Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
Miércoles 23 Diciembre 1953 LA PRENSA LIBRE PAGINA NUEV APARECIO UN REY MAGO. Condensado del Philadelphia Bu.
lletin. Por William Anderson Era aquélla una noche frígida en que parecía más vasta la inmensidad del vacío. lo lejos, sobre el ápice de la colina de Hallet, brillaba una estrella como un adorno plateado en la punta de un érbol de Navidad. El ambiente tenía la resonante oquedad del interior de una campana de bronce. BELO ma de em 01.
les felicidades pra diLon re cen Cellreli: amn sel rce.
tes en oty, del Erde de for miel. lit.
Tal el paisaje afuera; pero en nuestra abrigada casa campestre de las montañas de Pocono, en Pensilvania, disfrutábamos del bienestar de la tibia atmósfera creada por los leños que ardían constantemente en las chimeneas de ladrillo rojo.
Momentos después de terminada la comida y cuando, arrellanado en un sillón, reposaba yo atento sólo a las espirales de humo de mi cigarrillo, se me apareció mi chico, Bruce, que bajaba al saloncito, vestido con larga túnica blanca, un manto de algodón teñido de púrpura, pendiente de los hombros, y leves sandalias en los pies.
Llevaba en una mano una gran corona de cartón amarillo adornada con oropel, en tanto que con la otra agitaba un decorado incensario. Eso qué significa. Qué representas tú. le pregunté.
En la mirada que mi mujer clavó en el niño como para juzgar de la vestimenta se revelaban interés y ter.
nura; volviéndose hacia mí y a modo de reproche por mi ignorancia, me observó. Cóma. No lo sabes? Si él es uno de los Reyes Magos que vienen del Oriente.
Con sus palabras me recordaba urgentemente bien lo entendi la promesa que le había hecho a Bruce de llevarlo a la escuela del pueblo don de iban a representar la visita de los tres legendarios reyes orientales al portal de Belén. Con tal pensamiento, y por mucho que la idea del frío luchaba contra mis buenas intenciones, me eché encima el sobretodo y aali al instante.
El acumulador de mi viejo automóvil estaba descargado, pero por una de esas rarezas que parecen capricho de las máquinas, el motor pren dió y arrancó con sólo la primera Vuelta de la manivela. Mas tan buena suerte no fue sino una jugada del demonio, porque antes que hubiéra mos logrado entrar en la carretera principal, se apagó el motor definitivamente. Qué desaliento sentí en aquel instante! Miré a Bruce, que con la corona y el incensario en los brazos contemplaba fijamente la interminable senda que iba a perderse en los soli tarios cerros. El sitio a donde nos dirigíamos, Hallet, estaba como a dos kilómetros de distancia, y el punto más cercano de la carretera en donde quizá pudiéramos hallar quien nog llevara a la escuela distaba más de tres kiómetros del sitio en que, por fuerza, estábamos detenidos.
Bueno, pensé yo, el caso no es pata tomarlo como episodio trágico, Bru ce no profería una palabra; sus ojos no se apartaban de la estrella que Beguía titilando en la cumbre de la colina. Pero al darme cuenta de que el niño estaba rezando, un penoso Bentimiento me conmovió hasta lo más hondo. Sí, el niño oraba: había hecho una promesa y pedía a Dios que nada le impidiera acompañar a los otros Reyes en esa mágica noche de Navidad.
Otra vez me empeñé con la mani: Vela por despertar el motor, una vez más levanté la capota del carro en busca de la causa de tamaño contratiempo. Todo en vano. Convencido de lo irremediable del percance dá bamo trazas de encender un cigarro cuando al levantar la vista noté que Bruce se alejaba por un estrecho sendero, a campo traviesa, sosteniéndo.
to con una mano la túnica, bamboleando con la otra el incensario y ce: fida e inclinada de un lado de la frenESA 44 53 te la real corona de cartón. Ante semejante visión vacilé entre soltarme a reír y gritarle al chico que se detuviese. Tiré el cigarrillo y reanudé entonces con nuevo impulso la bre.
ga con la manivela.
Al fin dejó escapar el motor una especie de breve rugido y prestamen Algo más que el cumplimiento de u los regalos de Navidad acostumbra sido de día, a uno de los Reyes Ma ro la abuela Basoine está triste y 80 Porque yo no había tenido visión 10to me trepé al carro, que arrancó a na promesa era lo que le había infundos; su obsequio era picadillo de cargos de que nos habla la Biblia, que la desde que perdió a su hijo, y los brenatural ninguna en aquella víspee andar. Alcance a Bruce justa gente dido energía y valor para desafiar el ne de venado con frutas y un jarro ba subiendo, subiendo hacia la se Thompson, asimismo, tienen el cora ra de Navidad, pero sí había presenen el sitio en que la carretera desem: rigor de esa gélida noche y tomar de sidra de sasafrás. La visitante en rranía con su corona de oro en la ca zón destrozado y sienten la soledad ciado algo más conmovedor que cualboca en el pueblo.
parte en la sagrada representación. tró en la cocina, en donde mi mujer beza y agitando un incensario encen más que nadie en estos días, porque quier aparición: un ser de carne y No debiste tomar ese camino, mu Cuando regresabamos a casa Bru se hallaba dirigiendo los preparati dido de donde salían nubecillas de es la primera Navidad que pasan sin hueso, un niño que hace una promechacho. Con semejante frío! ce me mostró el sitio donde termi vos del día. También allá me enca humo.
odrán decir ustedes que sa y cruza casi descalzo gelidos cam. Prendí lumbre en el incensario naba el atajo que había seguido. miné yo cuando oſ ciertas risotadas, Mi esposa y yo cambiamos una mi ellos no rezaban también en esos mo pos no transitados guiándose por el me contestó. Eso me ha resguar. quí es donde viven los Thompson. pues he de confesar mi debilidad por rada en silencio; pero antes que me mentos. Puede ustedes no conceder brillo de una estrella que veinte si dado suficientemente del frío. Guian me dijo, y luego agregó: Allí mu saber de las chismografias campesi fuera posible decir una palabra, nues le importancia a esto, pero si les di glos hace condujo a los Reyes Madome por el brillo de la estrella atra rió Harry Thompson.
nas.
tra visitante continuó: go que para ellos que sufren, fue un gos a Belén. No me es dado negar el Vesé la granja de los Basoine y salí Cuando pasábamos frente a la gran. Ven a oír estol me dijo mi ahora no empiecen a reírse. consuelo ver y creer!
valor y la fe que vi brillar aquella derecho a la nueva sa de campo. ja de los Basoine aún estaban las lu mujer en cuanto me presenté. Hay otros testigos; nada menos que noche en los ojos de mi hijo. Por eso En el silencio que siguió a este co contesté con toda sinceridad a la miNo podía ocultarNe, empero, que ces encendidas. Ello me pareció ex a granjera me miró con ojos cen los Thompson. Ustedes los conocen estaba tritando.
traño porque, desde que Jorge Ba telleantes, aunque un tanto cautelosa. verdad. Son los que perdieron al mentario, las dos mujeres me diri rade inquisitiva de esas dos buenas Pero mirate los piesl excla soine se marchó a la guerra, la an Tampoco usted va a creer di hijo mayor no hace mucho. Bien, los gian miradas inquisitivas esperando mujeres en forma que debió dejarmé. Se te han podido congelar! ciana abuela, que había perdido en jo la mujer Pero la verdad es que chicos fueron los primeros en oír que mi parecer; sponían, quizás, que se las satisfechas. Eso no es nada, papá.
la anterios conflagación europea al eso que estoy refiriendo lo vieron y alguien iba cantando el himno Aría chocante, como de persona que Sí: yo creo que Dios está más Por fortuna llegamos a la escuela menor de sus hijos, se había ido mar lo creen los vecinos que viven en los deste fideles. lo oyeron tan claro la no ha ganado reputación de piadosa, cerca de nosotros en los días de la Pero, fuera esto o lo otro lo que Navidad.
a tinmpo. Me concué en las filas de chitando como una planta sin agua, cerros.
como el sol. Corrieron a la ventana atrás y espere. Cuando vi aparecer y la casa entera parecía envuelta en de mí esperaran, debieron de sorpren ¿Y qué es lo que usted ha vis y vieron al Rey Mago caminando a a Bruce, caminando con las piernas sombras de melancolía. Pero, ami toP le pregunté. a (Selecciones del Reader Digest. nte derse con lo que me oyeron decir.
aún rígidas y los pies amoratados por norando un tanto el andar del auto La abuela Basoine fue quien lo corona, el incensario encendido y, el frío; cuando lo vi arrodillars, an. móvil, pude distinguir, a través de la vio. Anoche, cuando estaba en sus en fin, todo lo demás.
te la cuna de paias y lo oí declamar ventana de la cocina, a Lou Basoine meditaciones, creyó sentir un ruido La granjera clavó en mí sus ojos au panol con ingeruo fervor, senti fumando su pipa y conversando con extraño detrás del granero. Miró en desafiadores.
remordimiento por la rima con que le su madre y con su mujer.
tonces hacia afuera y cuenta que tu. Los niños y los viejos contiYes bf cuando terminaba la comida Hasta aquí lo que mis ojos vieron vo una grata visión. No había luna, nuó ven cosas que a los demás no Las mejores y las que se deseen, se obtienen en al. me había presentado en el salon en aquella noche. Pero al día siguien pero ustedes deben recordar que la nos es dado contemplar. Cuando pue.
cito de la casa. Luego una especie de te, la esposa de uno de nuestros ami noche estaba muy estrellada. la a do decirles en esto: los Basoine y los quiler consultando a ROVIRA CIA. al 5469.
lemor reverento invadió el ánimo, gos granjero, vino a casa a traernos buela vio, tan claro como si hubiesel Thompson ni siquiera de conocen. Pe e in.
an.
also Cenri SOcipar iden nuaque stan o en cual ados, tica. por Delicitamos cordialmente en estas Pascuas y Año Nuevo a nuestros clientes y amigos, deseándoles toda suerte de prosperidades. fijando nuestra meta para 1954, en continuar prestándoles cada día un servicio que nos permita seguir mereciendo su confianza.
SU DISTRIBUIDOR. EL Ed.
votos más chista me resul años Comu.
dores opeo, Ultramás siguió fraca.
el fra.
inicia histas ra su de que más (411)
Parla o mo esiden ad na a elec lifican de mi espués Los in a reu. si re Sacquialistas a Vin idente, único ría. Di ya es e cele ión es ñalada MESAS SILLAS PLEGADIZAS produ Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.