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PARTIDO UNION NACIONAL UN PECADO CONTRA EL ESPIRITU: UN PECADO QUE NO PUEDE PERDONARSE Lo que hasta hace algunos años solo habría podido consi.
derarse como una tenebrosa pesadilla, como un recuerdo angus.
tiosa del pasado, como un hecho que nunca habria de repetirse en Costa Rica, ha vuelto a suceder: el Dr. Calderón Guardia, en diseurs, dirigido a la nación, en forma personal, ha expresado prentensiones de regir de nuevo los destinos del país.
La emoción que ha despertado en nosotros ese anuncio, ex presado en esa voz, presagio ella siempre de un sino fatal para el pais, es indescriptible: mezcla de tristeza y de coraje, de pesar y de indignación. La sola voz de Calderón Guardia, en asunto política, es afrente para el pais, Ha olvidado él lo él que es? Ha olvidado lo que ha hecho?
Ha olvidado las lágrimas y la sangre que por su culpa se han de Tramado? No ve que todo lo limpio, todo lo puro, toda virtud en lo político y en lo humano, por él ha sido afrentada alguna vez?
Ne ve que toda persona decente, que en algo se estime o estime al país, debe temblar al oir su nombre a su voz? Que si hay hidalguía en Costa Rica, debe haber coraje para enfrentársele? Hay faltas que no precriben; hay hechos que no se olvidan; hay pecados que no se redimen.
emos las Tación del Lechos de matraria en La forma violenta y arbitraria en que el Dr. Calderón conculcó en el 44 los derechos de los ciudadanos, arrebatando al país la justa elección del Lic. don León Cortés, no se puede olvidar. Aún vemos las largas filas del pueblo de Costa Rica pasando, más tarde, frente al féretro del Caudillo, llorando al desaparecido y más aún. una libertad perdida! Largas filas; en lutadas, que fueron como un largo, muy largo lamento del país pero que en su seno llevaban ya le grito de rebelión. Empezó el Calvario también. cada aspiración del país respondia el Gobierno con una imposición. cada demanda con una brutalidad. Lo que sucedió en los años del Gobierno del Dr. es inenarrable, No hubo, como lo dijimos, virtud que no fuera ultrajada, sentimiento noble que no fuera escarnecido. La justicia: piedra angular de la vida institucional de la República hasta entonces, fue burlada; la función de los jueces, denigrada; el respeto por la Corte, perdido El aparato todo de la Administración se envileció: al punto de que, como en una espantosa pesadilla, llegásemos a ver a los militares supuestos guardianes del honor nacional alentando y cometiendo iniquidades; la fuerza pública saqueaba, perseguia a todo elemento honrado y protegia a los malhechores. Cada dia los diarios daban noticias de una nueva tropelia cometida por los agentes del Gobierno, de un nuevo asesinato perpetrado en las calles de Costa Rica por las fuerzas del orden público. En todas partes se desencadenaban las fuerzas del mal; lo que había de soez, bajo y criminal se ponia a las órdenes del Gobierno; y, como el país no produjera la cantidad de malhechores necesarios, se importaron hampones de otros lares. Todos los conocimos; fue.
rn de tan mala rales como: Tavio: todos los sufrimos mientras tanto Calderón Guardia se complacia en su obra Vino la reacción: el castigo y el tormento atravesaron la parte blanda de la resignación del pueblo costarricense y llegaron a la fibra dura. Débil primero, fuerte después, los golpes se fueron devolviendo. la imposición de contestaba con rebelión a la violencia con huelga civil. Los corazones se fueron templando y hasta las mujeres, dulces y timidas por naturaleza, sintieron el orgullo de combatir el régimen: el de agosto de 1947, una muchedumbre de mujeres desprecio latigas, insultos y hasta violencias, para hacer sentir al conculcador de sus derechos su repudia. Vinieron en medio de penalidades las elecciones: a pesar de las violencia, triunfó la virtud: los corazones de los costarricenses resistieron la cincha y las balas. Se creyó que se había ganado. Pero, nueva maldad habria de sufrir el ya sufrido pueblo. Violentando el fallo del Tribunal que el mismo habia creado quebrando solemnes compromisos de honor de legisladores, magistrados, ministros y militares; irrespetando impudicamente ante los ojos del mundo un fallo evidente de la voluntad del pueblo, el Doctor prefirió el deshonor al honor, la guerra a la paz y lanzó al país a la més violenta lucha de hermanos habida en la historis de sa existen cia. Violencias, muertes, odios, tropellas, todo por impoco con demonial capricho un gobierno, que pueblo no habia elegian Todos sufrieron y mis tal vez los de su propio partido; pobres, humildes, hombres sencillos fraides de los campos bananeros, ale as a la esencis verdades del conflicto, se les embriagaba en la capital al cos teorias extrañas y la mente con cor: luego se les enraba si prende il pons de combate en donde la metralla antaba el Simms de la sett. Una y otra e Relian les croyes y otra e racias, yal Enst ni quiera los mbres de los que ens porg TIO TOZ Para que o cotas las vides costas cat sir மழdaraneapoண La tempestad fue dura, pero vino la victoria. Más que las armas, más que la ayuda extranjera, contaron el espíritu de lucha del pueblo costarricense y su voluntad de no dejarse someter. FI día en que más limpio, más puro, más azul habria de brillar el cielo de Costa Rica, fue el dia en que se consolidó la victoria de la revolución. El período que siguió fue amargo para los ants.
guos partidarios del Doctor, Desusada en Costa Rica y dura, fue la persecución que se emprendió contra ellos, con más sentimientos de venganza que de justicia. Pero, el tiempo que todo lo cura y el ingénito espiritu de hidalguía de los costarricenses borraron diferencias. Unas tentativas infortunadas del Doctor por volver al poder por medio de invasiones, que dejaron al país un triste saldo de muertos y pérdidas, no alteraron ese cuadro. El sentido de generosidad del pais fue más fuerte que las tentativas por volverlo al pasado. El partido Republicano pudo incorporarse a la vida nacional y el Dr. Calderón, inclusive, volver al país, de donde los graves acontecimientos lo extrañaran en el 48. Asi es de amplia la generosidad del costarricense!
Pero si la generosidad es amplia, no lo puede ser al punto de permitir que vuelva a presentarse el mismo caso que origini el mal. Si hay temple, si hay fibra en el alma nacional, debe evitarse la vuelta al poder del Dr. Calderón; y nosotros somos consecuentes con ese deber. No admitimos tregua, descanso, ni desmayo en la lucha frente a él. Incansablemente, día y noche, en toda forma, en campos o ciudades, en chozas o palacios, habremos de sonar el tambor que alerte a la lucha contra el Dr. Calderón no pasará. El estigma que leva en la frente el Doctor es imborrable! Es deber de todo costarricense honrado oponérsele, no puede haber excepción; no admitimos categorías en esa lucha, no debe haber excusas. los amigos del Doctor o que lo fueron en otrora, se impone la obligación, frente al pais, de no acompañarlo nuevamente. Por encima de la amistad está el honor nacional; y en la causs los amigos del Doctor o que lo fueron en otrora, se impone la obligación, frente al pais, de no acompañarlo nuevamente. Por encima de la amistad está el honor nacional; y en la causa de Calderón no hay honor; la amistad con Calderón no los exime de traicionar al país apoyando su causa. Además, como consideración fren te a su propio partido, deben pensar que con el apoyo que le den al Doctor están creando de nuevo ambiente para la violencia; y que al fin y a la postre, sufrirán tanto como los demás. El culpable de la violencia del 48 fue el Doctor y la sufrieron al princii pio sus enemigos, pero, la reacción que provocó esa violencia en el tiempo de Figueres fue también suplicio para sus adictos, y de ella, en consecuencia, es responsable tanto el gobierno que la impuso como el que fue su causa original, o sea el propio Doctor.
Si a causa del afán de Calderón de ser nuevamente Presidente, cuando no tiene derecho moral para ello, volviera a agitarse el pais y volviera a desarrollarse la violencia, a la hora de las revanchar, en esos casos inevitables, la masa Calderonista habrá de ser nuevamente sacrificada. Mediten en esa responsabilidad amigos, que se dicen incondicionales, del Dr. Calderón.
Tampoco excusamos is participación a favor del Doctor de la juventud, que no vivió la tenebrosa época en que el regia les destinos del pais. Esa juventud, por solo ser descendiente de antiguos calderonistas, no tiene, en sentido de moral correcto, derecho de apoyar al Doctor. Sus depredaciones y crimenes fueron tan evidentes que no se puede alegar ignorancia frente a ellos.
La bandera de la juventud. de avanzada o no debe ser sien pre una bandera limpia: la bandera del Partido Republicano es bandera manchi El anuncio de que el Dr. Calderón Guardia proyecta decididamente participar en politica, obliga a una meditación sera Seria sobre lo que ha sido su participación en la historia patria y seria sobre las responsabilidades que le incumben por ella. La hechos los hemos señalado, pero los juicios que esos hechos os deban merecer, los dejamos a la impresión de cada cual. nosotros nos parece que el Dr. Calderón ha pecado en muchos ords nes gravisimamente contre la moral, las leyes y los sentimiento del pais; que abusó del poder en todas sus foranas, que consider lo nacional como lo propio, en beneficio de al y de sus and gos que persiguio, ultrajo y mato, como no lo había intenta do siquiera nadie antes de el en la historia de Costa Rica, has convertirse en la figurs mes sinistra de su epoce pero que todo esos crimenes, que lo fueron contra las personas y los bienes, fueron tan graves como su constante impenitente y soberala titud de frente a las virtudes y especialmente a las virtudes a pies del pueblo costarrices. Mas que contra materia contes las personas, pero contra esperitu dirico de Costa Rica En la religion cristiana. Der graves y porque atentano tau la esencia divina, los pecados contra desperte no pueden foarse y en la meta forma, en la historia de las pueblo atentado contra la media di spinto nacional Suport maidice de merecer perdos Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica

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