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LA GRAN SORPRESA QUE FUE PARA COSTA RICA NOTICIA DE SU INDEPENDENCIA vigentes; el brigadier don Ga.
dino Gaintza seguirla cjercien.
do el gobierno superior polltico y militar, de acuerdo con una junta provisional consultiva; la religión católica debla conservarse pura inalterable.
Por su lado recibió el Ayun tamiento de Cartago una carta del de Guatemala, informón dole haberse jurado en esta chudad la gloriosa Independencla. Esta carta expresaba ade.
más la esperanza de que el cabildo de Cartago aplaudiese lo que habla hecho la capital del Teino. El mismo correo era portador del acuerdo tomado el 28 de septiembre en Leon de Nicaragua por la Diputa ción provincial, asociada del Jefe político superior don Miguel Gonzdlez Saravia y del obispo don fray Nicolds Garcla Jerez, con motivo del acta de Guatemala, acuerdo que pugnaba con ésta. La Diputaclon, hablando en nombre de las provincias de Nicaragua y Costa Rica, empezaba por de clararlas total y absolutamente independientes de Guatemala, que parece se ha erigido en soberana. en seguida proclamaba también su independencia de España, pero de modo condicional, hasta que se aclaren los nublados del dia. formula artificiosa imaginada por fray Nicolds, acérrimo rea lista, y que para los buenos y hasta para los malos entendedores significaba que la tal in dependencia tan solo duraría el tiempo que tardasen los ejér citos de Fernando VII en me.
ter en cintura a los insurrectos de Guatemala. Esto lo confirnua la nota dirigida por la Diputación provincial al Gobierno español el 23 de sep tiembre, en que le reiteraba u fidelidad con motivo de los Sucesos de Guatemala (Leon Fernández, loc. cit. X, 883. El coronel Cañas convocó a cabildo abierto y los prohombres de Carthgo escucharon en profundo silencio y con el alma en un hilo la lectura del acta de Guatemala, que caía como una bomba en la quie tud sepulcral de la vieja me.
trópoli. Tan estupenda novedad causó verdadero asombro en el auditorio, que no esta ba preparado para recibirla.
Luego se leyó el acuerdo de León, Canas, no menos realista que el obispo Garcia Jerez, tomó en seguida la palabra pa Ta decir que Costa Rica debia adherirse a lo acordado por la Diputación provincial, mien tras ilegaban instrucciones de los Cortes reunidas en Madrid, y por unanimidad de votos adoptó este parecer el ca bildo abierto, cuya prudencia y cautela ensal26 el sargento mayor del batallón provincial don Agustin Barba, citando una máxima del filósofo Con.
fucio que dice: Quién es el piloto bárbaro que gobernando la nave ve la tormenta preparada que se ande a meters en ella El cabildo acordo también vogar al jeje politico que asistiese a las sesiones que debian celebrar los demás Ayuntamientos principales con igual motivo, y que en unión de los otros jefes militares velase porque no se perturbara la paz, tranquilidad y armo nuia de que se gosaba. Cuñas juró solemnemente castigar a todo el que intentase alterar Las resoluciones del cabildo.
El mismo 13 se habla Teu do el Ayuntamiento de San Jo.
Bé, convocado por el alcalde primero don José Rafael de Gallegos, para conocer de na carta de don Pablo Alvarado, escrita el 22 de septiem bre en la Nueva Guatemala, en que este costarricense comunicaba a la corporación que casi todas las provincias del virreinato de México y la ca pital del reino de Guatemala habían proclamado su indepen dencia de España; que en Gua temala se había creado una junta provisional de gobierno de la que su hermano don José Antonio, cura de Mazate nango, formaba parte como representante interino de Cos.
ta Rica, añadiendo que esperaba que el Ayuntamiento de San José tomase la iniciativa de que la provincia hiciera lo mismo. Se leyó también una nota del jefe politico superior de León de Nicaragua y el a cuerdo de la Diputación provincial. El Ayuntamiento de San José acordó aplacar toda deliberación sobre estos gra ves asuntos hasta que recibiese amplios informes al respecto, a fin de resolver lo que fuese más conveniente para la provincia, y que entretanto se hiciera todo lo posible por man tener el orden en la ciudad.
EL 14 llegó a San José el ro ronel Cañas y el Ayuntamien.
to fue convocado a sesión Extraordinaria, asistiendo a ella el cura don José María Esqui vel y el factor de la renta de tabacos don Mariano Montealegre. Expuesto el caso, Ca has toto porque la provincia de Costa Rica se mantuviese unida a Leon de Nicaragua, donde tenía sus representantes en la Diputación provin cial, con los poderes que de.
terminaba la Constitución. El Ayuntamiento le pidió entonces que declarase a que auta ridad militar seguiria obedeciendo, porque en este ramo dependía de Gainza. Respondió Cañas que se le consuliase el caso a la Diputación provin cial y que entretanto no acataria ningunas órdenes que fuesen contrarias al voto por éi emitido. Don José Rafael de Gallegos manifesto a con tinuación que por cuanto Gud.
temala, que era un gobierno provincial lo mismo que el de Nicaragua, habia proclamado 61 independencia de España Bin determinar una potestad suprema, se traslucia que intentaba asumirla como Estado soberano; que esto no era conveniente para el interés ge neral del reino, por su exten8ión territorial, des población y pobreza, circunstancias todas que lo expondrian a ser presa de naciones extranjeras o de aventureros; que por estas razones y caso de procla marse la Independencia gene.
ral, las provincias del reino estaban llamadas a incorporarse al Estado mexicano. Ter minó diciendo que mientras se decidia la suerte de la de Corta Rica, tan remota, aislada y exhausta de Terursos y relaciones, debla esta adherirse a lo resuelto por la Diputación. Pasa a la Fágina 22)
12 ACRES COSTA (VIENE de la Pág. 142 Escalante, don Francisco Maria Oreamino, don Gregorio Jose Ramires y dos o tres mas.
El ordculo de este punado de patriotas era el bachiller don Rafael Francisco Osejo, natu.
ral de León de Nicaragua, que había sido contratado en 1814 por el Ayuntamiento de la ciu dad de San José como profesor de filosofía en la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, fundada y sostenida por el ve.
cindario. Muy inteligente y bas tante instruido, pero a la vez intrigante y turbulento, Osejo no tardo en conventirse en el blanco de las iras de los ab Butistas por su propaganda en favor de las ideas tourales.
No obstante su pobreza de ejecutorias, casi todos tos a ristocratas de Cartago se mostraron adversos a la monarquia constitucional, y una vez proclamada la Independencia, al establecimiento del régimen Tepublicano; pero en 18e1 Car tago no estaba ya en condiciones de dictar la ley a la provincia, como lo hizo en toda la época colonial. Durante el siglo XVIII habian nacido las nuevas poblaciones de Here dia, San José y Alajuela, que cada dia tomaban mayor incremento, habiendo llegado la ciudad de San Jose a superar a la vieja capital en el mimeTo de habitantes y en recursos materiales; y aun cuando He.
Tedia Sustentaba las mismas ideas de Cartago, San José nabla entrado por el camino del progreso y Alajuela siguió sus pasos más tarde, consecuencia de la muerte del gobernador Ayala, ocuTrida en junio de 1819, la Audiencia de Guatemala confio el gobierno interino de la provincia al coronel don Juan Ma nuel de Cañas Trujillo, peninsular de carácter despótico. El temor que inspiraba su into.
Terancia basto para imponer silencio a los que timidamente se habían pronunciado en favor de un régimen politico más Ziberal. Recobraron éstos la esperanza con el restableci miento de la Constitución espavola en 1820, que fue jurada en Cartago el 30 de julio del mismo año y el de agosto en San Jose, Heredia y ATajuela. pesar de los tres dlas de fiestas con que celebró tan fausto acontecimiento, el cabildo de Cartago se opuso a que el bachiller Oscjo enseña.
se y explicase la Constitución en público, burlándose del foTastero entrometido que pretendia revelar al pueblo los derechos que se le otorgabun.
Esta era la situación de la provincia de Costa Rica cuando llegó a Cartago, a medio dia del sábado 13 de octubre de 1821, el correo mensual de Guatemala trayendo un pliego impreso para el gobernador Canas, de fecha 16 de sep Cem bre y firmado por el jefe politico superior de aquella pro vincia y capitán general del reino don Gabino Gainza, que contenía el acta de Independencia suscrita el 15 por el mismo y otras diez y nueve Personas conspicuas de la ca.
pital, entre las cuales figuraban las autoridades superioTes. Gainza comunicaba el acta al jefe politico subalterno de la provincia de Costa Rica, para los efectos consiguientes, y le Temitía el manifiesto que había dado a los ciudadanos de Guatemala y otro de Un Patriota, documentos redactados por el licenciado don José Cecilio del Valle, auditor de guerra, El acta del 15 de septiembre disponía la reunión en Guatemala, el de marzo de 1822, de un congreso de diputados de todas las provincias del reino, en proporción de uno por cada quince mil habitantes, electos por las mismas jun tas que habían nombrado los Tepresentantes a las Cortes es.
pañolas; este congreso estaba llamado a decidir el punto de la independencia general y absoluta ya fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y la ley fundamental que debla regir; entretanto no se haria ninguna novedad en las autoridades establecidas, debiendo conservar estas sus arreglo la Constitución, decretos y leyes SU ATENCION POR FAVOR.
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