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VIERNES DE SULIO DE 1986.
INSERCION POLITICAUIARIO DE COSTA RICA PAGINA TRES ENTRAR DE LLENO SIN TITUBEOS EN LAS FILAS DEL MOVIMIENTO DEMOCRATICO OPOSICIONISTA. SIN CONFUNDIRSE, SIN DESVIARSE, SIN DISTRAERSE, SIN NUEVAS DUDAS NI NUE VOS TROPIEZOS. Aprobé y apruebo que mis amigos estén en una agrupación noble, llena de des.
prendimiento personal. Sin pretender ser más o menos que nadie. Sin vender, recla.
mar, comprar, ceder o revolver nada. QUIERO REITERAR MI FIRME ESPERANZA DE QUE LAS DIFICULTADES SURGIDAS, SI TODAVIA SUBSISTEN, SON SIMPLEMENTE TEMPORALES, PRODUCTO DE DIVERGENCIAS IMPRESIONES INDIVIDUALES QUE DESAPARECERAN EN CUANTO LA REA LIDAD CONVENZA TODOS DE QUE SOLO UN FRENTE UNIDO ES GARANTIA DE VICTORIA. La anarquía de opiniones desbarata los mejores impulsos de organización. YO NO NECESITO CONTESTAR LOS ATAQUES DE MIS ENEMIGOS. NO PRETENDO SER INFALIBLE NI HE DE NEGAR MIS HUMANOS ERRORES. SOLO ASPIRO SER DIGNO DE LA FE QUE TANTAS VECES ME HAN PROBADO LOS AMIGOS.
Declaraciones del señor Ex Presidente Dr. Don Rafael Angel Calderón Guardia La República reclama un gobierno nacional. Costa Rica, por decisión de su inmensa mayoría, exige un gobierno de los costarricenses para los Costarricenses. Cada día son menos los ciudadanos capaces de admitir que Costa Rica es todavía su Costa Rica en tanto Figueres retenga el poder. Han sido tantas las desdichas y tántos los quebrantos que Figueres ha traído a nuestra Patria que sólo mediante un supremo y definitivo esfuerzo podrá liberarse; si no se realiza de inmediato, ahora mismo, acreciéntase el peligro de caer en el pantano de una resignación suicida.
Figueres ha trastocado todos los valores morales y con la mentira, el fraude y la opresión económiea está liquidando además todas las reservas materiales del País. El peculado es escandaloso; el favoritismo, desvergonzado; las represalias, humillantes. Se alardea de la rapiña. Se violan con igual cinismo la constitución y la religión, el honor y la hacienda. De todo lo dicho tienen trágica constancia los residentes en Costa Rica, nacionales o extranjeros. Los muchísimos miles de dólares succionados al contribuyente y regados en múltiples oficinas de propaganda venal, mantuvieron un tiempo engañados a quienes en el resto de América desconocían la pavorosa realidad. Ya está corriendose esa cortina de mentiras.
Día a día llegan a mis manos recortes y comentarios que reflejan cómo están abriendo los ojos los escritores libres del Hemisferio y cómo se han convencido por fin. de que es odioso e intolerable el sombrío régimen que alienta Figueres, el farsante clausurador de cuarteles que ha llenado nuestras ciudades y nuestros campos de engañados voluntarios tratando de convertirlos en matones a su servicio. Ya se escribe sobre la férrea tiranía del tiranuelo Figueres. Ya se comentan las orgías económicas propias y de sus allegados en tanto se presiona hasta la quiebra a quienes no le rinden servil vasallaje. Ya es público que Costa Rica, la misma bien amada Costa Rica, anda buscando arroz, azúcar, frijoles, maíz, ete. El caos es completo. Se han confirmado mis advertencias. Se han justificado todas mis protestas. Están reivindicados todos los héroes que combatieron, siempre de frente, a Figueres y a sus compinches nacionales e internacionales.
La diversa información que he recibido hasta el momento me permite adivinar que están haciéndose especulaciones de toda clase al interpretar, cada cual a su manera y en algunos casos según cada conveniencia personal, la posición unificadora de la oposición que asumo y recomiendo. Los tropiesos diarios, las intrigas constantes, las reiteradas añagazas de publicidad, los sofismas interpretativos e incluso la calumnia, surgirán a cada paso durante la campaña. Todo es, lamentablemente, inevitable. Torpes seríamos si confiáramos en la perfección propia o en la ajena. He previsto, incluso, que será ineludible soportar más de una situación desagradable y seguramente muchas molestias por causas njenas a nuestro Partido. Pero el fin que perseguimos, la idea que condensa nuestros anhelos echar al figuerismo del poder que usurpó justificará a buen seguro todos aquellos sinsabores.
En cuanto al pasado, quiero recordar algo que escribí desde 1942 al analizar el problema social costarricense. Dije entonces: No se me oculta que para proceder de ese modo tengo que resig.
narme al sacrificio de todas mis conveniencias personales. Es posible que haya quien afirme que por esas mismas causas he quemado mis naves y que mi carrera politica se ha acortado irreparahlemente: pero sigo creyendo que para el cober nante que no comercia con su investidura, no pueden existir razones más fuertes que las que le dicten las necesidades sociales o los principios de justicia inmanente que alientan en el corazón de todo hombre que no se ha olvidado de sus deberes para con Dios y para con la Patria. Sea, pues, al servicio y en nombre de esos dos poderes supremos de la vida, que confío esas palabras mias al veredicto del tiempo y al juicio de mis conciudadanos. El veredicto del tiempo está demostrando que, mucho más altas que el alud de las infamias, destácanse las montañas del afecto y de la confianza que me prodiga la decisiva mayoría de los costarricenses, pese a mi lejanía del poder y a la persecución que me honra. He dejado sin respuesta decenas de ataques, tranquila la conciencia, confiado en la Suprema justicia.
En este momento, sin embargo, estimo conveniente y oportuno confesar la convicción, que no es inmodesta porque está basada en hechos a la vista de todos los costarricenses, de que las realizaciones de mi gobierno fueron, en todos los ór.
denes de la vida nacional, muy superiores a las del gobierno que presidiera quien más me combatió, dun Otilio Ulate. En progreso nacional, en soluciones internacionales, en lo social, en lo educacional, en lo económico y en lo moralmente constructivo. No he de entrar en discusiones porque no son el objetivo más importante del momento. Lo consigno tan sólo para significar que no admito lecciones y que junto con mis copartidarios de antaño y de siempre sigo sintiéndome orgulloso de la labor realizada en los diversos ángulos del bien nacional. Yo no puedo olvidar de repente todas las injusticias que han padecido mis amigos, mis familiares y yo mismo. Pero al enfrentarme a la realidad del momento histórico he de pensar en la responsabilidad que me corresponde. La asumo. Por su coincidencia con el momento actual, copio de Alfred Stern, ex profesor de la Sorbona: El gobierno democrático no se engendra más que gracias al hecho de que los diversos partidos ponen en segundo plano sus diversas ideas, entendiéndose en un programa que constituye un compromiso entre ellas. Así, la neutralidad con respecto a las ideas, opiniones y convicciones de sus ciudadanos es la marca distintiva de las democracias, y la imparcialidad, nacida del compromiso de las varias ideas, opiniones y convicciones, constituye la más noble ambición de todo Estado democrático. Es así cómo entiendo la democracia. Sin doblegarnos, pero sin egoismo. Buscando el bien de la Patria, favoreciendo también a los adversarios de ayer y de hoy. Procurar y afirmar la unión de buenas voluntades, no de personas ni de líderes. Es tal el repudio nacional contra los desmanes del figuerismo, que bien pueden admitirse algunos sacrificios personales con tal de alcanzar el fin que la mayoría del País ansia: el fin del figuerismo.
Queda dicho por qué no podía y no debía sustraerme a recomendar al Partido Republicano Nacional y a participar como ciudadano en la organización de un frente unificado de oposición a Figueres. No podía quedar al margen de una fórmula que representaba la total y justiciera reincorporación de todos los nuestros a la vida normal de la República. Mantuve la esperanza de que no habría dificultades en su realización. Expresé con claridad mi anhelo de que participaran en tal unión todos los grupos o sectores políticos que constituyen la evidente mayoría frente al figuerismo que, si bien está agonizando, todavía es capaz de urdir insospechados estertores. Mi sincero deseo de servir sin herir: mi propósito bien comprobado de contribuir al patriótico objetivo sin que pudieran señalárseme afanes de participación personalista o de vano exhibicionismo, limitaron mi acción a rogar y autorice hasta para suplicar, si era preciso, que todos hicieran a un lado cualquier diferencia de apreciación, pues todas son nada ante el nobilísimo ideal buscado. Interpreté que, con mi discreción, estaba dando el mejor ejemplo pues ahora es indispensable decirlo creo representar a las personas que más han sido calumniadas, más injustamente vejadas y más cínicamente perseguidas.
Si esa era mi actitud, pareciera justificado suponer que la unificación oposicionista no tendría tropiezos. No pasó por mi mente, porque nadie incurrió en tal suposición, que esa coincidencia unificadora pudiera significar confusión o mezcla de partidos. Aprobé y apruebo que mis amigos estén en una agrupación noble, llena de des.
prendimiento personal. Sin pretender ser más o menos que nadie. Sin vender, reclamar, comprar, ceder o revolver nada. El Partido Republicano Nacional es y seguirá siendo el Partido Repúblicano Nacional. No se trata de anular al partido histórico mejor calificado que le queda al País.
Pero el trato que pretendía para nosotros y como es lógico suponerlo, lo deseo también para los demás. Hoy quiero reiterar mi firme esperanza de que las dificultades surgidas, si todavía subsisten, son simplemente temporales, producto de divergencias o impresiones individuales que desaparecerán en cuanto la realidad conyenza a todos de que sólo un frente unido es garantía de victoria. No podemos anticipar el curso de los acontecimientos; ni podemos controlar ajenos propósitos. Consecuentemente, habremos de permanecer muy atentos para decidir en cualquier instante las medidas más convenientes para salvaguardar la unidad de la oposición y mantener inquebrantable la rectitud de sus propósitos de bien nacional. Pero, hecha tal promesa promesa respaldada por la vigilante atención de todos vuelvo a repetir que el mejor camino a seguir es el de la unificación oposicionista. Sumar nuestras fuerzas, sin más tardanza, a la organización en marcha del Movimiento Democrático Oposicionista. Entrar de lleno y sin titubeos en las filas del Movimiento Democrático Oposicionista. Sin confundirse, sin desviarse, sin distraerse, sin nuevas dudas ni nuevos tropiezos. Esa es mi recomendación a todos los amigos, a todos los copartidarios, a todos los simpatizadores de nuestra causa, sin excepción.
De los anteriores conceptos puede deducirse que estoy creyendo en el éxito que ya tiene garantizado la unificación oposicionista. Así sería en la Costa Rica que aniquiló el figuerismo. Como soy un convencido de que para estabilizar la normalidad civica del pueblo es preciso darle la seguridad de que se procede sin artificio, he de manifestar que no confío, ni puede confiar nadie, en la probidad electoral del figuerismo. Desde la mentira montada para las elecciones robadas al gran costarricense don Fernando Castro Cervantes hasta llegar a las recientes sentencias de la Contraloría de la República y del Tribunal Electoral que comprueban, con indeleble marca de fuego, que además de las trampas con cédulas amañadas y multiplicadas el figuerismo es cul.
pable de toda clase de bajezas contra la rectitud electoral sin escrúpulos y sin conciencia ya no se pueden sostener ingenuas esperanzas. no ser que la unificación oposicionista obtenga del actual Tribunal al que creo capaz de darlas satisfactorias prendas de seguridad. Los bien pagados cánticos a la democracia figuerista sólo pueden engañar a los que nada saben de la Costa Rica actual. Esa convicción no refleja pesimismo.
Todo lo contrario: quiero destacar con mi since ridad habitual una de las más poderosas razones para que la unificación oposicionista actúe sin tardanza, con toda la fuerza de su notoria mayoría y con toda la energía que reclamen las circunstancias. Las divisiones en la oposición sólo serán útiles al figuerismo. No bastarán aisladas o débiles voces de protesta. Hay que tener y habrá que enseñar una sola fuerza, la aplastante fuerza de la mayoría nacional unificada en el Movimiento Democrático Oposicionista, para reclamar respeto y exigir justicia por los medios que sean necesarios. He de puntualizar aquí que no pretendo imponer caminos ni estoy asumiendo mando. Costa Rica sabe que no he requerido proclamas previas para entrar en acción contra los violadores y burladores de la democracia costa Tricense. Trato solamente de exponer con clari dad a mis amigos que no confien en los que tienden a desunirlos, ni se atengan a su mayoría o a su fuerza legitima. Deben prepararse, a mi juicio, para la contumaz violación de sus derechos.
Quién podría creer en aquellos que rechazaron las pacíficas proposiciones concretadas por el inolvidable patriota y pastor de almas Monseñor Sanabria, basadas en el nombre del Dr. don Julio César Ovares y que yo acepté sin ceguera y sin pasión? Cómo confiar un segundo en quienes prometieron aceptar y rechazaron luego el nombre del eximio patricio, modelo de ciudadanos y de caballeros, don Manuel Francisco Jiménez Ortiz, que también propuse y mantuve por varios días? No! No es posible esperar libertad de ninguna clase y mucho menos libertad electoral, de semejantes demócratas. Dije que no pretendo imponer caminos y que no estoy asumiendo mando. Así es y así tiene que ser. Colocados como estamos dentro del Movimiento Democrático Oposicionista, corresponde rá a los directores de éste último la exclusiva dirección y organización del Partido en lucha contra el figuerismo. La anarquía de opiniones desbarata los mejores impulsos de organización. Yo no necesito contestar los ataques de mis enemigos. No pretendo ser infalible ni he de negar mis humanos errores. Sólo aspiro a ser digno de la fe que tantas veces me han probado los amigos. Mi discreción en el exilio, honrando al noble País que me dio asilo; y la condición económica en que he vivido, son pruebas inequívocas ante la conciencia costarricense de que no me alcanzan, ni podrán alcanzarme jamás, las salpicaduras ni el cieno de mis adversarios. Nada pretendo para mí. La distancia, tan provechosa para los calumniadores del figuerismo, me impide incluso prestar al Movimiento el modestisimo aporte que pudiera darle residiendo en mi Patria. Pidamos a Dios que ilumine a los directores del Movimiento Democrático Oposicionista y que de toda la fortaleza y todo el espíritu de sacrificio a quien sea designado Jefe efectivo de este movimiento de Redención Nacional Costarricenses, amigos míos! Nobles y abnegadas mujeres, gloria y honra de nuestras filas!
Vamos a sufrir un poco más! Vamos a luchar un poco más! Pero vamos a borrar de una vez la des.
honra de la Patria! Vosotros, los sacrificados, los que habéis padecido persecución y cárcel y tota tura! Un esfuerzo más! Vosotras, la mejor prenda de la santidad de nuestra causa, que también habéis soportado la opresión en vuestros hogares, las ofensas a vuestro recato, las burlas a vuestra Religión, la supresión de vuestros derechos, más el fraude, la cárcel y los más vulgares atropellos, vosotras, oh mujeres de mi Costa Rica sin par, un esfuerzo más! La Victoria os espera! CALDERON GUARDIA.
19 de Julio, 1956. México Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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