Guardar

Martes 28 de Julio de 1981, UBLIOA 11 TORRIDA (mi mula negra)
Por Joaquin Solano Mendez El sol había hecho de la tarde un volcán de colores.
Celajes blancos tornasola dos nimbaban lo azul, e ima ginaba que eran almas con vertidas en ángeles, que lle gaban a postrarse al Trono de Dios, allá en el cielo.
La majestuosidad del paisa je, era imponente De pronto, retumbó en mi derr dor la estrepitosa alga rabia de los chiquillos que celebraban alborozados. el feliz acontecimiento de aque lla tarde inolvidable.
La hermosa yegua Estre la del Sur venia precedida de una preciosa mulita. Ha cia muchos meses esperaba este acontecimiento y la emo cion no tenía limites al con templar al negro y tierno animalito que no se dejaba siquiera tocar, a sar de que apenas tenia pocas ho ras de nacido. Bajaba las orejas y hacia ademán de que Terme acariciar con sus en debles patitas. Cuando se vio rodeada del ganado, que ad miraba aquel ser desconoci do nido al mundo. empezo a ilamar a la madre con vo ces roncas y estentoreas muy parecidas, a lo que en buen castellano llaman rebuzno.
Mucho costó esa noche lle Var los chiquillos a la cama.
Einbelesados contemplaban las cabriolas que ya empeza ba a hacer Torrida. cl brando la feliz llegada al mundo en calmoso dia del mes de mayo, de no recuer do cual año.
Aquella noche Torrida. Se acostó muy tarde. No queria obedecerle a su madre que advertía que ya iba a to nerse la luna, cansada de es parcir sus bellos rayos plati nados, celebrando el jubilos nacimiento. Por fin las dos.
madre e hija, descansaron apaciblemente, después de un dia de intenso calor, de fatiga y emoción, envueltas en la noche rutilante de milla res de candelillas.
Pasaron dos años y Tórri da siguió siendo el orgullo de Estrella del Sur. TO dos los animales la respeta ban por sus feroces dentella das y sus despiadados mos traseros: sus atroces patas.
El dia del amanso se acer caba. Tres días casi comple tos estuvo pegada al bra madero la indómita Torrida custodiada por su fiel ma dre. Estrella del Sur.
Mucho trabajo me dio sol tarla, pero al fin con mueha calma y a gran distancia, era muy larga la soga. caminó cabrestiada según el léxi co lancro.
El día de la monta fue terrible. No había jinete que resistiera aquel loco torbelli no. en que se había conver tido Torrida Giraba como un satélite a derecha o a iz quierda. Pateaba, mordía.
Los corcobos eran mág altos que las reglas del encierro.
No habia soga que resistiera aquel demonio desatado convertido en espiral.
grupa y los aciones volaban en pedazos. Los aletones de la albarda de cuero crudo.
zumbaban por el aire, como moscas de papel.
Nunca los sabaneros tro pezaron con salvaje más sal vaje, nunca había visto yo furia semejante.
Aquellos ojos eran lanza llamas, las patas catapultas y aquel peludo cuerpo antes sedoso, Parecía hecho alquitrán, Los nervios de To rrida hacian estremerecerse al heroico sabanero. que to davia y a duras penas se sos tenia con espanto en la es palda de aquél satánico ani mal. Por fin loca de terror.
saltó el corral con el jinete encima y mucho trabajo nos dio alcanzarla, pues como un torrente se desbordó por el llano. Terrible brega fue quitarle los restos todavia hu meantes, así sudaba, de la que fue atuendo de montar.
La reciedumbre indómita de Torrida fue cediendo, hasta llegar a convertirse en mi melor silla de montar.
Cuando paseaba en ella.
era la admiración y envidia. PASA LA PAGINA 23 LACSA COSTA RICA Ia 105 viejos servidores del transporte aéreo, saludan al pueblo GUANACASTECO.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Notas

    Este documento no posee notas.