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alberto fuentes mohr SECUESTRO PRISION. Capítulo XEn el curso del día me mantengo en con sultas con el Presidente de la República, quien se encuentra preocupado por la magnitud y alcance de las peticiones de los guerrilleros. Ha decidi.
do tener una Junta de Gabinete mañana a primera hora. petición de la embajada Alemana y por recomendación de la Secretaria de Relaciones Pú.
blicas de la Presidencia, las radioemisoras piden los secuestradores del Embajador von Spreti que le faciliten las medicinas que su delicado es.
tado de salud demanda. Según parece sufre de los nervios y del corazón.
Por la tarde me visita la casi totalidad del Cuerpo Diplomático. Varicdad de fisonomías, de acentos y de actitudes. Algunos embajadores se mantienen callados; otros son lccuaces y preguntan que vamos a hacer o piden seguridades: en su mayoria cstán visiblemente alarmados y mo.
lestos, pero no sugieren nada concreto. Por mi parte, les expreso la pena del gobierno por losu.
cedido. Ante la insistencia de los que solicitan garantias, les prometo que las autoridades redo.
blarán la protección que ya se ofrece a las misio.
nes diplomáticas. Les pido comprender que, al igual que en casos de guerra o de calamidad pú.
blics en cualquier país del mundo, al gobierno se le dificulta darles un amparo absoluto, por lo que tendrán que acoplar sus actividades al establecimiento de un sistema especial de vigilancia por patrullas de policía.
Prefiero no revelar a los diplomáticos el contenido de la nota de los guerrilleros. Como estoy enterado de que tienen conocimiento de ella, el Nuncio Apostólico, Monseñor Gerolamo Prigiose, y el Primer Secretario de la Embajada Ale.
mana, senor Gerhard Mikesch. por aparte pido ambos mantener reserva sober el particular. Me!
parece que una posible negociación con los se cuestradores sería más viable si se realiza discre.
tamente. Mo confirma en mi idea el hecho de que la nota de las FAR, aunque hace demandas que parecen inaceptables, indica en su párrafo final que dependiendo del giro que tome esta tran.
sacción, no se harán públicas nuestras exigen.
clas. Sin embargo, me doy cuenta que la reserVa no se podrá mantener por mucho tiempo. La prensa me acosa, escudriña las fuentes de posible noticia, y los reporteros se cxtrañan cuando se les dice que todavía no hemos recibido noticias de las Fuerzas Armadas Rebeldes ni del Emba.
jador, excepto por la tarjeta enviada por éste a su hijo.
Mientras esto sucede en Guatemala, la seño.
Avon Spreti se encuentra en alta mar en un trasatlántico que abordó en Nueva York antes del secuestro y al cual se le envió la noticia de la tragedia que estamos viviendo. Qué congoja es.
tará pasando. Cuán distante esta situación de la última vez que la vi, anfitriona distinguida, de porte delgado y elegante, en una cena en la Em.
bajada Alemana! En aquella opcrtunidad su to no afable y su amena conversación me revelaron una mujer culta y muy fina que disfrutaba es.
pontaneamente de la vida diplomática. Ahora, posiblemente lamenta que su esposo forme parta del servicio exterior de su país y que se encuen!
tre tan lejos de su Baviera natal.
Jueves de abril de 1970 castrense, pero tampoco tienen una relación muy estrecha con sus colegas civiles. Entre éstos, se cuentan tres profesionales de militancia política muy limitada; y el resto son personalidades que contrastan en varios aspectos. Hay revoulciona.
rios y conservadores de diversos matices. El Sa cretario General de la Presidencia, abogado me.
nudo y de edad avanzada, tiene convicciones progresistas, mas sus actitudes son a veces un tan.
to tímidas. El Ministro de Trabajo, hombre cor.
pulento y sudoroso que da siempre la impresión de estar acalorado, es amigo de dirigentes sindi.
cales y se muestra hábil en la maniobra política.
El Ministro de Salud Púbilca, cs un médico es.
pecializado en Suecia, que tras unos gruesos lentes y una voz suave esconde una definida ideologia izquierdista. El Ministro de Economía, un capitalista con sentido del humor. tiene menos inclinación conservadora de lo que generalmente Se cree, Mas no se puede decir lo mismo del Minis.
tro de Agricultura setenta años, calvicie avan.
zada, bigote blanco y anteojos con marcos de carey quien es un terrateniente acendradamente conservador de los que encuentran comunis.
tas hasta en la sopa. Es la persona del gobierno con la cual yo choco con más frecuencia. Quizá tenga que ver en ello el hecho de que él es el Ministro de más edad y yo el más joven.
La Junta del Gabinete discutirá el secues tro de von Spreti y las medidas que se puedan tomar al respecto. Priva un ambiente tenso, Cada quien se pregunta que saldrá de esta reunión. Podrá cederse a las exigencias de los guerrille.
ros? de cederse. cuáles serán las consecuen cias?
El Presidente da a conccer a todos los ministros La nota recibida de las FAR y manifiesta que la subversión ha llegado a un punto agudo.
Pregunta si, independientemente de lo que se di.
ce en lo tocante al Embajador, no convendría decretar el estado de sitio.
Con anterioridad, en la Secretaría General de la Presidencia se había preparado un decreto es tableciendo el estado de alarma, es decir, una modalidad de emergencia que mantiene a la autoridad civil como suprema, aun cuando se res.
tringen ciertas garantías constitucionales. Aho.
ra parece haber una inclinación hacia el estado de sitio, que implica un control militar. favor de este ultimo, arguyen varios ministros: con más nsistencia los de Gobernación y Agricultura.
En determinado momento el problema na.
cional de la subversión parece opacar al problema especifico del Embajador alemán. Se argumenta que es necesario poner un hasta aquí las actividades de los guerrilleros. Alguien pregunta cómo y razona que el estado de sitio nun.
ca ha dado ese resultado. Se le responde que por lo menos las medidas de emergencia ofrecen mayores posibilidades.
Por mi parte, hago ver que en realidad no se puede desvincular el establecimiento del estado de sitio de la decisión que se adopte respecto al caso von Spreti. Debemos estar conscientes, sefaló, que el estado de sitio será interpretado por las FAR como un rechazo total a sus pretensiones y que en tal virtud el Embajador corre un riesgo. Indicó que la Nunciatura me ha entrega.
do una segunda nota de los guerrilleros en la que ponen en mi conocimiento la fuerte movilización de elementos de las policías y el ejército y exigen que esta termine, pues de lo contrario se po.
ne en peligro la vida de von Spreti.
La discusión es larga. Me parece que algu.
nos ministros no comprenden la vinculación que yo he tratado de señalar: arguyen la necesidad del estado de sitio ignorando el caso del Emba jador e interpretan mi posición como contraria a la adopción de medidas enérgicas. En un momento dado me veo en la necesidad de aclarar las cosas: Hasta que les digo yo no me he decla rado en favor o en contra del estado de sitio. Lo lo hagamos con plena conciencia de lo que sigui fica. estas alturas el Presidente me da ls te món en el sentido de que los dos aspectos no pue den desvincularse. Por lo tanto, se entra a con siderar la petición de las FAR. y el Ministro de Gobernación informa sobre el status legal de los detenidos cuya libertad se exige. Nos dice que en su gran mayoria, posiblemente con la excepeln de una o dos, esas personas han sido procesadas sentenciadas y se encuentran guardando o Se concluye que su ilbertad. de acuerdo con la ley, no depende del Ejecutivo, puesto que de otor.
Earla este, pasaría por encima de la autoridad del Organismo Judicial.
Nos encaramos a una situación difícil. Re.
sulta evidente que satisfacer las exigencias da las FAR significa violar la Constitución de la Re.
pública Por otro lado. el no hacerlo contradice un sentimiento humanitario por cuanto pone en peligro la vida del Embajador.
Mientras escucho al Ministro de Gobernación, me pregunto con cierta angustia si podrá encontrarse una sclución moral adecuada a este con flicto entre lo humano y lo legal Pero antes de darme yo una respuesta y al terminar el Ministro de Gobernación de descri.
bir sucintamente los cargos que se hicieron a los detenidos, se hace ver por algunos ministros que dejar en libertad a esa gente socavaria todo prin cipio de autoridad. Se asevera que entre los pris sioneros hay homicidas, incendiarios Los Ministros de Economia y de Trabajo, por el contrario, recalcan lo trágico que resultarin, y el desprestigio que acarrcaria a Guatemala, el asesinato del Embajador. Otros aseguraron que es improbable que los guerrilleros lleguen a eso extremo y asevcran que se trata de un chantaje.
Por mi parte, senalo que comprendo la enor.
me dificultad legal en la que nos encontramos y que seria dificil acceder a las peticiones de las FAR, POTO sostengo que los guerrilleros sí son ca.
paces de ultimar a von Spreti. En mi criterio ha!
bria que buscar alguna transacción intermedia. pesar de la gravedad del momento, o qui.
zá debido a ello, la discusión ha sido ordenada y nadie se apasiona excesivametno al plantear su punto de vista. Sin embargo, flotan en el ambien te dos sentimientos claramente perceptibles: por una parte, el hastio ante las acciones de los gue rrilleros, la convicción de que es necesario en frentarse a ellcs a cualquier costo: y por otra.
el desconsuelo de no poder salvaguardar la vida de von Spreti sin comprometer el ordenamiento legal del país.
Agotada la discusión entre los ministros, el Presidente expresa un punto de vista que es ob.
viamente la conclusión a la que nos tendremos que atender. Indica que sin perjuicio de buscar alguna transacción intermedia, una fórmula que asegure la libertad del Embajador sin viclar la ley, el sigue considerando necesaria la imposición del estado de sitio.
Cuando termina de hablar todos guardan sl.
lencio por un momento. Cada quien se hace cargo de la responsabilidad que asume.
Pido la palabra. Señor Presidente, si hemos de adoptar esa decisión, yo quisiera que se tome en cuenta ml postura como Ministro de Relaciones Exteriores.
El Nuncio Apostólico, en su carácter de decano del Cuerpo Diplomático, al igual que el Secre.
tario de la Embajada Alemana, esperan ansiosa mente el resultado de nuestras deliberaciones.
Yo no podría ocultarles el significado de lo decl.
dido aquí; no podría engañarles haciéndoles creer que existen grandes esperanzas de salvar al Em.
bajador. Hacerlo sería adoptar una actitud hipó.
crita que iria en desmedro del gobierno. Les ten.
dré que decir que de hecho, al decretarse el esta do de sitio, las peticiones originales de las FAR han sido rechazadas. Si. me responde el Presidente yo creo que es inevitable hacer lo que usted dice.
Todo el mundo comenta que no queda otro remedio. Alguien dice que no quisiera estar en mis zapatos Habiéndose llegado a una conclusión, se prepara rápidamente el decreto estableciendo el esta do de sitio. Queda firmado por el Presidente y todos los ministros. 000 eso de las cinco de la tarde, recibo en mi despacho al Nuncio y al señor Mikesch, quien ha cobrado categoría de Encargado de Negceios. Te nemos una entrevista de hora y media. Desde su inicio les hago ver que el gobierno se encuentra en imposibilidad legal de acceder a las preten siones de los secuestradores, pues de acuerdo la información que tenemos las personas cuya bertad se exige se encuentran sometidas a la ju risdicción de los tribunales de justicia y cualquier interferencia del Ejecutivo en funciones propia de éstos, constituiría un atropello a la Constitus ción de la República.
El semblante de mis interlocutores se ve de mudado. El Nuncio, elevando la voz un tanto aguda y con una leve entonación italiana, rear ciona en una forma abrupta. Pero eso no es posible! Si el Gobierno do Guatemala procede asl, probablemente el de Ale mania tendrá que romper relaciones.
Con una de las manos blancas y delgadas 10guetca impacientemente con el crucifijo que le cuelga sobre el pecho. mí me parece que no lo compete a él hacer esa advertencia, máxime que Mikesch guarda silencio, pero me hago el cargo de la nerviosidad que le embarga y le conduco a hablar de esa manera.
Junta de Gabinete de las nueve y treinta de la mañana a la una de la tarde. En una sala angosta y oscura, ocupada casi totalmente por uns mesa longitudinal en cuya cabecera se sienta el Presidente, estamos reunidos con el Jefe del Ejecutivo los diez Ministros de Estado y el Se.
cretario General de la Presidencia.
El gabinete es muy heterogéneo. Figuran en el dos generales del Ejército, de unos cincuenta y cinco o senta años, ambos de aspecto plácido: los Ministros de Gobernación y de la Defensa. Es.
tan lejos de ser militares de cerrada mentalidad CON AUTORIZACION DE LA EDITORIAL UNI VERSITARIA CENTROAMERICANA (EDUCA. Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica.

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