Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
mingo 24 de febrero de 1974 DIARIO DE COSTA RICA SOCIOLOGIA GABRIEL CAREAGA LA IDEOLOGIA DEL ESTUDIANTE EN AMERICA LATINA partir de los sesenta, la ideología del estudiante universitario en América Latina se mueve dentro de los terrenos del radicalismo de izquierda. Pero desde luego, hablar de la ideología del estudiante universitario. ese monstruo de mil cabezas. es a veces situarse en el terreno de la ambigüedad y de la imprecisión. Pero desde luego, hay que afirmar que dentro del cambio y la protesta, la ideología del estudiante universitario se mueve dentro de una amplia gama de tendencias izquierdizantes. Dentro de estas tendencias predominan los marxistas con orígenes provincianos y liberales y aun católicos. Se puede aventurar la hipótesis de que los estudiantes que se hacen activistas son de origen provinciano; pero también esto hay que encuadrarlo dentro de la explosión de rebeldía del estudiante en términos mundiales como resultado de una toma de conciencia de un doble naufragio: los estudiantes de hoy viven entre las ruinas de un sistema capitalista supermaduro (que no puede ocultar las contradicciones de su opulencia material. pero no encuentran solución ya en un sistema socialista, arruinado por los excesos y contradicciones del stalinismo. En los países subdesarrollados que viven dentro de una cultura de capitalismo incipiente y consumo creciente en las ciudades, los estudiantes experimentan la necesidad de organizarse y la imposibilidad de hacerlo por su falta de confianza en las organizaciones. El radicalismo también se puede medir en función del rompimiento de generaciones. El hijo no entiende el mundo del padre, y a su vez éste no comprende el agitado y cambiante mundo de su hijo.
El estudiante se rebela al principio de una manera emocional; después estudia los fenómenos históricos y su conciencia política se hace mucho más intelectual. Su radicalismo va en función de su sociedad opresiva y marginal, no como cree el sociólogo Seymour Lipset, como consecuencia de las frustraciones personales, que es la manera más fácil de explicarse los hechos sociales. El joven radical asimila las imágenes sociales del mundo desarrollado, donde la protesta se ha institucionalizado. Es el mundo del consumo masivo de aparatos eléctricos y autos, un mundo de impresionante desarrollo tecnológico y de consumo conspicuo. Pero el estudiante que es radical, ve que ese mundo de riqueza y opulencia tiene otra cara.
Es rico porque explota a otro, tiene dinero porque es agiotista. Su impresionante desatrollo histórico social es el resultado de la guerra, del pillaje, de luchas imperialistas.
Su democracia es un sueño inalcanzable para la mayoría silenciosa, que vive manipulada por aquellos que foran la élite del poder, con sus corporacious, con sus industrias, con su riqueza, to sus intereses comerciales en todo el mundo. El estudiante no cree en el sueño norteamericano, aséptico, amable, perfecto, que es mostrado a través de malas películas, de revistas, de programas de televisión a todo el mundo que vive bajo el impacto de la cultura colonizada. El estudiante radical empieza a ver que el verdadero mundo de este capitalismo, es el mundo del salvajismo, de la locura, del crimen colectivo, de las drogas, de los calmantes, de las guerras locales en los países pobres. Es el mundo de los alegres robots enajenados como decía Wright Mills; es el mundo de los negros linchados, de los asesinatos políticos, de los fanáticos y de los dogmáticos.
El joven estudioso latinoamericano que empieza a politizarse ve esa sociedad con verdadero horror. En cambio siente herida su imaginación por el mundo del socialismo al cual visualiza como un bloque unitario y no quiere saber de sus problemas y sus nuevas y temibles enajenaciones. El joven radical sólo entiende el mundo socialista en su parte más epidérmica, donde se han cumplido las profecías de Marx, el mundo de las revoluciones y sus héroes políticos como Lenin, Trotski, Stalin, Mao, Castro Ruz y el Che Guevara. El joven latinoamericano empieza a ser maniqueo. Ve el mal absoluto en los Estados Unidos: es una sociedad que no se preocupa por estudiar en forma concreta, sino con referencias y citas de los manuales más vulgares y antidialécticos del marxismo, es decir, mediante materiales dogmáticos y cerrados.
El joven radical de las universidades latinoamericanas descubre que el principal problema de sus sociedades es el cambio social.
Al comparar los modelos de desarrollo, capitalismo o socialismo, piensa que el camino más viable para el desarrollo a corto plazo es el socialismo con todas sus variantes, único camino mediante el cual sus sociedades podrán convertirse de atrasadas y explotadas, en sociedades modernas e industriales y ya no dependientes del imperialismo. Ejemplos? Ahí está Cuba. Los jóvenes radicales de las universidades latinoamericanas están dando la lucha y la batalla por esos cambios. Aunque los obstáculos son enormes debido a la falta de organización de los partidos comunistas, el sectarismo, el dogmatismo y las divisiones entre los sectores de izquierda, en la universidad latinoamericana los jóvenes ejercen su derecho a organizarse, a informarse, a criticar, a subvertir el orden social. Porque para estos jóvenes, la universidad en Latinoamérica no tiene como fin sólo formar técnicos y científicos según las necesidades del desarrollo social, entendido esto de una manera histórica concreta. Tampoco es sólo un lugar que cada generación utiliza como canal para expresar sus frustraciones y sus esperanzas, como un crisol en que se fundieran y depuraran los problemas y conflictos de la época. Los jóvenes universitarios radicales quieren que la universidad se convierta en un instrumento político para transformar la sociedad. Pero hay que decir también que no todos los estudiantes son radicales y activistas, que hay una inmensa mayoría que no está a favor del cambio, por lo menos en términos violentos. Existe una gran cantidad de estudiantes que oye, ve, asimila con placer y conformiso los ideales y aspiraciones de los jóvenes de la metrópoli. Estos jóvenes latinoamericanos aprenden inglés y sueñan y piensan en los Estados Unidos como algo que se debe imitar en todo; muchos de ellos realizan sus estudios en Norteamérica. Hablan de autos, de discos, de ropa e intentan estar a la moda metropolitana, resultando casi siempre imitaciones grotescas y ridículas, como casi siempre sucede con las imitaciones extralógicas. junto a este tipo de jóvenes, existe otro gran núcleo que no asiste a la universidad. Son muchachos marginados que se debaten entre el alcoholismo, la autoagresión y el nihilismo. De ahí salen los jóvenes que se convierten en delincuentes juveniles. Los informes de la ONU al respecto son alarmantes.
En resumen, los jóvenes en América Latina viven en un hervidero de contradicciones, de frustraciones, de anhelos nunca satisfechos. La mayoría de las sociedades latinoamericanas no han pasado por revoluciones democrático burguesas. Esto hace que las luchas sean más inaplazables, pero al mismo tiempo más difíciles de darse, ya que hay el. mínimo de garantías democráticas. Por eso en América Latina, el radicalismo politico no se puede explicar en función de la frustración personal, sino que habría que modificar los términos: el radicalismo personal debería atribuirse a la frustración política que da. El esdero mun ismo, deas, de los Tengo una pesadilla recurrente Sueño que compro un traje de tres piezas NUMERO Suplemento Cultural Diario de Costa Rica. 696gmg sinoqae su esu 19 Atenach este dowmento es propiedad de la Bibloteca San José Domingo:24. de Febrero de 1974 ITALO LOPEZ VALLECILLOS DIRECTOR
Este documento no posee notas.