríba, no me tire usted porque estoy desarmado. Luis Martinez. 290. no ví que el doctor Ponce y Cisr levantara las manos, pero sí le ol decir que estaba desarmado. el y 320. Que en estos momentos to ma parte en el desarrollo de los suce sos en forma activa el espectador Alberto Calderón García, no reruer do declara el interfecto qué persona me agorrá a mí y me iñtrodujo en la oficina de las señores Men dicta, frente a la eigarrerio persona fué Alberto Calderón.
al ver que el doctor Ponce se levan taba del suelo y que Luis Martínez gritoba ayúdenme a tenerlo, que tio ne el revólver en la mano. al doctor Ponce del br: auierdo y lo introdujo al depósito de mercaderías y oficina de la Cigarre ría Central. En el trayecto se pro dajeron tres disparos de revúlver: el último cuando el doctor Ponse yo ría el pie en el umbral de la puerta exterior de la oficina, Al logar a esc punto, dice Calderón, el occiso subia los brazos en nlio, ofus cado, nervioso, porque no entuntra ba la puerto, Esa adi, se Martínez, al de encima, 21 cual sena (Continuará.
Este documento no posee notas.