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precisamente, de esta socie no ya en el manejo, sino en dad industrial saca el hom lo que socialmente es más medios más eficaces para mental ante los demás. Sin mental ante los demás. Sin que su inconsciente logre embargo, en términos geneevadirse del convencimiento rales, en el volante, el sentide insignificancia o falta de miento de impotencia del poderío, cotidianamente pa viejo, de reivindicación en la decido en la realización de mujer y de rebeldía en el su vida. El hombre débil se adolescente, llevan a comtransforma ante el volante portamientos de peligrosa al hacer suya la fuerza del intransigencia. Otra cuesmotor. La mujer halla la tión influyente es lo que porealización de viejas reivin dríamos llamar ecuación ridicaciones. Los adolescentes validad cilindrada; es decir, se excitan y sienten el brote cuando el hombre o la muincontenible de la rebeldía jer llevan habitualmente un agresiva. Los ninos se en coche de gran cilindrada cuentra de improviso con la suelen olvidar la rivalidad.
puesta en libertad de su ins El convencimiento de supetinto de dominio, y alientan rioridad infunde tolerancia al conductor a situarse en el y hasta cierta actitud de almismo plano infantil de su truismo hacia los otros auprimitivismo, el cual tiende tomovilistas de menor poblemente, y cuando menos se espera, lo irracional, con la entrada en un cauce de pensamiento mágico. Entonces el conductor olvida que maneja una máquina, la cual parece gobernada aparentemente sola por el automatismo de los reflejos del individuo, que vive esa velocidad y esa potencia como propia: no percibe el peligro, porque la transformación mágica que se apodera de su ser lo sitúa por encima de la prudencia, cercano al sentimiento de invulnerabilidad en algunos instantes, afortunadamente instantes, porque es al cruzar estas lagunas mágicas cuando el hombre no sólo es indiferente al peligro, sino que parece buscarlo. En del coche PourOwens Por Luis BONILLA Jepwerde más incontenibles las tenplejos adquiridos.
El coche provoca a veces el resurgir del pensamiento irracional y el cauce mágico con mayor fuerza que otros elementos de la vida cotidiana. Aparte ya de las supersticiones, de los fetiches, de la suerte y otras milenarias creencias latentes, revividas con nueva presencia en el interior del coche, lo más caraterístico de la incitación mágica ante el volante es la actitud mental del conductor para observar lo que le rodea, encastillado en su pequeño mundo. Si los coches fueran de conducción exterior, como en sus tiempos heroicos, y las velocidades mucho menores, la relación de sociabilidad saldría aventajada. Lo cual es irrealizable, porque sería decirle a la técnica que retrocediese, y pedir a la sociedad de consumo una rectificación de sus errores, aún más imposible.
NOTA:(1) Los vehículos de carga de remota antigüedad, los de viajeros en la antigua Roma, los de guerra y los de la Edad Media son carros, pero no coches. 2) Abano: abanico, donde el pretexto de darse aire sirve de buen tono, de tapadillo y de lenguaje mímico en el artificio de femineidad. 3) Michel Roches hombre al volante? Tradu.
ción del profesor Díaz Vázquez, en la edición española de Biblioteca Nueva. Madrid. 4) Michel Roche: La vida con autmóvil. Traducción por Burgos, en Ediciones Clío. Barcelona.
hacia la prueba de fuerza, y tencia aunque en esto no estos momentos puede oir al ver ancestralmente al con deba considerarse el coche la voz del instinto fanático, génere como rival. Los erró deportivo hecho para correr que tira de él hacia la muerneos sistemas pedagógicos y con cierto te.
de algunos colegios fomentan sin proponérselo la rivaEn otro aspecto, el conlidad ante el compañero, El coche es un riesgo. Ped uctor, sometido a un procuando, en lugar del trabajo ro la vida es una permanen ceso de neurosis compulsien equipo, se desarrolla el te serie de riesgos. Quien no va, puede sentir el impulso antagonismo personal bajo consume su dosis de riesgos, de matar, olvidado por un la mal entendida emulación, no realiza sus posibilidades momento de su capacidad y una manera equivocada de vitales. La mentalidad se de consciente. Sirve de ejemplo otorgar premios o califica sarrolla al intentar resolver el caso presentado por un ciones resulta antisocial en cotidianamente la ecuación psicólogo americano, que cisoberbecedora para unos y vida riesgo. Para el occiden. ta Michel Roche (3. Un afrentosa para otros. Tam tal, lo demás no es vivir, sino hombre fatigado conduce bién los padres fomentan la vegetar de forma atenuada junto a su esposa. Disputan.
rivalidad con un falso con en ese dinamismo existen El coche va contra la cuneta cepto del estímulo, o un cial que busca horizontes y luego choca con una pilas.
afán inconsciente de prolon nuevos, para vivirlos a veces tra. Ella fallece y él resulta gar en sus hijos el propio re momentáneamente y sólo herido gravemente. Según el vanchismo. Resulta así que por lograr una meta y em psicóloco americano, la causobre los innatos complejos, prender otra, el hombre se sa de este accidente no es la del niño se culturiza el une a su coche como la parfatiga, sino el asalto del imafán del dominio, se da cau te humana del centauro a su pulso inconsciente de matar ce social a un feroz senti mitad inferior equina, que a su esposa, a la que odia sin miento antisocial; y esos ni le confiere la más potente saberlo; y como ello implica ños serán hombres y muje realidad muscular. Es pre un sentimiendo de culpabilires sentados ante el volante, cisamente en esta parte don dad, no se excluye él mismo que disputarán su espacio de Quirón, el protocentauro de auto castigarse. Pero Miviable en la calzada a otros del mito, recibe la herida chel Roche advierte, sobre compañeros. Sólo cuando decisiva. El simbolismo de dicha interpretación del psila sociedad llegue a com la herida de Quirón, no fue cólogo americano, que, si prender que es ella misma la un adorno literario en la le bien el psicoanálisis ofrece responsable de sus males, yenda griega. Hay un alcanaportaciones a la comprendejaremos de echarle la cul ce de planteamiento psicososión de los accidentes, puepa a las circunstancias o a matico por el que, en la rede oscurecerse el problema ese pobre demonio, que ya sultante vital mente múscusi los factores de los accitiene bastante con hacer de lo, el centauro fenece por lo dentes se buscan siempre en bufón en las leyendas. fisiológico, herido en el cos el subconsciente. La autoPor el contrario, en la ri tado equino, en la mitad in ridad de Michel Roche, que validad instintiva también ferior de su cuerpo, que más ha dedicado al tema otros lipuede influir la autodepura realidad potencial y dinámibros interesantes. mereción consciente, de acuerdo ca le otorgó en la existencia. ce toda atención, pero no al predominio de otras ten Así también el hombre ac estamos de acuerdo respecdencias personales en cada tual, cuando forma mental to a dejar en un segundo individuo, y producirse in mente un todo con su autoplano de importancia el faccluso cierta sublimación del móvil, se siente capaz de tor subconsciente y el valor instinto de superioridad o una fuerza y una dinámica del psicoanálisis, ya que, si de dominio hacia metas he vital donde a veces termina bien el hombre, ciertamenroicas. Así se observa en la por hallar la causa de su te, se comporta ante el vocarretera la ejecusión de ac muerte.
lante como es en la vida tos de altruismo que impli Hay un trasfondo mítico cotidiana, al sentirse potencan abnegación. El factor en el incosciente humano, ciado y aislado dentro de su tiempo es un elemento posi cuya persistencia milenaria carrocería, en situación de tivo de maduración, es de se adapta a las realidades de disputarse el terreno con los cir, el rodaje personal, los cada época, y lleva en la demás, se comporta en realiaños de práctica automovi nuestra al conductor hacia dad como es en su inconslista, que infunden aplomo una regresión. Surge ineludi ciente. En el coche afloran Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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