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Domingo 10 de diciembre de 1972 DIARIO DE COSTA RICA 11 Ernesio Mejía Sánchez Manlio Argueta (Nicaragüense. Salvadoreño)
Unripe bananas and porterbouse steak colored sine, of Nicaragua. Hears us Lord. II, 47 (Fragmento de un relato inédito de Manlio Argueta. Por qué viaja usted, señor? Su tierra tan bonita! vienen repentinos los sangrantes ponientes y aquel verde que per tenece al primer dia de la Creación. no me diga usted nada del amanecer que es para pegar un grito en el cielo, porque ahí está el cielo al alcance de todo gor to y tú te has levantado con el alma en un hilo, pendiente de la mañanita de la ventana vecina, grito de plata en el fervor de las primeras luces que te lanzir.
a la agonía del viaje, a las sucesivas ago.
nías. Si señor, usted perdone, soy de alli, soy de allá, y estoy deslumbrado de nacimiento; pero yo le prometo recobrar la Vista algún día. Lizandro Chávez Alfarok No sea usted así, mi amigo Malcolm Lowry, mi vecino, ni susted ni Mr. Martin Trumbaugh dejaron de ser vagos ni omitieron repetir las mismas experiencias, las mismas agonías. Borrachos, o de cruda, de goma, de guayabo, de hangover. por qué sólo vieron el delicado verdo: recién nacido del plátano bananero y los bárbaros steaks sangrantes en el crepúsculo vespertino? Vesper, Venus está llegando ahora del otro lado de las aguas del cielo se ha bañado desnuda veinticuatro horas consecutivas, en este instante es un punto débil y limpio de luz creciente ante el ocaso de la vida que re comenzará mañana; las llamas sólo anuncian la férvida noche pasada, los grandes trazos escarlata y veronés, el amatillo de oro chorreante y los matices cambiando a cada suspiro. Se han colocado ustedes los largavista de Chrron al revés, otean el poniente con un microscopio digno de niños marineros; por simple torpeza se han negado la visión del Paraiso. Anochecer, amanecer, ama nacer. Amanece en pleno día, an Claece con todas las luces y colores ima ginables, inimaginados, sin imagen y semejanza, sin imaginación ni delirio. qui está todo lo que han renunciado los que no ven. Ven aquí, otra vez, Malcolm Lowry, y te enseñaré la agonia de la Séptima Perfección.
Silent on a peak in Bragman Bluff.
Si ent on a peak in Monkey Point. Keats could scarcely have writen Hear us Lord. III, 47.
ne un pie sobre el saliente de la puerta y se descuelga como el mismo gato que me despierta en las noches. Ella vuelve a suspirar con su jadeo asmático. Estoy solo, acompañado por esa respiración de mujer despierta pero que simula soñar con un hombro que a las dos de la madrugada ha bajado las escaleras y traspuesto la puerta que da al cuarto de una mujer sola. Un hombre solo desde su cuarto, colgado en el techo como si fuera el nido de un chiltota que baja al suelo por el cas mino chirriante de las escaleras. Te siento venir porque te pas ras en mi cuerpo, desde que chiIa la puerta te siento venir, el ruido de tu respiración, el ruido de tormenta de tu respiración, el pie descalzo en el rellano. Te siento venir agitado, siéntate que Tido. estás de pie en la oscuridad, frente a la cama donde uermo despierta y desnuda, con las piernas cerraditas. Me voy despacio midiendo los latidos de la sangre hasta tocar la cama y tomar asiento, fruena el alma y la cama. Este animal co mienza a sentirse incontrolable, moviéndose hacia arriba como si quisiese volar o entrar de una vez al nido; luego me acuesto con esa lentitud ritual, primero mis nalgas, después apoyo las manos en el espacio libre de la cama. Me echo a un lado para darle Ja oportunidad de acostarse, una suave respiración mía, un leve movimiento, su mano hierve. Quién es. dice asustada.
No le digo nada; o más bien dicho le digo soy yo. Quién es Sergio And cuer anon throughout his future life an agony. constraineth him to travel from land to land. Hear us Lord. III 47.
Así como los gatos persiguen a los ratones, así me siento en estas noches y todas las noches que sueño y pego un grito que se des liza por la escalera del altillo.
hacia el corredor. La rata pasa scbre mi cabeza y el gato entie mra sus uñas sobre mi cabeza para dar un salto mortal en la som bra.
Enciendo la luz y aparece el felino con un animal entre los dientes, un animal que patalea, se eriza y tiemblan sus patas, SUS pelos. Qué pasa grita desde el cuarto vecino mi tío Capulin. ada digo desde este lado del pasillo y desde el otro lado del sueño sin despegar la vista en los ojos colorados del gato que se retira a la carrera por la ventana donde había entrado. La ventana que da al cielo negro en la noche y al sol en el dia. La ventana es un hoyo abierto en la madera, con barrotes para evi tar el acceso al techo de la casa donde duermen al estilo de las cucarachas las criadas imagine rias de tío Capulin. Debajo de la escalera y detrás de la puerta que da entrada al cuarto de Genoveva siento el jadeo especial de todas las noches (una vez que se ha cpagado las luces de la casa) y ya no puedo pegar los ojos por eso gato maldito; Genoveva sigue jadeando, respirando fuerte, como si en los momentos de haber entrado el gato hubiera suspendido ese extraño cansancio nocturno; y luego, tal como en las bandas musicales cuando el palillo de dientes del director buia y sube, se hace el silencio para dar paso a la secunda parte, ese silencio que significa esperar al go más.
Así sucede cuando apago la luz: de la garganta de Genoveva sale una queja, no de dolor sino de autodestrucción, como el puñal homicida que penetra en la herida previa, que lo único que hace es meterse pues ya todo está hecho en el bajo abdomen. estás sobre ella, sobre su abdomen, sobre su cabeza, sobre sus pies; me tido en sus ojo cerrados, entre sus pierna, en su boca; sobre ella en esta noche y todas las noches de insomnio; primero dbro la puerta, pega un chirrido que me hace vibrar los nervios haciéndolos tocar las notas de un sacabuche; luego bajo las escaleras, uno a uno midiendo los escalones, la distancia en leguas horas hasta llegar a la mitad de la escalera, es decir, al nivel del techo del cuarto; entre el techo y la puerta queda un espacio abierto. Subo a horcajadas; Tos segundos se desvanecen como si fueran un tiempo inmemorial, veo las luces apagadas (las veo con mis ojos encendidos. la puerta rechina bajo el peso de mi cuerpo. Genoveva despide una queja, una manera de decir estoy completamente dormida. desnuda. soy un hombre a quien le asaltan el corazón mientras poLa verdad es que el hombre bajó a tierra o que el DIDEROT obligadamente tocó dos puntos de la Costa Atlántica, 27 de noviembre de 1927: Bragman Bluft y Monkey Point, antiguo Reino de los Mosquitos, bajo protectorado de Su Magestad Británica en un tiempo y y hoy territorio soberano de la república democrática y sabrcnatural de Nicara gui. Loado sea el Señor. estuvo en Nicaragua (Tierras, mares o cielos. estuvo silencioso, desolado en estos pisachos, y de goma, y pensó: Keats apenas hubiera podido escribir aqui.
En efecto, el dulce Keats, arrullado en las costas de la dulce Italia, no hubista tomado nunca la pluma en estos riscos desamparados. Para esto se necesita haber nacido aquí. Afilar la pluma entre las rocas, resistir el embate de las colas crecus, inundarse, respirar ciclones cada dia, deshacerce la vida contra la vida mismia, como tú, Malcolm Lowry, pero no Keats, never Keats. You have reasson, mister Lowry. Esta es una tierra.
violenta, pobre y desgraciada, pero no lo diga usted en son de burla o maldi ción. Toda tierra es mi tierra, dije en la vida mientras duró tu brusco impulso bronco, oh Nicaragua! Toda wirtud (o defecto) empujaré a su fin en tu homenaje. Oh Loury, oh Keats, y no pod decir la meras simples cosas bellas (aunque seande moda o demode. sólo por contribuir humildosamente a la per fección del mundo, inclusive del yo.
yo. Qué obsesión! El pasaporte azul y blanco y el escudo idem presentados en las más detestables fronteras, sincere monia, más bien con azoro co confusión: Paraguayán, uruguayan nicaraguayan (por fin. Paso El Paso, me detienea, me marcan el paso, me tiñen los pulgs res en tinta furia, que sí que no, que so.
mos buenos vecinos. Que soy Sevilla, Sacasa también, porque el pasaporte es tá concedido, concebido otorgado, per mitido por aquél, el cuñadísimo de la propia muchacha del billete de a peso que representa la Patria. En Port Boil, en Vetimiglia, en Hendaye, en Shannon, en Orly, en Dusseldorf, en Suchiate, en El Espino: la misma cruz de siempre. Cuernavaca, 19. Noviembre, 1972.
Este que baja desnudo hacia una mujer desnuda o el que se queda dormido en su cuarto sin pegar los ojos mientras el gato pasa persiguiendo a la rata por sobre mi cabeza y salen por la ventana. Genoveva duerme en el cuanto de abajo, jadeando misteriosamente, con su cuerpo desnudo, sela llamando a alguien que se levantará hasta ella y se acostará con ella y en la mañana se saludarán como si nada hubiese pasado.
Tus manos largas y tus dedos idem, tus uñas de jabón de castiMa, Genoveva loca, devoradora de jardines, ahora venis a quererme devorar a mi a sacarme los ojos, a dejarme ciego, a silbar una canción mientras mis cidos estallan. Mejor es que no subas; mejor que estés viéndote en el espeio como en otros días, porque de todas maneras cuendo te ves en el espeio estás esniándome por la ventana. Tu presencia es entonces més llevadera, te veo sin que te des cuenta, ríes de otra manera. hahlas contino misma esa es la mejor forma de conocer te. Así las nors Genoveva. Por eso es nrefeithle que te vavas ferrocarril de juguete, harina de maiz, gurecelito de agua; mejor que no aparezcas en la noche y me deres para siempre. Por nye bien lo sebes: preferible a vivir es dejar de morir un poco menos. PATRIA AM DA GENOVEVA. PATRIA AMADA GENOVEVA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.