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Ivue. wav vsemu avuu LA PENSA LIBRE D PAGINA LITERARIA grann an TUSCANIA, EL MOHO LA PIEDRA Por GERMAN ARCINIEGAS Entre Tarquinia, con sus con su baranda decorada con Tuscania es esto: la gracia mo en la bellisima Iglesia de dro con sus arcos de mármo tumbas de colores de los ocho o diez mujeres de pie. retenida. Una pequeña ciu San Pedro aún se conserve finos como encaje y la roses etruscos de hace dos mil qui dra, en la misma posición dad de piedra y moho. De los una buena parte de la primi. que ilumina la nave centre nientos anos, y Viterbo, con que las del hospital. Este deli. palacios fuertes de hace diez tiva fábrica del siglo VIII. No que parece labrada en man el barrio medieval de San Pa cioso contorno femenino, don siglos, el moho ha hecho ca hay otro lugar en donde pue fil. Ni Obsta para que aun legrino que conserva intacto de los líquenes ponen toques sas vestidas de verde tercio. da verse maravilla semejante. vean en el interior retazos el escenario de las calles, ar. de románticos jardines, pare pelo, suaves al tacto. Se ven En el fondo, el abandono ha frescos en donde la histor cos, plazas, escaleras y Teco ce colocar a Tuscania dentro a través de las rejas formida. sido la clave de este milagro. sagrada se reduce a unos fra vecos del siglo XIII, está Tus de una época que hubiera si bles, adentro, las viejas man. Hubiera venido un párroco mentos de colores, lo basta cania. Ni tan vieja, ni tan nue do gratísima a Gutiérrez Náje. siones convertidas en establos. empujador en el siglo XVI te sugestivos como para De va. En Tuscania, la iglesia es ra o a Núñez de Arce. De es. Sale por la ventana el olor embellecerla, y se habría ile mitir que la imaginación te del siglo VIII.
tas mujeres de piedra no se de la paja y el calor de las vavado de calle todo lo que hoy mine las madonas, los San habla porque son lo más na cas, en las rejas han hecho, hace admirable el templo. La dros y San Pablos, los como De Tuscania hay cosas que tural del pueblo. Mirándolas las arañas cortinas de polvo suerte permitió que la cate. de angeles, que vistos a los aparecen en tas guías, y cosas con mayor atención se advier gris. Las gallinas se dejandral fuera transferida a la igleves del polvo 1108 zur poz que no se dicen, Si a Tusca. te que son tapas de sepulcros oir. veces, ya no se trata de sia de San Jacobo en el siglo de los siglos salen mas Ulto nia, por azar, llegan turistas, etruscos. Los etruscos no solo la fortaleza misma del siglo XVI, que, fuera de los mu que de un pincel del seisce irán a ver las iglesias de San estaban muy lejos de repre. XII, sino de palacios de Rena. ros, quedase la vieja para es tos. Se baja por una ratone.
Pedro y de Santa María la sentar a las mujeres muertas cimiento, con formidables bal tablo, gallinero, gatorio. La ra, y entre columnillas de Mayor, famosas en la histo. como los cristianos inmóvi. cones y pórticos muy elabora suerte fue aun más grande: mármol con capiteles de to ria del arte. Pero no entrará les, los ojos cerrados, la cabe dos. pero siempre, en el se cayeron los techos, nadie dos los estilos, las cinco to dentro de sus planes la visita za sobre la almohada de már primer piso, el olor de la va volvió a mirar los muros mt vecillas de la cripta, con uns ue enmarca, morsino que trataban deca, del vino viejo, de los ni. serables. los animales do cuantas docenas de arcos de una parte, el hospital de mantener la imagen viva: le dos de gatos y gallinas, mien mésticos se sumaron ratones, tumnas, son como un dimi las hermanas de la caridad, y vantada la cabeza, mirándose tras arriba, en el piso noble, lagartos, murciélagos, alacra. nuto compendio de la mezou de otra una iglesia sin impor al espejo, arreglándose el tra están las familias, las viejas nes, culebras. Así, dicen las ta de Córdoba. Si no hubie.
tancia. Esta plaza no está en je, y en colores, porque los de noventa años con las caras gentes, escapó el templo vie. ra sido por tanta miseria co los libros. Ni el hospital ni la sepulcros eran coloreados. donde la araña del tiempo ha jo a la destrucción de los hom mo ha cubierto estas ruinas, iglesia tienen nada que decir, Hoy ya no son las rosadas me ido dibujando su tela gris, bresse salon de la manca in las habriamos perdido para pero si la terraza del hospital jillas ni los labios de carmin, las mozas de dieciocho y vein novadora del sinlo XVII del sempre de Deus que es un balcn sobre la pla porque el tiempo ha dejado te, lindamente paradas en sus 2a. En ella, la baranda está San Pedro y Santa María la sobre la piedra su huella ver.
siglo XVIII. Hoy mismo, se tacones de lapicero, esperando Mayor desde el balcón de la formada con una serie de mu de, pero se mantiene la acti. que pasen sesenta años pa: llega a la iglesia por un ca murallas de Tuscania, parecer jeres de piedra, perezosamen. tud graciosa, el movimiento ra quedar como las viejas de mino de campaña que se des. y. son, cadáveres de templo: te recostadas a la manera de apenas dormido. Parece como hoy, esperando a que pasen prende de la ciudad, y el au en colinas de abandono.
Tas romanas que asistian a los si sobre los ociosos parroquia dos mil quinientos para verse Perse tomóvil puede estacionarse todo parecen anunciar, me.
banquetes e nesta voluptuosa nos de Tuscania aun estuvie dormidas como las etruscas de en el potrero que da frente. nos los escondidos nidos de posición. Como Tuscania va ran vigilantes las mismas mu la plaza, la iglesia. Lo cual no quita colores y sorpresas de arqui.
en pendiente, la plaza misma jeres que animaron la provin. El mundo se asombra de que no haya historia del dr tectura que descubre el curio es, como la entrada al hospi cia dos mil quinientos años que en Tuscania las cosas te bien acreditada en donde so llegando hasta sus prodi tal, una terraza que mira a antes de llegar las hermanas duren más que en el resto de no se admire la prodigiosa be giosas ratoneras.
los campos vecinos, también de la caridad al hospital. Italia. No se explica nadie có lleza de la fachada de San Pe.
orau Santot MISION DEBER DEL ESCRITOR CANOS. EL MIEDO DE CHEJO Por ALBERT CAMUS.
Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que nuestros grandes inquisidores arriesgan establecer para siem Por CHEJOV cúspide del monte. Abajo en Al llegar a la estación me pre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie el espacio lleno de crepúsculo, entretuve una hora en charde carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones se encontraba el pueblo, guar lar con el jefe de la misma, una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuedado por hileras de tilos y leſ dos o tres periódicos; pero vo el trabajo y la cultura y reconstruir con todos los hombres El primer miedo que me hicercado del rio. Sus casas, la el malestar no me abandonauna nueva Arca de la alianza. No es seguro que esta generazo estremecer y me puso los pe torre de la iglesia, los árbo ba. Al regreso, ya no vi la lución pueda al fin cumplir esa labor inmensa, pero lo los de punta obedeció a una les se reflejaban en la super cecita; pero las casas, los ticausa insignificante, pero exque, por doquier en el mundo tiene ya hecha, y la mantiene, ficie del agua, lo cual aumen los y el monte me parecían atraordinaria.
su doble apuesta en favor de la verdad y de la libertad y que, taba el aspecto fantástico del nimados.
llegado el momento, sabe morir sin odio por ella.
Para pasar el rato fui un paisaje. Todo dormía. estas horas todavía no he dia a la estación a recoger los Desperté a Pachko, a fin de podido averiguar la procedenEs esta generación la que debe ser saludada y alentada periódicos.
impedirle que se cayera del cacia de esa luz donde quiera que se halle y, sobre todo, donde se sacrifica. En Era una tarde caliente del rro, y empezó a bajar lentaella, seguro de vuestra profunda aprobación, quisiera yo demes de julio, silenciosa y cal clinar hoy el honor que acabáis de hacerme, mente, mada como las hay en medio. Hemos llegado Luvocó? La segunda vez que me senAl mismo tiempo, después de expresar la nobleza del ofidel verano; a veces se sucetí presa de terror fue igualcio de escribir, querría yo situar al escritor en su verdadero preguntó Pachka, incorporanden así sin interrupciones mente por una causa insignilugar, sin otros títulos que los que comparte con sus compadose perezosamente.
na y dos semanas y acaban ficante. Sí; ten las riendas.
ñeros de lucha, vulnerable pero tenaz, injusto, pero apasiona. repentinamente con una tor Cogí el caballo del ramal Volvía de una cita amorodo de justicia, realizando su obra sin vergüenza ni orgullo, a ménta y un soberbio chapasa. Era la una de la nopara detenerlo y observé. Al la vista de todos; atento siempre al dolor y a la belleza; conche. Hora en que la Natuprimer vistazo fui sorprendisagrado, en fin, a sacar de su ser complejo las creaciones que El Sol había desaparecido y do por una circunstancia exraleza está sumergida en el intenta levantar, obstinadamente, entre el movimiento destruc todo estaba envuelto en una traordinaria; en lo alto de la mas profundo y dulce sueno, tor de la historia.
sombra gris. El aire inmóvil torre, a través de una ventael sueño que precede a la ma¿Quién, después de eso, podrá esperar que el presente so hallábase impregnado del per nilla, brillaba drugada. Sin embargo esta vez una lucecita.
luciones hechas y bellas lecciones de moral? La verdad es mis fume penetrante de las flores Esta luz parecía la de una la Naturaleza no dormía y la teriosa y huidiza y siempre hay que tratar de conquistarla. La y yerbas campestres.
noche no se podía llamar lamparita y ora se apagaba libertad es peligrosa, tan dura de vivir como exaltante. Debeora resplandecía con mayor tranquila. Los ruiseñores triYo iba en un carro ordinamos avanzar hacia esos dos fines, penosa pero resueltamente, cabenaban; los grillos lanzaban sus rio. Detrás, colocada la cabefuerza.
descontando por anticipado nuestros desfallecimientos a lo lar estridencias; otros insectos za en un saco de avena, dor Su procedencia me era congo de tan dilatado camino. Qué escritor osaría, en conciencia, producían ruidos misteriosos.
mia dulcemente el hijo del jar pletamente incomprensible. No Una ligera niebla se extendía proclamarse predicador de virtud?
dinero Pachka niño de ocho a podía arder tras las ventanas, a ras del suelo y por delante En cuanto a mi necesito decir una vez más que no soy na ños que venía conmigo por sí porque en el campanario no de la Luna pasaban corriendo da de eso, Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de fuera necesario cuidar del ca había habitantes ni lampari una nube tras otra. La Natuger, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostal hello.
tas; lo sabía perfectamente; raleza no dormía como teme y las aves nocturnas parecian halagado por mi atención, se gia explique muchos de mis errores y de mis faltas, induda Ibamos por un estrecho ca alli no se encontraban sino rosa de perder estos momen me existir tan solo para an acercó a mí meneando el rabo.
blemente me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y tam mino vecinal que se escondia vigas, telarañas y polvo; ade tos encantadores.
gustiarme, sin darme cuenta Yo segui mi camino; el perro bién a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hom como una serpiente en medio más, era imposible llegar allt Caminaba por una estrecha aceleré los pasos y luego me detrás.
bres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les del trigo. Iniciábase el cre porque la entrada estaba cla vereda al lado del terraplén eché a correr con toda la ve. De quién será. Cómo toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momenlocidad de que era capaz y al ha venido a parar al bosque!
tos de felicidad y por la esperanza de volverlos a vivir.
poniente era velada por una ta podia ser el reflejo de al la luna deslizábanse por los punto escuché el llanto lasti Vo conocía a todos los de la Reducido así a lo que realmente soy, a mis verdaderos li nube estrecha que semejaba guna otra exterior, pero en rieles cubiertos de rocío. Las moso de los alambes telegra comarca pero ninguno po mites, a mis dudas y también a mi fe difícil, me siento más li un hombre envuelto en una vano trataba de encontrarla sombras de las nubes corrianficos, que no había notado an seía un perro semejante. bre para destacar, al concluir, la magnitud y generosidad de manta. Anduve uno, dos, Todo el inmenso espacio esta. por el terraplén. lo lejos tes.
mo había venido a parar a es la distinción que acabáis de hacerme.
tres kilómetros, y en el fondo ba oscuro, menos aquel único brillaba la luz verde del guar. Qué ocurre. pensaba te bosque a un camino por don Más libre también para deciros que quisiera recibirla coclaro del crepúsculo destaca punto luminoso. Tampoco ha da.
tratando de tranquilizarme de no pasaba nadie y que solo mo homenaje rendido a todos los que participando en el mis ronse unos tilos altos y delga bia luna; el pálido rayo del Todo está en orden. Es cobardía, estupidez. utilizaban los leñadores? Me re mo combate, no han recibido privilegio alguno y, en cambio, dos: detrás de ellos se veía el poniente no podía reflejarse pense mirándola.
Pero el terror era más fuer petí que no podía haberse ex han conocido desgracias y persecuciones. Solo me resta daros rio y como por encantamiento en el campanario porque este LO propio te que la razón. Detuve mistraviado, porque no era un ca las gracias desde el fondo de mi corazón, y haceros pública apareció delante de mí un her último se orientaba del lado el lago Volvía de una cita, no tenia volvia de una cita, no tenia pasos al llegar a la luz verde mino para personas poseedoras mente, en prenda de personal gratitud, la misma y vieja promoso cuadro. Hubo de parar el opuesto. Todas estas reflexio para que apresurarme, no te al lado de la casa del guarda, de perros de lujo.
mesa de fidelidad que cada verdadero artista se hace a sí miscaballo porque la vertiente e nes llenaban mi cabeza, mien nía sueño la juventud rebo cuya figura distingui en el te Sentéme en un tronco a desmo, silenciosamente, todos los días.
ra escarpada. Estábamos en la tras yo guiaba el caballo; al saha en mí.
rraplén.
cansar, y entretanto examinaba llegar abajo tomé asiento en Ignoro lo que yo experimen Has visto? le interrogué a mi compañero, que se habla el coche y miré otra vez en taba; lo que sé decir es que jadeante, echado frente a mí y clavaba dirección a la torre. La luz me hallaba bien. quién. Qué tienes? su vista en mi rostro. Miran centelleaba como antes.
Caminé así cerca de un ki. Ha pasado por aquí un dome largo rato sin pestañear. Qué raro. pensé, haciendo lómetno, cuando escuché de vagón?
No sé si bajo el influjo del sidiferentes suposiciones iqué trás de mí un ruido semeian Ha pasado. replicó a lencio que me rodeaba, o por el extraordinario!
te al murmullo de un gran at páticamente el aldeano se poquito a poco sentí co rroyo, Se acercaba a cada ins desprendió del tren de mer tí un malestar extraño ante la mo una angustia se apodera tante, crecia, aumentaba en cancías. veinte kilómetros mirada fija de aquel perro pa ba de mí. Al principio pensé intensidad. Me volví; detrás a hay un declive. Los vagones ra mí desconocido. Me acorde que era el disgusto de no en parecia la silueta negra del suben tirados de la máquine. de Fausto y de su bull dog, y de contrar la explicación de un bosque que acababa de atra Por lo visto, las cadenas eran que las personas nerviosas sue fenómeno raro; pero luego vesar. El terraplén torcía a la torcia a la vieias y se rompieron y volvió viejas y se rompieron y volvió len tener alucinaciones a conse cuando volví la cabeza, com derecha y trazaba un bonito atrás. Trabajo les va a cos cuencia de una gran fatiga prendí que era miedo. Agarré semicirculo, yendo a perderse tar cogerlo.
Me levanté bruscamente, proa Pachka y una sensación de en la arboleda.
El fenómeno estaba aclara seguí rápidamente mi ruta El soledad y de terror apoderóse Me detuve asombrado y es do y el misterio se desvaneció perro detrás.
completamente de mi alma. pere. Inmediatamente una desigual que el miedo. Vete! le grité.
Parecíame estar solo en un a mesurada forma oscura se Proseguí mi camino sino Mi voz debió ser del agrado bismo oscuro y que la torre mostró en la curva de la via tras aventuras.
del animal, porque al oirme me observaba con su único abalanzándose hacia mi y sidio un salto alegre y echose. ojo encarnado.
correr delante de mí.
guió adelante con una veloci ¡Pachka. exclamé ce dad vertiginosa. Antes de Vete! le grité nuevamen rrando los ojos.
que transcurriese medio mi El tercer susto lo pasé una Qué?
nuto la forma desapareció. vez en primavera, volviendo El perro volvió la cabeza, mi Pachka. Qué brilla arriEra un vagón de mercan de caza. Obscurecía. El camí rome otra vez y, satisfecho, ba en el campanario?
cias. El mismo de por sí, no no atravesaba un bosque. El meneo el rabo.
Pachka, miró a la torre por tenía nada de extraordinario: suelo estaba, impregnado do Dra evidente que no me te encima de mi hombro, boste pero su aparición sin locomo agua después de una lluvia to mia. Lo más natural era que yo zó y dijo tranquilamente. tora me dejó perplejo. De rrencial. El poniente rojo atra lo acariciase; pero el recuer Quién sabe!
dónde venía y qué fuerzas lo vesaba el follaje y pintaba do del bull dog de Fausto no Este pequeño coloquio con el empujaban con aquella velo de color rosa los troncos blan me abandonaba, y un sentiniño me calmo, pero no por cidad?
cos de los árboles. Encontrá miento me torturaba. Entre tan largo rato. Pachka al notar Si yo fuera supersticioso hubame cansadísimo, apenas po to, obscureció del todo; mi tur mi inquietud, fijó nuevamente biese creído que eran brujas día con mi alma.
bación aumentó y cuando el pe sus grandes ojos en la luceci y diablos dirigiéndose hacia el Faltaban aun cinco o seis rro se acercó y me tocó con su ta me miró a mí y exclamó, sabat, y hubiese continuado kilómetros para llegar a mi rabo cerré cobardemente los Tengo miedo.
tranquilamente mi camino; casa, cuando repentinamente ojos, repitiéndose la misma his Entonces sin darme cuenta pero esta aparición me dejó percibí delante de mi un gran toria que en otro tiempo se ha de mis actos estreché al ni turbado; no sabía si creer lo perro negro. Al cruzarnos, el bía verificado con la lucecita ño contra mi pecho y di un que mis ojos veían y me per perro miróme fijamente a la del campanario y con el vagón latigazo al caballo.
día en mil suposiciones como cara y siguió corriendo. de mercancías; perdí la cabeza ¡Qué tontería. pensaba la mosca en una telaraña. Qué hermoso animal! y eché a correr.
interiormente Esta aparición Una sensación de soledad se pensé De quién será?
En casa encontré un huésped me turba porque no me la ex apoderó de mi corazón. El vas Volví la cabeza. El perro es un antiguo amigo; después de plico: todo lo incomprensible to espacio se me antojaba de taba parado a unos diez pasos saludarnos contóme que el inspira miedo.
mal agüero. La noche perdió y me contemplaba sin apartar chero se equivocó de camino Así trataba de tranquilizar para mí su encanto: millareslos ojos. Nos quedamos así al le hizo atravesar un bosque me: pero a pesar de esto, no de ojos observaban mis movi gunos momentos observándonos el cual hubo de extraviarse su paraba de fustigar al caballo. mientos. los ruidos extranos utuamente; en fin, el perro, hermoso perro.
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