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Bábado 22 de enero de 1972 DIARIO DE COSTA RICA. Corinto. Una fuerza liberal do Irregulares, al mana do del General Francisco Sequeira mejor coi nocido como Cabulla continuaba operando en los alrededores de la ferrovía, pero no se atrevió a atacarla. El de marzo arribó a Corinto el Ge.
neral Logan Feland para ponerse al frente de los dos mil marinos, de servicio entonces en Nica.
ragua gún La Nación de Buenos Aires (del 22 de ener to de 1927) jamás en la moderna historia inter nacional ha habido una rechifla tan tenaz y uná.
nime como la que estan recibiendo los Estados Unid dos a causa de su intervención en Nicaragua. Tomado de Herbert Hoover Latin American Policy. por Alexander DeConde. Stanford: Stanford University Press, 1951.
EN marzo de 1927 el foco principal de la gues rra, pues, se había desplazado de ambas cos.
tas hacia las montañas del centro del país. El Ge.
neral Moncada, habiendo remontado desde Lagu.
16 Del Teniente Coronel James Meade al Ma.
yor General John Lejeune, 21 de enero de 1927 en los Archivos Históricos del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Uni.
dos, Arlington, Virginia (en adelante se cono.
cerá por las siglas MCHA. documentos refe rentes a Nicaragua (13 cajas y 23 rollos de microfilm de 16 mm. Rollo Las operaciones militares en Nicaragua durante el invier no de 1926 1927 figuran en The United Sta.
tes Marines in Nicaragua. del Cuerpo de Ma.
rinos de los Estados Unidos (Washington: His torical Branch, 3 División, Headquarters, Marine Corps, 1961. pp. 21 22, y en Soldiers of de Sea: The United States Marl.
nes Corps, 1775 1962. por Robert Heinl, Jr. Annapolis: United States Naval Institu.
te, 1962. 263, En los propios Estados Unidos existía fuerta oposición al intervencionismo, así en la prensa como en el Congreso. Para el Senador George Norris la intervención era chocante para cada ciudadano, en toda civilización, amante de la paz y una mancha en el honor nacional Es enero de 1927 el Presidente del Comité de Relaciones Exterioreg del Senado, William Borah, anunció que él personalmente se oponía a la intervención. El 20 de febrero el Senador Borah previno al gobierno que él no podria apoyar una política para Centroamérica basada solamente en la caoba y el petróleo y llevada a efecto por barcos de guerra e Infantería de Marina. St Stimson lograba pacificar la destrozada Nicaragua, cortaría por lo sano toda crítica a la Admi.
nistración de afuera y de adentro.
NIAGAULA SANDONO Stimson y su esposa, Mabel White Stimson, zarparon de Nueva York el de abril de 1927 a bordo del vapor chileno Aconcagua. El cruce To norteamericano Trenton esperaba a los Stima son en el extremo Pacífico del Canal de Panamá y log condujo, a través de seiscientas millas. nad vegando siempre hacia el norte, hasta el puerto caragüense de Corinto. zona neutral bajo la protección de la Armada de los Estados Uni.
dos. Ahí les recibieron el Almirante Latinery Charles Eberhardt, Ministro norteamericano en Nicaragua. El matrimonio Stimson abordó enton: ces el tren para iniciar su viaje de cien millas de Corinto a Managua.
Capítulo IV VIENDO frustrados sus intentos de obtener apoyo norteamericano, el General Chamorro renunció a la Presidencia el 30 de octubre de 1926, en vísperas a la conclusión de la tregua de 30 días. Subsiguientemente, varios parlamentarios li.
12 The Age of Roosevelt: The Politics of Upheaval. por Arthur Schlesinger, Jr. Boston: Houghton Mifflin, 1960. 74.
na de Perlas el Rio Grande, encontrábase en las vecindades de Muy Muy. Durante esta marcha, en el flanco derecho de Moncada actuaba una fuerza liberal bajo el mando del General Agusto San dino el 28 de marzo Sandino tomó Jinotega. 17 Ahora los liberales estaba nen posición de ame.
nazar, a un tiempo, Managua y la ciudad de Ma.
tagalpa, en el altiplano central. El 17 de abril Matagalpa fue declarada zona neutral. 18 Pa.
trullas aéreas de los marinos tenían bajo constan.
te vigilancia a las fuerzas liberales. En algunas ocasiones. éstas abrieron fuego contra los aviones, aumentando así el peligro de un choque me yor entre marinos y tropas liberales. 19.
Los jefes liberales de alguna responsabilidad hicieron lo que pudieron para evitar la guerra con los marinos. Los generales Moncada, Parajón y Sandino recibieron cortésmente a varios oficia.
les americanos en sus respectivos campamentos.
Un desacamento de seis marinos, encabezado por el Mayor Berry, visitó a Sandino en abril de 1927. Al despedirse Berry de su anfitrión, San dino le hizo ver que las cabalgaduras norteame.
ricanas parecían muy cansadas. El General libe.
ral ofreció a los marinos que escogieran seis beg.
tias, inclusive la suya propia. Berry declinó el o.
frecimiento, pero consignó en su informe la amis.
tosa actiud de Sandino, Informó también a sus superiores que Sandino decía tener tres mil hom bres y que él, en persona, había visto trescientos hombres bien montados, bien equipados y 13 Under Cover: My Four Years in the Nazi Un.
derground of America. por Arthur Derounian (John Roy Carlson, seudónimo. Nueva York: Duton, 1943. 462. Las actas de las conferencias del Denver figuran en el libro Las Conferencias del Denver. actas auténticas de las sesiones con introducción y ligeros comentarios. por el Dr. Bárcenas Meneses (Managua: Tipografia y Encuadernación Nacional, 1926. Tomado de Quijote on a Burro; Sandino and the Marines, a Study in the Fromulation of a Foreing Policy. por Lejeune Cummings. M6 xico: Impresora Azteca, 1958. 114. Ibid. 115 Cf. Dollars for Bullets: The Sto.
ry of American Rule in Nicaragua. por Ha.
rold Norman Denny (Nueva York: Dial Press, 1929. pp. 250 251. En su libro American Policy in Nicaragua. Nueva York; Scribner s, 1927. Stimson des.
cribe su misión a Nicaragua. Sobre otras fases de la carrera de Stimson se habla en On Active Service in Peace and War. por Henry Stimson y McGeorge Bundy. Nueva York: Harper, 1948) y también en Secretary Stim son: Study in Statecraft. por Richard Current (Nueva Brunswick: Rutgers Univers sity Press, 1954. 17 Informe Bn del Tercer Batallón del Quinto Regimiento, de abril de 1927, MCHA, Nicaragua: Rollo berales fueron reinstalados en el Congreso, el cual eligió Presidente a Adolfo Díaz. Díaz fue Inmediatamente reconocido por los Estados Unidos como Presidente de Nicaragua; el vicepresidente Sacasa, alegó el Departamento de Estado, se en contraba fuera del país en esa época y, por lo tanto, no era elegible para la sucesión presidencial, Sin embargo, México declaró que consideraba a Sacasa como el Presidente constitucional de Ni.
caragua. 14 Las hostilidades se reanudaron rápi.
damente al expirar el término de la tregua. Saca Sa regresó a Nicaragua y el de diciembre, desde Puerto Cabezas, se autoproclamó Presidente de un Gobierno Constitucional del que era Mi nistro de la Guerra el General Moncada. El ejér.
cito de Moncada empezó obteniendo victorias muy significativas en la costa este y el 13 de diciembre el ministro norteamericano en Managua informaba que el Gobierno de Díaz estaba al borde del colapso, a menos que recibiese una ayuda más directa por parte de los Estados Unidos. 15 18 Del Mayor Shearer, Declaración de Zo.
na Neutral, 17 de abril de 1927. MCHA, Nica.
ragua: Rollo 19 Del General de Brigada Logan Feland al Ma.
yor General John Lejeune, de abril de 1927, MCHA, Nicaragua: Rollo bien calzados. Todos son del tipo más alto qua yo haya visto en Nicaragua y todos parecen po.
beer buen espíritu de lucha. 20 En los últimos meses de 1926 y los primeros de 1927, la intervención asumió proporciones ma.
yores. Marinos y marineros desembarcaron en la costa este en Puerto Cabezas, Prinzapolca, Río Grande y Bluefields declarando a dichos puertos zonas neutrales fuera de jurisdicción para cualquiera de las fuerzas de ambos bandos. Esta red de zonas neutrales permitía proteger a los propietarios extranjeros de la costa, informó un coronel de los marinos, y aísla a los revolucionarios en el interior, así que no puedan tener coAS fuerzas del Gobierno de Adolfo Díaz, favo.
rito de los norteamericanos, no podían igua.
lar a los liberales en jefatura o en espíritu de lucha. Ellas solas no bastarían a contener el avan.
ce libearl. Washington encaraba asi tres alterna.
tivas: 1) permanecer al margen y permitir la caída de Díaz, y sufrir una humillante pérdida de prestigio en lo que aparecería ante el mundo como victoria mexicana; 2) lanzar en acción a los marinos contra los liberales, paso capaz de pro vocar ante el Congreso y el pueblo norteamer. cano una fuerte reacción adversa al Gobierno; o 3) presionar para la obtención de un convenio negociado entre las partes contrarias nicaragüenses. 21 Se escogió la tercera alternativa. Henry Stimson, representante personal del Presiden.
te Coolidge, zarpó de Nueva York hacia Nicara.
gua el dia de abril de 1927 con el fin de mediar en la guerra civil.
STIMSON era hombre de vasta experiencia en cuestiones de gobierno. Educado en Yale y Harvard, abogado neoyorquino y, a veces, politia co del Partido Republicano, se había lanzado, sin éxito, como candidato para gobernador de Nue.
va York en 1910; al siguiente año fue nombrado Secretario de Guerra por el Presidente Taft. Dud rante la Primera Guerra Mundial sirvió en Fran: cia como coronel de la artilleria de campaña. Su pasado militar resaltaba en el modo marcial con que llevaba su figura, más bien zancona. Cuando llegó a Nicaragua Stimson era ya, sobre sus sed genta años, un personaje imponente: el copete ra: lo y gris, con cierto ligero desarreglo, y un oscuro bigote de cepillo añadian distinción natural a un continente dominado por sus ojos oscuros, que end marcaban un par de quevedos, ojos a un tiempo inquisitivos e imperiosos. Stimson encontrabase en Nicaragua por vez primera y no sabía nada de los problemas internos de ese país. Pero si entendia claramente la importancia estratégica de Nicaragua con respecto a los Estados Unidos. El consideraba esta ignorancia suya de los asuntos nicaragüenses como un factor que lo liberaba de prejuicios y, quizá, le permitiría cumplir mejor su misión a la manera que él la concebía: llevar paz y estabilidad al país.
Poco después de salir de Corinto el peque: no tren pasó por Chinandega: Stimson vio enton.
ces, desde su ventanilla, a la ciudad en ruinas.
dos meses antes el ejército liberal del General Francisco Parajón había peleado en sus calles, lle.
gando hasta el propio centro, sólo para ser expulsado tres días después por una poderosa colum.
na conservadora de Managua que contó con el apoyo de dos aeroplanos de la constabularia del Mayor Carter. En el curso de los fieros combates la ciudad se incendio. Aunque el incendio se de bia, probablemente, a los civiles entregados al saqueos y a los propios soldados de Parajón, el liberalismo culpo a los conservadores y más especificamente a los pilotos norteamericanos de los aparatos de bombardeo. En la serie de artículos que uno de dichos pilotos escribiera para la prensa de su país, alegó que jamás hirieron a nadie y que el bombardeo pretendía únicamente lograr efectos morales. Cuando las cenizas so enfriaron en la destruida Chinandega, las fotogra.
fias comenzaron a revelar el doloroso y grotesco espectáculo de cadáveres achicharrados y de cuerpos humano con los miembros arrancados de cuajo por las explosiones, esparcidos entre las ruinas. En manos de publicistas habilidosos estas fotografias de la carnicería de Chinandega sir.
vieron para una fuerte propaganda anti yanqui.
Los aviadores y su jefe, el Mayor Carter, fueron inmedintamente despedidos de la constabularia, pero el daño ya estaba hecho.
14. Del Departamento de Estado, Brief History. 1909 1928, pp. 34 40.
15 Del Ministro en Nicaragua (Eberhardt) 212 cretario de Estado, 13 de diciembre de 1925, en los Archivos Nacionales, Sección de Servicio Exterior, Washington, documenta.
cios del Departamento de Estado (en adelante se conocerá por las siglas DS. 817. 00 4243.
20 Del Mayor Berry al Comandante en Jefe, Tercer Batallón del Quinto Regimiento, 23 de abril de 1927, MCHA, Nicaragua: Rollo 21 Bryce Wood, op. cit. pp. 23 24.
municación con el exterior. 16 Los Marinog des.
embarcaron también en la costa occidental, en Co.
rinto, el de enero. Más tarde del mismo mes, un batallón de marinos fue enviado con urgencia, por tren, de Corinto a Managua para resta.
blecer la Guardia de la Legación. Poco después de que pasaran las tropas norteamericanas, una fuerza liberal al mando del General Francisco Parajón cortó la linea ferroviaria en Chinandega.
Las tropas gubernamentales obligaron a Parajóp a abandonar Chinandega, tras sangrieta batalla, El de febrero, a medida que Parajón se reple gaba hacia las montañas del centro de Nicaragua, el Contralmirante Julián Latimer, comandanta de las fuerzas navales norteamericanas de ocupa: ción, declaró zona neutral toda la línea ferrovia: ria desde Garnada, zasando por Managua, hasta LA PAZ DE TIPITAPA CUANDO Henry Stimson salſa rumo a Nicaragua en abril de 1927, la administración de Coolidge había llegado a la mitad de su segundo período. Era el tiempo del deterioro de las relaciones entre los Estados Unidos y Latinoamérica, un período que Sumner Welles llamó los cuatro años desdichados. Cuando se declaró a Coolidge Presidente por derecho prop! o en 1925, el ca.
paz Secretario de Estado, Charles Evans Hugues, un remanente del gobierno de Harding, fue reemplazado por Frank Kellog. Ningún aspecto de la política exterior del dúo Coolidge Kellog re.
sultó tan enfáticamente condenado por Latino américa como la intervención en Nicaragua. Se.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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