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Lunes de Diciembre de 1962 LA PRENSA LIBRE E LA IGLESIA CATOLICA GOSTARRICENSE APOYA LA REFORMA AGRARIA as BIMA General de HEMEROTECA 1322310 cional El Instituto de Tierras y Colonización, creado por la Ley 3042, considera de su deber expresar públicamente su reconocimiento por la actitud objetiva, elocuente y manifiestamente responsable que traduce la declaración doctrinaria contenida en el comentario editorial del Eco Católico. de fecha 25 de noviembre último.
Como vocero de la filosofia cristiana y de las más nobles tradiciones costarricenses, el Eco Católico se refiere a la creación del ITCO, en los siguientes términos: MCJO EDITORIAL REFORMA AGRARIA DE COSTA RICA Hay fechas importantes en la historia patria, que señalan el ad venimiento de nuevos rumbos en la vida institucional del país, cuya trascendencia debe recalcarse para que no pase inadvertida a ningún costarricense.
Una de esas fechas acaba de producirse. El pasado de octubre del presente año, sin demagogia, ni pompa, con sencillez muy costarricense, el señor Presidente de la República refrendó la Ley 3042, que fue promulgada con el apoyo casi unánime de los señores diputados. Fue creado así el Instituto de Tierras y Colonización, El objetivo primordial de la naciente institución pública es det erminar que la propiedad de la tierra se debe promover para el au.
mento gradual de su productividad y para una justa distribución de su producto, mediante el reconocimiento de que la propiedad privada tiene una función social que cumplir.
Es bien sabido que en Costa Rica durante el período colonial y de los primeros años de vida independiente, no se llegó a la concen.
tración de la propiedad. La ausencia de minería o de cultivos productores de gran riqueza, la falta de buenas vías de comunicación, y otras causas como la disminución de la población indígena. extraño fenómeno que ha atraído la atención de investigadores como el recordado Obispo Monseñor Bernardo Augusto Thiel, fueron determinantes de que este país fuera la provincia más pobre de las dependientes de la Capitanía General de Guatemala. Los primeros pobladores se atinc aron en la Meseta Central y los mismos Gobernadores españoles tuvieron que labrar la tierra con sus propias manos. Esta circunstancia, prevaleciente durante los siglos de la Colonia dejó en el carácter nacional una huella indeleble.
20 Pero en los últimos cien años la situación ha cambiado radicalmente. Las más rigurosas estadísticas y la simple observación directa confirman el hecho indudable de que existen en nuestro país fuertes contrastes en los niveles de poder económico y político. Lo mejor de nuestras virtudes republicanas, cimentadas en una amplia base educativa, correria peligro en el caso de que un paralizante conformismo nos impidiera combatir con eficacia las extremas desigualdades de ingreso y de oportunidades que se han venido haciendo presentes en Costa Rica, país predominantemente agrícola.
Se calcula que durante la actual generación de costarricenses, se agotarán las llamadas tierras baldías nacionales. Este es un hecho histórico de primerísima magnitud. Ya le falta fundamento a la confi ada actitud de que la tierra es un factor productivo tan abundante que puede malbaratarse y acapararse ilimitadamente. Por tanto, debe hacerse imperar el principio de la función social de la propiedad instituto por la Santa Iglesia Católica en sus más famosas Encíclicas acerca de la cuestión social. Este principio fue rotundamente reiterado por el Papa Juan XXIII en su Encíclica Mater et Magistra. La caridad cristiana y la doctrina social de la Iglesia no pueden reconocer como vá: lido el concepto de propiedad originado, como derecho de uso y abus o, en el Imperio Romano y que todavía encuentra ocasionales defensores.
En las zonas de desarrollo agrícola del país más prometedoras se han estado produciendo graves tensiones sociales, capaces de s04 cavar la estabilidad de la democracia costarricense: acaparamiento de tierras, dispersión del proceso de colonización del país, numerosas 0cupaciones en precario de fincas, apresamiento de campesinos mal llamados parásitos y gravísimas situaciones de conflicto por la propiedad que, de perdurar, ofrecerían el ambiente para la rápida propagación de doctrinas exóticas y extremistas, En sus esfuerzos de imponer el orden, basados en el principio de la función social de la propiedad, el Instituto de Tierras y Colonización merece el apoyo de todos los costarricenses. Ningún católico debe ría mirar con hostilidad las medidas que tiendan a establecer la equidad y la justicia social en nuestros campos.
No es aventurado afirmar que en una nación eminentemente a grícola como Costa Rica, esta naciente institución pública puede ser el instrumento más eficaz para combatir al comunismo ateo y totalitari o, el cual echa raíces solo donde encuentra ignorancia y miseria.
De esta manera, inspirados en la doctrina social de la Iglesia Católica expresamos que vemos con simpatía la creación del Instituto de Tierras y Colonización y subrayamos la fecha en que ha comenzad o sus actividades como una de las más importantes en el desenvolvimiento institucional de nuestra querida Costa Rica.
Podríamos llegar hasta la posibilidad de que en su ley y reglamentos, el Instituto puede mejorarse. Pero nunca fuimos nosotros tan ilusos como para creer que una obra de tal magnitud naciera ya perfecta. La perfección vendrá con el tiempo y la experiencia. Conocemos a los jóvenes que han sido puestos en la responsabilidad de hacer marchar la obra y no solo los creemos capaces sino que los sabemos poseedores de un ideal muy sincero y noble, en la magna tarea de llega a situaciones de verdadero mejoramiento patrio EL INSTITUTO DE TIERRAS COLONIZACION aprovecha la oportunidad para reiterar su más absoluta adhesión al principio constitucional de respeto a la propiedad privada.
Actualmente, y conforme a su Ley Orgánica, el ITCO trabaja en el estudio y solución de los problemas de ocupaciones en precario de tierras, que estaban planteados con ante.
rioridad a la promulgación de la Ley que creó el Insttiuto de Tierras y Colonización. Pero previene que no tolerará nuevas ocupaciones de hecho que vengan a entorpecer la ejecución de los programas de política agraria que la Institución se propone desarrollar, ya que en adelante toda persona que no sea propietaria y que desee tierras para cultivarlas deberá dirigirse al ITCO el cual irá resolviendo con la mayor celeridad posible las solicitudes que se le presenten.
La acción del Instituto tenderá, justamente, a la formación del mayor número de propietarios, que permita el más eficaz aprovechamiento de la tierra utilizable, a fin de mejorar su productividad y la condición social del campesino.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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