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Página 12 CA TRIBUNA Domingo 25 de Febrero de 1940 U UTIS SHIFTELUT THE TERMIT COMMONS Con una Suntuosa Recepcion se lnaucuro Aver el Edificio de INDUSTRIAS ERIZOS.
IMPARTIO LA BENDICION MONSEÑOR SANABRIA, OBISPO DE ALAJUELA, ANTE UNA SELECTA CONCURRENCIA QUE SOLO TUVO PALABRAS DE FELICITACION PARA LOS JOVENES EMPRESARIOS SENORES LLOBET NADIE SOSPECHABA QUE EN COSTA RICA PUDIERA HABER UNA TAN GRANDE EMPRESA QUE YA TRABAJABA EN SILENCIO HACE TIEMPO HASTA LLEGAR CONQUISTAR UNO DE LOS TRIUNFOS MAS DEFINITIVOS PARA EL PAIS LIST Selectos grupos de comerciantes y amigos de San José y Alajuela que visitan a los señores Llobet.
Monseñor Sanabria en el instante en que don Oscar Llobet le hace entrega fiel de la imagen del Sagrado CoraNuestro fotógrafo Castillo ha sorprendido el instante en que los anfitriones reciben a sus amigos en la inmensa zón de Jesús que fué entronizado en el momento de la ina uguración.
portada del edificio.
Hacia el lado derecho don Oscar recibe la atenta y en tusiasta visita del Lic. don Alberto Echandi. Ambos conversan amigablemente acerca del suceso del dia.
Duro Con forme lo dtjimos, asistimos ayer a la inauguración de las INDUSTRIAS ERIZO en Alajuela, donde se había dado cita gran concurrencia de la ciudad y de la meseta central.
Las fiestas de Alajuela comenzaban precisamente en esta inaugusitación, lo que significa algo más que el paso de la alegria de unas horas, porque ha llegado para ella una hermosa realidad perdurable y eficiente. la puerta del edificio suntuoso, muy suntuoso en el sentido de trabajo y muy sobrio en el de jactancia, ya se aglo.
meraban las personas invitadas.
Elementos oficiales, municipales, militares, representativos de todos los círculos del país estaban prestos a celebrar un gran día. Periodistas, corresponsales y cuanto era del caso se habían dado cita a la celebra ción El ambiente era cálido en homenaje de quienes han sabido dignificar los esfuerzos de los fundadores llevando hasta el triunfo lo que un dia no fué más que una promesa.
Los señores Llobet, amables, solícitos, gentiles, se multiplicaban en atenciones y en opti.
mismo. Los visitantes numerosos caminaban de un lado para otro, observando todo el mecanismo y el personal. Las máquinas se detenían a veces para dar tiempo a unos observadores, pero pronto estaban de nuevo en su teje teje, confeccionan do todas las prendas, todas las indumentarias que allí se fabrican.
Los invitados continuaban llegando. Había momentos en que el observador no sabía si las má quinas tamién eran productoras de público ansioso y simpatizante.
Grupos diversos estaban desplegados en todas direcciones cada momento los fotógrafos hacian sorpresas contra ellos.
Una instantánea por aquí, otra por allá. y luego los comentarios. Nadie sospechaba que en Costa Rica pudiera haber una tan grande empresa que ya trabaja en silencio hace tiempo hasta llegar a conquistar uno de los triunfos más definitivos pa el país.
vitación de los señores empresa rios Llobet a presenciar la pri mera corrida de toros, para lo que se había preparado con anLicipación un magnifico tabla.
do El cronista al asistir a aque.
Na fiesta del trabajo presencian do la unánime felicitación del público para los jóvenes Llobet por la pujante empresa que dingde esos momentos ponían al ser vicio del país, como una de las mejores en su ramo de Centro América, dando renombre a la industria costarricense a la vez que sustento y trabajo a cientos de obreros, trajo a su nie.
moria unas palabras que hace más o menos siete años escri: hiera en homenaje de los propulsores señores Llobet y Riba y quiere consignarlas aqui, tambien como homenaje a los jó venes Llobet, que han sabido seguir la trayectoria que les im pulsaran aquellos pioners de la industria y el comercio narionales. Decimos en aquel en Tonces así: Desde hace veinte años más o menos, los caballe ros Llobet y Riba han venido dedicándose con el más halagüeño éxito al ejercicio del co mercio en general, en la ciudad de Alajuela. Por demás está decir que este buen éxito no tiene su génesis en ningún golpe de fortuna, ni ha sido conseguido al amparo de prebendas esporádicas, sino que es la resultan te de un esfuerzo continuado, limpio y claro, puesto al servi cio de las actividades que dignifican al hombre. De ahí que esta firma goce de un prestigio ilimitado dentro y fuera de la república, y que desde su fundación se haya visto rodeado de una confianza general, sin reservas.
Iniciaron su ciclo comercial estableciéndose con un almacén de abarrotes que desde el pri mer momento mereció el favor del público, lo que determinó a sus dueños a ampliar el volumen de sus existencias, y más tarde a construir un magnifico edificio que es donde actualmente se encuentra ese impor tante departamento comercial cuya sola presentación atestigua no solamente el buen gusto sino el excelente estado de negocios de sus dueños. solamente falta nuestra efu siva felicitación, que va muy cordialmente para los jóvenes empresarios señores Llobet.
El magestuoso edificio de INDUSTRIAS ERIZO tal como lo imaginaron los señores ingenieros, convertido hoy en una realidad y que como monumento es orgullo de la ciudad de Alajuelo.
ñor Obispo Sanabria llegó a bendecir el acto. En la parte superior de la escalera había una hornacina preparada para colocar el Corazón de Jesús.
Una preciosa imagen del redentor que con sus propias manos hubo de colocar el señor Llobet, mientras el señor Obispo decia sus palabras de bendición.
Era un momento de silencio y de emotividad. El señor Obispo recorrió el local con sus manos en alto y no parecia sino que con su gesto estuviera im.
pulsando la sana bendición del trabajo.
Las máquinas detenidas se pu sieron luego en marcha. La concurrencia se detuvo un instante. La mágica visión de la obra estaba en presencia de la multitud.
Camisas. prendas diversas. actividad maravilla.
Los estantes llenos de material daban la impresión de fuen tes milagrosas.
El edificio era invadido por los visitantes cada momento la curiosi.
dad se convertía en anhelo. Podemos decir que los representativos de todas las actividades nacionales se habían dado cita en este momento.
He aquí la lista principal de los visitantes de esa solemne hora, y en la que no figuran ni periodistas ni espontáneos: Lie.
don Alberto Echandi, don Fernando Madrigal, don Isidro y don Rodrigo Perera, don Hernán Ulloa, Licdon Alberto Quesada, don Julio Rodriguez, con Jesús Ocaña, Coronel Ramón Jinesta, don José Gólcher, don Rafael Aguilar, don Eduardo Herrera, don Enrique Rodriguez, don Armando Argüello, don Juan Rafael Cabezas, don Benjamin Cordero, don Abel Chinchilla, don Rogelio Pol Var gas, don Eloy Aguilar, don Gui llermo Rodriguez, don Arturo Herrera, Dr. Edgar Pinto Hernández, don Miguel Quesada, don Luis Jiménez Rodriguez, Lic. Tomás Garrido Canabal, don José Luis Solera, Coronel Jorge Ulate, Dr. Miguel Angel Camacho, don José Aguilar, don Franklin Fernández, Coronel José María Pacheco, Lic. Obdulio Pérez, don Tobias Esquivel, don Joaquin Zamora, don Anibal Calvo, don Pedro Gazel, don Fernando Paniagua, don Bernardo Meza, Dr. Vicente Lachner Sandoval, don Emilio y don Luis Robert, don Antonio Riggioni, don Antonio Rosich, don Enrique Jinesta, Lic.
Alfredo Saborio Montenegro, don Octavio Saborio, don Neftali Quesada, y otras distinguidas personas que escaparon al lápiz del cronista.
En medio de la mayor anima ción y brindando por la prosperidad de la nueva empresa, la recepción se prolongó hasta las tres de la tarde, pasando lue go la concurrencia por fina inLLEGA EL SR. OBISPO De pronto hubo una manifestación de entusiasmo. El seUn grupo de visitantes que hacen funciones inspectoriales. Quieren vigilarlo todo, examinarlo todo y conocer las El señor Llobet colocando en la hornacina la Sagra da Imagen del Corazón de Jesús.
marcos de las maquinarias, y observar el funcionamiento.
Esta ceremonia revistió toda la trascendencia del acto, Son lindas muchachos de Alajuela quienes las manejan.
El público rogó también por la buena suerte de los nobles empresarios.
Así está explicado todo. luego. lo inevitable, la cantina. la alegría, el entusiasmo. la derecha, el instante en que llega Monseñor Sanabria acompañado de su seguito.
La consagración laica y espúrea pero no menos bi en intencionada.
El público concurre a saludarlo.
El champaña comenzaba a dar sus golpes de arm onía bélica cuando hubimos de despedirnos para escriMonseñor es estimado por toda la sociedad de Alajuela y por todos los visitantes.
bir esta crónica que no es sino un vago remedo de la hermosa realidad. ODA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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