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hueve 13 de Noviembre 1952 LA PRENSA LIBRD PAGINA NUEVE SERENAMENTE Serenamente esperamos el fallo del Tribunal Supremo de Elecciones.
Tenemos derecho a esperar que la institución del sufragio salga bien de esta prueba.
Cierto es que el sacrificio del pueblo sirvió para que se exhibieran las ambiciones de un hombre que llegado a la cumbre cumbre de la soberbia. quiso darle la espalda a los verdaderos motivos de la lucha, para caer en la traición al amigo y en la traición a la voluntad del pueblo.
Pero también es cierto que ese sacrificio sirvió, tiene que servir, para que, reconquistada la vida institucional de la República, el derecho del sufragio se mantuviera incólume.
Hemos probado que el Director del Registro Civil no ha sabido colocarse a la altura de sus responsabilidades, haciendo posible el espectáculo de que casos exactamente iguales merecieran tratos distintos, según interesaran al figuerismo o a nuestro movimiento. No se ha negado ese trato diferencial, pero el Director del Registro y su clan han tratado de situar las responsabilidades en el Jefe de Máquinas.
Es cosa aceptada por todos, pues, que aquí hay un funcionario responsable de resoluciones que, debidas a trato diferencial, implican parcialidad política. Esto no lo niega el figuerismo.
Por el contrario, ha sido constante en manifestaciones tendientes a probar ese hecho. Eso tampoco lo niega el Director del Registro. Por el contrario, ha sido constante en manifestaciones tendientes a probar que el responsable no es él sino el Jefe de Máquinas, lo que evidencia, consiguientemente, definitivamente, que reconoce que los cargos por nosotros lanzados son ciertos, si bien responsabiliza a persona distinta.
El Tribunal Supremo de Elecciones tiene ahora la palabra.
Quieren decir algunos discípulos de Maquiavelo que ese Alto Cuerpo no pecaría si es un tanto consecuente con las debilidades humanas y salva de la crítica a un hombre: al Director del Registro. Para ser consecuente con las debilidades humanas, puede el Tribunal Supremo de Elecciones prestarse a que caiga la crítica sobre el Jefe de Máquinas, un joven de grandes aspiraciones. Para ser consecuente con las debilidades humanas puede prestarse el Tribunal a que la crítica no caiga sobre un solo individuo sino sobre un grupo de miles y miles de personas de centes, sobre un partido político que tiene por fin primordial la salud de la República?
El Tribunal Supremo de Elecciones sólo debe ser consecuente con sus responsabilidades. Allá que cada palo aguante su vela.
El Director del Registro en la inscripción de partidos actúa como un juez. Sólo el juez, y nada más que el juez, tiene facultades para apreciar las pruebas. La ley exige que para inscribir un partido se necesitan tres mil adhesiones. Cada adhesión es prueba de que un partido cuenta con tres mil adhesiones. Las adhesiones, entonces, sólo puede apreciarlas el Director del Registro, el juez que aprecia las pruebas.
Yasí fué. así está probado.
Pero el Director del Registro manifiesta que el trabajo no lo hizo él. Eso es mentira. Sin embargo, aún en el caso de que fuera cierto, resulta que el Director del Registro delegó ilegalmente sus funciones y eso no puede hacerlo nunca. Allí tiene el Tribunal Supremo un motivo más para destituirlo. Si por complacencias. por ser consecuente con las debilidades humanas. no quiere señalar al Director del Registro como a un hombre parcial, entonces échelo del puesto por haber dejado en otras manos la atención de funciones especialísimas suyas.
Si quiere, échelo entonces por inepto y diga, si quiere, que tal ineptitud evidencia incapacidad.
Si el Director del Registro no resulta ni siquiera responsable de las resoluciones que imponen un estudio personal, vendrá la catástrofe a la que con tanta razón teme la ciudadanía.
Empleados infieles del Registro actuarán libremente haciendo de mangas capirote. según consigna figuerista a la que servirán ciegamente y no habrá nadie que detenga la avalancha de fraudes, ni siquiera el propio jefe, el Director del Registro, porque, frente a hechos consumados, se contentará con decir que él no es responsable de tales desmanes, ya que, ni aún lo es de las resoluciones que personalmen.
te debe dictar. Esto será el caos y el Tribunal debe parar a tiempo el caos. El Tribunal sabe cómo andan las cosas en el Registro Civil. No querrá el Tribunal extender desde ahora carta blanca para que se produzca el fraude.
Teniendo la verdad por delante, nosotros esperamos serenamente el fallo.
Pero también lo esperamos con toda resolución. Si hasta aquí hemos sabido cumplir con nuestro deber, también de hoy en adelante, hasta el fin de nuestros días, sabremos cumplir con nuestro deber.
El figuerismo pretende asustar al Tribunal Supremo y ya habla de revoluciones. Nosotros vamos a decirle al país que no estamos dispuestos a permitir que las razones del derecho sucumban ante las razones del fusil. Estamos ya dispuestos a probar que la amenaza en cuestión no es más que una bravuconada. No cuentan nuestros enemigos con armas suficientes para derrotar las armas de un Gobierno decente que sabrá cumplir con sus obligaciones, cayendo por sorpresa y no mediante aviso en los llama dos arsenales figueristas sin precisar de la autorización que hoy cínicamente, irrespetuosamente, quieren condicionar aquellos individuos para que se haga un registro. El Gobierno no le teme al figuerismo. El Gobierno actuará cuando lo crea conveniente y no necesita de la autorización del figuerismo para hacerlo. El Gobierno es persona mayor de edad.
No serán suficientes las armas de nuestro enemigo para derrotar las armas de un pueblo altivo que sabe defender sus derechos. aunque resultaren bastantes armas, jamás habrá nunca hombres suficientes que las hagan disparar, porque en Costa Rica sólo se dispara un tiro cuando se defienden supremos intereses y los intereses del figuerismo son bastardos.
Frente al fallo del Tribunal Supremo de Fin nie haremos nonde. Serenamente esperamos la resolución. Firmes en el cumplimiento de nuestros deberes. Sólo seremos consecuentes con los altos intereses de la Patria, no la patria de la Legión Caribe sino la Patria nuestra, la Patria de los Costarricenses!
Partido Unión Nacional Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica
Este documento no posee notas.