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Lunes de Octubre de 1961 LA PRENSA LIBRE PARTIDO UNION NACIONAL.
ULATE: DECORO, DESINTERES CALDERON ORLICH: ULATE: Posición rectilínea inconmovible contra el comunismo.
Es grandemente deplorable, pero no irremediable, que os otros dos candidatos no hayan comparecido a este si io a atender la cita que les hizo el Partido Unión Nacunal.
No era antojadiza, ni extemporánea, ni arbitraria.
Nueva modalidad en las campañas CALDERON y ORLICH: Legalización del Partido Comunista e inamovilidad en las empre.
sas privadas de los dirigentes sindicales comunistas.
ULATE: Irreconciliable enemigo de CALDERON hasta la tumba.
ORLICH: Abrazos con CALDERON en México, declarándolo gallardo y ahora lo combate en Costa Rica.
La originaba una nueva modalidad en el sistema de las campañas políticas, la cual se ha venido imponiendo en los países cultos y que, al decir de muchos observadores, decidió la última en los Estados Unidos a favor del señor Kennedy.
El diálogo fresco, espontáneo, vivaz, sin los alambicamientos de los discursos pre fabricados en México por plumas mercenarias, ni los muy elaborados aquí por las fábricas de sabios que están inundando de señoritingos las ciudades, sin arraigo con la tierra ni industria, y que mediante la creación de corporaciones autónomas y semi autónomas vienen cargando sobre las espaldas de los costarricenses contribuciones por cinco centenares de millones de colones, tienen que ser más gratos a los costarricenses, y por más sinceros, que los discursitos escritos para la televisión ya lo suficientemente desacreditados como para olvidarse de ellos.
Igualdad de función, igualdad de responsabilidades FIGUERES: Le ofrece indemnizaciones a ULATE en 1948 y ULATE las rechaza.
FIGUERES trata de proteger con su silencio a Calderón, para que se olviden sus crímenes contra la Patria, contra la vida humana, contra la dignidad de las personas, contra la santidad de los hogares, al decir que el Partido Liberación Nacional no quiere revivir los odios del 48.
Ya una vez emplacé a Calderón para que compareciéramos ante la Asamblea Calderón y yo hemos ejercido la misma función pública en época reciente y si aspiramog ambos al favor de los sufragantes para volver a ejercerla, de previo tenemos que rendir cuentas de los actos anteriores, para que la opinión pública pueda establecer quién la sirvió con honradez y dignidad y quién la deshonró por la ausencia de esos atributos.
Con el señor Orlich, que tan persistente y nerviosa mente se viene jactando de la posición anti comunista suya y de su Partido, me habría interesado esclarecer cuál de los partidos, si el suyo o el mío, ha conservado permanentemente posición rectilínea enfrentando al comunismo y cuál ha tenido veleldades y le ha mantenido y le mantiene promesas al Partido Comunista.
Con sus antecedentes limpios e indisputables, nuestro Partido ha pedido a ambos, repetidamente, que expliquen su conducta ante el país; y ambos vienen dando la callada por respuesta.
Por eso acudimos a la televisión, pero ambos se han puesto en fuga vergonzosa.
El acuerdo de México. Calderón, esta es la segunda vez que lo emplazo para ponernos frente a frente.
La primera fue en mayo de 1960, que lo invite para que ambos compareciéramos ante la Asamblea Legislativa, de que somos miembros los dos, con motivo de un proyecto de ley para pagar prestaciones a los empleados despedidos en 1948.
Vale la pena reproducir algunos de los párrafos del mensaje que le dirigí públicamente en aquella ocasión, porque ahora cobra actualidad el tema del perdón y el olvido, a que se viene amparando medrosamente con el apoyo del señor Figueres porque ambos coinciden en que reconstruir la historia es revivir los odios.
Dije entonces y repito ahora. Puede aplicarse el perdón, aún el olvido del mal que cada uno haya padecido; pero cuando el mal se reflea sobre la vida del prójimo, las libertades esenciales las instituciones de la patria, se debe aplicar la misericorda, pero es peligroso el olvido porque equivale a invitar a la reincidencia en el pecado.
dos entendieron que mi proposición era concreta, defl. VIIT. En horas de la madrugada, persona descono nitiva, incondicional e invariable, y atendiendo la su cida y no identificada por el Arzobispo, puso en ma.
gerencia del Arzobispo, todos los señores ya citados, con os de éste, un sobre dirigido a Excmo. señor Arzo.
excepción de don Juan Dent Alvarado, que permaneció bispo de San José, Monseñor Victor Sanabria, Pa.
en el Palacio Arzobispal, salieron del Palacio Arzobis. lacio Presidencial. sobre que contenía un Memorán.
pal a presentar verbalmente aquella proposición a las dum para el señor Arzobispo de San José, Monseñor personas cuyos representantes eran, ofreciendo dar la Victor Sanabria, memorándum cuyo texto debida.
respuesta al Arzobispo dentro del término más brevem ente autenticado, es parte de la documental de esta posible, y en todo caso, antes de las ocho horas del día declaración de hoy.
IX las cinco y treinta y cinco de la mañana de Declaro bajo juramento que hice aquella pro hoy, persona desconocida y no identificada por el Ar.
posición por espontánea decisión personal, sin que para zobispo, puso en sus manos un sobre dirigido al señor hacerla hubiese intervenido sugerencia de nadie, a ex Arzobispo de San José, Monseñor Victor Sanabria. cepción de Monseñor Alfredo Hidalgo Solano, y en par sobre que contenía un memorándum del Partido Re.
ticular declaro, bajo los mismos términos. que ninguna publicano Nacional. y de seguido el Arzobispo decla.
de las personas presentes en la reunión, ni don Otillo rante reunió en la sala del Palacio Arzobispal a las Ulate Blanco ni el Dr, don Rafael Angel Calderón Guar.
personas ante las cuales hace esta declaración, con ex.
dia, ni el Lic. dos Manuel Mora Valverde, tuvieron nincepción del señor Notario, que entonces no estaba pre.
guna parte, modlata o inmediata, en aquella decisión y sente, y leyó ante ellos los dos memorandums ya refe.
en aquella proposición, ridos, y declaró lo siguiente: Desde otro ángulo, me interesa profundamente dejar bien claro ante los costarricenses quién se ha mostrado con desinterés en la política y aún con espíritu de sacrificio; y quién llena el escenario con la sombra de ambiciones personales insatisfechas: en 1948, enfrentados Calderón y yo; en 1961, yo enfrentado al señor Orlich y a Calderón.
Ellos hicieron acuerdo en México para el olvido del pasado y para lo que llaman hacer campaña de altura. de altura equivalente a cubrir el pecado con manto de silencio. los dos vengo a decirles esta noche que estoy dispuesto a romper el acuerdo del silencio y a obligarlos a que vengan aquí a dar cuenta de su conducta pública, obligándome, al mismo tiempo, a venir a dar cuenta de la mía cuantas veces me citen para hacerla y en su presencia, por indignante que sea para los hombres de bien, la vecindad del más espernible sujeto que ha padecido Costa Rica al frente de sus destinos.
Al volver de México de abrazarse con Calderón, de cruzar ramos de flores en los domicilios y de traer innobles mensajes contra mi, el señor Orlich insistió por la radio y en una declaración para La Prensa Libre. en que le había sido muy grata la gallardía de Calderón.
Si el señor Orlich conociera en el diccionario la sig nificación del término gallardía. sabría que él ha dicho de Calderon que es airoso, galán, bizarro, valiente, grande y excelente en cosas correspondientes al ánimo. Pero es que tan vivo regocijo le produjo la asociación con aquel delincuente que hasta se olvidó de que había hecho asesinar al más ilustre de los coterraneos del señor Orlich, que habría sido Presidente de la República y que, por lo mismo, le estorbaba a Calderón. El perdón debe proceder al arrepentimiento como la aurora al dia. Pero no están arrepentidos los que hablendo sido perdonados, se envanecen de estar resucitando brigadas de choque. Antes de que el Dr. Calderón Guardia o yo desapp.
rezcamos del escenario de la vida, sería útil para el país que entre ambos se esclareciesen exhaustivamente los a contecimientos de que fuimos protagonistas.
III. Declaro que cerca de las ocho de la noche re.
gresaron al Palacio Arzobispal los señores Baltodano y Rigioni, a los cuales rogué, en presencia de don Juan Dent Alvarado que no me dijeran cosa alguna en rela.
ción con el asunto que aquí les traía mientras no estuvieran de vuelta los doctores Pinto y Oreamuno, y así lo hicieron. Declaro asimismo que poco después de las nueve de la noche, se presentaron en el Palacio Arzo.
bispal los doctores Pinto y Oreamuno, y personalmente me entregaron un documento, sin cubierta, en que se contiene la respuesta personal de don Otilio Ulate Blanco a la propuesta concreta del Arzobispo, ya referida, respuesta cuyo texto autenticado debidamente corre como documental de esta declaración. Invoqué los sentimientos de los costarricenses en fa.
vor de la amnistia e insté vehementemente a la Asamblea para que la dictara. Pero todo esto es distinto a admitir que yo me resigne a que se olvide la historia o se la desfigure. De acuerdo con los términos de mi proposición de anoche, referente al conflicto político actual, declaro formal y definitivamente, rechazada mi proposición por los Partidos Republicano Nacional y Vanguardia Popu.
lar, y plenamente acogida por el señor don Otilio Ula.
te Blanco, y lamentando la ausencia en este acto de los señores Baltodano y Rigioni expreso categóricamente, poniendo a Dios por testigo de la pena que esta decla.
ración me produce, que una vez rechazada aquella mi proposición por los Partidos Republicano Nacional y Vanguardia Popular, bien que aceptada por don Otilio Ulate Blanco, desde este momento la doy por retirada y me aparto de cualquiera intervención relacionada con los problemas políticos del momento, no sin agradecer profundamente a don Otilio Ulate Blanco la acogida ge.
nerosa y caballeresca que dio a mi proposición, y de.
seo que para los señores Dent, Pinto y Oreamuno, comuniquen esta mi declaración a don Otilio Ulate Blan.
co, entregándole copia autenticada de ella y de los do.
cumentos que la acompañan y ruego a Monseñor Alfredo Hidalgo Solano que proceda de igual manera con el Dr. don Rafael Angel Calderón Guardia y con el Lic.
don Manuel Mora Valverde, supuesto que nos hemos visto privados de la presencia de los emisarios señores Baltodano y Rigioni. Doy gracias a los señores Dent Pinto y Oreamuno, por su patriótica colaboración y con mo costarricense y como Arzobispo, pongo una vez más la suerte de mi Patria en las manos de Dios y bajo la protección de la Virgen de Los Angeles, Si Calderón hubiese venido aquí esta noche, lo ha bría puesto enfrente de un documento que me entre to el nunca suficientemente bien llorado Monseñor Sanabria, con estas sencillas palabras: Guardelo en caji de hierro, que va a serle útil en el futuro El documento es el siguiente: IV. Afirmo igualmente que en presencia de todos los señores citados en el número primero de esta decla.
ración, el Arzobispo rogó a los señores Baltodano y Ri.
gioni que me comunicaran la respuesta de que eran portadores, y habiéndolo hecho así verbalmente, el Arzobis.
po leyó el Mensaje de don Otilio Ulate Blanco y manifestó en forma concisa, definida y muy concreta: que la respuesta del señor Ulate correspondía en todos los tér.
minos a la propuesta del Arzobispo, al lapso que la respuesta verbal de que eran portadores los señores Balto.
dano y Rigioni, se apartaba esencialmente, concreta.
mente y definitivamente, de los términos de aquella proposición, por lo cual el Arzobispo daba por terminada su intervención y rogaba a los presentes que así lo comunicaran a sus respectivos representados.
Arrepentimiento tardío Dolor y angustia de Monseñor Sanabria por causa de Calderón (Un sello; Arzobispado San José, Costa Rica. Declaración hecha por el señor Arzobispo de San José, Monseñor Victor Sanabria Martinez, ante el No.
tario señor Ricardo Esquivel Fernández en el Palacio Arzobispal, a las seis y cuarenta y cinco de la mañana del viernes cinco de marzo de mil novecientos cuarenta y ocho, en presencia de los señores don Juan Dent AL varado, Dr. don Fernando Pinto Echeverría. Dr. don Alberto Oreamuno Flores, y del señor Vicario General de la Arquidiócesis, Monseñor don Alfredo Hidalgo Solano. Declaro que en ese momento los señores Balto.
dano y Rigionl me solicitaron que suspendiera aquella decisión mientras ellos consultaban de nuevo con sus representados, a lo que accedió el Arzobispo no sin al.
guna dificultad y en el bien entendido de que los señores Dent, Pinto y Oreamuno permanecieran en el Pa.
lacio Arzobispal hasta que volvieran los señores Balto.
dano y Rigioni con la respuesta.
Doy fe de conocer al otorgante y de que goza de plena capacidad civil. No expido testimonio de esta declaración notarial sino copias simples Individualizadas con mi firma en número de cinco. No cobro derechos.
Leida esta escritura al otorgante Monseñor Sanabria an.
te los testigos instrumentales don Juan Dent Alvarado y don Miguel Brenes Gutiérrez, mayores, de este do.
micilio, a quienes conozco y sé que pueden serlo, dijo que la aprobaba y todos firmamos en la ciudad de San José, en el Palacio Arzobispal a las seis horas y cuarenta y cinco minutos de la mañana del cinco de marzo de mil novecientos cuarenta y ocho.
VICTOR SANABRIA Arzobispo de San José.
Ahora, el señor Orlich no quiere venir a la cámara de!
televisión con el remilgo de que se contamina si se reúne con él.
Es tardío el arrepentimiento del señor Orlich. Precisamente yo hubiera querido que estuviese aquí esta noche para preguntarle por cuál razón, siendo el diputado impuesto por Calderon en elecciones fraudulentas, después de que habían sido flagelados los estudiantes en el año de 1943, presentó al congreso un proyecto de reforma cons.
titucional para que el período de Calderón fuese extendido a seis años; y por qué el señor Figueres, después de haber proclamado que se había levantado en armas, en abril de 1948, para hacer respetar mi elección, que Calderón trataba de burlar, también con la fuerza de las armas, se presentó a pedir que los mismos veintisiete diputados calderonistas y comunistas que habían declarado nula mi elección, lo eligiesen a el Primer Designado y lo llamaran a ejercer la Presidencia de la República, con lo cual hundió en desprestigio su bandera y su partido, El documento, del cual conservo copia fotostática, fue dirigido por el señor Figueres al Presidente Picado, quien desdeñó la propuesta Sus razones tiene, por tanto, el señor Figueres para haber dicho, no hace mucho tiempo, que su partido no quiere revivir los odios del 48. No le conviene a Calderón, ni le conviene a él. Pero no es justo conmigo el señor Figueres si me supone reviviendo os odios del 48. No es revivir odios lo que yo estoy haciendo, sino reconstruir un trozo de historia cuando los que protagonizaron los episodios sobreviven y están contendiendo de nuevo, lo que a mi juicio, equivale a contribuir a la salud moral de la Tepública y a situar a las nuevas generaciones en condiciones de formar juicio sobre sucesos que les atañen e intluyeron en sus vidas y que pueden repetirse.
Que se per one a Calderón, ya lo tengo perdonado; pero que sus crímenes contra la patria, contra la vida humana, contra la santidad de los hogares, se olviden, no puedo tolerarlo. Nada envalentona tanto al pecado como la indulgencia. escribió Shakespeare.
VI. Declaro que en horas ya avanzadas de la noche se presentó al Palacio Arzobispal, en forma absolu.
tamente expontánea, el Lic. don Manuel Mora, Jefe del Partido Vanguardia Popular, y en entrevista estric.
tamente privada cambió impresiones con el Arzobispo en relación con los asuntos a que se refiere esta declaración, y estoy convencido de que el señor Mora captó en forma indubitable que la proposición ya citada del Arzobispo era perentoria, absoluta y definitiva. Invocando a Dios por testigo declaro que anoche, poco después de las diecinueve horas, estando en la Sa.
la del Palacio Arzobispal, los señores don Juan Dent Alvarado, Dr. don Fernando Pinto Echeverría y Dr. don Alberto Oreamuno Flores, delegados autorizados por don Otilio Ulate Blanco, según declaración de ellos, y los señores don Aristides Baltodano y Diputado don Anto.
nio Rigioni, debidamente autorizados por parte del Partido Republicano Nacional, según declaración de ellos, para concurrir a la invitación que poco antes les hiciera el Arzobispo de San José, una vez que, correspondiendo a una instancia de los señores Baltodano y Rigioni, ha.
bía alcanzado que don Otilio Ulate Blanco suspendiera la radio. emisión del mensaje que iba a dirigir a la Nación a las diecinueve horas de ayer, hice a los unos y a los otros la siguiente proposición concreta y definida en relación con el problema político actual: que cuando menos dos de los partidos políticos actuales de Costa Rica se comprometieran en forma absoluta, incondicio.
nal y formal, a poner en manos del Arzobispo de San José su respectiva suerte politica en relación con el problema que confrontan ellos en este momento. EStoy convencido en forma cabal de que los asistentes to.
Es copia auténtica de su original, Ricardo Esqul vel. Notario.
Documentos anexos a la declaración anterior, de.
bidamente autenticados por el infrascrito Notario: Entendiendo, como debo entender, que cuento con la aprobacbión de los Comités Directivos y de los se.
ñores Diputados de nuestro Partido, tengo el honor de poner en manos del excelentísimo señor Arzobispo de Sar. José, Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, la solución del problema político actual de Costa Rica, en lo que me corresponda.
VII. Cerca de las veinticuatro horas se presenta.
ron al Palacio Arzobispal nuevamente los señores Baltodano y Rigioni, y nos transmitieron a todos los pre.
sentes en la reunión algunas impresiones suyas generi.
cas, y nos dijeron que se estaban haciendo las consultas necesarias de parte de sus representados, consultas que requerían no poco tiempo, por lo cual se habría de demorar la contestación que habían ofrecido presentar.
Después de breve tiempo, los señores Baltodano y Ri.
gioni salieron del Palacio Arzobispal, y no mucho des.
pués, el señor Baltodano, por teléfono, manifestó al Arzobispo que, en todo caso, la contestación ofrecida esta.
ría en manos del Arzobispo a las siete de la mañana de hoy a lo cual el Arzobispo respondió que todos los presentes en el Palacio Arzobispal esperaríamos ea vela hasta que llegara aquella respuesta.
Como el Excmo. señor Arzobispo ha pedido a todos los partidos la suspensión de la propaganda politica has ta las ocho horas del día de mañana viernes cinco de marzo de mil novecientos cuarenta y ocho, me olizo, a mantener esta determinación que contribuye a tuar en la condición de árbitro al Excmo. señor Arzobispo por el término indicado (1) Otilio Ulate Blanco, de marzo de 1948.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.