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Lunes 14 de Junio de 1965 LA PRENSA LIBRE. 26 No podemos guardar silencio ante el denuesto y el irrespeto El grupo de empresarios costarricenses interesado en establecer una nueva industria textil en Costa Rica conjuntamente con inversionistas japoneses ha soporta do, durante quince largos meses, la sistemática y tendenciosa campaña de descrédito que contra el proyecto desató una de las personas responsables del estancamiento de este sector industrial en el país. pesar de la lamentable confusión de los intereses de un grupo con los del país de que se hizo gala durante toda esta campaña, guardamos silencio pacientemente porque estábamos seguros de que los funcionarios públicos basarían su decisión en estudios técnicos, en documentos y en el criterio de los más autorizados especialistas que los asesoran.
En primer término la opinión pública debe saber que el contrato sobre el que pusimos la firma, está muy lejos del proyecto que originalmente, con aceptación en principio del Gobierno, presentamos hace quince meses. Las condiciones se fueron haciendo más restrictivas conforme aumentaba la presión de la persona que confunde los intereses propios con los del país. El rigor de las limitaciones llegó a ser tal que se tuvo la impresión, por un momento, de que la actitud de los funcionarios tenía como propósito cerrar totalmente las puertas a los nuevos inversionistas para complacer a los ya establecidos. Sin embargo, aceptamos todas esas cargas, para sorpresa de muchos, porque tenemos fe en la eficiencia, el conocimiento tecnológico y la disciplina administrativa de nuestros socios. Como mal perdedor, la persona que inspiró todas las cláusulas con las que se creyó que se pretendía arrinconarnos, recurre ahora al denuesto, como si así pudiera lograr más de lo que final mente obtuvo.
Como la campaña no tuyo éxito y el Gobierno de la República no se plegó totalmente a las exigencias de esa persona que pretende representar a la industria textilera nacional, el nuevo enfoque que se les da a las presiones y a los artículos en la prensa, está dirigido no solamente contra nosotros sino también contra él Ministro de Economía y el Presidente de la República por habernos otorgado el contrato.
No se ha presentado un solo caso, en la historia de las tramitaciones industriales del país, de un proyecto que haya sido tan meticulosamente examinado y que cuente con el respaldo de tantas instituciones, personas y organismos.
Con irrespeto que raya muchas veces en malacrianza, la persona responsable de que por primera vez se adopten en el país normas de política industrial que pueden causarle serio perjuicio al desarrollo económico, la emprende contra estos altos funcionarios en el mismo tono difamatorio en que lo hizo contra nosotros.
Esto nos obliga a salirle al paso, no en defensa de nuestro contrato industrial, que ya está firmado y cuya realización no podrá entorpecer la persona a que nos referimos, sino en reivindicación de la conducta de quienes desde la función pública no han hecho sino reconocer la conveniencia, y aun más, la urgente necesidad, de que el país cuente con una planta manufacturera de textiles que le permita salir de la postración en que se encuentra esta rama de actividad económica.
El contrato tiene dos dictámenes favorables de la Comisión Industrial, ambos por unanimidad, mereció la recomendación del Consejo Económico, integrado por cinco ministros, el Director de la Oficina de Planificación y un delegado del Banco Central; y cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Centroamericano de Integración Económica, la Agencia para el Desarrollo Internacional del Gobierno de los Estados Unidos, las Cámaras de Industrias y Comercio, la Asociación ANFE y el diario La Nación.
En tres publicaciones sucesivas expondremos los verdaderos alcances del contrato, pondremos en evidencia cuál es la intención de la persona que se ha opuesto a él y que ha provocado tanta agitación, y dejaremos en claro si ha habido proceder incorrecto de los funcionarios públicos que finalmente reconocieron de lado de quién estaba la razón.
Todas estas opiniones, unas de carácter técnico, otras sobre las ventajas de orden general del proyecto y las últimas sobre la inconveniencia de poner tantas limitaciones al inversionista, pesan como una lápida sobre las aspiraciones de la persona que pretende que el Gobierno le dé el mercado costarricense con carácter de exclusividad, para tener una segura fuente de lucro personal, gracias al sacrificio de los consumidores.
Pero sobre esto, sobre el sacrificio de los consumidores, hablaremos mañana.
PRO COMITE NUEVA FABRICA TEXTIL Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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