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Martes de junio de 1973 DIARIO DE COSTA RICA. Comentarios. Críticas. Opiniones Puntos de Vista Cómo preparé los acuerdos Churchill. De Gaulle El de agosto de 1940 tuvo lugar en Downing Street la firma de los acuerdos entre el general De Gaulle y Churchill, que daban paso a la creación de las Fuerzas Francesas Libres al margen del armisticio oficial firmado en Rethondes. Se trataba de voluntarios, marinos o soldados, decididos a com batir al enemigo en la propia Francia, René Cassin, que estuvo desde los primeros momentos al lado del general De Gaulle, al considerar que Hitler ha.
bia engañado al Gobierno de Vichy fue un testigo directo de la ceremonia. Ahora, cuenta para los lectores no sólo la complicada trama de los acuer dos, sino su intervencion directa y perscnal en e10. Universitario y jefe de agrupación de antiguos combatients representante de Francia en las Na ciones Unidas y fundador francés de la UNESCO, presidente del Consejo de Estado es, asimismo, mismbro del Consejo Constitucional, presidente de la Comisión de los Derechos del Hombre en las Naciones Unidas y premio Nobel de la paz. En este amplio reportaje nos ofrece uno de los momentos más dramáticos do su vida y también de la historia de la Europa de los últimos treinta años, se había embarcado en el Massilla con otros ex ministros León Blum había estimado con juste que su deber era quedarse en Francia para afrontar personalmente las responsabilidades que le iban a ser imputadas como ex jefe del Frente Popular. Lo, presidentes Herriot y Jeannen y permanecían en sus pues tos, y el primero se hallaba resuelto, como otros parlamentarios, a velar por la población de la ciudad de la que era alcalde: Lyon.
DE GAULLE JEFE DE LOS FRANCESES LIBRES En cuanto a Jean Monnet y al general Béthouart, que permanecían en sus respectivos puestos ambos habían declinado toda participación en la empresa por razones diferentes.
Tales eran los hechos, y no es sorprendente que el Gobierno británico, que el 23 de junio se declarara todavía dispuesto a reconocer un Comité Nacional, frente al Gobierno formado en Burdeos por el maris.
cal Petain, levantara acta de ello de una forma indirecta por boca de Churchill ante la Cámara de los Comunes.
Después del fracaso del mantenimiento de la alianza franco británica, reforzada el 28 de marzo por el acuerdo de solidaridad suscrito por Paul Reynaul, pre.
sidente del Consejo con sus colegas británicos, la situación había pasado a ser dramática para el general De Gaulle y para los voluntarios que hablan respondido a su llamamiento, en el susto Dzitánico. No podia durar más tiempo sin hacerse insostenible.
En su consecuencia, en la noche del 28 de junio, Churchill convocó al autor del Llamamiento del 18 del junio. con el que se había ligado desde el co.
mienzo, para comunicarle que el Gobierno de Su Majestad reconocía al general De Gaulle como Jefe en ese país de todos los franceses libres que, donde cuiera que se hallasen vinieran a reunirse con el pa.
ra defender la causa aliada.
La noticia fue dada a conorer por la prensa al día siguiente, 29 de junio, por la mañana.
Cuando el general De Gaulle lanzó desde Londres, el 18 de junio de 1940, su primer llamamiento a la re.
Bis ncia, obtuvo en todas partes donde fue conocido, en Francia, sobre todo fuera de la Francia Metro politana, un eco muelo mayor entre los militares islados y los oficiales y subalternos que entre los di.
plomáticos, los políticos y los jefes militares de las di versas armas. sde el comienzo, el reclutamiento de voluntarios, marinos o soldados, decidido, a combatir al enemigo sin hacer caso del armisticio oficial firmado en Red thondes y que entraba en vigor el 22 de junio, fue más abundante que la llegadas de militares de alta graduación o de personalidades civiles capac de entrar a formar parte de un comité nacional represen.
tat vo que pudiera ser objeto de un reconocimiento global como gobierno o al menos, como boligeranto, El general De Gaulle no obtuvo más éxito con los telegramas que dirigió en particular al general Weygand y al general Mittelhauser comandante de las tropas francesas de Levante, al residente gineral en Tunicia y, sobre todo al general Nogues, residente ge.
neral y comandante de las tropas francesag en Marruecos.
Sólo tres gobernadores generales o gobernadores que, por lo demás, no podian abandonar inmediata.
mente los territorios confiados a su mando, manifslaron su simpatia por la iniciativa que él había to.
mado: el general Catroux. gobernador general de Indochina; el general Txgentilhomme, gobernador de Diibuti, y el goberDador general civil de Argelia, Lea beau.
Ningún político de relleve vino tampoco de Francia a Inglaterra. Georges Mandel que creía factible la organización de la resistencia en Africa del Norte, go me había repetido fielmente el 19 por la mañana, concretamente en el pasaje que dice: Esta guerra tiene un carácter mundial. coincidía tan exactamen te con mi convicción ya arraigada que me dije. Este hombre tiene razón! Si dentro de treinta y seis horas, el Gobisrno no ha decidido resistir, iré a reunirme con el general De Gaulle.
Cuando Hitler declaró finalmente que recibiría a los delegados franceses, la orden de marcha de los poderes públicos rumbo a Africa, fijada oficialmente para el jueves 20, a las dos de la tarde, fue anulada por los hombres de la derrota, Alibert se ha iactado de ello!
Fiel a mi resolución me marché de Burdeos aquella misma tarde para mi ciudad natal, Bayona, donde informé a mi esposa de mi proyecto, al mismo tiempo que de las graves amenazas que pesaban sobre la Gran Bretaña. Un presidente fundador de la Unión Federal de los antiguos combatientes franceses añadi. tiene el de ber de defender el honor de Francia, traicionado por el equipo que acaba de izarse al poder.
Renunciando a la idea de ir a reunirse con su hermana en Argel, mi mujer me respondió: Donde tú vayas. Iré yo. Cumplió su palabra y el 22 de junio se embarcaba conmigo, sin más equipaje que un saco de marinero, en San Juan de Luz, a bordo del Ettrick. en el que ya se apiñaban más de 000 pasajeros. Lo más penoso fue el momento en One aban.
donamos el suelo francés a bordo de una barcaza de jando a todos nuestros parientes y amigos sin tener siquiera tiempo para besar a mi madre, a la que no yolvería a ver Jamás.
Durante los ocho días del trayecto que me condujo desde Burdeos hasta el despacho del general De Gaule. no oi ninguno de sus llamamientos cotidianos, ni tuve noticia de los acontecimientos de la guerra.
Una gola noticia abrumadora nos llegó a Plymouth: la conclusión de dos armisticios que cortaban a Fran.
cia en dos, siguiendo el trazado exacto que había pre.
visto confusamente un cartel aparecido en los muros de París en 1938, inmediatamente después de Munich.
Como ignoraba la concepción en la que se inspiraba la organización de la resistencia francesa en Londres antes de mi llegada no me preocupaba en absoluto del papel que se le asignaría a mi participación. Me hallaba, pues, muy lejos de imaginar que el destino me reservaba una contribución inicial de las más importantes.
En cambio, me hallaba impaciente por comprobar de!
visu si el joven general del que yo conocía las obras principales y sobre todo el famoso memorándum di.
fundido poco después de la fulminante derrota de los ejército polacos, estaría a la altura de sus llamamien tos para conducir un acción política y militar a un tiempo.
Supe a qué atenerme en unos segundos y no tive que volver a hacerme esa pregunta.
MI DECISION DE PARTIR En ese preciso momento me presenté al general De Gaulle en su modesto piso de Stephens House, cerca de Westminster, que le había sido destinado para sus oficinas, situado debajo del que ocupaba el general Spears, el amigo de Churchill que se había traído al general en avión desde Burdeos.
Testigo en esta ciudad de una derrota que yo no juzgaba ni natural ni defintiva. me indigné al en terarme, el 17, que el nuevo Gobierno proyectado con antelación por el marisctl Petain en sus líneas gene.
rales, no se había limitado a pedir a Hitler un ar.
misticio sino sus condiciones de paz. lo que implicaba un abandono total de la alianza y violaba el acuerdo del 28 de marzo.
Yo estaba, pues, decidido desde antes del llama miento del general, a actuar personalmente en el com bate contra el enemigo. El contenido de este llama.
miento del 18 que yo no había oído, pero que un ami(CONTINUARA)
MI BIBLIOTECA (Conclusión)
Le vino el momento de la tria al españos, casi todo en esiciones origibales de Ulumu no, Maez u y Ganivet aigu.
nas con dedicatoria mi paQue juato ecos, Orrega, Daaranón, Muro Madariaga, AZana y Pérez de Agua waes.
tius wel leuguaje en la nueva edad de oro ue que hab aba wa razón don Gregorio, Rafael Sanchez Mazas, erra, Ma.
egauoJuan Eumon, con Jaciu. y cou Sau. lago ka.
mon y Cajar, aconsejando a los invesugadores desesperauzauos. Melendez Pidet resuc, cando as cid histórico y expulcando la iuea imperial aon Manuel Cossio exponiendo el Greco. las cataratas erogoxas de don Marcelino, Jeuas de atento y de sorna mon anesa, demostrando que apenas nudo he teses entre nosouros y que apeDas auoc cinc en ja Espan Us 05 Awria, Tengo un re.
yon de Loymo con obras de y sobre don Antonio con él, Canalejas y Morety Maura y don Peuro Ba ayerria y Suvela y Casciar Me encuen tro con Bo. dadso y Políticos.
et extraordinai leuens articulos de Lequerica, ca obra que él pubuco y es por insistencia de don de la Cruz, el gran periodista disc to ael Pueblo Vavg No lle gan ar en pero quo prodigio.
da antologia del pinsamiento conservador entre 1923 y 1930. Por que no escribir utas 95.
te Boberano escritor phitico?
Acony la seclon le preocupar menguo intotle 4102 caso la pudibunda timidez vas. cursión. Adquirí en Barcelona, Sudamérica, sobre todo. Luego los libros a los que se vuelve congada e bacia dese iar de no ba mucho, una col cción en os Estados Unidos restreé una y otra vez los autores que la letra aupresa?
de más de cien napis ai. cuanto pude de la herencia es. son como un gran edificio de Las memorias y las his. glus de España, algunos inton. pafia ea historia, toponimia y muchas estancias en las que se torias. Talleyrand, Saint St 8o8 Replantear sobre ellos el cultura en general. Lo hispano entra en cualquier momento mon, Mirabeau, Marbou, ej Rey itinerario de un viaje es una es como un légamo o sedimen a gozar del ambiente, dei deuo.
José, Godoy, La Forest. verdadera aventura apusionan. to profundo que se alcanza es. rado, de la temperatura del Thiers, Micaelet, Lafueate, Ba te. Los despoblados as rui. carbando en el solar nor eame Calor humano que respiran las Lesteros, Piraia, Oncken Momm nas, as ermitas, los castilos. ricano por bajo de cierto pa. páginas. Dónde poner sen. Toynbee, Spengler. Mo pfloran sobre el grueso papel ralelo y al Oeste de cierto me Proust, a Ba zac, a Baroja, numentales frisos del suceder de los siglos XVII y XVI y ridiano, Confiere carácter como Azorín, a Somerset Maugham en los siglos pretéritos. veces permiten revivir el pasado. Si los sacramentos, la infraestrue Green, a Simenon, para que la retórica envue ve la erudi. no fuera tan difícil colgar los tura hispana. El mundo ameri podamos echar mano de sus ción En ocasiones la erudicion mapas con orden para consul cano, el Continente entero, es obras y aprender el manejo de desfigura la perspectiva. Los re tar os yo hubiese ya organiza como la otra vida de España la lengua como instrumento cueros de Talleyrand, por e. do una especie de secacero de cuyo reencuentro siempre nos creador del Arte?
jempio, decepcionan a fuerza bacalao o mapoteca veri. sobrecoge un poco.
de cautelas Los de Godoy se cal para solaz de mis horas lla No tengo sino un incunable Clasificar una biblioteca es borran en perfiles anodinos Só bres y satisfacción de mi cu montserratino y un ejemplar de como despertar a miles de volo destaca Saint Simon, dueño riosidad.
libro dieciochesco, para mi de ces amigas que dormían en si del adjetivo y del adverbio. Agran valor, que rescate de la lencie a a espera de la testuna. is. implacab. e; sicólogo de He acariciado los libros vas. bibliopirateria de un entrafah ra imprevista. Cuando ya el profundidaces; fjel resucitador congados que empecé a colec ble amigo, ya desaparecido, lle clamor se apaga en la ordena.
de una corte de cuyo engranajo cionar en mi juventud y que vándomelo en silencio de su bi nuda isposición parece que un protocolario y de convenciona ahora, clasificados, me inipre. bioteca, después de inútiles y inmenso cortejo de gentes ha les valores formaba todavía par sionan por su número y cali. continuados ruegos para que el pisado en rápido desfile ante te dad. Sorr en total, pocas. as préstamo se cancelara. Al lle. nuestra vista, llenando con sus ubras editadas, sobre el país gar a casa se me ocurrió abrir personatdades la sociedad vadi 1Qué agradable compañía la vasco, o en él, y poseer un alto lo y comprobé que había co cal del benbre. no será esa de los libros de viajes por Es porcentaje cercano a los catá. locado ya el ex libris suyo comuricación que rompe el ais 409, de información sobre logos clásicos del tema cons por cierto constituia una seye. lamierto espiri ual la misión cal Luentra geografia El La urda tituía en su tiempo un hobby ra advertencia a los bibliopira. sencia de la cultura?
y el Vilamil, con sus eno. me altamente estimado. No ease tas ajenos páginas de grabados, nos apen en esa competencia pero si ad. dónde clasificar y colocar José María de Areilza el apetito visual, como 91 3win. quiri, en cambio, una obra de burne, el Daviller o el Poitou, interés: la copia contempora los apuntes del general Bacler Dea que perteneció al histoilad Albe que vino con los inyuso dor de Indias, Fernádez de o res napoleónicos. Tengo siem viedo, de ua gran parte del na pre a mano el Madoz con el nuscrito de las Be Los comentarios que aparecen en esta sección Ponz y los tonos de las provine Fortunas de Lope García de cias de España artista edita Salazar, que describe a lo vivo de colaboradores, no necesariamente reflejan dos a fin de siglo. los Junia. lag erueldades, barbaries y pen mente los Coello cuando dencias de los linajes bande el criterio de la Dirección de exsi. en o a Tomás Lópezo a rizos del señorio vizcaino en la otros mapas más antiguos per Edad Media.
DIARIO DE COSTA RICA miten Jocalizar el hallazgo que De América hispano traje mu pamos a este equals excho, en misafios americanos Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica.

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