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EL BARCO La trágica odisea del velero ruso, Burscha Norkaya, sobre por MANUEL TOS vigilantes del faro que quarda el pro montorio de la isla Fregoff, en la extremidad del archipiélago de Kamchatka, Siberia habían terminado por milésima vez su acos tumbrada ronda matutina, cuando el más joven creyó divisar en lontananza un objeto inusitado, que se movía al compás de las olas. Pensaron al principio en la posibilidad de algún témpano de hielo, que arrastrado por las corrientes marinas hubiera flotado a la deriva como suele suceder en las épocas de grandes deshielos.
Pero al observar con cuidado a través de los lentes de sus anteojos de larga vista distinguieron los truncados mástiles de un velero avanzando len tamente sin dar su tripulación señas de vida.
Sobre el puente desierto, no se veía alma alguna; esa anomalia creó una impresión de molestia en el ánimo de los vigias que no cesaron de observar turnándose para cerciorarse de que el barco se!
hallaba abandonado.
Al cabo de largas horas, pudieron verse más detalles. Fuera de los mástiles truncos, el casco del velero navegaba sin tener mayor averia. An 510505 de solucionar el misterio, los vigias echaron al agua el único bote que tenían y en el cual sa lian a pescar durante el buen tiempo, remando tenazmente hasta el barco.
El más profundo silencio respondió a sus voces.
Los dos guardianes se volvieron a ver extrañados durante varios meses. La lluvia y la nieve, azo recen poco avezados en marineria a juzgar por la El costado de su frágil embarcación rozó el flanco tando en el reducido espacio, ejecutaron su obra manera como han obedecido esta tarde la orden del velero, del cual algaban unos cables. San destructora en los rústicos muebles. contra el de replegar el velamen. Uno de ellos, que me tiguandose, los empunaron, subiendo hasta el puen respaldo de la cama, con los ojos abiertos, en un parece austriaco, me ha dado una mala mirada al te sin llamar la atención de la tripulación.
espasmo de infinita angustia, se veía el cadáver pasar. Debo estar prevenido.
Repitieron su llamado, mas nadie les contestó. de un hombre de avanzada edad. El rostro en Seguian detalles de la vida diaria de abordo.
Avanzaron hasta la puerta de la escalera condu juto compaginaba con la extrema flaqueza del cuya monotonia quedaba interrumpida con anota ciendo al interior, notando al pasar el abandono cuerpo. El difunto habia evidentemente muerto ciones sin importancia en que parecia haber estado el barco durante bas de hambre, en su cárcel flotante, después de haber Fedor Pachnikeff vino esta mañana a exponer tante tiempo. Las tablas desvencijadas, dejaban devorado las últimas migajas de sus viveres: bajo me en nombre de sus camaradas que si no tro entrar la nieve que al derretirse, había humedecido la mesa los guardianes del faro tropezaron con pezábamos con la corriente que ha de llevarnos y podrido los rincones. En las bodegas, no se el libro de abordo, que empujado por el viento, más allá del Cabo Negro, no obedecerian ya mis veia cargamento alguno. Los sitios destinados a habia caido abierto. La humedad y la podredumórdenes. Este muchacho me parece peligroso; su la tripulación se veían despojados de los pequeños bre habían borrado párrafos enteros.
mala cabeza lo hizo ser expulsado del Comisariato detalles que indican la presencia humana. El bar La letra burda del difunta habia escrito alli el de Instrucción Pública y ejerce una influencia mar co todo parecía saqueado, como si una tribu de curso de los acontecimientos. Los guardias consi cada entre los demás miembros de la tripulación hormigas hubiera cuidado de llevar las últimas deraron su deber mandar el manuscrito a Moscou, Es lastima que haya sido asignado como contra particulas comestibles antes de evacuar su presa. al Comisariato de Marina, donde lo descubrió un maestre en este barco.
Una visita minuciosa de un extremo al otro del cronista del diario soviético Pravda, al cual debe Agosto 28. Avanzamos solamente cuatro interior fue igualmente infructuosa. Al fin, sa: mos la traducción del documento. verstas en dos dias. El viento parece haber lieron los investigadores, intentando terminar su El libro decía así: desaparecido de la faz de la tierra, pues por mas visita por la parte superior de la cubierta, y al Junio Zarpamos de Arcangel hoy, con que tratamos de acercarnos a la costa, que vemos!
ascender la escalenlia que conducia al camarote buena mar. El Burscha Norkaya cabecea blanda a poca distancia, las velas cuelgan de los mástiles del capitán, lanzaron una exclamación de sorpresa! mente pero no creo que tropecemos con mala mar! sin fuerza ninguna. Abanienko, el cocinero, me ante el imprevisto espectáculo que se presentó al intes de ponernos a salvo. La misión de cruzar manifestó que los marineros le habian exigido sus ojos.
el mar de Siberia hasta el Pacífico no debe ser doble ración de came, y habia tenido que ceder.
La puerta colgaba lamentablemente de uno de tarea ardua, pues otros lo han hecho antes. Los Septiembre 16. Vimos hoy a lo lejos una sus goznes, demostrando no haber sido entornada quince hombres que forman la tripulación me pa kayaks de esquimales que huyeron rápidament Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica a

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