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DOMINGO 27 DE ABRIL DE 1997 DIARIO DE COST onu Doe wa LA BANDERA DE LA OPOSICION Cuando las sombras augustas de la Muertè, velaron los ojos del Prócer, y, agobiado por la lucha, reclinó su noble cabeza entrecana en la almohada de lo Eterno, la bandera de combate, blanco y azul, que había sido agitada por los vientos de todos los rincones nacionales, se abatió de la mano abierta, quieta e inmovilizada, de León Cortés. Hubo entonces un estremecer de estupor y de congoja en los pueblos, acostumbrados a verla tremolar, airosa y erguida, como una señal de salvación de la Patria.
Vinieron, aquel mal día de Marzo, desde los más lejanos lugares del país, los que lo ha.
bían amado, y lo llevaron, contritos y en silencio, en un vasto silencio de gentes acongojadas, camino del Cementerio hasta el sitio en donde la Patria lo guarda bajo su escudo y su honor. dejada de la mano del Prócer quedó la bandera, blanco y azul, que hemos venido a recoger, con la cabeza al descubierto y el espíritu en llamas, los que alentamos la esperanza de verla otra vez al aire del solar nacional.
Lleva ella, blanco y azul, los colores que fueron victoria en la mano del patricio, pero luce ahora, envejecida en el servicio de la Patria, la mancha rojo oscura al recoger del polvo de los caminos de La Ceiba y Llano Grande, la sangre de los caídos Es la historia que se acumula en su glorioso agitar al trote de las campanas. Imperecedera marca, recuerdo inolvidable, tibio rubí de sangre en memoria de aquellos que defendieron los sagrados derechos ciudadanos. al levantarla Ulate para decir a las gentes qʻlos ideales no han muerto, que el espíritu vive y vivirá siempre por la misma razón de existencia de la Patria, se yergue en el máslil abierta, agitada y gloriosa, pero luciendo, como su galardón más noble, el negro crespón de luto cue Costa Rica guarda por Cortés.
En su historia breve, su frida y honrosa, se enlutó de negro y se manchó de sangre, pero no conoció baldón ni sufrió oprobio, ni se humilló a nadie. Tuvo, tiene y tendrá siempre, envejeciéndose cada día más en el noble servicio de la Patria el respeto de los costarricenses que, bajo sus pliegues honrados, busquen para Costa Rica sus nobles ideales.
DON OTILIO ULATE BLANCO UC. DON LEON COSTES CASTRO Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    León CortésOtilio Ulate BlancoPresidentes de Costa Rica
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