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Martes 24 de Diciembre, 1940 UNA MAÑANA DE NAVIDAD SANTH JESSIE WHITAKER El áspero viento invernal barría las ban a su hijo aquel viento y, aquellas altas y desnudas mesetas, empujando campanas. Su hijo, ausente desde ha los nubarrones amenazantes y negros, cia cuarenta años y que no le había prometedores de nuevas caidas de nie escrito ni una sola vez, ni siquiera par ve. Durante las efimeras calmas que a decirle que estaba vivo todavíal intercalaba en sus ráfagas tempestuo. Qué afecto podría subsistir en el co sas, traía el eco de dos llamas monó razón de un hijo que había proclama tenas, pero distintas: el grito plañide do sa indiferencia de manera tan mas de esos pájaros, eternamente nóma nifiesta. Valía la pena arrepentirse das, en los cuales la imagnniación po de haberlo expulsado de la casa. Papular de estas regiones ve pasar a las ra qué iba a agravar el peso de su tris pobres almas de los muertos; y el so teza pensando en su hijo. Moria nido vibrante y alegre de las campa sin volver a verlo!
nas, anunciando la próxima aurora de otra Navidad. Estoy caducando completamente murmuró poniendo al fuego el Pero donde las borrascas eran más pedazo de tocino que iba a ser toda terribles, cran en Huthcote, aldededor su cena de Navidad. Se ve que no del malino de Anthony Garthwaite. tardaré mucho en ir para el otro mun azotándolo con tanta violencia que do. Si, al menos, ese otro mundo no parecía a cada momento que lo iba afuera el que me ha anunciado el pasechar al suelo.
tor. Maldito viento. refunfuñaba en ¡Paz en la tierra a los hombres tre dientes el molinero Anthony Gar de buena voluntad. decían las cam thwaite, escuchando los siniestros mu panas. Pero no había posibilidades de paz par Anthony Garthwaite, para el gidos que, sin cesar, se respondían en los cuatro rincones de su solitaria mo cual eca doblemente espantosa la pers ¡Maldito viento!
pectiva de morir a causa del remor dimien tqoue lo torturaba.
rada.
Lo maldecía por dos razones: en primer lugar porque helaba sus miem rroquia murmuró devotamenteDejaré todos mis bienes a la pabros, ateridos ya por la vejez, a tal Es lo menos que puedo hacer para punto que ningún fuego los podía rea cbtener mi perdón.
nimac; y después, a causa del cortejo de sombrios recuerdos que hacía descados sobre la puerta de la cocina, lo Varios golpes, enérgicamente apli filar en su memoria, Hacía precisa arrancaron súbitamente de sus amarmente cuarenta años ¡sí, cuarenta gas reflexiones, La espesa alfombra de años! que, en un día de Navidad, nieve que cubría la tierra le había im exactamente igual a éste, el viejo An pedido oir los pasos que se acercaban, thony había echado de su casa a su a la sorpresa del anciano fué tan gran hijo que no había querido someterse de que todo su cuerpo se estremeció.
a su voluntad. hacía treinta y nue Recogiendo el bastón que había dejave an uoqseuss 123456 12345 12345 do sobre la mesa, el viejo Anthony acu ve años que sus desdichada mujer, dió con paso vacilante, preguntándomuerta de sufrimiento, descansaba en se quién podía ser aquel visitante inel cementerio. Desde entonces el vie esperado. Entreabriendo la puerta, a jo molinero vivía solo en el molino. rriesgó una mirada al extreior y vió LA PRENSA LIBRE GRAN HOTEL REX de JOSE SEGNINI Al agradecer a todos sus estimables clientes y amiostraciones gos las de simpatía con que lo han distinguido en el año que finaliza, cinceramente les desea UNAS ALEGRES PASCUAS MUY FELIZ AÑO NUEVO PAGINA VEINTITRES San José, Diciembre de 1940.
Los que lo conocían decían que a un hombre de alta éstatura, envueltenia un corazón de piedra. Pero to en un largo abrigo y con el cuello viejo tenía todas las apariencias de un momento. preguntó el descono tras pasa la borrasca, se lo agradece ra atrevido a hacer semejante soliciera en realidad tan insensible como lo arrebujado en una gruesa bufanda. un mendigo, pues su bunfanda estaba cido. Tengo los pies empapados, y ré muchísimo.
tud; pero, desde hacía pooc tiempo, el pretendían? El mismo no estaba muy Era, cemo él, un viejo de cabelos blan deshilachada, su abrigo descolorido por la nieve volverá a caer dentro de un El molinero vaciló. En otras cir viejo Antony había cambiado, y seguro de ello esa mañana. Cen qué cos, cuyo rostro pálido lamentable el tiempo, y sus zapatos rotos, instante. Si usted permite que pueda cunstancias, hubiera tirado la puerta medida que aumentaba de día en dia insistencia tan imperiosa le recorda estaba cubierto de arrugas. aquel. Podría darme hospitalidad por secarme un poco cerca del fuego mien a la cara del importuno que se hubiePasa a la página 24 a EL ALMACEN MIGUEL GONZALEZ CONSECUENTE CON LA COOPERACION BRINDADA POR SU NUMEROSA ESTIMABLE CLIENTELA, ASI COMO POR LA DE SUS PERSONALES AMISTADES, APROVECHA ESTA OPORTUNIDAD PARA DIARIES Alegres Pascuas y Venturoso Año Nuevo DICIEMBRE DE 1940 Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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