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Jueves 13 de julio de 1972 DIARIO DE COSTA RICA. si continúan los cosas como hasta ahora y si se convierte en nuestro presidente, podrá contar con mi apoyo de todo corazón.
Quiero expresar mi cordial agradecimiento a todos los presentes. mi enhorabuena al senador Kennedy por su magnífica actuación en esta campaña, Por Richard Nixon FINALMENTE pensé que, al término de tan dura y larga campaña, debía decir algo para hacer recordar a todos los oyentes, tanto democratas como republicanos, que debíamos mante nernos todos unidos por una causa mucho más!
grande e importante que todas las consideraciones de Partido y añadí: Aunque, a consecuencia de las interrupciones, no me haya expresado en estas de claraciones con la coherencia que hubiera deseado, quiero hacer saber que, después de visitar los cincuenta Estados de la nación, tras mi nombramiento en la Convención de Chicago, y después de haber visto al pueblo norteamericano, a cientos do miles y quizá millones de sus ciudadanos en los pueblos y ciudades de Norteamérica, siento una gran fe en el futuro de nuestro país. espero con confianza que nuestro pueblo, republi.
canos y demócratas sin distinción, se una en torno a nuestro futuro presidente para conseguir que América pueda hacer frente al destino que nos ha sido encomendado.
Un destino que consiste en dirigir al mundo entero, para que todos los hombres puedan disfrutar de lo que ya tenemos en los Estados Unidos: libertad, independencia, el derecho de vivir en paz con nuestros vecinos. con esto, os doy de nuevo las gracias.
Anoche sólo dormí dos horas, y otras dos antenoche. Por lo tanto, me retiro a des cansar y espero que también lo hagáis vosotros.
a su voto electoral la insuperable cifra de 296, apagué el receptor. Yo no aceptaba esta conclusión, porque sabia lo que dubiera debido sa ber todo observador de las tendencias políticas de California, es decir, que la ausencia de papeletas, si proseguia la tendencia anterior, situaría al Estado de nuestra parte.
Cuando por fin me acosté, poco después de lag cuatro, pensé que, si pudiéramos ganar en California, los votos suficientes en la zona baja de Illinois para conseguir este Estado y salir adelante en Minnesota, nos ocurriría exactamente lo que Eric Sevareid había apuntado a primeras horas de la noche para Kennedy, sólo que a la inversa: arrancaríamos la victoria de las fauces de la derrota. Ya dormitaba cuando recordé lo que le habia sucedido a Charles Evan Hughes en 1916, en una situación similar, pero inversa. So fue a dormir creyendo que había sido elegido presidente. No obstante, California, a causa de un involuntario desaire del senador Hiram Johnson, partidario de Hughes, sorprendió a todos los ex.
pertos pasándose a Wilson. la mañana si.
guiente, se presentó un periodista para hablar con Hughes. Una secretaria le dijo: El presi.
dente duerme y no puede atender su visita hasta que despierte. lo cual se dice que respondió el periodista: Bueno, pues cuando despierte digale que ya no es presidente.
Quizá mañana, pensaba yo, alguien venga a despertarme para decir que se ha operado el milagro y que hemos conseguido ganar en California, Illinois y Minnesota. con esto me dormí por fin, esperando y deseando conseguir mi primera y deliciosa noche de reposo desde que salimos de Los Angeles hacia Alaska, tres días antes.
Arta, Capítulo LXXIX Queremos a Nixon, queremos a Nixon. Quereinos. que Nixon sea nuestro presidente. emplean do la música de Herrily we roll along. Nos costo más de dos minutos conseguir acallar al auditorio. Cuando pasamos la vista sobre aquel mar de caras pudimos comprobar que más de la mitad estaban lorando. Literalmente había allí centenares de personas, todas ellas amigas particulares o politicas desde hacía catorce años, de cuando me presente por vez primera a un cargo público.
Esto me obligó a intentar hablarles en términos personales: Pensé que habíamos celebrado ya la última concentración de nuestra campaña, pero.
jienos aquí de nuevo!
Como sabéis todos los aquí reunidos y como también saben los millones de personas que me escuchan por radio y televisión, es costumbre que el candidato a la Presiden.
cia. no aparezca en público hasta después de conocerse definitivamete los resultados y haber sido computado hasta el último vo.
to.
Por lo tanto, he estado aguardando duran te estas últimas horas, como algunos de vosotros habéis hecho. También sé que muchos de los que me escuchan desde el este de los Estados Unidos pensarán que ya son las 3:15 horas de la madrugada. Mi más ardiente deseo era haber podido dirigir la palabra, antes de que terminara la noche, tanto a quienes se hallan en esta sala, los cuales esperaron con nosotros todo el día, como a quienes me escuchan a través de la televisión.
Ante todo, quiero expresar nuestro agradecimiento a todos aquellos que tanto han trabajado en nuestra campaña. En momentos como el presente, resultan inadecuadas las palabras. Lo único que podemos hacer es intentar revelaros lo que sentimos en nues.
tros corazones.
LABLE tan sólo durante cinco minutos, pero me parecieron una eternidad. Pat y yo des.
cendimos de la tribuna, abriéndonos paso con lentitud por entre los incontables amigos que nos rodeaban, muchos de los cuales lloraban. La inmensa mayoria nos expresaba sus felicitaciones por nuestra buena campaña, al tiempo que nos deseaba suerte. Mientras regresábamos por el corredor a nuestras habitaciones, no pude por me.
nos de pensar: Ahora sí que ha terminado todo de verdad. No más programas. No más multitudes. No más saludos, autógrafos ni discursos.
Ahora, por fin, podremos descansar.
Acompañé a Pat hasta la quinta planta donde dormían las niñas y luego bajé al piso inferior para enterarme de las novedades de última hora.
Herb Klein me informó de que la reacción a mis declaraciones había sido tal y como esperábamos.
Ed Morgan, de la ABC. lo había calificado como un singular manojo de sentimientos y de claraciones. John Daly había dico: Luchando hasta el último momento, el vicepresidente Nixon no quiso conceder la victoria. Si conti núa esta tendencia dijo el senador Kennedy será el futuro presidente. Un discurso cortés, pero sin concesiones. Virgil Pinkley lo llamó una virtual concesión; el vicepresidente se hallaba en magnífica forma. Chet Huntley dijo por la NBC. Ignoro si fue o no una concepión. Dave Brinkley replicó: Supongo que lo fue, pero nunca había oído antes otra igual.
Pueden llamarlo como quieran.
Los Informes recibidos a la 1, indicaban que Oregón y Washington se habían puesto definitiva mente de nuestro lado y que la lucha en California era cada vez más reñida. la 1:30, el margen del voto popular de Kennedy continuaba acortándose: ahora eran sólo 800. 000 de entre 54 millones de votos verificados.
ESCASAMENTE dos horas después, sentí que alguien sacudía de manera apremiante e insis.
tente mi brazo. Abrí los ojos y vi que se trataba de Julie. Pat la había acostado la noche antes sobre las 10, porque se estaba volviendo más y más inpaciente acerca de los resultados. Mientras la arropaba. Pat le había dicho. Ahora duérmete y no te preocupes. Mañania estarán mejor las cosas.
Pues bien, ya había llegado la mañana. Se despertó a las seis y, al encontrar a su madre y hermana todavía dormidas, se dirigió al policía que había en el pasillo y le preguntó por mi habitación. El policía la condujo hasta mi habitación del piso inferior. Papá. cómo quedaron por fin las eleccio.
nes. me preguntó.
No veía yo la manera de hacerle más fácil la mala noticia. Julie, me temo quo hemos perdido.
Se echó a llorar y, entre lágrimas, me fue soltando las siguientes preguntas. qué vamos a hacer. Adónde nos ire.
mos a vivir. Qué clase de empleo podrás conseguir. qué colegio vamos a ir?
Traté de tranquilizarla y decirle que todo so arreglaría: que no tenía por qué preocuparse acer ca de mi capacidad para sacar adelante la familia. La llevé al salón de nuestras habitaciones, llamé al servicio y pedí desayuno para los dos.
Entonces procedi a explicarle lo que para mí cons tituía el primero y probablemente el más difícil post mortem de la campaña. Le dije que las elecciones habían sido muy competidas y que, de hecho, habíamos ganado en mayor número de Estados que Kennedy, pero que él había ganado las elecciones al conseguir más votos en las ciudades importantes de los Estados clave. De pronto, Julie me hizo una extraña y desconcertante pregun.
ta. Papá. por qué votó la gente contra tí a causa de la religión. De dónde has sacado eso. respondí. Es lo que decía anoche la televisión.
Entonces recordé que varios comentaristas, al valorar los primeros resultados de las grandes ciudades, habían destacado la importancia do los amplios márgenes de Kennedy en ciertos distritos predonimantemente judíos y católicos.
Traté de explicárselo de este modo: MIENTRAS hablaba, pude ver lágrimas en los ojos de Pat. Antes de proseguir, la rode con mi brazo.
Tengo la satisfacción de decir que no hubiéramos podido encontrar un grupo de gente más maravillosa en los cincuenta Estados que visitamos durante nuestra campaña.
SEGUIDAMENTE traté de dirigirme a aquellos que habían apoyado a Kennedy: Otra cosa quería decir: Estoy seguro de que muchos de mis oyentes son partidarios del senador Kennedy. Es posible que también él esté oyendo este programa. no ignoro que, si bien todavía falta conocer algunos resultados, en caso de que prosiga esta tendencia, el senador Kennedy será el nuevo presidente de los Estados Unidos. las 2:30 entró en la habitación Len Hall, manifestando que en Illinois estábamos cada vez más igualados. La ventaja de Kennedy se había aminorado ahora hasta 35. 000 y la UPI informaba de que en los distritos de la parte baja (de los que aún faltaban 700) venía yo ganando unos 100 votos por distrito. Con tal propor.
ción, no se le podía conceder todavía Illinois a kennedy. La UPI empezó asimismo a requerir informes de Chicago sobre un supuesto fraude de votos en el Condado de Cook. Len comentó. Los demócratas retienen unos 200 distritos en el Condado de Cook, en espera de saber los resultados de la zona baja del Estado. Nosotros Intentamos que les den salida, pero se niegan a ello. no ser que lo consigamos, lograrán excluirnos, suceda lo que suceda en la zona baja. Julie, la gente no vota a un hombre u otro porque sea judío, católico o protestante como nosotros somos. Votan por el hombre que repre.
Renta lo que ellos creen, o porque les gusta con mo persona. No debes pensar nunca en la gente que votó contra nosotros, sino en la gente que votó a nuestro favor.
AL llegar a este momento, estuve a punto de perder el control de la situación. Los gritos de ¡No, no, no renuncies! del gentío que tenía frente a mi, embargado por lo emoción, llenaron la estancia. Traté de sosegarlos, diciendo: No debéis olvidar que una de las principales cualidades de nuestro país estriba en que somos capaces de celebrar contiendas políticas, de librarlas, como esta que hoy termi.
na, con gran dureza, pero, una vez hecha la decisión, todos nos unimos tras el hombre que resulta elegido. Quiero hacer saber al senador Kennedy, y a todos vosotros, que, EN bandonó la habitación y yo continué durante otra hora escuchando los resultados. las 4, el margen del voto popular de Kennedy había descendido a 600. 000. La NBC. que, a las de la tarde del martes, había predicho sin rcdeos una victoria de Kennedy, comenzaba a intentar cubrirse: Nuestra opinión es que Kennedy va en cabeza. La CBS. que había hecho las mismas profecías, adoptó igual postura: Kennedy, aparentemente. ha ganado.
Por último, cuando la NBC concedió claramente California a Kennedy, con lo que añadía y le recordé a una de sus personas favoritas, Mr. Wagshall, que tenía una tienda en Was.
hington junto a nuestra casa y que siempre las obsequiaba a ella ya Tricia con golosinas especiales en los días de fiesta. que ella y yo habíamos acompañado al padre John Cronin, uno de mis mejores y más íntimos amigos, a celebrar su veinticinco aniversario de sacerdocio con un almuerzo. también, que allí estaban Earl Man)
y Ralph de Toledano, mis biógrafos, que nos habían visitado con sus familias tantas veces y eran tan amigos nuestros.
SEGU ATENCION ASEGURADOS DE TODO EL PAIS: Sin número de asegurado es imposible que la aja acredite sus cuotas de invalidez, vejez y muerte a las cuentas individuales. Presenten a sus patronos los carnets de asegurados a fin de que ellos los incluyan en las planillas correspondientes.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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