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PAGINA CUATRO. DIARIO DE COSTA RICA MARTES DE MARZO DE 1943.
PARTIDO DEMOCRATA Solicitud Pagado DON LEON CORTES CONTESTA DON OTILIO ULATE CALDERON GUARDIA Logró su Propó.
site: que yo no Fuera Presidente, pero lo Logró Mediante su SUICIDIO POLITICO LEJOS DE REDUCIR UN LITIGIO ELECTORAL El señor Cortés ha definido los alEL PROBLEMA POLITICO, MAS BIEN SEPARE cances de la compactación, dándole LA COMPACTACION OPOSICIONISTA DEL a ésta la función de tratar las líneas LITIGIO ELECTORAL, QUE HOY MAgenerales de la política, pero fijanÑANA HABRIA DE DESTRUIRLA do eso sí, que las cuestiones electora les competen exclusivamente a cada grupo de esa compactación. úniLa compactación de los grupos oposicionistas es por ahora simca forma de mantener la cohesión de plemente romántica, porque no están medidas las fuerzas de esos grupos, no están aquilatadas. Yo tenía que preguntarme cuál iba esos partidos internamente.
a ser la situación a la hora de formular las papeletas de diputados, con elementos inarmónicos. Los jóvenes del Centro y de Acción Demócrata no querrían figurar al lado de los personalistas; y mis amigos, por otra parte, tampoco habrían de consentir en ayudar con su fuerza electoral a quienes combaten, duramente por cierto, a su partido y a su jefe Una combinación política me hubiera producido honores y prehen das, que otros persiguen, pero que yo hubiera considerado en mengua de mi nombre También estoy satisfecho de no haber lan ado al pueblo desarmado a la guerra civil bor más que ese pueblo tenia el derecho de ir a la revolución, porque había sido LN lado en su voluntad popular. No quise asortir la restonsabilidad de una carnicerío hubiera sido atribuída a mi cmbición personal SIEMPRE ES MEJOR SER VICTIMA QUE VICTIMARIO; DEJO LOS CULPABLES DE LA BURUZ AL SUFRAGIO ENTREGADOS LA EXECRACION DE LA CIUDADANIA Por eso, precisamente para evitar que lo que chora es disidencia aparente se convierta mañana en discordia efectiva y perjudicial para todos, opino que los diversos grupos han de ir con papeletas separadas a la elección de diputados. Si ideológicamente es lo aconsejable, electoralmente, desde el punto de vista matemático, es lo mejor (Reproducimos el sensacional reportaje del ex. presidente Cortés dado ayer a la. Prensa Libre a solicitud de varios amigos del Jefe del Partido Demócrata Lic.
don León Cortés Castro.
Disiento, pues, de la opinión de mi distin guido amigo don Otilio Ulate en cuanto al enfoque del problema político electoral y estoy seguro de que, a poco que lo medite el señor Ulate admitirá que he tomado el camino más lógico y más conveniente por todos. Y, por supuesto, estamos hablando todos a base de la hipótesis de la libertad electoral.
Se trata de elecciones para renovar la mirad del Poder Legislativo. Cuando dos años más tarde, se trate de resolver el problema presidencial, tenga la seguridad el señor Ulate y téngala asimismo el país, de que yo seré el más presto a dosprendimientos SI ESTA FALLA DE NUEVO, OTROS SERAN LOS PROCE.
DIMIENTOS OTRAS LAS FALABRAS LIC, LEON CORTES CASTRO tud, lejos de tener la tendencia de reducir a un litigio electoral el problema político, más bien tuvo la de separar la compactación oposicionista del litigio electoral, que hoy o mañana habría de destruirla.
Creí y sigo creyendo que la compactación de los grupos opositores es por ahora simplemente romántica y que sólo puede ser real y efectiva cuan do puedan medirse las fuerzas de esos grupos que equivale a aquilatar las tendencias políticas del nie to medi. Cort país.
21 a sien tesis Creímos fundadamente que el distinguido expresidente don León Cortés tendría que replicar algo a las alusiones que le ha hecho nuestro estimable colega el culto periodista don Otilio Ulate, en recientes publicaciones de DIARIO DE COSTA RICA.
Con el propósito de recoger las declaraciones del ilustre ex presidente, fuimos ayer a Los Cartagos. donde en la actualidad reside el señor Cortés, entregado a sus labores campestres.
Agradeciéndole de nuevo la gentileza con que siempre nos distingue, le ofrecimos nuestras columnas para su réplica y él entró inmediatamente en materia. Nos dijo: En efecto, he de referirme a las alusiones que me hace mi distinguido amigo el señor Ulate Ellas han aparecido en dos de sus magníficas crónicas de viaje, escritas como él sabe hacerlo, con fondo y forma encomiables, ya que es un escritor ágil y de un aticismo que deleita.
Parece referirse a mi actitud en la campaña electoral recién pasada, cuando establece la relación entre la política cubana y la nuestra. poniendo de relieve el espíritu transaccionista de Grau San Martín y censurando, probablemente, mi negativa de entrar en transacciones que hubieran cam biado la faz de la campaña eleccionaria que culminó como todos los costarricenses saben y no dejan de lamentar.
Ciertamente yo me negué a transacciones que no eran sino consagración de la imposición oficial; pero en ninguno de los momentos de la campaña dejé de estar dispuesto a abandonar mi candidatura, dejando al partido en libertad de actuar, aceptando inclusive las transacciones que se me proponían. Quién las propenía? pregunto yo.
Las proponía el gobierno, las proponía Calderón Guardia, para quien poco significaba el señor Picado, pues su único propósito era el de estorbar la elección de León Cortés.
Para eliminarme de la contienda se me propusieron candidatos de transacción, a lo que no pore tacha, pero sí la puse definitiva y terminante a la transacción misma, porque me parecía entonces y me sigue pareciendo ahora, que tocaba al preblo elegir a su mandatario y el pueblo estaba conmigo y no queria oír hablar de transacciones.
Si yo entraba en una combinación electoral y de ella hubiera resultado electo el candidato de la transacción quién hubiera elegido a ese candidato? El pueblo no, porase el pueblo quería elegir a Leon Cortés. El presidente, entonces, hubiera sido designado por Calderón Guardia y precisamente contra esa imposición estaba lachando mi partido.
Claro esta que una combinación política me hubiera producido honores y prebendas que otros persigues, pere que yo habiera considerado en men gua de nui nombre y estoy seguro de que cien veces segu ría el camino del sacrificio antes de enlodarme en una combinación utilitarista, defraudan do el sentir del pueblo que estaba conmigo.
Ciertamente que el resultado fué el mismo. Calderón Guardia logró su propósito, que yo no fuera presidente Pero lo logró contra el pueblo y no con la aquiescencia mía ni del pueblo. Lo logró mediante su suicidio político. Porque Calderón Guardia es un muerto político que jamás resucitara.
Quizás me alcance la censura del señor Ulate, por cuanto no lancé a mi partido a la guerra civil.
Taribién en ese aspecto estoy satisfecho de mi conducta. Yo no podía lanzar a un pueblo desarmado a la guerra civil, por más que ese pueblo estuviera en su derecho de ir a la revolución, porque había sido burlado en su voluntad soberana.
No quise asumir la responsabilidad de una carnicería, que hubiera sido atribuída a mi ambición personal. Sigo creyendo que hice bien y dejo a los culpables de la burla del sufragio entregados a la excecración de la ciudadanía y al implacable veredicto de la historia.
Para que la relación entre los sucesos de Cuba y los nuestros pudiera ser exacta, falta saber si el doctor Grau San Martín hubiera echado a su partido a la guerra civil si el gobierno le hubiera hecho lo que a mí me hizo Calderón Guardia, arrebatándome la presidencia para la que había sido elegido por segunda vez Y, en todo caso, si Cuba se lanza a la guerra civil, Cuba es un país de antecedentes belicosos y Costa Rica es un país de tradición pacífica.
Los resultados, además, no dejan campo a comparaciones. Allá el poder respetó el resultado del sufragio; aquí el sufragio fué atropellado, y asumió la presidencia quien no había obtenido ni la tercera parte de los votos ciudadanos.
Allá cada uno con su conciencia. Yo, por lo pronto, siento la enorme satisfacción de que, cuatro años después de dejar el poder, los costarricenses me eligieron de nuevo su presidente, en pugna con todas las fuerzas oficiales. si no ensangrenté al pais para hacer efectiva esa elección, no logré la presidencia, pero obtuve algo superior: la tranquilidad de mi espíritu.
Siempre es mejor ser víctima que victimario.
Voy ahora a responder a la alusión directa del señor Ulate.
Dice don Otilio que, con mi resolución de ir a las elecciones con mi partido independientemen te, reduje a los términos de un litigio electoral el problema inmediato y aun invité a los otros grsnos oposicionistas a entrar en pugna con el mío en la elección de diputados No es recta la apreciación del señor Ulate, pues más bien es preciso convenir en que mi acti.
El Comité de Compactación celebraba sus reuniones, en las que les representantes de los grupos parecían de acuerdo; pero, a la vuelta de la esquina, los grupos mismos continuaban en su política realmente separatista.
Voy a hablar más claro.
Acción Demócrata y el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales, grupos representados en el Comité de Compactación, fuera del Comité mismo, no se sentían obligados a una política de concordancia con mi grupo sino que, con singular actividad combatian al Partido Demócrata, al persistir en su LEIT MOTIV del partido ideológico frente a los partidos personalistas. Y, para que no quedara la menor duda de que contra el Par.
tido Demócrata se enderezaban esas baterías, se me atacaba duramente, no con eufemismos, sino abiertamente enfocando a mi persona y a mi gobierno.
Yo tenía que preguntarme cuál iba a ser la situación a la hora de formular las papeletas de diputados ante esa disparidad de tendencias y sin tener una base cierta, desde el punto de vista popular para la adjudicación de las plazas, que tendría que hacerse, desde luego, en vista del acerbo popular de cada grupe.
Esto en cuanto a la parte material de las designaciones; en cuanto a la separación ideológica, el problema se presentaba doblemente grave, por la imposibilidad de amalgamar a elementos ante.
gónicos.
Los jóvenes del Centro y de Acción Demócra ta. preconizadores del partido ideológico y anatematizadores del personalismo, no iban a querer fiqurar al lado de los personalistas; y mis amigos, por otra parte, tampoze habían de consentir en ayudar con su fuerza electoral a onenes comba ten, duramente por cierto, a su partido y a su jefe.
Por eso, conocedor como tengo que ser del mecanismo electoral me pronuncié per la separación de papeletas, sin preconizar por eso el rompimiento de la tatración de tendencias El rate propercional nos permitirá distribuir nos las plazas legislativas, en proporción a les retos populares con que cuenta cada grupo.
Vayamos separados a la elección de diputados y, por nuestro sistema eleccionario, cada partido constituirá un afluente de la corriente oposicionista que ha de llegar a la Cámara. Dije y vuelvo a decir que no veo en qué puede perjudicarse la tendencia oposicionista con la concurrencia separada de los grupos a la elección de diputados. Es más, aun considerando matemáticamente las elecciones, es más conveniente llegar separados que unidos.
Pero, ideológicamente, es indispensable la separación, a fin de que las distintas ideologías sepan las fuerzas con que cuentan.
Si se lograran las papeletas combinadas, el bastanteo de esas fuerzas quedaría por hacer y, entonces, seguiríamos a oscuras en cuanto a la verdadera voluntad del pueblo.
Ya constituído el Congreso con los elementos escogidos por el pueblo, en esa forma de libre escogencia, sería llegada la hora de las combinaciones, o más bien del trabajo de conjunto que el señor Ulate considera roto por mi resolución.
Diciento en absoluto de esa opinión de mi distinguido amigo. Al contrario, creo que para llegar a la finalidad que él sugiere muy acertadamente, es preciso antes llegar a la elección de diputados en la forma independiente resuelta por mi partido.
Ya con grupos parlamentarios definidos, los planes de trabajo serán de trazos firmes y de resultados prometedores.
Yo, tómese bien en cuenta, en vez de iniciar las disidencias, trato de evitarlas.
Dice el viejo refrán que cuentas claras hacen amistades largas. yo he querido desde ahora presentar claras mis cuentas, pues sé muy bien que lo que ahora es disidencia aparente, se convertiría en discordia efectiva y perjudicial para todos, en la hora de formular papeletas con elementos inarmónicos.
Esa discordia innecesaria quiero evitársela al partido que me reconoce como su jefe; y por eso repito que lo mejor es lo resuelto La clara inteligencia y la pericia política de mi amigo don Otilio Ulate, le dirán a poco que lo medite, que estoy en lo cierto, y que he tomado el camino más lógico y más conveniente para todos.
Para terminar, quiero manifestar de nuevo que no se trata de elección presidencial, sino de renovación de la mitad del Poder Legislativo.
Cuando se trate, dos años más tarde, de te sofrer el problema presidencial, tenga la segur dad el se or Ulate y téngala asimismo el pais, de que yo seré el más presto a los desprendimientos y el más lista a no mirar otra cosa que el interes nacional DOP supuesto, estamos todos hablando a base de la hipótesis de la libertad electoral Si ésta falla de nuevo. otros serán los proce dimientos y otras las palabras.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales (CEPN)Civil WarLeón CortésPresidentes de Costa Rica
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