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Martes 28 de Julio de 1981, 22 LA REPUBLICA EL ENCANTO DEL DIRIA (Leyenda Chorotega)
RUMA BENHARIS Para don Victor Lizano gran compilador de leyendas.
Para Esther de Lefrank, alma devota de Arte.
El Cacique de Nimboyore obedeciendo órdenes de 81 setror, el Gran Cacique de Nicoya, disponia lo conveniente para inauguar con solemnidad y pompa, la feria anual de Diriá a la que debian con currir todos los indios que poblaban las costas e islas de los Mares del Sur, desde Bu rico hasta Moyoltepe, En la inmensa planicie que riega el Diriú, entre bar bechos y mai ales, distinguianse los ranchos piramidaleg de sacerdotes y Nacumes: más allá el palenque de Nimboyore, y al final la pla za y los galerones pajizos des tinados para los artículos que se pondrian en exhibición.
Allj las telas de artistica bordadura procedente de CoTubici; alli las piezas de cerámica y los productos de la tierra remitidos por los nicoyanos; de Chira las planchas de carey, las conchana.
car y las mazas de guerra; el cacao de Matina y los cerdos silvestres traidos por Tos güetares; alli las patenas de oro, las pieles de jaguar y los colmillos de caimán presenta dos por los borucas; alli el valor y la gracia, las bailarinas de Namia pi y los músiCos de Guructina desfilarian en amable consorcio, en honor de Nambi, el Gran Cacique de Nicoya.
La luna llena de abril como un enorme disco de oro apaTeció en la azul inmensidad cuando Nantiume, un enviado de Nambi, se presentó en la plaza de Diriá; los timba leros y heraldos anunciaron a señores y plebeyos que el Gran Cacique, por boca de su mensajero, hablaria al PHE.
blo.
Efectivamente, y ante una abigarrada multitud, Natinme dijo lo siguiente. Señores de Diriú, vasallos de Nambi: mi señor os anuncia por mi medio que unos hombres blancos, de pe.
lo rubio como nuestro maiz amarillo cuando está en elote, nos traen una nueva reli gión, nuevas costumbres y.
un nuevo rey. Mi señor se ha declarado súbdito de Fernando de España, vosotros tendréis que rendirle pleitesía a Bu8 enviados que estarán aqui mañana cuando la luna aparezca sobre las cimas del Papalotl 481 se haru respon dió el pueblo entusiasmado.
La vanguardia del Gran Cacique se componia de cien tayacanes; después apareció Tacani, el tapaligui de Veda, joven de estatura goliútica quien fue saludado com hurras, musica y aplausos, y. cuando la luna asomaba sobre la montaña de Papeloll, entró Nambi acompaniado de su servidumbre, de nobles, sacerdotes y de soldados españoles que jefeaba el conquistador Gil González Dávila. empezó la feria y la alegria, como el vientecillo crepuscular pasó agitando los corazones. Renacer de espeTanzas, aleteos de la ilusión y juramentos de amor, todo lo que vive y se anida en el espiritu fue despertandose al compás del quijongo, del juco y de los timbales que ame nizaban la feria. La Danza de la Luna. la famosa danza chorotega, seria bailada esa noche por Nayudel y su corte en honor del Gran Caci Conquistador y de los jefes indios declarados huéspedes de honor de la fe.
ria de Diria. Ah! Nayudel. Nayudel. Era el lirio del valle, la flor de la llanuru de riquisimo aro ma hacia a cual volaban los hombres, como abejas sedien tas, en busca de la miel del Amor. Pero ella los desprecia ba a todos, ella se reia de sus pretendientes: Nacaome le ofreció las riquezas de Chira; Nicarao, rendido a sus pies y en nombre de tres mil vasallos le hizo promesa de los te.
soros de sus ilimitados dominios, pero. Nayudel reía, Nayudel se burlaba diciendo. Mi corazón no se comprani con oro ni con esclatos. Veinte bailarinas, las bellas entre las bellas, componían la corte de Nayudel.
De cuatro en fondo, con las manos en las caderas, avanzaron hasta el centro de la plaza, saludaron al Conquistador y a los jefes indios, y al redoblar de los timbales, empezaron a bailar la fantás tica danza.
rrameda esperando, a su regreso, cargado de honores y riquezas, casarse con Inesita de Velasco, una vinda joven dueña de algunas propiedades cercanas al Monasterio de Huelgas.
Ignoraba el apuesto conquistador que el raro sortilo gio de las miradas de Nayudel lo aprisionaria para siem pre en estas tierras de AméTica. En las llanuras las tolvaneras se desatan de un momento a otro arrancando de cuajo los saucos y cenizaros. así, en el corazón de Rodrigo y Nayudel la llama del amor creció con una vioTencia inexplicable porque cuando Gil González dio la or den de marcha, el mozalbele le contestó resueltamente: Yo no saldré de estas tierras porque a ellas he entregado mi corazón.
que, del Rodrigo de Burgos, un mozo de 20 años, acompañaba a Gil González Dávila en la erpedición, Era arrogante en su fabla y en sus modales; los impetus de la juventud. Oh Diosa del engaño. le ponian en la cabeza mil proyectos, quizá lejos de la posible realidad. Con ella embarcóse en San Luicar de BaFRANCISCO FONT Muy pocas noticias tenemos del final de este idilio. La ieyenda sólo cuenta que Nayudel tenia un palacio encan tado en el Valle de Diriá que allí se retiró, con Rodri.
go, a sorber la ambrosia del amor. desde entonces se habla en Santa Cruz de principes encantados, de mujeres bellisimas. de palenques aborigenes que aparecen sobre las ondas del Diriá cuando la lunat se narcisea desde su menso trono de zafiro. talvez no lo creáis: en los ojos negros de las muchachas cruceñas hay un raro encalto; en 8143 bocas que dan be808 de fuego y en su pecho suspirante está el hechico que encadena los corazones y el néctar divino que libaron Rodrigo y Naudel en sus idi Tios apasionados.
Guanacaste, Invierno de 1936. 175 metros al norte del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, calle 29 TELEFONO 3650 APARTADO 1528 DISTRIBUIDORES DE NANDAYURE.
VIENE DE LA PAGINA 20 MAQUINARIA AGRICOLA BENTALL SALUDA LOS GUANACASTECOS EN ESTE DIA APROVECHA LA OPORTUNIDAD PARA OFRECERLES Rail Llegué al cerro que me había indicado, pero no la encon tré.
En las grutas, por los cerros, en los matorrales. No apare.
ció.
Regresaba ya al pueblo, o bandonaba ya la esperanza de descifrar tantos misterios, cuando de un lado del capri no salió sin indio. Rápidamente se dirigió hacia mi y me dijo. No busque más a Nandayure; ya no vive en este mun.
do. Hace varios dias desaparecio para siempre. Nadie se in teresó por ella, ni nadie la llamó para que contara todo un pasado lleno de encantos y tra diciones preciosas. Ella misma representaba la historia de un prieblo que hoy no ha dejado más que restos de su existencia. Nadie le hizo caso y ya hoy no tendremos a quien pre guntar lo que aqui pasó hace varios siglos, La civilización moderna con todos 8118 progre308, y muestro pasado quedará en tinieblas. El indio guardo silencio y desapareció.
Nandayure había muerto: la tradición se había perdido.
Esta noticia me produjo honda tristeza. Sin embargo me con80l6 el rico tesoro que poseia.
Tenia por lo menos el principio de una investigación que daria mucha luz a un pasado sepulto en las oscuridades de los tiempos ya idos.
En pocos dias empaquete los objetos y llegaron a San José en muy buen estado.
Hice conducir las cajas at na casa cómoda y al dia siguiente principie a abrirlas. Qué impresión más extra.
na! Los fdolos y los jarrones habian desaparecido, no encon tré más que los tiestos y ollas quebradas.
Lo dicho por las gentes del pueblo de Nicoya se había cumplido. En toda la rica pro vincia de Guanacaste, donde floreció en tiempos lejanos la extraordinaria cultura chorotega, no quedar más que te you tradiciones de su eriste Máquinas para picar asto par operación manual y a motor Chancadores de café para operación manual Molinos para caté, arroz, mais, otc. para operación manual y a motor ADEMAS. Descascaradoras de arroz, para operación manual. Descascaradoras y pulidoras de arroz para operación a motor Pulidoras de arroz para operación a motor. Bombas centrifugas para manejar café. Desgranadoras de maíz Etc.
osta Rica
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