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Página SUPLEMENTO DOMINICAL de LA TRIBUNA Domingo 12 de Mayo de 1935 NDRO HUMBO Características de actualidad del gran sabio, enamorado de la América.
Ki de mayo se cumplieron 76 tanto había aprendido fuera conoci.
de la muerte de Alejandro do de todos.
Humboldt. En setiembre próximo se Una caracteristica más. Humcumplirán 166 de su nacimiento. El boldt usó el prestigio de su nombre de abril recién pasado Alemania y del favor que gozaba ante los gocelebró el primer centenario de la biernos para levantar una generamuerte de su hermano Guillermo, ción de jóvenes investigadores. Con cuya estatua se alza, junto con la tribuyó, asimismo, a romper lo que de su hermano el gran sabio y ex era una especie de consigna de la epo plorador de América, frente a la ca; que el Estado no debía interveUniversidad de Berlin, nir en el fomento de las ciencias.
Hay más de una razón para re Humboldt sólo aprovechó las ventis cordar, en este año de los Humboldt, jas de su fortuna y de su residencia al Barón Alejandro. No es que fue del Castillo de Tegel para el estudio.
ra sólo un enamorado de la Amé Desde niño habló y escribió per rica ni que sus viajes y obras re igual alemán y francés. Supoyo, presentaran el primer grande y com Campe, fué el traductor de Robin pleto aporte al estudio del Nuevo son Crusce de Daniel de Foc. al Continente. Es que Humboldt tuvo alemán, Estudia en Francfort, en uma visión de filósofo y de sociólo Berlin, en Gotinga. Tarca ia to go que, tenemos que admitirlo, ha ria, la ciencia pura, la filosofia, la fallado en este hemisferio. No era filolagia. los 20 años labia escrito mera curiosidad cientifica la que lo ya dos libros sobre historia natural.
arrastró por más de cuatro años por Recorre la Europa enteri, acomparios y selvas y montañas inhospita nado de Foster que habis drdo con larias de Sur América, Humbold: Cook la vuelta al mundo; la repeticreia que había una relación reconcion de esa empresa constituyó la am dita entre los fenómenos de las fuer bicion no realizada de su vida. En zas de la naturaleza y la formación 1793 eseribe su Flora Subterranea.
espiritual y el bienestar material ue De ahí en adelante los tratados solos pueblos. Creyó que América e bre química, biologia, geologia y mi frecia el mejor campo de estudio y neralogia fluyen a decenas de su aplicación de su idea intuitiva y el pluma. Conoció personalmente a to dedicó a explorarla con pasión de dos los grandes hombres de su čp. sábio, de humanista, de filósofo y ca que lo tuvieron en notable estide politico ma. Fué amigo de Schiller y de GoeHumboldt está tle retualidad the, del Rey Federico Guillermo de también, podríamos decirlo así, per Prasia y Luis Felipe de Francia que prácticamente creó la historia En 1797 conoce en París a Ame cientifica a la manera que florece Bonplan, botánico francés. Ambos en la profusa abundancia en nutes están fascinados por ese viaje a Atros tiempos; la literatura cientlicamérica; marchan a Espain y obtieeserita de manera liviana, al alcan en credenciales de la más alta ca ce de todos. Además era aquella u lidad del Rey Carlos IV. En la fra na época en que los sabios parecían gata Pizarro partieron de la Coral concentrarse un tanto en sí mismos na el de julio de 1799 y el 10 de y en sus instituciones, Huinbolat julio desembarcaron en Cumaná de fué al pueblo quiso que lo que él donde se internaron por los ilanos y HUMBOLDT SE HA SUICIDADO UNA PRINCESA exploraron el Orinoco y el Rio Negro hasta el limite de Venezuela con Brasil. Por el Rio Negro y el Casiquiare descienden hasta lo que hoy es Ciudad Bolivar. Parten a Cuba con la idea de pasar a México; pero en la Habana recibe la noticia falsa de que Baudin, con quien se había comprometido en París a encontrarse en el Pacifico, si logiaba organizar su expedición al rededor del mundo ha partido para el Cabo de Hornos. Se dirige apresuradamente a la que es hoy Parama y sigue a Cartagena de Indias Hacen largas jornadas a pie, remontan el Magdalena, llegan a Bo gotá, donde Bonpland su re un segundo ataque de fiebres palúdicas que ya lo habían postrado una vez en Cuba. En setiembre se ponen de nuevo en marcha a través de las selvas y de la cordillera de los Andes, camino de Quito, a donde Hegan en enero de 1082. Camino del Terů se detienen para escalar el Chimbora20, llegando hasta la altura de 5810 metros, nunca alcanzada antes por pie humano. Caminan y caminan por las zonas inexploradas del Ecuador, donde descubren el camino de los Incas que unia el Cucco con Quito y que les parece mejor que las vias romanas. Navega partes del rio Marañón y cruza el virreinato del Perú hasta aparecer en Trujillo y hasta la costa de Salaverry. En sus libros Cuadros de la Naturale za y Vistas de las Cordilleras y Montanas de América express su asombro yor las ruinas incuicas, vías, baños, palacios y ternplos que observó en este trayecto y en los viajes que después acometto per tu.
do el Bajo Perú.
Fué en el recorrido de los desiertos y arenales de la costa, en viaje a Limi, que Humboldt observó esa niebla constante que impide el paso de los rayos del sol para producir vegetación, Formulo asi su teoria de que esa niebla venía de una corriente de agua del océano an tártico que sube por la costa del Pacifico y que produce una evaporación extraordinaria. Esa es la Corriente de Humboldt que ha popularizado más su nombre en América que los cien trabajos de mérito que realizó acerca del contineti te.
Del Perú se embarcaron para Mé.
xico; desembarcaron en Acapulco y recorrieron el país durante un año.
El de julio de 1804 se embarcaron en la desembocadura del Delaware de regreso a Europa. Bonpland debia vover a radicarse definitivamen te en el Paraguay y morir en la provincia de Corrientes, en Argentina.
En Europa Humboldt, que en su Juventud habia inventado una lámpara inextinguible y una máquina respiratoria para mineros, trabajo con Gay Lussae, y vuelto a Berlin, dieto en la Universidad sus famosus conferencias sobre la descripción fisica del Universo. En 1829 parte a explorar los Urales y el Altai, el mar Caspio y China, por cuen ta del Emperador de Rusia. De regreso se entrega a la política y la diplomacia, al servicio del Rey de Prusia, pero publica su obra históri ca Examen Critico y, una vez ra dicado definitivamente en Berlin, publica 11 Kosmos deseripción fisica del Universo, que es una especie de sintesis de todos los conocimientos, hasta esa época, sobre las ciencias naturales.
No hay rama de la ciencia que no cultivara con originalidad este sabio alemán que es en cierto modo también una gioria americana. Fué prácticamente el inventor de las es taciones meteorológicas, escribió so bre las razas y sus orígenes, las emi graciones, las lenguas e hizo cál los cronológicos acerca de los antiguos mejicanos y peruanos. Conoció la disposición seriada de los vol canes y avanzó en el conocimiento localización de la fuerza magnetica.
Veinte años trabajo Humboldt en Paris en la preparación de su obra América para la cual puso a contribución a todos los sabios de la época. Corre ahora en unos 30 volúmenes preciosamente ilustrados y documentados. Ninguna de las est tuas ane Humboldt tiene en América está en Sur América que nosotros sepamos; una se alza en Filadel fia y la otra en San Luis, Missouri, ambas en los Estados Unidos. ESTAMBUL, abril La bella princesa Emi.
ne Nadjie Sultané, de la casa Osman de los an tiguos emperadores, se suicidó anoche, lanzándose a las agus del Bosforo desde una de las ventanas de su palacio ea Aguas Dulces. Dejó una carta el que dice: me voy con mi vieja Turquia muertu. Cablegram de Le Petit Journal. No es cosa inusitada en los periódicos la noticia de un suicidio. Sin embargo, este no es de los suicidios vulgares y corrientes. Leyendo los comentarios que a su alrededor se ha.
cen, nos enteramos de que la prinossa suicida tenia venticinco años; que tenía fama de ser la más linda mujer de una familia de mujeres lindas; que su padre era muy rico; que es nieta del sultan Mehemed Murad y sobrina del sulcan quo merecio en las crónicas el calificativo de rojo, Abdul Aziz, Caco raro en una mujer, para quien la vida se presentaba fácil y muelle, la princesa Emine no vivió, durante los últimos diez años, en esto mundo. Apegada, con un culto ferviente a la Turquia que pasó, se ahogaba en la era republicana, No podia con las nuevas costumbres, con las mujres sta velo en el rostro, que bailan en los hoteles, toman whiskey en los bares lujosos, y hacen vida libre fuera de los harenes. Cada vez anoraba con mayor freresi lo que había pasado, lo que apenas había tenido tiempo de entrever en los años distraídos de su niñez. Abo minaba de la mueva era, del huracan modernista que habia barrido de su pueb o las costumbres centenarias, que había aventado la poesía de aquella buena edad misteriosa que hizo, en las orillas de los estrechos, florecer un orientalismo de en susho.
Leyendo la noticia ce su muerte evocamos el recuerdo de aquel viajero ilusinado, Pierre Loti, y pensamos que beilisima figura habría sido, en las páginas románticas de sus now tas, esta princesa nieta y sobrina de sultanes, tan apasionada y tn bclla; esta mujer singular que una noche, cuando sintió mas hondamente la terrible realidad de que Estambul, la ciudad de sus ensueños, había fugado para siempre del mundo con sus leyendas y sus tradiciones, saltó desde una de las ventanas de su palacio de mármol, resto de la antigu agrandeza, para sumirse por siempre en las aguas negras y tranquilas del Bósforo, en ese sitio tan novelado y Treno de fama que se llama las Aguas Dulces de Europa.
Nos imaginamos a esta dama turca perdida en la moderna y muerta Constantinopla conto un fantasma erreated, otro siglo; nos la imaginamos llorando, como el que sa fie de pere grinación y regresa a los muchos años al rincón de su niñez y todo lo encuentra camblado, y en cadı piedra, delante de cada monumento, en cada sitio de nombre evocador se detien y suspira. La república barrio de Constantinopla el fast de una edad ya para siempre sepultada en la sima negra y los siglos que fueron: pero para los ojos aterciopelados y belloa de la princesa suicida, de esta nueva desencantada romantica y dolorosa, cada puente, cada minarete de mezquita, cada vieja torre, cada puerta labrada a la manera bizantina, cada catto y cada antigua plaza, florecia con los recuerdos del pasado, Se enjoyaba con la evocación de escenas de la grandeza des.
aparecida. Constantinopia ya no es hoy sino una ciudad con todas las ciudades do mundo nuevo: a las dulzainas y anafiles que tocaban viejas canciones de Anatolia y ligeros aires del desierto, traidos hacia sig os por beduinos y por esclavos, los sustituyeron los estrepitosos Jazz band que se oyen en Nueva York o en Paris; a los dulces y suaves violines de 15 zingaros.
que en noches de luna, perfumadas de azahar y de melancolia, encantaron el sueño de las princesas cautivas en las salas do los harenes, los reemplazó ahora el chansonnier vulgar de todos los music halls de todas las ciudades, el estallante vocinglorio del fox, del chartaston y de la carioca. Nos la imaginamos viendo desde las ventanas de su palacio, en Aguas Dul.
ces, la belleza sin par de una tarde violeta; de una de esas tardes del Bósforo, plácidas y ser nas, a la hora en que en el occidente tiemblan los últimos respladores de la luz del dia.
cuando en el cielo en piezan a parpadear los ojos de plata de las retrellas con sus pestañas brillantes, y el celajo crepuscular tine con sus púrpuras y sus oros, sus rosas palidas y su claras amatistas Dos palacios blancos, mansiones un día te vi sires y bajás, de effendis y pachas, y los torreones medlo derruidos, hoy en abandono, en cuyos alminares carcomidos dialogan los viejos butos de ojos redondos. Nos la imaginamos leyendo viejas historias de algún sultan Selim, bárbaro y opuTento, o crônicas de los siglos de grandeza, o cuentos de las mil y una noches, perfumados con las rosas de Damasco o los Vrios del Jordán; nos la imaginamos con el alma suspensa an.
te la belleza sin igual de aquel rincon apacib que vió un dia la gloria de los emperadores, de tos emires y de los sultanes; pero ya las aguas quo cantan un son de elogia bajo las ventanas no son cruzadas por los caiques perezosos, los caique azules o escarlatas, conducidos por los remeros vestidos de oro y de púrpura, los caiques lujosos que eran con un bajet de ensueños desde cuyos atmohaciones sonaban las shitanas, en tanto que las guzlas daban al aire las notas de una canción suave; ya en vez del calque brindo, gallardo como un cisn, de uave cabecear, propicio al pastoreo del retano de Pos en.
Cueños, corta las aguas verdes, que su abren a su paso revueltas y locas, la lancha gasolinera que deja tras de sí, en vez de las estelas perfumadas de antaño, una peste de gasoina qu.
mada y un ruido de máquina que no rima ni con el cielo, ni con el mar, ni con el paisaje verde, florido y embalsamado de aqullas riberas donde la leyenda tuvo, durante sigłos, su nido misterioso.
Nos la imaginamos haciendo los ritos de su vleja fe ma.
hometana a las horas prescritas, cuando el muezin solia llamar a los fieles, en medio de un pueblo tornado indiferente para la religión secular que fanatizó e iluminó el corazón de sus pa.
dres; nos la imaginamos padeciente y dolorosa, ambular por los viejos cernenterios de negros cipreses silenciosos, bajo cu yas rotas columnas blancas o rosadas, bajo cuyas rápidas de un mármol manchado por los soles y las lluvias, reposan los restos de aquellos otomanos apasionados, feroces, románticos y valientes que un dia dieron gala y esplendor as sultanato. Nos la imaginamos que sin salir de sus habitaciones, en su propio palacio, no tenía sino que ver dentro de su alma para contem.
plar la tristeza de otro cementerio, en cuyos cipreses negros, cantaba un ruisenor la elegia de lo perdido para siempre, de lo muerto para siempre. una noche, cuando las estrelas que fueron amartes y confidentes de las viejas desencantadas tiecian en el silencio de un cielo claro sus viejas añoranzas al corazón de la joven princesa, perdida y solitaria en la nueva edad, ésta no pudo más, y dió el salto desde el calado alfeizar de su ventana; las aguas de esmeralda, mansa y suavemente, tilenciosamente, se abrieron para darle una tunba de cristal a la brincesa que queria irses que se fuó con su vieja Turquia muerta.
EL HUSAR BLANCO.
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