Guardar

por Germán Gómez de la Mata OG TOY contar aquí lo sucedido me a su obsesión. El viernes, en Quién ha venido indagué desempeñar ciertos papeles. Quedaporque ignoro lo que ha de efecto, Rosalia se marchó de casa de la criada desde el rellano bs una tercera solución, la de expliAcontecer aún y no quisiers muy temprano, alegando que necesi Nadie, señor no ha venido na carse; pero repugnaba más todavía que se interpretara mal el hecho, taba realizar unas compras y a su die. Le temblaba la voz con el em que las dos anteriores. Qué hasobre todo tratándose de algo tan retorno recogeria del colegio al niño: buste. Me embaucaban. Entré en eer?
sagrado como el honor de Rosalin. además, a partir de dos o tres se el gabinete de Rosalia. impregnado Me cntrcture en barajar planes, Ayer turde, según costumbre, au manas, se notaba en ella algo anor de un vago aroma de cigarrillos.
de cual más quimérico, sin decidirme di al enfe, donde los contertulios, mal: una preocupación continua.
por ninguno, hasta que me llamaron también según costumbre, discutian sobresaltos extemporáneos, sonrojos a la mesa. Comí poco, aun cuando por discutir. Se hablaba de suici súbitos. Yo, que nunca había. Qué pronto estás de vuelta enmascaré mi contrariedad mejor dios más o menos disimulados, y se dudado de mi esposa, me hallaba ya hoy!
que Rosalía, quien lurtaba la mira comentó uno que consistia en ad perplejo, y con la lectura del anó. Sí, me aburria en el café y me ba a cada instante y apenas si toministrarse una inyección de arte en nimo terminante, nació en mi la sos enfriaba en la calle.
caba los platos. Menos mal que et una vena, provocando así una em pecha. Ah!
niño no advirtió esta tirantex.
bolin artificialmente, sin que nadie Me encontré de improviso a la Has recibido alguna visita. Cuántas pacificas escenas de famiatine discernir después, como no puerta de casa, adonde me había en Se ruborizó, mientras en su fas lia incuban un drama que no percibe descubra la minúscula picadura de caminado maquinalmente.
el espectador ajeno, ni siquiera alAcaba Is aguin, que la muerte no congelabase una sonrisa penosa do ban de dar las siete, y yo no solia uno de los individuos que las comcontestaba azoradisima.
natural. El doctor opinó que el em volver hasta las ocho y medis. Me ponen! No bien terminamos la com bolo gaseoso inyectado llegaria rara No, ninguna.
encerrarin en mi cuarto a solas con mida, fingi una jaqueca para acosvex obliterar un vaso sanguíneo, La hubiese confundido al mencio tarme mis pensamientos.
pues casi de seguro se disolvería en narla el olor. Está arriba la señora. inte tabaco que se des. Quieres que envie por un seel torrente circulatorio, aunque no prendín de In habitación; pero la rrogué a la portera llo de aspirina. propuso mi mujer negaba la casualidad de que en deintensa tortura denotada por su po con una solicitud sincer Sí, señor. terminds ocasión sobreviniera el bre rostro crispado me infundió lásterrible desenlacc. Ha venido alguien. No, gracias; se me pasará en Luego se discu En seguida de bains usted, ha tima, y no osé insistir, aislandome la em tió si la muerte, en caso de suscisubido un caballero que preguntaba en mi cuarto echandome a llorar, Ha sido una noche espantosa. Sin tarla tal embolin, seria fulminante o si podrin tardar algunas horas, al por ella, y le he visto de retirada ha igual que un chiquillo.
poder dormir del todo, me revolvía ce unos minutos.
gunos días quizá, no logrando poner No soy un hombre cruel, no soy entre las sábanas, amodorrado, con Un caballero preguntando por un marido autoritario; para colmo, cibiendo proyectos absurdos que se se de acuerdo unos y otros cllat. La sospecha se convertia adoro Rosalia con una adoración me antojaban perfectamente ciecaLa conversacion resultaba desa en certidumbre. riesgo de ex mansa prolongada, no por exenta tables. De improviso me soliviantagradable, y sali del café al poco rato, teriorizar mi desconfianza, inquiri, de turbulencias menos sólida. La ba con su carrasco el reloj del coporque no me sentia con fuerzus procurando aparecer indiferente: perspectiva del adulterio se me ofre medor al ir a dar cualquier hora: para cir cosas tristes, abrumado co. Qué setias tenía?
ció con una acuidad tan cruda, que en ocasiones, seguía con interés la casi repercutía en dolor fisico. Si voz pastosa de un borracho cantanmo estaba por un gran disgusto, De Joven, alto, moreno, con gabán aspiraba cumplir mi deber de es do por la calle; a momentos, me pas mañana, el correo me habia traido oscuro.
paso a la española, habría de aguarreeis mi desgracia una cosa lejana, un anónimo, en el cual se me dela Ah, sí, ya sé quién es!
dar a sorprender en fingrante delito harto lejana, y la estimaba incon taba la infidelidad de mi mujer: el Mentira: no sabia quién era: los culpables y matarlos entonces: gruente, imposible: otros ratos, prese cindia de mi en absoluto, divagando viernes a prima tarde no faltó quien bin, empero, que sus señas concor sin embargo, un individuo de mi aceres de la embolis provocada por la reconociera paseando por el Jar daban con Ins del acompañante de temple, y profundamente enamorado una burbuja de aire introducida en dín Botánico en compañía de un jo Rosalin, el viernes, por el Jardin Bo como yo, no mata. Otro partido conla sangre a voluntad, acerca de etivo ven moreno. Habin roto el papel, tânico. Me recorris la espalda un sistinen resignarme, simular imoAsunto se habia discutido en el casin permitirme prestar credito esa estremecimiento y me mojo las sienes rancia, sufrir en silencio. pero una infamia; pero no conseguía sustraer un sudor insólito.
critura honrada no se amolds. Continúa en la página 6)
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica (8)

    Notas

    Este documento no posee notas.