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PAGINA INSERCION SOLICITADA La Campaña Electoral de 1939 EL GOBIERNO DEL PRESIDENTE CORTES Por derecho natural, fundado en su preparación poco común, el Licenciado Jiménez Oreamuno ha sido también el ditector de la opinión pública costarricense durante los cincuenta años citados. Su rival en ilustración y prestigio, tanto como en influencias políticas, fué durante el mismo tiempo de la vida nacional el Licenciado don Cleto González Víquez, un patricio con todos los atributos de gran señor. Desempeñó la Presidencia durante dos períodos, de 1906 a 1910 y de 1928 a 1932. Su muerte fué un motivo de justo duelo nacional y tuvo la singular satisfacción de recibir, en sus últimos días; las más cariñosas demos traciones por parte de quienes en su vida pública habían sido sus adversarios, algunos cruelmente enconados. es porque el temperamento del Licenciado González Víquez era apacible y bondadoso como el de pocos hombres del país. En Costa Rica, donde tenemos dos titanes naturales, el Irazú y el Poás, comparamos a veces a don Ricardo y a don Cleto con estos dos volcanes, sin poder precisar exactamente cuál se encuentra más alto sobre el nivel de sus conciudadanos.
Estos dos costarricenses han sido, prácticamente, los dueños del país en más de medio siglo; pero valga la ocasión para decir que no han abusado jamás de sus poderes en perjuicio de nadie, ni en beneficio propio; y que habiendo manejado millones durante los veinte años que entre ambos han Gobernado a Costa Rica, sus manos salieron siempre limpias y ninguno de los dos ha tenido capital que valga la pena de mencionar.
Ese es uno de los honrosos distintivos de nuestros Presidentes: si bien ha triunfado generalmente el que cuenta con el apoyo de los capitalistas, personalmente llega pobre al poder y así sale del mismo.
Pues bien. tanto don Ricardo como don Cleto, que así sc les distingue cariñosamente en el país, han sido liberales decididos y ninguno despertó recelos entre los conservadores, ni trató de alterar el régimen de absoluta libertad de cultos que, por otra parte, garantiza ampliamente la Constitución de la República. Otros Jefes de Estado han sido, a su vez, católicos fervientes y tampoco se ha interrumpido por eso la paz de los corazones costarricenses, porque el país ha mantenido inalterable su misma situación frente a los credos opuestos.
Así, pues, la llamada de alarma para la concentración de liberales frente al Partido Republicano Nacional del Doctor Calderón Guardia, no ha tenido resonancia alguna en cuanto ella signifique el principio de una lucha político religiosa, porque todos los costarricenses sabemos que ni el Doctor Calderón Guardia, ni el Licenciado don Ricardo Jiménez, ni ciudadano alguno que ocupe lugar sobresaliente en la dirección del país, constituye, por razón de sus opuestos credos, peligro alguno para las institucienes o las personas.
La voz de alarma se dió en nombre de la democracia, pero como no tuvo eco alguno, se le dió vuelta al cuadro y se puso frente al pueblo su reverso, con títulos alarmantes, que llamaban la atención ante el peligro de una candidatura única; sürgida al calor de la imposición oficial, con tendencias a la continuación del régimen de gobierno actual.
Los cimientos de la democracia según el criterio de los amigos empeñosos en la candidatura de don Ricardo descansaban sobre una determinada cantidad de dinero para iniciar la campaña. Se hizo una lista de fantásticos contribuyentes, cuyos aportes eran más fantásticos todavía, y se le presentó al ilustre ciudadano cuyo concurso se solicitaba para salvar a la patria.
idadano cuyo concurso se LA PRENSA LIBRE forme a ella porque, tal derecho, en época electoral, etá regulado por disposiciones terminantes. el señor Presidente la permitió y la policía limitó su acción a resguardar el orden público.
Las palabras del Licenciado Jiménez Oreamuno tuvieron la virtud de reunir una suma que, en proporción al total necesario para una campaña de nueve meses; era insignificante; no había ni para, sostenerla modestamente durante una semana.
Fué entonces necesario derribar otra vez la imagen de la democracia, echándole la culpa a la presión oficial; y pocos días después el 27 de mayo volvió a renunciar. No había dinero.
El 30 de Abril, en la ciudad de Alajuela, aceptó esa Candidatura que nuevamente levantaba la pequeña figurita movible que representa la democracia. Había que tener fe en la.
palabra Presidencial, que garantizaba la más completa libertad electoral. Hubo discursos, desfiles, manifestaciones de regocijo general, y la fuerza pública hizo acto de presencia para garantizar el orden público, que es tan fácil de alterar cuando las.
pasiones políticas encienden los ánimos.
JUN JUZGADO, UNA ALCALDIA PENAL OTRA CIVIL, ES LO QUE SE HACE NECESARIO Con la creación de estas tres nuevas dependencias, se resolferi el problema que contempla el Poder Judicial Desde los tiempos del Paraiso Terrenal, existe un tercero a quien eulpar de las desventuras ajenas. Ayer fué la serpiente, y aceptada como buena la leyenda, cada cual encuentra a su modo una disculpa.
Pocos días después, el 21 de mayo, no había que creer en la palabra del Presidente Cortés, y de nuevo la imagen: que simboliza las libertades públicas, cayó de su pedestal, ante la imposición del Gobierno en favor del Doctor Calderón Guardia. Una carta que era todo un modelo de sabiduría, en cuanto ella significa el conocimiento de nuestro pueblo en sus entusiasmos políticos, nos dió la clave de ese cambio de actitud: no había dinero en caja y era, por consiguente, inútil seguir ent la campaña. En la noche del mismo día domingo en que se publicó la carta, hubo una manifestación realizada sin licencia de las autoridades, conforma la exiga la ley, sin derecho conPersonalmente tengo por el Licenciado don Ricardo Ji ménez el más profundo respeto. Entre los grandes hombres que he conocido en otros países, guardadas las proporciones de posición entre ellos y yo, puedo decir que ninguno está tan alto que se coloque arriba del nivel que alcanza nuestro ilustre exPresidente; pero he pensado ahora que quien ha consagrado lo mejor de su vida al servicio del país, tiene ya el derecho a disfrutar de la tranquilidad que en distintas ocasiones ha ve nido reclamando, sobre todo si en compensación a sus servi cigs eminentes, ha recibido el alto, singular honor de ser Presidente de la República por tres veces.
En las horas, de la tarde de ayer, Alcalde o un Juez, por más diligen logramos conversa; brevemente con el que sea, pueda él solo resolver mi Lic. don José Maria Araya Dávila, de quinientos expedientes, que es el Juez Segundo Civil de esta provincia. mínimo que se presenta durante Al referirse a la idea de la creación año. En las Salas, al decretarse el co de una nuev Sala de Apelaciones, el nocimienot de asuntos por cuantia disminuyó el trabajo en ellas, pero en Lic. Araya Dávila nos dijo. Un Juzgado Penal y dos Alcal cambio, se aumentó mucho el de los días, úna Penal y otra Civil, es lo Juzgados y Alcaldías. Si se quiere que se hace necesario en esta capital llegar a una verdadera solución de para solventar el problema de la re este problema, juzgo que la forma in tardación de justicia, que se cita en dicada es la creación de estas nueva diferentes formas, El trabajo enorme dependencias que dejo dichas.
se anota en los Juzgados Penales y Civiles y Alcaldias de esta pro Hasta aquí las palabras del Lic. vincia, es la verdadeca razón de ese raya Dávila, que hemos tratado de re atascamiento de expedientes de am producir conforme a nuetra memo bas materias. No es posible que un ria.
27323 todos elementos económicos para librar la campaña; pero que de ella se retira haciendo al Gobierno responsable de los hechos que puedan ocurrir.
El único hecho posible o seguro, mejor dicho, de ocurrir, será la elección unánime del Doctor. Calderón Guardia y en tonces se repetirá aquí el caso que se viene presentando, por ejemplo, en Colombia desde hace muchos años: en cada elección presidencial, el Partido Conservador lanza, un manifiesto diciendo que se abstiene de concurrir a las elecciones por la presión que ejerce el Partido Liberal, y la votación se verifica con un candidato único. De ayer no más tenemos los Doctores Alfonso López y Eduardo Santos. por esa circunstancia, repetida mu Por eso creo que hubo un error del Licenciado Jiménez, chas veces, la democracia colombiana no está. a más bajo nivel tanto como de sus amigos y partidarios, al entrar en esta lucha. que las más puras de la tierra. Nadie hace caso a esos manifiesAlterar la tranquilidad personal de un gran hombre, es intos, que en su esencia son solamente pretextos para hacer menos justo; y llevarlo a un fracaso seguro, es imprudente. El fra desairada la actitud de los partidos cuya minoría se palpa, pe caso de esa candidatura y de cualquiera otra que pueda surgir, ro no se reconoce.
no descansa en la imposición oficial, porque no existe; descansa en la fuerza de opinión que sostiene la candidatura del Doctor Calderón Guardia: El país quiere entrar en un período de evolución y confía en los hombres cuya juventud sea, en ese sentido, una promesa, sin que por esa circunstancia deje de querer, con todo el cariño y el respeto que merece, al Licenclado Jiménez Oreamuno, en su condición de ciudadano ejem estas plar que ya dió a su patria todo lo que ella podía esperar, en largos cincuenta años de actuación política constante.
Nos dice el Lic. don José María Araya Dávila En el año de 1924, la personalidad más saliente del Par: tido Republicano que llevó por segunda vez a don Ricardo a a Presidencia, fué el Licenciado don Carlos María Jiménez; en la campaña de 1928 que dió el triunfo al Licenciado González Víquez, fué el Licenciado don Manuel Castro Quesada su Jefe de acción y partidario más visible; las circunstancias políticas de 1932 colocaron en lugar preferente dentro del ricardimo, al, Licenciado don León Cortés, quien renunció sucandidatura, ya en camino, en favor de don Ricardo; y final mente, en la campaña de 1936 la persona más atrayente, una de las que mayor empeño pusieron en el triunfo del Presidente Cortés, fué el Doctor Calderón Guardia.
En la: sucesiva elección de Candidatos que corresponden a las fechas indicadas sea la de don Carlos María, de don Manuel Castro, del Licenciado Cortés y del Doctor Calderón hay un principio de consecuencia política, que espontáneamente el pueblo acepta y realiza. En ningún caso ayer, ni en el caso de hoy, el Presidente en ejercicio tiene que hacer ni decir nada. Otros candidatos anteriores, no obstante su populariy el derecho a su elección, que nadie discute, no alcanza ron el triunfo, porque las fuerzas contrarias, en número de votantes y en recursos económicos, fueron mayores; pero nadie va a decir que fué la imposición, cuando todos sabemos que ella no ha existido en el país desde hace muchos años, en la forma en que hoy se pretende tener por establecida, ni casi en forma alguna.
dad 1490 Sábado de Junio de 1939 No se hable, pues, de imposición. El Señor Presidente Cortés tiene en su abono grandes prestigios, espontáneamente; reconocidos por sus propios adversarios; su labor de gobernan te ha sido la más activa que Costa Rica ha podido palpar en todos los años de su vida independiente; el pueblo comprueba palabras, porque tiene a la vistá las siguientes obras púa Edificios públicos Escuelas Cañerias Carreteras Puentes Pozoś En su manifiesto al país el Partido Ricardista advierte que tiene el triunfo, pues cuenta con el pueblo y dispone de Junio de 1939.
Terminadas En en años Ejecución Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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24 14 17 15 Hoy como ayer y mañana como hoy, los partidos cuya simpatía no favorece al Gobierno, se dedican en sus campañas a combatirlo como si ese sistema diera algún resultado. Se ol vidan los méritos del propio candidato, sus programas, sus ten dencias, todo lo que pueda servir para atraer votantes. Se echan, en cambio, al vuelo, los más duros ataques para el partido con trario y se llevan de encuentro al Gobierno, que no es parte en la contienda. En esa forma, la propaganda se convierte en algo repugnante, por la índole inculta de los ataques, que traspa san los límites de la más elemental cultura.
De la imposición se habla como de un hecho real y a la ho ra de comprobarla no existen documentos en qué fundar seme jante afirmación, que viene a quedar, entonces, en palabras y palabras y palabras que nada dicen y para nada sirven.
Los costarricenses tienen en el Gobierno del Presidente Cor tés su mejor garantia de libertad. Si de ese derecho hacen uso natural, la democracia costarricense no será, una vez más, fi gurita de movimiento que caiga y se levante a voluntad de los animadores políticos, que han jugado con ella y la han mane jado a su capricho, sin llegarla a destruir, porque es la imagen viva del más arraigado sentimiento que mantiene nuestro pueblo. Para juzgar mejor la situación de un pueblo bajo la imposición oficial, hay necesidad de salir de Costa Rica y vivir en épocas electorales en más de uno de los países de nuestro Continente. Pero aquí, donde toda la presión oficial se llega gigante labor de progreso general que todos admiramos, y que Un Presidente como el Lic. Cortés, que lleva realizada la a comprobar con la denuncia contra un policía, un Jefe poli ha ganado, por esa circunstancia, un lugar preferente entre tico y un militar de graduación inferior, es simplemente ridícu nuestros mejores Gobernantes, no ha de hacer contra su pueblo, lo hablar de imposición. Precisamente la existencia de esos por satisfacer su simpatía personal, nada que pueda dejar som empleados de segunda importancia y la actividad personal que bras en su brillante Administración.
desarrollan, están diciendo, en la forma más elocuente, que no existe tal imposición, sino que de ella hay que echar mano como aquí termino. el resumen de los capítulos políticos del disculpa que haga menos duro el reconocimiento del error co libro COSTA RICA AYER HOY.
metido.
ALBERTO QUIJANO QUESADA

    DemocracyLeón CortésPresidentes de Costa Rica
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