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TEMAS FEMENINOS, Jueves de Mayo de 1960 LA PRENSA LIBRE D AMORES CELEBRES BAUDELAIRE A. SABATIER 303 lida sugestión de Aglaé Sabatier! se quedó contemplando1a, tratando de identificar a la muchacha de las risas y las bromas con aquella conmovedora muestra de belleza humana.
HIJA DE LA TIERRA CALIENTE AZUL gundo poema, titulado Confesión. lleno de alusiones y aTesion. lleno de alusiones y aoranzas.
cultades de la época, se habí instalado en una residencia de la calle Babylone, gracias al ge neroso dinero de un banquero llamado Mosselmann. En la fin ca de la calle Babylone nunca dejaba de estar puesta la mesa para los viejos amigos de la ex modelo. Allí concurrían inpedernidos bohemios, algunos de los cuales habían logrado clavar sus banderas en la dulce colina de la fama.
Ella es atroz como la Aurora y como una noche ella consuela, la consuela, Oh, mística metamorfosis de mis sentidos fundidos en (uno, su aliento hace la música, como su voz habe el perfume.
Una vez concluido el poema, Charles no pudo resistir la ten tación de hacérselo, llegar a la tación de hacerselo llegar a la hermosa Aglaé. Por supuesto, que no reveló su nombre; y la carta con que acompaño los versos, no llevaba firma alguna.
Escribe Aníbal de la Vharga thler y tantos otros, alimentaban aquella vida que se deslizaba fuera del orden burgués.
No faltaban entre ellos, tampoDeliberadamente satánico, com co, mujeres de la belleza de placido en orillar los caminos la Marix, y, sobre todo, de Aprohibidos, licorero de los ve glaé Sabatier, que gustaba hanenos espirituales, este Charles cerse llamar Apolonia, Quién Baudelaire parecía buscar el rosera Apolonja? Cámo llegó a tro de la divinidad en el fon Paris? acaso era parisiense do de un vaso de alcohol. Amar de nacimiento? Nada de esto go y sutil, poseedor de una in se sabe con exactitud ni tieteligencia que se complacia enne tampoco importancia, autodestruirse, había escrito en Lo cierto es que Apolonia su cuaderno de apuntes: La mu jer es natural, vale decir, aboera la más cotizada de las mominable. Y, sin embargo, el delos a las que podían aspirar pintores y escultores de la plé ple fue un volatinero más que recorría una cuerda suspendida yade. Alta, de formas pronunfciadas, Alagaé era la deidad de por dos diosas. una negra, las las reuniones, la mujer deslum Juana Duval, y otra blanca, Aglé Sabatier.
bradora alrededor de la cual giraban los ojos encandilados de aquellos hambrientos de glo MUJER PICADA POR UNA ria.
SERPIENTE En el Salón de 1847 hubo Hacia mediados del siglo pauna obra que llamó poderosasado, París era un reducto de mente la atención. Se trataba los más extraños exponentes de una escultura de Jean bapde las tres clases sociales y, tiste August Clésinger, que el también, de los que estaban autor había titulado Mujer pi al margen de la sociedad. Era cada por una serpiente. Era llegar la noche y una vez ceuna obra atrevida y, turbadora.
rradas las puertas de los disUna mujer, descendiente y he redera del Olimpo tal su betintos barrios, como en cárceles particulares se dilucidaban lleza desintegradora, echada en en los cafés y en las tabernas el pasto de un bosquecillo, el que permanecían abiertas los cuerpo hacia atrás, el rostro contraído por el paroxismo (do problemas, las pasiones, los grandes sueños y las miserias lor. placer. adelantaba una más abyectas. En medio de lamano temblorosa hacia la serdrones y comerciantes enriquepiente que enroscada en su pierna acababa de piearla.
cidos, en medio de especuladores y empleados tributarios, La obra produjo en el Salón se asentaba en los barrios más los comentarios más encontraalejados el cuartel general de dos. Entusiasmos, denuestos, la bohemia. La cervecería de esclavos artísticos, propagan la calle de los Martyrs o el Ca distas fanáticos, desfilaron fren fé Monus servían de escena te a la escultura de Clesinger.
rio a esa vida áspera y con Una cosa inquietaba y se imtradictoria de los bohemios. Au ponía con la fuerza de un dog tores que no tenían cómo salm a: la belleza de aquella muvar la monótona dificultad del jer.
sustento, pintores que regwesaEntró en el Salón el criti.
ban del campo con el saco de co del periódico El Albatros. pana salpicado de paja seca elegante, con su bigote cuiday los brazos cargados de telas, do y su calzado lustrado (con críticos de frase envenenada y cordones. Paseó su mirada ne también algunas muchachas jó venes y hermosas que prefegligente por el Salón hasta que reparó en la Mujer picada por rían la compañía de aquellos una serpiente.
grandes señores llenos de deudas y ternura.
Sus ojos parecieron animarDinero? He aquí algo que no se entonces. Era el entusiastenia la menor importancia. En mo de un conocedor y la revecambio, el oro del verso, o el rencia de un poeta frente matiz recién descubierto de un aquella sugestión del mármol, verde, o el mármol aprisionaLa obra? Para el agudo crítico do en la languida forma de una de El Albatros no pasaba de mano azulosa, eso sí que valís ser mediocre. En cambio, qué la entrega de una vida. Clesinturbación al reconocer más allá ger, Meissonier, Theophile Gau de la dureza del mármol la cáCONFESIONES LITERARIAS ribo versos, y una vez que están hechos no puedo resistir a la tentación de mostrarlos a la persona que los ha inspirado. al mismo tiempo me escondo como alguien que experimenta un temor excesivo ante el ridículo. Pero le juro que es la última vez que me expongo, y si mi ardiente amistad para con usted perdura por tanto tiempo todavía como ha durado ya, antes que le haya dicho una pa labra seremos viejos los dos.
Por absurdo que todo esto pue da parecerle, imaginese exis te un corazón del que no podrá mofarse usted sin crueldad en donde su imagen vive slemBaudelaire asistía a esas reuniones, y la cercanía de la bella Sabatier fue inundándolo de una secreta turbación. De vuel ta a su bohardilla, era esa ima Una sola vez, sola, amable y (dulce mujer, en mi brazo tu brazo tibio se apoyó (sobre el fondo tene.
broso de mi alm, y el recuerdo no ha borrado el olvido. Ya era tard Ya era tarde; lo mismo que ana (medalla nyieva la luna llena resplandecís, y la solemnidad de la noche. como wa río, sobre Paris se tendía.
Junto con el poema, Baudelaire acompañaba un carta que decía así. En verdad, señora, le pido perdón por esta copleiría anóniperdon por esta copierma anonima que se resiente, por su infan tilismo. Pero, qué hacer? Soy egoísta como los niños y los en fermos. Pienso en las personas queridas cuando safro. Por lo general, pienso en usted y esEsa fue la primera impresión con que Aglaé Sabatier hirio la imaginacion del poeta Baudelaire. Sin embargo, en el autor de Las flores del mal todo era complejo y alambica.
do; desertor de emociones fáciles, toda posibilidad de amor le era remota. Su vida, de som brios resplandores lo alejaba de la belleza sana de Apolonia, Entre los problemas de Char.
les, se destacaban por entonces el odio que sentía por su padrastro que lo había despojado del amor de su madre y el vínculo tormentoso que lo mantenía unido a Juana Duval, mujer de color a quien él había hecho abandonar un teatrito de los suburbios de Paris.
Muchos se han preguntado y se siguen preguntando como un poeta de la sensibilidad de Bau delaire se hallaba unido de aquella manera a la oscura Juana. Algunos pretenden explicarlo por algo que impresionó vivamente a Charles durante un viaje que por imperio de su padrastro debió hacer a Calcuta. De regreso, al anclar unos días en la Isla Mauricio, la tierra caliente y azul. vio cómo unos blancos flagelaban a una mestiza. Posiblemente el poeta se llenó de dolor, y en su inconsciente aquella visión perduró. Quizá ello explique que fuese a desembocar en la compañía de Juana, a quien Charles tenía escondida en la habitación de la calle del Se.
na.
Su Venus negra le ha inspirado una parte de Las flores del mal. pero evidentemen te, ya ha cumplido su función en la lacerada vida de Charles.
Ya se ha hundido lo suficiente, ya se ha aventurado por los pa rajes infernales, y de pronto a la hegemonía de la Diosa negra sucede el predominio de la diosa blanca.
Es que poco a poco el influjo de Aglaé Sabatier ha ido creciendo. Esta encantadora mu jer, para sobrevivir a las difipre.
e cuartilla blanca que espera el poema: Desde su bohardjlla, el poeta, atrevido y tímiclo a la vez, infernal e ingenuo, no hacia más que pensar en la actitud de la mujer que amaba, al reciba, al recibir aquellos versos inspirados por ella, Algunos días más tarde, el de mayo, para ser exactos, el poeta envía a su famada un seDespués que esta carta fue despachada, Baudelaire se arrepintió. El jueves por la noche estaba invitado a cenar en la casa de la calle Babylone. Cuando todo me encanta, ignoro si alguna cosa me desvela. Continúa mañana. TODA LA LECHE QUE USTED NECESITE MAX FACTOR. siempre a la última moda, presenta maquillaje CREME PUFF PROTEGE SU SALUD Sí señora. ahora y siempre le ofrecemos a usted toda la cantidad de leche que necesite de la inmejorable marca DOS PINOS.
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