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Domingo 20 de Diciembre de 1970 DIARIO DE COSTA RICA 15 Augusto Monterroso Julio Cabrales CARTA MI MADRE Bajo Otros Escombros Madrid 20 de Diciembre 1963 Te escribo para decirte que tengo un nuevo conocido, el Otoño, con la fria brisa nordeste soplando sobre álamos y plátanos de la India Vemos a ese hombre que jas. Jovencitos con jovencitas.
en las aceras de Madrid; se pasea agitado ante la Nunca señores viejos con se puerta del hotel de paso en ñoras viejas, por qué será.
y hojas cayendo unas sobre otras la calle París de Santiago Hombres maduros con muamontonándose de Chile y que vigila. Sos jeres maduras, tranquilos.
pecha. Durante los últimos Hombres experimentados con o levadas por el viento a media calle días no ha hecho otra cosa especies de criaditas franca.
o agarradas en el aire por mi mano; que sospechar. La ha visto a mente asustadas. Hombres los ojos y ha sospechado. liberados con mujeres libe.
hojas secas, amarillas, crujientes, Ha notado que su mujer le radas que entraban riéndo.
recogidas por barrenderos en la madrugada sonríe en forma demasiado dose, felices, qué envidia. natural, que todo le parece veces nos pasábamos toda y más tarde en un montón correcto o no, y que ya no una tarde de domingo Eh.
quemándose le discute tanto como antes, rique, Piqui, Toño y yo, o que le discute más que an. viéndolos acercarse desde y el humo grueso subiendo tes, y ha sospechado. Cual. las calles laterales y entrar.
quiera lo haría. Estas situa no entrar. Apostábamos.
entre las ramas desnudas, blancas, húmedas ciones son así. De pronto Estos entran. Estos no en al mediodía.
sientes en la atmósfera algo tran. En ocasiones uno per.
Taro, y sospechas. Los paYa es la época de Navidad.
día, o ganaba, pues los que fuelos que regalaste empie parecía que iban a entrar, y Estamos en Diciembre zan a ser importantes, y siempre falta uno y nadie a los cuales uno les apostay cómo está la casa?
sabe en dónde está; senci.
ba, pasaban de largo, para Estará florecido el pastor llamente nadie sabe en dón.
Tegresar y entrar después de de está. Entonces este caba.
diez pasos en que se supojunto al muro negro?
llero, armándose de valor, nia que la virtud iba a oble.
ner una de sus más sensaNo se ha secado el pozo ha ido al hotel. Al fin se ha cionales victorias, y era fey el alcaraván va por el patio?
decidido a acabar con sus lizmente derrotada. Pero vol dudas, a ser lo bastante viendo a este hombre, como Ya has pintado por supuesto hombrecito para aguardar a nos apeno. Este hombre su verlos salir y atraparlos, el cuarto de Clarence del color crema fría. Atisbaba nervioso la furtivos y seguramente prac salida falsamente confiada que aún quedaba en el tarro.
ticando ese gesto de despreo de cada pareja, temeroso de cupación que adopta el teYa habrás hecho las diligencias de la casa que fuera la que él esperaba mor a ser sorprendido. ahora, mientras espera, ha y de que en un descuido se para esta época cruzado quién sabe cuántas le escaparan, confundidos y comprado el mantel blanco para la mesa veces el amplio portón abier con las primeras sombras, como se decía antes, to, para aquí, para allá, le del y llenado el florero de narcisos rojos crepúsculo. Veánlo ahora molesta saber que a ratos del traspatio cómo estira el cuello, como ya casi sin rencor, mecáni.
se empina, como se inquieta y encendido el cesto de rosas eléctricas camente. Bueno, quizá uste cuando alguien sale y como des hayan pasado algún en la noche, para Nuestro Señor se agita cuando alguien se día por esto y yo esté coatraviesa, en el momento en y cubierto de cortinas el cuarto de Alberto y su esposa metiendo una indiscreción que alguien sale. Va a esta al recordárselos, o al traeresperando al nieto esquina, a la otra, para vol.
les a la memoria una cosa ver rápidamente, excitado.
por primera vez abuela ya suficientemente enterrada bajo otros escombros, bajo Quizás crea que en ese sey estarás contenta con la llegada del nieto otras ilusiones, otras pelícugundo ellos han logrado escapar. Es una cosa tremenlas, otros hechos, mejores o que conocerá tu Buen Olor peores, que han ido borran.
da. El hombre nos comienza que yo conocí entonces.
do aquello que en un moa dar lástima. Si esto no hu mento dado les pareció co biera sido nuestro juego y te veo en las tiendas acompañándote mo el fin del mundo y que acostumbrado no habríamos!
como lo hacíamos siempre hoy, lo saben bien, recuertenido la paciencia de seguir rodeado de árbolitos cubiertos de luces lo desde esa cómoda venta dan hasta con una sonrisa.
na durante más de dos ho se ha apoyado en la pay el cielo negro pellizcado de estrellas ras (porque ya son las siered azad opuesta. Este indi te) sin ningún interés real en y ese olor de Purísimas, duo era un hombre alto, lo que sucedía adentro. Pero medio canoso, bien pareciolor de madroños y triquitraques quemados; a él si le interesa lo que su.
do, de unos cuarenta años, cede adentro e imagina y y manzanas y uyas y juguetes en el Mercado San Miguel no importa. Estábamos en sufre y se tortura y se propo veramo, iba vestido de lino y y sus alrededores; ne sangrientos actos de ventranspiraba. Nosotros lo obganza ante la idea de los candelas romanas en manos de los niños servábamos desde la venta cuales se detiene y tiembla na de un segundo piso de la y villancicos de pastores y del Niño Jesús sin que él mismo pueda de.
casa de enfrente. Resultaba cir si de coraje o de miedo, en la catedral metropolitana divertido fisgar desde allí la aunque en el fondo sepaal llegada de las parejas. Se es de coraje. tú con tus y mi luna de Nicaragua que es dulce, grande y bueng como tú Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miquel Obregon Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas der Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica Jovencitos con senoras vie ble mirador acechas y su fres y no estás seguro de lo que en este instante esté pasando con tu propia mujer y quizá por esto te inquiete tanto ese hombre que podría ser tú y podrían ser ustedes mientras el crepúsculo que apareció más arriba se vuel ve decididamente noche y los empleados que anhelan regresar, nadie sabe por que, a sus casas, aumentan corren laboriosos tras los autobuses y los tranvías que pasan allí cerca repletos hasta que, por fin, de pron to, descubren en él una agitación mucho más intensa, un nerviosismo, una angus.
tia, y comprenden que el esperado momento supremo ha llegado y vuelven rápi.
damente la mirada a la puerta del hotel y ven que los amantes salen y que se han dado cuenta de lo que ocurre, es decir, de que él está allí, y que simulando calma aprietan el paso mi rando para atrás con la ima ginación, y apresurándose agarrados del brazo dan vuelta en la esquina de San Francisco y ustedes bajan rápido de su mirador para rápido no perderse lo que suceda y todavía encuentran al hom.
bre en la avenida Higging y lo hallan demudado, mi.
tando para un lado y para otro, empinándose, aparian.
do bruscamente a la gente, dándose vuelta, girando so bre su eje, buscando, vien.
do para acá, para allá, an.
sioso, desconcertado; pero ahora sí seguro de que mais ñana, o el próximo sábado, o el lunes, o cuando sed, tendrá oportunidad de vigi.
lar de manera menos distraída, menos torpe que es.
ta tarde en que a lo mejor no eran ellos, ARTE LITERATURA
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