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Lunes, 23 de Junio de 1943 Profesor Luis Dobles Segreda Don Federico Rohrmoser INSERCION SOLICITADA La Candidatura Unica Resulta siempre antidemocrática Don Ernesto Rohrmoser LA Si hay libertad electoral como lo garantiza el buen juicio y la alta honorabilidad del señor Presidente de la República, será electo el que tenga mayoría de sufragios y nada malo puede haber en ello.
PRENSA El fallo del electorado costarricense será inapelable. si la ciudadanía eligiese al LICENCIADO CORTES, no vemos con qué derecho, ni con qué autoridad, habría quien pudiera levar su osadía hasta oponerse a la libre voluntad del pueblo expresada en los comicios Sentimos vivamente no estar de acuerdo con la manera que ustedes tienen para apreciar la actual Campaña Electoral.
LIBRE Estos son nuestros puntos de vista: PRIMERO: En una democracia de voto ebligaterio, como la nuestra, lo más que podría pedirse al país es la postulación de dos candidaturas.
La candidatura única resulta siempre antidemocrática e inconveniente, aun cuando se tratase de don Ricardo Jiménez, la máxima y egregia figura política costarricense.
Señores Miembros del Comité Ricardista: Distinguidos Caballeros: QUINTO: No tienen ustedes ringún derecho para pensar que el señor Presidente, conocedor de sus deberes y hombre de clara conciencia republicana, trate de Con el mayor respelo, como cumple a nuestra tele torcer o coaccionar sustancialmente la voluntad de la ciuvancia política y a los altos mérites de ustedes, verimes a dadanía.
responder a la interpolación que nos han hecho per medio de la prensa.
Don Jesús Pinto Den Rodolfo Montanlegro Si lo hiciera, la responsabilidad histórica sería suya personal y no de quienes, como los actuales candidatos, ejercen libremente el derecho básico en la República de pretender ser electos.
SEXTO: Reconocemos en don Ricardo Jiménez méritos de excelencia que merecen toda nuestra adiniración y lo hacen digno del más alto honer nacional y que han sido tres veces ponderados por el electorado costarricense.
Pero también creemos que el señor Cortés Castro, que una vez recibió esa consagración, tiene derecho a merccerla de nuevo puesto que su Gobierno fué de orden, de progreso, de economía y de respeto a las instituciones.
PAGINA DOS Doctor Antonio Peña Chavarria electorado costarricense que puede rechazarlo en elecciones libres. Pero si la ciudadanía lo eligiese, no vemos cor qué derecho, ni con qué autoridad, habría quien pu diera llevar su osadía hasta oponerse a la libre voluntad del pueblo, expresada en los comicios.
Todas las campañas que hemos presenciado han siCUARTO: Si hay libertad electoral, como es man do acaloradas y aparatosas como ésta, y en todas se han dato Constitucional imperativo, y como lo garantiza el puesto en juego, desgraciadamente, pasiones bajas y atabuen juicio y la alta honorabilidad del señor Presidente ques virulentos.
de la República, será electo el que tenga mayoría de sufragios y nada malo puede haber en ello.
NOVENO: Si el señor Cortés Castro no debe ser otra vez Presidente de Costa Rica, será fallo izapelable del Don Carlos Sánchez Cortés DECIMO: Como costarricenses, y por el conocimien to personal que de él tenemos, no podemos admitir dudas acerca de la honorabilidad, heredada en su sangre y vivi da en su actuación pública, del señor Presidente.
No podemos, ni debemos tampoco pensar por solo momento que les militares, leales a la República, fal.
tasen a sus deberes y ordenanzas. En ese supuesto im.
pesibe, nada se lograría con candidatura única si ella no saliese ya impuesta por los cuarteles y eso sería la liqui dación total de la Repúbica.
La candidatura única obliga por fuerza a todos, sin dar campo a elegir, puesto que la elección ya va implícita y es, por eso mismo, contraria a los principios republicanos de la libre escogencia.
Por esas razones asumimos muy satisfechos, las res ponsabilidades que nos correspondan en cuanto a ser par tidarios del señor Cortés Castro y no vemos causa ni razón alguna para pedirle el retiro de su nombre sin que todo lo anteriormente expuesto nos impida reiterar por este medio nuestra devoción personal, nuestra admiración Ustedes, explícitamente, reconccen esos méritos y capacidades en la exposición en que nos emplazan.
SETIMO: No entendemos por qué la lucha actual pueda convertirse en lucha de clases, como ustedes lo y respeto al ilustre Ciudadano y Benemérito de la Patria anuncian.
SEGUNDO: No vemos cuáles sean los graves problemas que puedan impedir la conjugación de dos candidaturas si, como en el caso presente, ambos candidatos tienen capacidades intelectuales y prestigio cívico suficiente para ejercer la Primera Magistratura.
a quien Costa Rica le es deudora de las más significadas conquistas en el campo de la democracia.
No la hube cuando existía el comunismo que la predicaba y alentaba, menos podría haberla desaparecido aquel grupo, pues los costarricenses rechazan cualquier lucha de clases por innecesaria e injusta.
Respetuosamente lamentamos disentir de la opinión por ustedes expresada.
Muy fina y cordialmente servidores, Luis Dobles Segreda TERCERO: No vemos qué tragedia puede ocurrirle al país porque uno de los dos ciudadanos postulados lle OCTAVO: La caña puesta en juego en esta campague a obtener la mayoría de sufragios, puesto que en esa a política es igual a la que ha existido siempre en las anvirtud vendría a ejercer el mando en la misma forma pa teriores. Sólo es producto de la intolerancia y de la falta cífica y tradicional en que siempre lo han ejercido los de espíritu cívico, que en materia política, padecemos los candidates triunfantes y como corresponde a una Repú costarricenses.
blica seria como la que hemos vivido siempre.
Federico Rohrmoser Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Rodolfo Montealegre Antonio Peña Chavarría Jesús Pinto Carlos bi. Sánchez Ernesto Rohrmoser San José, 26 de Junio de 1943, La LAS La Expla Tesis te jun na: A por e EL

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