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CASALS: hombre, intérprete y creador Pablo Casals traspone el límite de la vida como los viejos patriarcas bíblicos, muy cercano a los cien años de edad. Artista de dos siglos, su existencia ocupa casi el último cuarto del XIX y casi tres cuartos del XX sin que las marejadas que agitaron al mundo y a su mundo en particular lo desviasen durante ese larguísimo espacio de la línea de perfectibilidad que se trazó al bordear apenas la adolescencia.
Nunca hemos sabido de un Casals indeciso, vacilante ante el deber, plegando su arte a la conveniencia. Siempre, en todo momento encontramos en él a un hombre firme, irreductible, con una rectitud de santo aún en el centro de las más tentadoras glorificaciones mundanas. Por eso, a fuerza de admirar sus valores humanos nos parece a veces más un santo que un hombre, un ejemplo absoluto de bondad que un coloso del arte. Sin embargo, iqué artista fue Pablo Casals. Qué acervo inagotable de fuerza interior, depurada a la luz de mana a la música clásica. Allí fue una cultura adquirida tan na oído por Albéniz, el primero enturalmente como el habla, como tre los grandes músicos españoles la percepción misri de las co que llegó a admirarlo.
sas! si de ello nos dimos cuen Le honra tambien el hecho exta quienes le conocimos ya viejo traño de haberse perfeccionado y cercano a los ochenta años, él solo en la técnica del violon¿qué pensarían aquellos que des chelo, entonces sujeta a procedide mucho antes disfrutaron de mientos incómodos y antifisiolósu confianza?
gicos, entre ellos el de mantener Era suave, atento y eminente el brazo rígido y tocar con un mente accesible al trato de los libro debajo del sobaco. Así imdemás, de una amabilidad acoge puso un máximo de flexibilidad dora y sincera que formaba parte a su brazo derecho con una libre integral de su ser caracterizando acción del codo que facilitaba el u vida de relación, su disposi Juego del arco; reviso la digitación armoniosa hacia el prójimo, ción y la posición y función de fuera éste o no digno de mere los dedos de la mano izquierda cerla. Por eso en sus momentos actuando como le parecía más de soledad su naturaleza se incli simple y natural. Todo esto naba hacia el misticismo, hacia con el consiguiente asombro de una profunda oración mental. los tradicionalistas de la EsEsta tendencia se le reveló a los cuela Municipal de Música de la diez y seis años en Barcelona, capital catalana, en donde recidonde era músico de café y for bía clases de Josep García, un maba parte de un trío que toca violonchelista notable con toba marchas, valses, potpourris, dos los defectos de su época.
fragmentos conocidos de ópera. Allí también recibía clases de ar. hay que decir en su honor monía y contrapunto de Rodare que, por la influencia de aquel da Santigos a quien presentaba mozalbete mucho menor que en forma de ejercicios pequeñas sus compañeros de conjunto composiciones que comnovían al llegó a dedicarse un día de la se maestro Recordemos como al arribo de Casals a la gran metrópoli norteamericana en 1917, Kreisler declaró a la prensa: Acaba de llegar el rey del arco. Recordemos además el juicio de Cortot. Casals no es sólo el más grande intérprete musical de su generación, sino también el ejemplo espiritual más completo. con el de Thibaud: Uno de los talentos más puros que la música ha tenido. Otros dos recuerdos no menos importantes: uno, el de los quintetos en la residencia veraniega en Bélgica del genial violinista Ysage tomando parte Kreisler como primer violín, Thibaud como segundo, Ysage como viola ampliando por empeño propio su órbita en el espacio de las cuerdas. Casals como violonchelo y Ferruccio Busoni, Cortot o Raoul Pugno al piano; el otro, el de la ejecución del Trío Archiduque de Beethoven en la Metropolitan Opera House por Casals, Kreisler y Paderewsky. Por lo cual decía el mismo Casals: como para hacer perder la cabeza a todos los empresarios del mundo.
Fue la de Casals, totalmente como podemos apreciar hasta este momento y como podrá apreciarse después hasta su último instante, una vida ejemplar de artista: como estudiante, como concertista, como maestro, como hombre que respiraba la atmósfera musical mejor que el aire más puro. como compo sitor? También, no temamos decirlo. Sólo que fue un creador silencioso, acaso tímido y seguramente temeroso de no expresarse en los lenguajes musicales que reinaron sucesivamente durante su larga vida. Sin embargo dio al mundo en sus últimos años el oratorio El Pesebre, joya de ingenuidad, vasto fresco idílico inspirado en las zonas rurales catalanas que rodearon la zona de su nacimiento y cuya música en intención tanto como en esencia ha conmovido especialmente al público catalán emigrado a tierras de América. De esto pudimos dar fe en el Festival Casals 1972 que se repitió en Caracas al mes de haberse ofrecido en Puerto Rico bajo la dirección del maestro. Al llegar a este punto debemos mencionar a Casals co Pasa a página Por eso cuando fue a Bruselas en cuyo Conservatorio funcionaba entonces la primera escuela de arco del mundo no necesito quedarse, pues ya sabía cuanto hubieran podido enseñarle. En Casals encontramos, pues, al genio desde sus primeros pasos en la música. El gran ejecutante, el compositor adolescente que lo asimila todo y que sabe traducir su inspiración a conciencia.
Sólo en Casals se abstuvo de dar publicidad no sólo a sus com posiciones juveniles, sino también a muchas de las composiciones más serias que escribió después, en sus intervalos y descansos entre gira y gira de conciertos. Además de sus grandes éxitos de recitalista, Casals recuerda con especial cariño su primera tournée con el gran pianista Harold Bauer. los triunfos que obtuvo con Thibaud y Cortot al constituirse y hacerse oír aquel trío único en la historia. También fue memorable su interpretación con Bauer y Kreisler del Triple Concierto de Beethoven con la Orquesta Sinfónica de Nuva York dirigida por Walter Damrosch.
1110 til 1111111 11mm Suplemento Cultural Diario de Costa Rica No 150 San José, Costa Rica, Domingo de Diciembre de 1973. ITALO LOPEZ VALLECILLOS. DIRECTOR Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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