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XU. DIARIO DE COSTA RICA Jueves 16 de marzo de 1973 Kennedy héroe para americanos de Irlanda. Por Joe Alex Morris Jr. Los Angeles Times Por Jos Alex Morris Jr. Los Angeles Times Una reacción similar ha 31do la de Sinn Fein, cubierta le gal del Ejército Republicano Ir landés. Mairin de Burca, se cretaria del ala oficial del mo vimiento, califció la declara.
ción de Kennedy como una sim ple maniobra electoral. Eso o curre cada año de elecciones. dijo. Luego vendrá su discurSO sobre Israel.
sas. Este parece ser el princl.
pal objetivo del régimen enca bezado por el primer ministro Jack Lynch, en lo que concier ne a las relaciones exteriores, Ha habido poca reacción hos til a las declaraciones de Ken nedy, pero, a la vez, ha habido una ausencia total de elogios para ellas.
DUBLIN. El senador Edward Kennedy puede ser un hé roe para los millones de norteamericanos descendientes de ir landeses por su actitud a favor de la unificación de esta dividida y perturbada isla. Pe ro la reacción más general aqui, en el corazón de Irlanda donde la lucha es mantenida es una de perturbación, y aún de vituperación. El senador es una molestia y desearía que se callara. di ce Garret Fitzgerald, un dipu tado que es el vocero del prin cipal partido de cposición.
El gobierno irlandés ha man tenido un forzado silenclo desde que Kennedy hizo sus decla raciones ante la subcomisión de Relaciones Exteriores de la cámara norteamericana el iunes. No ha habido una reacción oficial a su discurso, pe ro éste mereció títulos princi pales en las primeras páginas de los periódicos aqui.
Igual publicidad fue dada a las manifestaciones del secre.
tario de Estado auxiliar Martin Hillebrand quien, en efecto, di jo a la subcomsión que no si guiera los consejos de Kennedy.
Una fuente oficial aquí mos tró diplomática reserva. Un vo cero dijo que el interés de Kennedy en el problema irlan dés era siemöre bienvenido. pero al ser preguntado si el gobierno irlandés estaba de 2cuerdo con los cargos específi cos y las recomendaciones con tenidos en las declaraciones de Kennedy contestó que eso era otra cosa. rehusó ampliar esta respuesta Entre otras cosas, Kennedy pidió el retiro de las fuerzas británicas de Irlanda del Norte, algo que ningún político reg ponsable en la república irlan desa ha insinuado como una so lución inmediata del conflicto El senador citó a Conor Cruise Brien, un diputado laborista y ex comisionado de las Nacio.
nes Unidas en Katanga como convertido ahora a la causa del retiro de tropas. Brien dijo a un corresponsal de The Los Angeles Times el miérco les que si los británicos se re tiraran en estos momentos, ha bría una guerra civil en el nor te. Que el punto de vista de ennedy acerca de Irlanda era algo altamente simplificado, que demuestra que no tiene un conocimiento exacto de la situa ción aquí.
Sus puntos de vista fueron compartidos por el organizador del Partido Nacional, Sean Gar land, quien dijo que Kennedy estaba haciendo arengas para el partido Demócrata norteame ricano.
Entre otras cosas, Kennedy di jo que el líder extremista pro.
testante, el reverendo Ian Pais ley estaba dispuesto a reflexio nar sobre una Irlanda unida.
Comentando esto el periódico Irish Times dijo: Kennedy omitió muchos matices de 0pinión. Quién le dijo que Pals ley estaba dispuesto a pensar en una Irlanda unida. La prensa, por su parte, se ha mostrado notablemente mo derada, reflejando quizá la pre ocupación del gobierno de no hacer naufragar el barco de las relaciones americano lande. Los Angeles Times The Washington Post Diario de Costa Ri ca LA HORA. El copioso legado de la primera tirilla cómica (Viene de la página anterior)
Yellow Kid. La tirilla habría de convertirse en poderosa invitación para la creación de otras historietas cómicas, dando origen a tirillas como Tarzán, Dick Tracy, Mutt and Jeff (Benitín y Eneas. Blondie (Lorenzo y Pepita. Peanuts (Carlitos. Stove Canyon, Jiggs and Maggie (Educando a Papá. Mickey Mouse (El Ratón Mickey) y un sinfín de otras. Se creaba así todo ese mundo de fantasía que se nos ofrece en blanco y negro seis días a la semana y en colores los días domingos.
De esta primera unión, una vez a la semana, entre las ediciones dominicales de los periódicos y las pequeñas figuritas enmarcadas en cuadritos ha surgido lo que unos laman arte y otros basura.
pero algo que atrae irresistiblemente y deleita a millones de personas a las que probablemente no les importa averiguar por qué experimentan tal satisfacción Aunque los caricaturistas de mediados del decenio del 1880 90 emplearon la técnica de la sucesión de episodios, esa Ontcault a quien le corresponde la distinción de haber sido el que presentó el mismo personaje día tras día.
La competencia entre las empresas por estas historietas continuas se hizo de inmediato intonsa.
Los periódicos compraban y vendían dibujantes de historietas como jugadores de béisbol. Las tirillas cómicas cambiaban de artista cuando la tinta de la última tirilla no se había secado todavía, pues en el curso de la arrebatina de dibujantes se puso de relieve que, con frecuencia, un artista era pro piedad literaria de una empresa y la tirilla creada por el mismo artista era propiedad de otra. Rudy Dirks, autor de la tirilla creada por el mismo artista era propiedad de otra. Rudy Dirks, autor de la tirilla titulada en inglés: Katzenjammer Kids. fue adquirido por contrato por los periódicos de Hearst, en tanto que la tirilla de ese título le pertenecía a el World. No importaba, Dirks inventó inmediatamente The Captain and the Kids. que era mayormente lo mismo que Katzonjammer. con el resultado de que Nueva York gozaba de dos versiones de esas aventuras en vez de una.
La primera tirilla diaria apareció en el San Francisco Chronicle, en 1907firmada por Bud Fisher y con la constancia de sus derechos de propiedad. Era una historieta contínua de las andanzas de uno de esos pintorescos personajes que se dedican a investigar de cerca las perspectivas de los caballos de carrera para las próximas pruebas hípicas, llamado Mutt. En 1909 Mutt entabló una conversación con el pequeño Jeff que no ha terminado todavía. Estas dos criaturas con los personajes más antiguos existentes como tirillas cómicas.
Lo que forjaron estos hombres lo forjaron sin visión de lo futuro. Los autores de tirillas cómi.
cas eran y siguen siendo de su época y sus historietas reflejan las actitudes que eran populares en la misma. Las tirillas no se concibieron para educar ni para que fueran objeto de estudio. Pero en Europa, no en los Estados Unidos de Améri.
ca, eran objeto de estudio. Los norteamericanos se resisten a tomar en serio sus tirillas cómicas.
Los italianos vienen desde hace mucho tiempo estudiando las tiras cómicas norteamericanas y patrocinan cada año un simposio para examinar la relación que existe entre las mismas y la sociedad. También en Francia, Alemania e Inglaterra se desarrolla una gran labor académica en ese sentido.
Las primeras tirillas cómicas eran esencialmen descubrimientos. el de la adolescencia en mar.
te eso, es decir, historietas cómicas y no aventu cha. las flappers y las canecas de bebidas al.
Tas, y mucho de lo jocoso era racial. Ello obe. cohólicas que podían llevarse en el bolsillo tradecía a dos razones. La primera eran el naciona sero, la agitación por los derechos de la mujer, el lismo ensoberbecido y consiguiente confianza en sí erotismo y la era de los albores del capitalismo mismos de los hombres que integraban el gobierno de todo el mundo.
de Theodoro Rooseveldt, y la segunda la irrestricta Las tirillas continuaron siendo reflexivas. Ga.
inmigración, que dió a la nación el apodo de cri.
soline Alley Tefleja, desde que fue lanzada, la sol de las razas. Comunidades enteras de extran parábola del joven que puede escalar las alturas jeros recién llegados se localizaban en determi que quiera fijarse, si se propone hacerlo. Tillie nados sectores de las grandes ciudades, y su falta the Toiler y Polly and her Pals elevaron a la de familiaridad con las costumbres del medio los mujer a un mayor grado de reconocimiento en el hacían fácil blanco de los chistes de los dados a plano social general. Harold Teen fue el prihacer mero de una sucesión de personajes juveniles que por obra y gracia del artista siguen siendo adolesLas tirillas cómicas reflejaban las actividades centes a los que preocupan mayormente la jerga y modalidades de la época, no con sentido de mamoderna propia de los de su edad, el baile alocado levolencia, pero sí con profunda irreverencia. Los también propio de los adolescentes, las muchachas, irlandeses las captaron en Jiggs and Maggie y el jazz los automóviles destartalados y otra vez. Happy Hooligan y los negros en Black Berries las muchachas. Harold Teen desapareció. Ar(Bayas Negras. los alemanes en las tiras da Dirks, chie está vivo y gozando de buena salud.
los franceses en Alfonso y Gastón y los judíos en Abie the Agent (Abie el Agente. La cruEl decenio de la postguerra produjo una cla.
deza de este tipo de chanza a expensas de las cose de norteamericanos que no eran ni Babbitts ni encopetados, como tampoco eran los resabios disosas, las situaciones o los personajes ha desaparecido de las tirillas cómicas, pero muchos inteleclutos de la generación perdida. Eran metropoli.
tuales siguen atacándolas y denigrándolas por opi.
tanos, neoyorquinos, particularmente los sofisticados. Cuando se fundó la revista New Yorker en nar que apelan al más común denominador en la 1925 esog metropolitanos se llenaron de regocijo sociedad. Este criterio es también infundado. La investigación llevada a cabo en el San Francisco y se revistieron de un mayor grado de urbanidad.
State College, por el profesor de ciencias sociales El sentido de buen humor de The New Yorker eg Arthur Berger, ha demostrado que las historie. y sigue siendo reverencioso, y de sus páginas pasó a las tiras cómicas (con paso suave, naturalmentas cómicas son leidas por todas las clases sociales, pero particularmente por las clases media y te) The Little King (El Reyezuelo. un ser puramente imaginario que pudo haberse situado enalta, por la sencilla razón de que las familias de estas esferas lee más de todo.
tre las primeras historietas como un mero aven.
turero ingenio. Pero el tal Rey era un personaje Luego, existe la razón del sentido del buen sofisticado. y sus indirectas, tramas y actitudes humor norteamericano. El histor ador de las ti no sólo eran modernas, sino que también urbanas rillas cómicas Thomas Craven ha escrito sobre ely agudamente críticas. El pequeño Rey o reyezueparticular que para los norteamericanos. todo lo enseñó a los lectores a reir de un modo distines una maravilla de nueve días. Los norteameri to y éstos siguen riendo así, canos son de natural dados a la crítica, a desinLa llamada depresión o crisis económica y flar a los que, como suele decirse, se llenan de la resultante política del New Deal (Nuevo Trahumos. a desquiciar a los que se crean reputato) señaló otra característica de los creadores de ciones inmerecidas e, inclusive a los merecedores tirillas cómicas que los eruditos no llegaron a ver al respecto y la estimación del prójimo. Parecen sino hasta 30 años más tarde. El programa de basarse en la premisa de que, al fin y al cabo, no obras públicas llevadas a cabo como parte del Nue.
es éste un país libre?
vo Trata atrajo de nuevo a los Estados Unidos de Berger explica esto diciendo que este es uno América a los artistas serios. Por primera vez de los precios que el norteamericano ha de pagar en la historia del país, el Gobierno Federal otorpor su arraigado sentido de la Igualdad entre los gó subvenciones, trabajo y apoyo social a los arhombres. El sistema no es perfecto, pero estoy tistas, y fueron los artistas serios. no sin que en enteramente de acuerdo con él, porque es saluda ello dejara de mediar influencia los que recibieble y democrático y provoca el buen humor.
ron los mejores encargos. Los fracasos fueron Pero la guerra no es conducente a la risa y monumentales. Los contratos obligaban a los aruno de los períodos más tristes de la existencia de tistas a tratar con cuestiones del medio norteamelas tirillas cómicas fue el de la Primera Guerra ricano, y como esos artistas habían hecho sus esMundial. Benitín y Eneas se convirtieron en tudios de arte en Europa, de cuyos principios filomalos soldados y peores cómicos. El patriotismo sóficos se habían nutrido sus mentes, no podían y el tipo tradicional del sentido del buen humor ajustarse a una vida con la que la mayor parte del norteamericano no ligaban. No había forma de ellos no estaban identificados. El Programa en que un personaje de una tirilla cómica pudie Federal de las Artes puso de manifiesto el hecho ra exhortar a sus seguidores a comprar Bonos de triste de que, en su totalidad, los pintores norteGuerra haciéndolos reir al mismo tiempo. La mayor parte de las historietas cómicas del tiempo de americanos no formaban parte de la tradición cul tural de su patria, Correspondería a otra generaguerra fueron producto de la fantasía de los edi. ción de críticos sacar a relucir el hecho, y, natutores que estaban en la retaguardia.
ralmente, esos críticos no tardaron en llevarlo al En vez de volver a su viejo sentido del buen plano intelectual, bautizarlo con el nombre de Eshumor, o de volver, como trataba de explicarlo el cuela Pop (Popular) y, por último, en formaliPresidente Harding, a la normalidad, después de. zar la nueva técnica. Se colgaron en los museos la Primera Guerra Mundial la nación entró en la los trabajos del caricaturista Reginald Marsh y se era de la máquina, la era del jazz, y se convirtió declaró un intelectual al caricaturista Jules Feien testigo de la pugna entre los Babbitts y los ffer, cuyas obras fueron vendidas a las galerías Encopetados. Fue, por añadidura, una era de de arte por Andy Warhol.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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