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MIERCOLES 19 DE JULIO DE 1959 PAGINA SESENTA OCHO DIARIO DE COSTA RICA.
Versos de Alfonso Ulloa Zamora CANCION Alfonso Ulloa Zamora no neESCORZO cesita presentación. Sus versos, llenos de lirismo profundo, de una belleza pristina, tranquila, suave y triste, le han forjado un No ha sido. Sin embargo en esta rama hubo un temblor de sueño por su espera, y una luz detenida y verdadera ensayó con los silbos su proclama.
Estuvo la esperanza de su llama derramada por viento, en sol y en era.
Discutian su esbeltez, nube cimera, arroyo delicado y verde grama.
ITú, y tu risa!
No to importaba nada.
Te burlabas del sol, del instante y la fruta. Qué podía importarte!
si el universo era en su comba infinita un urgido deseo de gozar con tu gozo.
De tener tu alegría, para vestir con ella sus árboles, nubes. sus mares y astros. Qué podía importarte!
si bien sabías que todo, por la música blanca que te hacía en los labios, dejaba de ser sombra.
lugar prominente en la literatura hispanoamericana. Cuatro No ha sido. No ha logrado en la secreta dimensión anterior a la belleza, la fuerza necesaria para darse.
libros ha publicado: Alto bentir, Logrado conmigo el canto, Suma de Claridades, La espaY hay un triunfo de ausencia y rama quleta, en lugar de la gracia y la certeza que no lograron ser, ni iluminarse.
ds de madera y Canto a un ár.
PODRA OFRECERME EL DIA bol derribado. En esta página recogemos algunos de sus más CONFIANZA.
lindos versos: unos ya publicados y otros que el poeta conEl mundo, Dios, el mundo que me has dado, una a una me ha roto toda yena.
Ha anochecido mucho en mí la pena y poca luz en cambio ha madrugado.
servaba inéditos.
Podrá ofrecerme el día.
su torso puro y elevados aires.
Las sementeras de la luz, decirme, todas mis claridades, mis aromas, sin cuido yo te ofrezco.
Reposa tu infinito desasido en mi desborde policromo. entrégale tu sueño al descolgado musgo de mi brisa.
La hondura milagrosa en que me vierte es tuya, te la doy, diluye en ella esa angustia sin voz, estremecida, ese llanto invisible que te cierne.
Toma también mis nubes, deja en mi agua, frescor amanecido, tu silencio.
Podrá ofrecerme el día vegetales dulzuras siempre llegas, entibiecida grama, silbos, alas, fluminado viento.
Sin embargo, Señor, no estoy airado.
Sospecho tu sonrisa nazarena al final de esta herida y de esta arena, y por eso mi Dios, marcho confiado.
Las piedras que me buscan en la frente, la luz hoy tan avara en mi destino, nada serán al fin, cuando Te halle, cuando Tú me recibas y clemento perdones mi maldad y desatino. yo ante TI postrado, lore y calle.
Pero estás tan lejana, tan lejana, que ya es inútil todo.
Ha anochecido en mi alma para siempre.
DOS LAMENTOS DEL AIRE CANTO AL AGUA Qué desmayo vivir ciñendo al mundo siempre!
Acunar a la luz, a las alas, al poema.
Elevarme en columnas hasta los astros limpios.
Dar albergue a las nubes, transitar a los sueños. no poder saberme como lo hace la estrella en la perla del agua. no poder sentirme como el junco o el árbol, porque nada es mi rostro, a pesar de infinito, Para decir del agua.
De su misterio de frescura y canto, desasidas resultan las palabras.
Del agua hay que indagar, en la suspensa redondez de un fruto, en el verdusco liso de una hoja, y siempre, en las alburas informales y altas.
Mejor dirán de ella las arenas, los desvelados haces de los faros, las quillas extraviadas y que sueñan en las hondas florestas, donda junto a la estrella puede ser una espada, y un cofre de corsario transformarse en ondulante jardincillo de algas.
Inútil es entonces la poesia, no dirá de su cifra, ni alcanzará jamás su nervio claro. aunque en el filtro humano se destilen, el sueño y la promesa, siempre en lágrimas, para decir del agua, aún no conoce el alma las palabras.
Si yo fuera una sombra, o un gran espejo en vilo.
Si fuera, limpio y puro, la huella de un arcángel, o una pupila fría, tendría el gozo intenso de advertirme en auroras o esconderme en las noches.
Pero yo sólo existo encerrado en un nombre nada más. Soy el aire.
EL ROCIO CANCION Arbóreo duende, amigo de la luna, hijo del brillo y del cristal más puros.
Derramas tu belleza noche a noche y te mueres en todas las auroras.
Pevistes de hermosura las columnas delicadas y frágiles del aire.
Alumbras el coloquio emocionado y verde de las hojas.
Tiene to Imagen encantada y leve, mucho de estrells, de fulgor, de frio.
Hucho de cielo y de poesia alientas en tu invierno nocturno y diminuto.
No percibo le nez de tu milagro.
Pero sé que té antes.
Que me bablas, en el lejamo idioces de las criaturas sueves, dows existir mis lleno de ternur tas da Deres a la mafane Esta mañana el cielo viajó su lento gris con rumbo al frio. una canción oscura dijo el aire a las hojas del árbol que nos viera juntos aquel entonces.
Todo es ahora distinto.
Se ha vuelto este paisaje nostalgia por te ausencia.
La luz en él, ya sólo es un recuerdo.
L2 flor, el trino y el cantar del agua, apenas si palabras.
Alfonso ULLOA ZAMORA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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