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WARREN EC DIARIO DE COSTA RICA DOX Dos CORTES CASTRO LA VIC Con el rostro de la patria salado de lágrimas, to. de todos recibió Costa Rica el impulso necesa tenía la patria para emprender la reconquista del sangrando y de duelo con el luto de nueve hogares rio y el sentido anhelante de triunfo indispensable libertad y de su decoro.
TA2 destrozados estúpida y alevosamente, ha emergido la para colocarse en la honesta posición a que tiene de Es victoria, por lo tanto, este movimiento sal Victoria del pueblo lograda con sangre de caídos, con recho como hacerlo perder su decoro, su libertad y dor de los 13 días, pero que en él se vió, se pulsó sacrificio de damas ultrajadas, con estoica mutilación su decencia.
consiguió medir en toda su profundidad y en toda la de intereses de los obreros, de los comerciantes, pe Los caídos el 23. Las damas de la noche del potencia, en todo su vigor y lozanía, el espíritu de queños y grandes, con la altivez de los empleados de de Agosto. son, en el balance final, las más altas tivez, de patriotismo y de encendida fe en el futuro sea bancos, ejemplo de civismo que el país debe guardar cúspides de este movimiento restaurador, que pasa Costa Rica, de que es capaz este pueblo inmortal en urna de recuerdo y oro, con la cooperación y sen rán a la historia, para ser contados sus hechos por aun golpeado a black jack, atacado a máuser, abra tido patriótico de profesionales, empleados, intelec las abuelas a las nietas y éstas a su vez por siete ge teado con jeeps y amedrentado con relucientes a tuales, campesinos, gente en suma de esta Costa Ri neraciones, como ejemplos de quienes, mujeres ma tralladoras del mismo estilo, año y modelo que la ca de maravilla, dentro de la cual caben todos los mi ravillosas de Costa Rica y anónimos héroes de gene autos de los ricos progresistas, sabe luchar fiera y a lagros encendidos en el altar de la patria.
rosas vidas segadas, no vacilaron en la lucha ni es lenciosamente en la obtención de sus limpios y la Ha sido una Victoria integrada a pedazos, con catimaron su obelo ni negaron, a la patria en peli bles derechos.
el dolor de un pueblo, el sudor de un pueblo, el sa gro, su contribución más alta y valerosa.
Victoria es, porque en trece amargos días el 10 crificio de un pueblo, que a la hora de caminar por Victoria es esta, no porque se consiguieran ga entero entregó a la Oposición la confianza, la nola el tortuoso trillo del holocausto no vacilo en ofren rantías que el pueblo posee y los detentadores nie adhesión, el entusiasmo y la fe de los ciudadanos dar lo mejor que tenía para la salvación de Costa Ri gan. Victoria no es esta, porque se lograran pactos ni proclamó, de parte a parte de la República, el noi ca. Victoria, en suma, que no corresponde a una per porque se concertaran arreglos. Es victoria, porque fin que alienta a esta gran causa mantenida al sona ni a un grupo de personas, sino en su totalidad ante el peligro que se cierne sobre las instituciones, bijo de la bandera blanco y azul. Victoria es, por a la patria, porque ella, de costa a costa y de fronte tras los execrables hechos del 13 de Febrero, era ne hizo de todos los opositores del país, al correr dels al ra a frontera, desde el humilde al poderoso, vino con cesario medir la proporción de parte sana de la Re quellos aciagos días, un sólido y vigoroso bloque, lae su ayuda, pequeña y grande, a custodiar, en la bata pública, porque tras el asqueroso ludibrio sufrido por tegrado por todas las clases sociales, en un mall lla decisiva, el tesoro de las instituciones heredadas el país en la pureza de su desenvolvimiento democrá miento ascendente y vigoroso que el padre Guil limpias. en la guarda de ellas, dieron unos su san tico, era imperioso saber el estado de ánimo, la fuer ha proclamado como el pueblo hambriento de gre, y otros su dinero, y otros su vida y otros su alien za aún noble y animosa, la canard, en suma, aron ticia. Victoria es, porque allegó a los aledaños KIAL WADADADADADADADADADINIMADUACIJALIDADADAKTA RUNDUTETTAVA AADUN VAJAJAMOADAVALAVACANTADIUNDAONOAUMUNUNORE LA HEROICA ABANDERADA desc scoraz de las a sente Lider máximo de las luchas nacionales por la restauración del ellos y perdido derecho a elegir, caido en la mitad de la jornada, y por do. En esos momentos ya presumía él lo que iba a pasar ban una actitud digna. No ordenaban disparar.
euya muerte, el pueblo de Costa Rica guarda perenne luto y una al ca Hame de esperanza encendida en el altar de la patria.
y nos encomendaba a la Virgen. Creo que lo hacía sin Observaban, creo yo, de mala gana, aquel lamentable ceramente. Después. después, ya Uds. lo saben. Decidi y vergonzoso espectáculo. La balacera seguía, intermitenas jus 2002 DIADNJADIDADADADADADADADAWIDUNDADADADA mos quedarnos hasta que se hicieran efectivas las prome te, mientras los presbíteros Núñez y Chacón, oraban y Es de El lector debe conocer a Felicia Quirós. Es una guapa sas de garantías electorales. Organizamos la permanencia consolaban a las mujeres, indignados ante aquel salvaje amundo moza, morena, de porte sencillo pero altivo, que trabaja frente a la Casa Presidencial, se movilizaron auxilios fa tentado, aquel indigno y bochornoso ultraje a la mujer todo frente a las oficinas de este periódico, en la tienda de Feo miliares de abrigo y algunos alimentos. En Palacio había costarricense, sin precedente alguno en nuestra historia.
just li. Sus compañeros de labores, sus familiares a amigos, la gran nerviosismo. Los oficialistas estaban muy incómodos. Yo me había comprometido a velar por la seguridad estiman por sus cualidades de fiel amiga, de carácter rec Les dolía, les hería, materialmente, nuestra presencia allí. da Emma Gamboa, la líder y cabeza de la manifestación, aras a cristi to y franco, por su simpatía, que es espontánea y maravi Enviaron emisarios pidiéndonos que nos fuéramos. nútil expuesta por ellos mismos, a las mayores represalias. Ya mente. Ya estábamos decididas y allí nos quedaríamos. Vi la mayor parte de las mujeres se habían ido. Unas, refu13 llosa.
fenom Conociamos de su heroico gesto del de agosto, en la nieron entonces las amenazas, los insultos, las represalias, giadas en casas particulares y embajadas: otras, corrien the loc manifestación de muieres frente a la Casa Presidencial. y hasta los empellones y los golpes. Pero nada! Cada vez do desesperadamente por las calles, bajo las balas que reCO Si novim pero, como periodistas, estábamos ansiosos de conocer to que un policía o un militar intentaba atropellar a una mu botaban aquí y allá, otras recogidas, revólver en mano por en dos los detalles. Sabíamos por ejemplo, que se había man jer, se formaba en el instante un grupo compacto de mu las autoridades, en vehículos del gobierno, como si fueran unas tenido por espacio de más de 15 horas, desde las nueve de jeres decididas, que hacían retroceder al más agresivo, al delincuentes.
39xtirlo la mañana hasta las doce de la noche, incólume, plantada más insultante, al más procaz.
Yo me había prometido velar por Emma Gamboa, y a asi como una hermosa estatua viviente, frente a la puerta de Resolvimos situar la bandera frente a la puerta de la en el mismo sitio en que estábamos, refugiadas frente a is cald la Casa Presidencial, apretando con sus vigorosos brazos Casa Presidencial y así lo hicimos. Yo como abanderada, los muros del Parque Nacional, me envolví en ella, en la erena morenos, la Bandera Nacional, todo un símbolo de digni me situé en mi puesto, sosteniendo la enseña nacional con Bandera, para que nos respetasen y no nos quitaran el esis al Gob dad y altivez patrios, ante el reducto de la farsa, de la a la mayor energía y prestancia que pude. Aquéllo indignó tandarse. Emma estaba desfalleciente. Su agotamiento era de menaza y de la agresión. Pero, ésto, como periodistas, no a las autoridades. Muy pronto llegó un piquete como de tanto físico como espiritual. Ultimamente había vivido baspallega nos basta ba; y fuimos a conocerla y a pedirle una entre doce policías. El que parecía jefe se adelantó, encarándo jo gran tensión nerviosa, y la prueba de esa noche no la Se vista para LA HORA.
seme: Quítese de allí. Me dijo groseramente. Yo me resistía. Yo la sostenía en mis brazos cuando llegaron vashley Imposible! Felicia Quirós no quiere dar una entrevis quedé callada, pero mirándole fijamente. De nuevo, cara rios policías. Detrás de ellos un militar cuyo nombre prepueblo ta a LA HORA. Le pedimos, le rogamos, entonces que bina en mano se me acercó amenazante, en medio de la fiero no citar, y quien, por tenerme ojeriza ordenó a la poon Espe nos cuente todo lo que allí pasó, y no como entrevista es expectación general. Yo me mantuve firme, y entonces le licía que me despojara de la bandera, al mismo tiempo que erogac pecial, sino como narración que nosotros recogeríamos pa dije: Para que Ud. me quite de aquí tiene que ametrallar nos insultaba groseramente amenazándonos con colgarnos apesta ra publicarla en LA HORA. Felicia accede gentilmente, sin me primero. El policía hizo intentona, siempre amena a mí y a Emma, de los árboles del Parque Morazán. La pocontar con que el reportero le iba a hacer una jugada, un zándome con su arma en mano, pero ya entonces, todas las licía, sin embargo no se atrevía a quitarnos la bandera, ascua truco de esos ya clásicos en el periodismo. Esto es, que de mujeres me habían rodeado, apoyando mi actitud y mi porque realmente habrían tenido que golpearnos o mapuebla todo lo que nos dijera, armaríamos la entrevista, porque el rando fieramente a los policías. Estos, de mala gana, se tarnos, Emma estaba desmayada. Uno de los policías dijo público indudablemente, está ansioso por oír sus palabras, echaron atrás. En verdad, para quitarnos de allí habrían de pronto: Esa mujer está herida! Yo me quedé callada y he aquí la forma como reconstruímos la narración que tenido que ametrallarnos.
para que lo creyeran así: No podrían atacar, pensaba yo, nos hiciera Felicia Quirós, y que hemos convertido en sen El tiempo iba pasando. Yo seguía en mi puesto. Co a una mujer herida. Sin embargo, el oficialista referido volsacional entrevista, en primicia exclusiva para este perió menzó a lloviznar, luego a llover. Volvió entonces la poli vió gritando a la policia: Deténgalas. quítenles la bandedico. y que nos perdone, si puede. y si quiere.
cía en son de agresividad. Como llovía y todas las mujeres ra, que las vamos a colgar. En eso intervino otro mili Bien sabiamos las mujeres que el de agosto de se refugiaban del agua, arrimándose a la Casa Presiden tar y dijo: No, eso nó. y acercándose a nosotras, y cre1947. dia de nuestra patrona, la milagrosa Virgen de los cial, ellos venían a echarnos a la calle. caballerosidad so yendo que Emma estaba herida, nos dijo que fuéramos al Angeles, bajo cuyos auspicios nos reuníamos, sería un cial cristiana. Nuevamente la emprendieron conmigo. Me cuartel de Policía. No, allí no, dijo Emma. Sería peor.
dia de prueba, un día decisivo para nosotras y para nues amenazaron. Mis compañeras dijeron entonces a la poli Lléveme a una embajada, a una casa particular. Segui tra querida Costa Rica, como en verdad lo fue, no obstan cia, que si lo que querían era que se mojaran, ellas se e caminando, llevando ya en brazos Emma, como si fuera te el peligro que presentíamos, y que algunas adivinába charían a la calle pero que me dejaran en paz. Así fue. una criatura. El militar que ofreció llevarnos al cuartel, mos claramente, todas ibamos resueltas y decididas, en un Cuando, finalmente ya considerábamos que nos dejarían protección que nos horrorizaba tanto como las balas, nos sólo haz de voluntades, con una sola y firme determina tranquilas, se apareció ante mí un militar cargado de ga amonestó duramente, echándonos en cara nuestra terqueción: cumplir con nuestro deber para con la Patria en un lones y de rayas, y también de buenos. mi parecer, no dad y nuestra actitud y vociferando que por qué no llamomento tan difícil, tan angustioso. Yo desfilé, muy orgu venía en un estado muy normal que digamos, porque ha mábamos a los hombres. Le dejamos, y seguimos arrasllosa como me sentía, por llevar la hermosa Bandera Na blaba muy enredado y en forma bastante ridícula: Me di trándonos hasta llegar al Puente de la Fábrica. También cional en mis brazos, y la que prometi sostener y levantar jo: Yo soy el militar superior, el superior de los superio alli nos atajaron e insultaron, tratándonos en la forma airosa y gallarda hasta el final, cualquiera que fuese ese res, señorita, y traigo órdenes superiores de que salga Ud. más canallesca, militares y policías. Yo ocultaba a Emma final. Así llegamos frente a la Casa Presidencial.
de aqui, inmediatamente. Yo le miré llena de rabia y creo entre mis brazos para que no la conocieran, y como pude, Felicia, un tanto excitada por el recuerdo de los acon que mi mirada habló por mí, porque se intimidó un tanto, me deslicé con ella por el pasamanos de la baranda. Todatecimientos, hace una pausa y prosigue: Yo creo que nues Seguidamente volvió a la carga, espetándome, como para via en el suelo teníamos que sufrir más. También alli hatra llegada a la Casa Presidencial fue un acontecimiento reafirmar su autoridad superior. Vea, me dijo vea bia policía, policia cruel e injuriosa. No quisimos acatar impresionante, juzgar por las expresiones que observa éstos galones. No me los pusieron por ponérmelos. Me los sus órdenes y seguimos arrastrándonos por la calle hacia ba en las caras de los elementos oficialistas, de la policía, he ganado, bien ganados. Muy bien, le contesté yo, el sur del puente. Nos arrimamos a la acera y tocábamos de los jefes militares, de ciertos caballeros que no nos sin perder la calma, y logrando compenetrarme de su tor las puertas. Nadie salía. De pronto, otra balacera, y en la quitaban la vista de encima. Aún no habíamos llegado, pe vanidad, sometida a prueba en esos momentos, le dije: calle que ibamos, se cruzaban las balas, que nos diricuando hizo su aparición el presidente Picado. Estaba vi gánese otro galón, y venga quiteme de aqui. gian, entre dos fuegos, los oficialistas, en un afán, de asiblemente conmovido, impresionado ante aquella compae Alli terminó el incidente. El militar superior. no sé medrentarnos o quizá de asesinarnos, porque en un mota masa femenina que venia a pedirle libertad para el pue como se llama ni me interese saberlo, se retiró con sus mento en que nos enderezamos para correr a otro refugio, blo. Nada más que eso. Debo manifestar que estuvo bas hombres, y quedamos poco menos que duenas de la situa nos iluminaron con reflectores, al estilo como cazaban los tante cordial. Algunas señoras amigas y conocidas le se ción. hasta que vino la noche, y con ella la brutal repre nazis a los patriotas de Europa, y una bala pasó rozando ludaron: le animaban con gestos y palabras a cumplir con salia, la canallesea agresión, el ultraje de palabra y de he la cabeza de Emma Gamboa, quemándole el pelo que olía su deber de gobernante. También habla gestos hostiles, no cho. Lo que nunca se imaginarán los costarricenses que a chamusquina. Aquello era el fin y así lo coinprendimos, se puede negar, pero ninguna palabra hiriente, ningún in ocurriera. La balacera contra las mujeres, en momentos, disponiéndonos morir. De pronto eseuché la corneta ssulto en que, precisamente, y con instrucciones del Jefe de la nunciando cese de fuego. Entonces nos levantamos y coSeñorita Felicia Quirós El presidente se veia animado de buena voluntad pe Oposicion y del Tribunal Electoral, y dirigidas y acompa rimos, desesperadamente, hasta frente a la case de don re, enseguida llovieron los guardaespaldas, los botellas hadas por los presbiteros Nunez y Chacón, iniciabamos e Fernando Esquivel, en donde un grupo de mujeres se lanciertos militares, los amigotes. Rodeaban estrechamente al destile hacia nuestros hogares. Binutos antes de se des zaba por un porton como podian, arañando el suelo, y travesó entre ellos y nosotras, manifestando que no es Presidente, le hablaban a cida. Un joven imberbe le dijo: stara el fuego, la luz se había ido o habia sido apagada golpeandose terriblemente en loca confusión. Desde lo al mitiria. La soldadesea le contesto que no se refugia Que espera con Teodoro haga las circular que se a expresamente, en las calles. No asi en la Casa Presidencial to de otra casa vimos de repente una figura. Era el cabe les faldas de las mujeres. El señor Ramirez, en aetite yan! Yo of a aque jovencio y de interpele Elmo con que estaba bien iluminada. Todo obedecis indudablemen lero don Ramon Ramirez, quien nos grito desde arribe na y valiente les explicó que estaba enfermo y que testo. pero bajo cabera, rojo de vergüenza Por lo me te a una consigna a una orden, esnada quien sabe de que estuvieramos tranquilas porque estabamos en residen salido a defender a las mujeres amenazadas y que nos Istenis Después fue cosa de seguidos el presidente quien tas balas silbeban sobre nuestras cabezas, desde el ca amiga. El señor Ramirez, según supe después, estaba renderis a como hubiera lugar. esas alturas y Ces cambio como de la noche se a. babio, neiose. Bella Vista desde la Casa Presidencial en construcción, recies operado, pero no obstante, se lanzo a la calle a brin presentie algo trágico, se ranudaron las balaceras mente, diciéndonos de su boens voluntad por la solución desde el Parque Nacional de todas partes. Pade ter alicarnos proteccion a pasarnos adelante. En ese preciso tan los tiros sobre nuestras cabezas. Aquella side del impasse politico y nos esto e confiaramos. Etar que cada las órdenes de fuego, dándonos las espel momento, se apareció un jeep cargado de policia arms insolente, ezgullosa y vociferante, que habis Less Ceremos un milagro a Virgen de los ngeles. Signi das En tanto, frente a nosotras observabemos a oficiales de Venisen persecución nuestra preguntaron por prendernos, turo miedo a las belas disparaiss per cativa esta instancia, esta apelacio da presidente Pica de la Unidad Momilestacionados en la esquina Garda. s por para prendernos senior Bamires se. Dios smigos, y puso en marcha al jeep, dobanda COSTA RICA ESTA SALVADA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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