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10 DIARIO DE COSTA RICA viernes 24 de marzo de 1972 GOLDA MEIR.
Golda Meir y el presidente Richard Nixon durante una reunión sobre los problemas de Oriente Medio celebrada en Washington hace dos años.
Viene de la página anterior. Verá usted: el presidente no me llamó sola mente por ser yo mujer. Me llamó por conside rar que tenía el apoyo de la mayoría del Parlamento. Hubo elecciones para el Knesset que es nuestro Parlamento siete meses más tarde, y mi partido obtuvo la mitad de los escaños, repartiéndose el resto entre quince grupos más. Parece que no hubo, pues, una votación antifemenina. Me hay preguntado a veces. Se siente usted disminuida como gobernante por ser mujer. Tengo que de.
cir que no lo sé. No sé lo que es ser hombre. Se supone que las mujeres somos más emotivas. Es cierto que las mujeres son más maternales, pero los hombres pueden ser emotivos, y algunos, incluso histéricos. lo largo de mi vida he trabajado siempre entre hombres, y ellos me han tratado de acuerdo con mis méritos. Nunca vi que un hombre cediera ante un argumento mío porque yo fuera una mujer excepto uno: mi marido tenían amplitud de miras y hombría para aceptar mi idea si la consideraban acertada. Siempre procuré corresponder; no esperaba privilegios por mi condición femenina, y si la mayoría estaba contra mí, la aceptaba, aunque supiera que la idea era de un hombre y fuera una equivocación. Ser primer ministro es un trabajo abrumador para los hombres y a veces para el corazón, ya sea el titular varón o hembra. Creo que a menudo se trata a las mujeres de un modo que yo calificaría más de ilógico que de injusto. Recuerdo que en una ocasión se planteó en el Gabinete la necesidad de tomar medidas ante una serie de ataques nocturnos que se estaban produciendo contra mujeres. Un ministro, miembro de un partido extremadamente religioso, sugirió la implantación del toque de queda: las mujeres no debían salir después de anochecer. Yo dije: Son los hombres los que atacan a las mujeres. Si ha de haber toque de queda, los que deben permanecer en casa son los hombres, no las mujeres. Hablando no como mujer, sino como primer ministro. puede usted decirme cuáles fueron las experiencias de su vida que considera más formativa. Mi niñez en Rusia, que significó pobreza. progroms y represión política. Las ideas sindicalistas de mis padres y socialismo de mi hermana.
Mi marido, que me enseñó a gozar del mundo de la cultura: poesía, música, libros, ideas. LA INTERNACIONALIZACION NO SIGNIFICA EL FIN DE LAS NACIONES. Muchos judíos que salieron de Rusia cuando ustedes se establecieron en los Estados Unidos en Gran Bretaña, da lo mismo se integraron en su nuevo país. No se les ocurrió contribuir a la fundación de un hogar nacional para los judíos en Palestina y no digamos ir allí. Por qué lo hizo usted?
Fue una combinación de factores personales.
En los Estados Unidos, mi padre y mi madre siguieron siendo muy judíos. En casa hablábamos siempre en yiddish. No era un hogar judío en un sentido estrictamente religioso, pero lo era en sentido cultural. Además, mis padres eran sindicalistas y socialistas. Tenían un gran sentido de Ja justicia social. Cuando llegamos a los Estados Unidos, mi padre se había trasladado a Milwaukee.
Esta ciudad tenía una fuerte tradición socialista.
Cuando yo tenía doce años organicé a mis compañeros de clase de la Escuela del Sexto Distrito de Milwaukee en una asociación destinada a recaudar dinero con el fin de comprar textos escolares. no lo hice por filantropía, sino por indignación.
El sistema consistía en dar gratis los libros de texto a los niños que alegaban pobreza. Me pareció que esto era injusto: una prueba de los recur.
sos financieros de cada uno. Poco después de esto, mi hermana ejerció una fuerte influencia sobre mi. Era una socialista entusiasta. Tenía tuberculosis e ingresó en un sanatorio judío en Denver.
situado en las montañas. Se casó allí. Cuando tenía quince años me escapé de casa para reunirme con ella. Por qué lo hizo. Había decidido ser maestra. Mi madre se horrorizó. Había entonces en el Estado de Wisconsin una ley que prohibía que las mujeres casa das fueran maestras. Mi madre me imaginaba ya vieja, marchita y solterona. Era una mujer excelente, pero no quería que yo estudiase. Opinaba que eso era sólo para hombres. Escribí mi hermana y ella me contestó: Ven a vivir con nos ctros y estudiarás todo lo que quieras. De modo que me escapé. Shana me escribió cartas diciendome lo que tenia que hacer. Recuerdo la última, que terminaba: Lo principal es siempre no precipitarse: debes obrar siempre con serenidad y friamente. Esta manera de actuar te dará siempre buenos resultados. Tienes que ser valiente. Ha dicho que su marido ejerció una gran influencia sobre usted. Cómo le conoció. Allí, en Denver. Yo trabajaba en una lavandería. Su madre era viuda y él tenia tres her manas, una de las cuales estaba en aquel sanatorio Debía mucho a Norteamérica. Al llegar era judío. Teníamos en común la tuberculosis y la una jovencita asustada. Cuando me marché, a la pobreza, así como el socialismo. Su nombre era edad de veintitrés años, era una mujer joven y Morris Meyerson. Mi apellido es una forma hebrea llena de confianza en mí misma. No huía de la de esta última palabra. El nuestro fue un amoropresión ni de la inseguridad. Me despedía, por compartido desde el primer momento. De todas mi propia voluntad, de un pueblo bueno y gene.
las influencias identificables en mi vida, la suya roso. Nací bajo la tiranía, pero me eduqué en la ha sido la más personal y duradera. El cultivo democracia. Un país que había luchado por su in.
todas las aptitudes que hoy poseo para disfrutar dependencia y había escrito su propia Constitución.
de lo que se llama cultura general, poesía, música, Un país de pioneros. Tenía un ideal: el Ideal norfilosofia. Leíamos juntos. Recuerdo especiamente teamericano, que todavía cree en el mañana. Toa Byron y el Libro de Job. como teníamos poco mé de él lo que más apreciaba. Por tanto, no o ningún dinero, íbamos a conciertos gratis o es tuve la sensación de dejar atrás nada. Me mare cuchábamos la música en el parque.
chaba para trabajar por la independencia y se Pero Morris no era sionista. Creia que el naguridad de mi propio pueblo.
cionalismo inherente al sionismo era una camino. Recuerda usted algo de su viaje a Palesequivocado; pensaba que con el desarrollo del so tina?
cialismo internacional el problema judío podría des. Cómo habría de olvidarlo? Ibamos en un aparecer. Pero yo era por entonces ya una sionista buque lalmado Pochontas. Tardamos varios dias convencida. creia que quien fuera sionista de en subir a bordo por causa de una huelga. en bía ir a Sión. Algunos sionistas estaban dispuesel mar tuvimos un motin y algunos intentos de intos a aceptar una patria judía en Africa, por ejemcendio y sabotaje. Pocos días después de salir de plo en Uganda. Yo me oponía a esa idea. veces, Nueva York hubo una lucha entre la tripulación cuando he estado en Africa durante los últimos y alguien gritó a los pasajeros desde algún lugar años, he pensado. Dios mío. pensar que po situado muy arriba: Vuestro buque perecerá en dríamos estar aqui. Qué actitud adoptarían con el Océano. Se había previsto que el viaje hasta nosotros los países independientes de Africa. Nápoles duraría catorce días. Tardamos cuarenta. Intentó Morris apartarla del sionismo. y cuatro en llegar. Arribamos al puerto de Boston Por supuesto. Ya tienes tu nuevo Estado y allí nos quedamos ocho días. Se despidió a la judío decía Ya hay otro país en el mundo. mayor parte del personal de máquinas. Todos qué? Yo solía decir: La internacionalización no nuestros amigos lo leyeron en los periódicos y acudieron a vernos, de modo que se repitieron nuestras significa el fin de las naciones. El que existan orfiestas de despedida. Cuando volvimos a hacernog questas no supone que desaparezcan los violines.
a la mar se inundó la sala de máquinas y el buque Me afilié a la Poele Zion, pequeña organización comenzó a escorar. Hubo más motines y varios obrera sionista, que no sólo propugnaba el estatripulantes fueron mandados al cepo.
blecimiento de una patria nacional, sino que estaba Luego el jefe de máquinas se suicidó y lo tiraron por la también específicamente comprometida en crear en borda. Había pensado pasar todo el viaje estuPalestina una colectividad cooperativa sin desigual.
diando hebreo, pero las distracciones no me lo dades. En su propaganda se citaba al sabio Hillel: permitieron. Por fin llegamos a Tel Aviv cincuen Si yo no me defiendo a mí mismo. quién me ta y dos días después de salir de Nueva York.
defenderá? Pero si sólo me defiendo a mí mismo. Cuál fue el lugar donde primeramente se ¿quién soy yo? si no es ahora. cuándo será?
establecieron?
Cuando sólo tenia diecisiete años ya pronunc aba discursos sobre sionismo y socialismo. esta edad. En un kibbutz llamado Merhavia eerca del en 1915, decidí que iría a Palestina y me alisté Monte Tabor de Galilea, la Montana de las Bienaen un kibbutz. Por supuesto, no pude ir porque venturanzas, en una zona pantanosa, con malaria me lo impedía la primera guerra mundial y porque y otras fiebres. El terreno necesitaba drenaje o no había patria judía a donde ir: aún faltaban cultivo. Se servía quinina en las comidas. Nos redos años para que se promulgase la Declaración comendaron no salir con ropa de color claro desBalfour. Sabía muy poco sobre Palestina. En plena pués de anochecer, debido a la existencia de frangran guerra el Gobierno turco deportó a dos jóvecotiradores árabes, Mi primer trabajo consistió en nes sionistas, Ben Gurión e Itzhak Ben Zvi, por recoger almendras. Había que superar un periodo conspiradores. No volváis nunca. dijeron los tur de prueba de varios meses y fui objeto de ciertos cos. Pero volvieron. Ben Gurión fue el primer jefe recelos porque se me consideraba como un producto del Gobierno de Israel e Itzhak fue su segundo de la sociedad burguesa norteamericana. Yo trabapresidente, Vinieron a Norteamérica para instar jaba intensamente, pero al terminar la jornada me a los jóvenes judíos norteamericanos a ir a Palesponía mcdias y algún vestido barato de algodón tina para trabajar en las explotaciones agrícolas que planchaba yo misma. Aquello parecía dudoso, colectivas un retorno a la tierra en ambos sencasi decadente. Atendía a las aves de corral. Cuidé tidos y para construir un Estado judío socialista.
seis niños cuando me llegó el turno. Les demostré Oímos aquel lamamiento de retorno a la terra que sabía trabajar en el campo. De manera que bajo la impresión de las noticias sobre los sufricuando terminó mi período de prueba me admimientos infligidos a millones de judíos por los tieron definitivamente. Permanecí allí dos años.
ejércitos austríaco y ruso. Decidí que me marchaFue maravilloso. Se construía sin cesar. los vierría en cuanto pudiera reunir el dinero necesario.
nes por la noche bailaba la Horah hasta las altas Morris se oponía en redondo, pero quería casarse horas de la noche. La idea de marcharme me paconmigo. Le dije que si me quería era preciso que recía odiosa.
viniera a Palestina. Para serle totalmente sincera. Por qué se marchó, pues. le diré que él habría preferido tenerme sin nece Morris se sentía muy a disgusto. Era una sidad de tener que ir a Palestina. Pero como esto persona sosegada, introvertida, un intelectual nano era posible, tuvo que venir.
to, no hecho para la vida comunitaria. Su salud no. si no hubiera ido con usted a Palestina. alcanzaba el nivel requerido por el trabajo manual. Me habría marchado sola, aunque con el co propio del kibbutz. Yo quería tener hijos y él se razón destrozado.
empeñó en que no los habría mientras estuvieramos en el kibbutz. De modo que de la misma ma. DEL IDEAL NORTEAMERICANO TOME LO nera que él tuvo que seguirme hasta Palestina paQUE MAS APRECIABA: CREER EN EL ra tener esposa, yo hube de seguirle a Tel Aviv MANANA para tener un hijo. Pero hay un aspecto irónico en todo esto: me molestaba dejar el kibbutz y creía nue con cllo me alejaba de un cierto nivel de vida. Qué sintió usted al salir de Norteamérica?
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