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PAGINA DIE LA PRENSA LIBRE Viernes, de Agosto de 1956 HOMENAJE DEL BANCO DE DON JOSE JOAQUIN ALFARO IGLESIAS Don José Joaquin, Símbolo del Em Nuestra Casa de Luto Como Faro Ejemplar su Espiritu Quedará con Nosotros pleado Bancario, murió trabajando Las dos últimas iniciales Más que Jefe Compañero Leal y Bueno Inesperadamente, al frente de sus funciones de Gerente General, sorprendió la muerte a nuestro querido y respetado jefe don José Joaquín Alfaro. El dolor de su desaparición y el vacio que deja su ausencia no pueden comprenderse de inmediato; están velados por lo imprevisto y lo violento de su muerte.
Cuarenta y seis años de labor consecutiva y altamente fructifera para la Institución que era su ambiente y su vida, no desaparecen ni se borran de la noche a la mañana aun.
que lamentemos la desaparición de su persona física. Sus enseñanzas, su experiencia, su ejemplo, seguirán con nosotros permanentemente, en el venerado recuerdo de su bondad, su gentileza y su don de gentes; sus características de buen Jefe y amable personalidad, su honradez, su eficiencia y su extremado orden seguirán viviendo incorporados a la tradición de nuestro Banco como enseñanza y meta de las generaciones venideras.
El Banco dedica esta página al recuerdo de nuestro querido Gerente, interpretando así el sentimiento unánime del personal que seguirá sintiendo y viviendo, permanentemente, la personalidad de don José Joaquín, como faro ejemplar de una vida integra dedicada a la Institución.
RAFAEL ALBERTO ZUNIGA Julio de 1956.
Profundamente conmovidos por su repastina y prematura desaparición, la Junta Directiva, Gerencia y Personal del Banco de Costa Rica, le rinden un postrero homenaje de cari.
ñoso afecto, a quien fuera su Gerente General.
Don José Joaquín Alfaro Iglesias ingresó a formar parte del personal del Banco en abril de 1910, hace ya más de 46 años. Desde enton ces laboró en todos los departamentos desarrollando en cada actividad una brillante labor fruto de su dedicación e inteligencia y cosechó por doquier, el aprecio de todos cuantos lo trataron, tanto dentro como fuera de la Institución. Culminó su ejemplar carrera en el desempeño de la Gerencia a partir de 1948 habiendo cumplido sus funciones en la forma más brillante y encomiable.
Al llevar hoy sus restos a la morada final, sentimos el dolor de su separación, pero su espíritu quedará eternamente con nosotros sir.
viéndonos como faro ejemplar que nos enseñará las mejores rutas en el desempeño de la noble misión de nuestro Banco.
Que su Memoria nos sirva de Inspiración y Guía (Palabras del Señor Presidente del Banco, don Bernardo Van Der Laat, en el homenaje póstumo tributado por nuestra Institución. TELETIPO DE BANCOSTA no debería publicarse esta semana.
Porque dar una noticia como la que dicen nuestros titulares tiene que costar. TELETIPO DE BANCOSTA lo hace únicamente porque tuvo el honor de ver a don José Joaquín autorizando por última vez un documento, al rea lizar sus funciones como empleado de este Banco. Se ha ido con el señor Alfaro, toda una vida del Banco y la conmoción que la noticia de su partida ha desper tado, ha sido indescriptible. Pareció que al morir él, el Banco tenía que paralizarse. El era el estímulo diario y lo ha sido desde hace 46 años. Fue la fuerza, la palanca vigorosa que tenía que llevar a nuestra Institución al lugar que ocupa hoy. Don José Joaquin nunca dejó de trabajar. Todos los días desde que ingresó al Banco el de abril de 1910 se le vio con paso ligero, encaminarse primero a su humilde escritorio de oficial de contabilidad y luego hasta su oficina de primer funcionario, allá arriba, donde puso sus últimas iniciales de aprobación. Muere don José Joaquín en el momento en que su Banco, parte de su alma misma, le debe la mayor parte del éxito en sus gestiones, y muere don José Jodquín cuando su nombre seguía siendo signo de respeto y su persona ejemplo para las generaciones modernas del empleado bancario. TELETIPO DE BANCOSTA, al informar con amargura el alejamiento del cuerpo de don José Joaquín de nuestras oficinas, siente que nunca deberá partir el alma de quien entregándolo todo, fue para el Banco y para la Patria, el hombre recto, el funcionario ejemplar, el símbolo del sentimiento, la representación del banquero de visión.
Don José Joaquín vino a trabajar el martes 24 a las y 30 de la mañana, como todos los días. Era día de Junta Directiva y se disponía a ultimar los detalles nece: sarios para la sesión rutinaria Pasaron diez minutos y terminaba de hablar con su hijo, como muchas mañanas. Chema lo dejó con uno de sus empleados, quien como otros días acudía en busca de sus insustituibles palabras. Con un humilde empleado, don José Joaquín sintió el primer latigazo de la muerte. las y 10, autorizaba con su inicial el trámite de dos operaciones de nuestra Sucursal de Limón. Y, así, en plena agonía, don José Joaquín siguió trabajando. Pero el hombre tiene que ser hombre, sólo eso, algún día. tuvo que dejar el Banco a las y 20, buscando su hogar y dejando para siempre su hogar del Banco. Sólo así, al llamado de lo poderoso, podía don José Joaquín suspender la sesión del mar.
tes e irse para su casa. Cerca de las nueve, el señor Alfaro se entregó a quien lo había estado llamando en su oficina y no volvió más a su Banco.
TELETIPO DE BANCOSTA no debió salir esta semana. Con todo y todo, tuvimos que decir algo de los últimos instantes de don José Joaquín, que fueron repartidos como siempre, entre su hogar con su esposa e hijos y su hogar del Banco.
Sigan siendo inspiración del Banco, los 65 años que vivió don José Joaquín, 46 de los cuales los dejó prendidos en el Banco. De Teletipo de Bancosta. Profundamente consternados nos ha dejado la muerte de don José Joaquín Alfaro Es una pérdida irreparable que sufre su familia que hoy siente la definitiva ausencia del esposo, padre, abuelo, todo atención, abnegación, cariño.
Es una pérdida inmensa que sufre la sociedad y el país al no contar más con la positiva colaboración de un miembro y ciudadano de su preparación, bondad y patriotismo.
Es una pérdida inmensa que sufre el Banco de Costa Rica que ha caminado y se ha desenvuelto con tan buen éxito bajo su firme y eficiente dirección.
Hoy, al lamentar su muerte que a tantos tan duramente pos afecta, confiamos en que la bondadosa memoria de don José Joaquín ha de servir de inspiración y guía a los.
que debemos seguir laborando con todo afán por el bien general.
CLAUDIO CASTRO HERRERA gá Triste y profunda fue nuestra sorpresa en la mañana del 24 del corriente mes al enterarnos de que nuestro Gerente que había ilegado horas antes a su oficina con la alegría y el optimismo in.
natos en él, acababa de fallecer.
Si profunda pena sintieron sus compañeros de labores en gene.
ral, dolor intenso y como desgarramiento de algo intimo experimentamos los que le habíamos conocido y tratado desde apenas co.
menzada su carrera bancaria.
José Joaquín Alfaro acababa de fallecer, pero no moría él solamente, sino que con él se iba un troxo de nuestra vida, Pues cuando muere un amigo con el que hemos compartido par.
te de nuestra existencia como alguien ha dicho con gran verdad seva una parte de nuestra misma existencia.
No es posible desentenderse del dolor que su muerte nos origina.
Al contemplar su cuerpo frío sentimos como un vacío dentro de nosotros mismos como si se achicara y redujera nuestra vida.
Son los recuerdos de las horas de trabajo y de amistad pasadas juntos que nos abandonan para seguir el camino del amigo fallecido.
Porque don José Joaquin Alfaro más que Jefe fue siempre un compañero leal y bueno, un ami.
SL 2010 (13 2012 Trabajador incansable y opti!
mista, sentía la alegría del vivir en el desempeño de su cargo.
Recto y comprensivo su decisión tendía siempre a favorecer al empleado que se le presentaba una situación difícil en su trabajo, Era de temperamento decidido y valiente.
Recuerdo una escena de su vida que puso de manifiesto esas sus nobles cualidades.
Eso hace ya muchos, muchos años.
Era un tiempo en que don José Joaquín trabajaba en el Depar.
tamento de Contabilidad. El Jefe del Departamento era don Piquín Martén y don Alberto Ortuño, Sub Director.
Corría el mes de marzo y los temblores de tierra en San José y provincias se sucedían sin interrupción. El pánico cundía entre los vecinos de esta capital y muchos rehuían el dormir bajo techado.
Los empleados del Banco, que entonces éramos pocos, teníamos cada uno una llave para poder entrar y salir del Banco cuando lo estimáramos oportuno o cuando lo deseáramos.
Yo vivía en el Hotel Metrópo.
li que ocupaba si mal no recuerdo, parte del espacio en que está ahora el hall principal del BanCo.
Una mañana del mencionado mes de marzo, después de una noche que estuvo ensayando todas las escalas de los movimientos sísmicos, se estremeció San José como en un espasmo. Los postes de la luz eléctrica y de los telé.
fonos se balanceaban con desigual compás amenazando con venirse a tierra y las casas saludaban con inclinaciones peligrosas.
Pasado un movimiento fuerte y como eran ya las ocho de la manana, se me ocurrió entrar en el Banco (1. los pocos momentos llegó don José Joaquín Alfaro.
Nos miramos y nos dimos los buenos días. Qué hacemos? pregunté yo.
Pues abrir el Banco, contestó Alfaro.
Un nuevo temblor obligó a hácer una reverencia a nuestro edifieio. Seguidamente sonó el teléfono. Eran don Alberto Ortu.
ño, que llamaba desde San Pedro. Quiénes están ahí. pregun!
Mantengamos su Recuedo en Tluestros Corazones Don José Joaquín dejó de existir desempeñando la posición desde donde más brillo le ha dado al Banco. No podemos imaginar nada mejor, ante lo inevitable y lo pasado, para quien en vida fue nervio principal de esta Institución. Su cara enérgica, sus resoluciones rápidas, no obstante su voz suave y siempre bajo control, nos imponían acción y dinamismo. Estas características sobresalientes de don José Joaquín serán siempre la mejor invitación a ser eficientes.
Mantengamos fresco su recuerdo en nuestros corazones y en nuestra mente, presente su actuación de tantos beneficios para el Banco y nosotros que formamos el personal a su cuidado.
Don José Joaquín Alfaro AGUSTIN GUTIERREZ CH.
En su Ultima Morada Alfaro y yo, contesté. qué van a hacer. Alfaro dice que abrir el Banco al público.
Está bien; ábranlo, allá voy. y añadió: este José Joaquin no es pendejo. Llegará a Gerente. efectivamente, después de una larga vida de esfuerzos y constante dedicación al Banco lle.
gó a Gerente. de Gerente, y en su puesto de trabajo ha dejado esta tierra.
Su hombría de bien y su ferviente cristianismo llevarán su alma al Todopoderoso.
Hemos ido esta mañana nubla Gerente General y yo como Jefe da de julio a dejar en su última del Departamento Legal.
morada a un compañero, con el cumplida la edad reglamentas cual durante largos 46 años nos ria para obtener mi retiro, por tratamos diariamente en nuestro cuatro veces me pidió continuar trabajo. La mente está totalmente al servicio del Banco, hasta que llena de dolor, no cabe más, por mis achaques ya me lo impidiemuchos días así se mantendrá has ron.
ta tanto el dolor pierda su fuerza La manifestación de duelo he.
con el transcurso del tiempo. cha en el día de hoy al cumplir Fue en abril de 1910, que don con el cristiano deber de darle José Joaquín comenzó su traba sepultura a sus restos mortales, jo en el Banco, como simple ofi es la mejor comprobación del ca.
cial del Departamento de Présta riño, respeto y devoción, que en mos; fue en mayo del mismo 1910, el Banco y fuera del Banco, se le cuando yo bajo la dirección del guardaba a la persona de nues.
bien recordado don Andrés Vene tro Gerente.
gas, hice mis primeras armas ju Que el amigo y compañero que diciales al servicio del Banco, en rido, en el misterio de la desinteel Departamento Legal, ante los gración orgánica, encuentre su Juzgados Civiles.
justo reposo y que se nos mani.
Por el contacto de las dos sec. fieste cada vez que sea necesaciones nuestro trato fue cotidià. rio para este lugar tan querido no y de él nació una franca y es que llamamos Banco de Costa Ritrecha amistad, que se conservó, ca.
gracias al exquisito don de gen.
tes de don José Joaquín, hasta Jorge Tristán la fecha; amistad que no sufrió la diferencia de puesto, él como San José, 25 de julio de 1956.
Duelo del Sistema Bancario Nal.
Honda consternación ha causado en los círculos sociales y bancarios del país, la des aparición de don José Joaquín Alfaro Iglesias, Gerente General del Banco de Costa Rica, acaecida ayer en horas de la mañana. Ciudadano de relevantes virtudes, consagró su vida al servicio de la Banca, en donde acumuló vasta experiencia y sólido prestigio por su extraordinaria laboriosidad y ponderado juicio en la resolución de los delicados asuntos inherentes a su elevado cargo. Por ello es que su muerte constituye pérdida irreparable para el Sistema Bancario Nacional y para el país entero. Rogamos a Dios dar el descanso eterno al alma de don José Joaquín y confortar a su dis.
tinguida familia, a la que expresamos nuestra sentida condolencia.
Enrique Ferrer Martinez.
1) El Banco se abría al público a las 30 de la mañana, pero anticipadamente todas las mañanas llegaba uno de los empleados del Departamento de Contabilidad para traducir los cablegramas en clave, que nos enviaban nuestros corresponsales del exterior con el tipo de cambio del día. Del Boletín Informativo del Banco Central de Costa Rica que circuló en la mañana del 25 de julio. Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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