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Ramona, la mujer de la brasa Silueta de una mujer inolvidable Por ALFONSO CHASE Dos cuentos de Carmen Lira Comprendeis, comprenaéls, sefor, lo que significan estas pa.
labras: no tener ya adónde ir. No? Todavía no comprendéis esto. Crimen y Castigo.
como estuviera, en ocasiones con las pierna, tan hinchadas cual vástagos de plátano, no había más remedio, porque al pasma.
dote de su marido se le pasea.
ba el alma por eu cuerpo y no era capaz de salir ayante con semejante ejército.
Eso si, él sempre dormia sus noches desde el toque de queda en los cuarteles hasta que el pito de la estación del Atlántico anunciaba las seis de la maTh. Dostoievsky fana Se llamaba Ramona como se llaman muchas de esas mujeres del pueblo que uno se encuentra a menudo en el camino atareadag humildes en el cumplimiento del deber cotidianoel cabello lacio recogido de cual quier modo, a prisa porque coge tarde, calzadas sin coquete.
ria, por cubrirse los pies no más, con unos zapatos torcidos, la punta vuelta hacia arriba como en demanda de resignación a Dios. Ramona nombre bueno para un pedrón de la calle! las madres del pueblo no les queda tiempo para leer novelas ni de ser románticas, y dana sus hijos el nombre del santo del día en que nacen, y rara vez ponen el magin a decidir entre una Julieta o una Roxana; un Marco o un Rolando. Su filosofia natural y recóndita les aconseja llamarlos con los nombres ca si siempre duros, candidos o bobalicones de los mártires aguan tadores de vainas que llenan el calendario. Lo más probable es que lleven una existencia semeJante la de esos bienaventura.
dos, si bien nadie los canoniza.
rá, aunque al desenterrarlos en cuentren que la muerte respeto más su cuerpo que lo que lo ves petó la vida, y jamás su imagen rodeada de aureola aparecerá en altar alguno.
Pues bien, esta criatura se lla maba Ramona y era una de las tantas sombras heroicas que pasan por la vida soportando casi en silencio el peso de la Santa Pobreza, esa vieja doncella enjuta e hipócrita con huesos y manto de plomo, que no se sabe cómo pudo hallar gracia ante los ojos de San Francisco de Asis Llevaba ya quince años de ca sada y diez partos, lo cual la ha bia convertido en un ser desvai do y escurrido. La maternidad se había encargado de exprimir de su cuerpo el encanto y la carne de su juventud, todo ellc trasegado ahora en aquellos 0cho cantarillos humanos, en sus ocho hijos, de trece años el ma.
yor. Sólo animo le iba quedan.
do a la inteliz.
Madrugaba más que el alba para poder dar abasto con el trajín que diez cuerpos demandaban y cumplir con las ropaalenas que lavaba y planchaba. Cantos noches no supo lo que era Donnt a cabeza en la almohad, nor estar arrollando ci.
garrillos de encargo o dándole a la planchal eso, estuviera La Flor del Olivar jemplo para los chiquillos. Que Hace quince años, un catorce de mayo, murió en México se los lleyaran que la dejaran Carmen Lira.
sola. Ella sabia trabajar, se Al través de los años so vino extendiendo sobre su nombre concertarial un denso manto de olvido. Un silenclo in justo, mezquino, lleno se fue al solar a dar gritos.
de rancores que trataban de oscurecer la labor humana, pollLos niños la miraban con terror tica e intelectual de una figura extraordinaria, cuyo único dev ni Pedrillo, que era el más alito consistió en ponerse valientemente al lado de lo que ella pegado, ni Juancito, el menor, Biempre consideró lo justo y noble, que siempre andaba colgando de Porque Maria Isabel Carvajal no pudo permanecer Indifeella como un arete. quisieron a renet ante el dolor y la injusticia social que aquejaba a su puecercársele y la contemplaban de blo y dedicó su vida a servirle en el aula, en los periódicos y lejos lo mismo que a una exen las luchas sociales de la que fue protagonista parte medular.
trana.
Cuando se calmó volvió a ja Por eso nos presenta en su copiosa y excelente obra literacasa y encontró todo revuelto.
ria, a la par de su sensibilidad como mujer y escritora, una El marido estaba cargando en brillante cultura que exterioriza de una manera natural, más un carretón lo más pesado: la para ilustrar que para demostrar su conocimiento, mesa, el armario, las cuatro siSu prosa Serena, libre de artificios, fustigó el vicio y alabó llas, las camas de los niños, la la ternura, las cosas sencillas y nobles del pueblo.
cama de matrimonio. La cama Describió con trazos magistrales la explotación e intimó en en donde nacieron sus diez hidelicioso diálogo con los niños y los grandes, sumergiéndolos en encantadores laberintos de fantasía y de realismo intensos.
jos!
Escribió dos novelas. En una silla de ruedas y las fantasias ¡Dichosos los dos muertos De de Juan Silvetre todas llenas de un espíritu de observación y de las que se habían librado. Di un detallismo que las hace Importantes en la historia de la chosos de ellos!
literatura centroamericana por la riqueza de temas y descrip Las cosas menudas las lleva. ciones, e incorpora a esta magnifica mujer a la trayectoria seban los niños. Se asomó a la guida por una generación, el trabajo intelectual y político, todo puerta para verlos partir. Nin. por el amor y desinterés a las causas nobles y reinvindicadoras guno le dijo adiós. Iban uno de nuestra América mártir.
tras otro; parecían un caminito Escribió los cuentos más bellos que se han escrito en Costa de hormigas: unos con los cuaRica; los Cuentos de mi tía Panchita, de fuentes populares y dros de los santos, otros con mo de delicioso sabor criollo, que nos presentan las ayenturas y pitetes en la cabeza. Hasta Juani cardías de Tio Conejo, Tio Coyote, Tio Tigre y de tantos otros to llevaba algo: el candelero de animalitos de fábula, que un lenguaje sencillo y con encantador hojalata, con un cabo de candela desparpajo narran sus granjerías.
todavia pegado. La candela que También escribió cuadros de un crudo realismo en Reperla noche anterior habla alumtorlo Americano y Trabajo, como Bananos y Hombres y las do.
brado la última vigilia al ladu lorosas Siluetas de la Maternal, escuela que ella fundó y dide sus chacalincilios.
rigió para la enseñanza pre escolar de los niños costarricenses Caminaban despacio con la y que fue la primera de ese tipo en nuestro país carga y porque Juan de la ma Olvidada de sí, despojada de todo egoismo fue dando duno de María, la mayor de las rante su vida, fructifera y hermosa, consejos al joven que se mujeres no podia marchar Iniciaba en todas las cosas del arte, a los maestros y a los exlmás aprisa, lados que llegaban hasta su amable casita en busca de la palaLa cabecita rojiza de Pedro bra hermana y edificante. Porque ella slempre fue así, dulce iba al frente de la tropa y osamable, sencilla, hasta que víctima de fog dolorosos sucesos de cilaba semejante a una llama 1948, fue a morir a México, desamparada y sola y con unos teque fuera alumbrándoles ei ca rribles deseos de volver a su patria.
mino.
Hoy, al cumplirse los quince años de su muerte, ya no están. Pedro, Pedrito. grito Re florecidas las guarlas de su humilde casita de adobes y de tejas que cuando niño mi madre se complacía en señalar, leyendo mona.
Pedro se detuvo y quiso vol.
en una sencilla placa de bronce: Aquí nació y vivió para su pueverse, pero Nicolás, el mayor. le blo Carmen Lira. El progreso y la indolencla del costarricense metió un pellizco y el chiquillo la derribaron y queda ahora la triste soledad de un lote vacío y emprendió carrera y desaparela nostalgia de algunos que musitarán con cariño su nombre, ció.
María Isabel Carvajal, que sabe a miel y es sinónimo de dulzu Nicolás, Nicolás. Ijamo ra y esperanza.
la madre. El muchacho ni siquie Mayo de 1964 Ta volvió la cabeza y cruzó con paso rápido la calle, porque ya le preocupaban las apariencias y no queria que la gente lo viera a la cabeza de la procesión de mocosos. Juancito. Juancito. Mi muchachito!
El chiquitillo comenzó a llorar En un pais muy lejos de aquí, mano: vio la mujer lavando, con con voz lastimera y no queria habia una vez un rey ciego quo un niño esmorecido a su lado; caminar. María lo llevó de rastenía tres hijos. Lo habian vis. le pidió de comer, y éste que era tras y hasta que cruzaron, Rato los médicos de todo el mun. tan mal corazón como el otro, mona entrevió la sucia carita do, pero ninguno pudo devolver le respondió. Que coma ra.
vuelta hacia ella.
le la vista, yos, que coma centellas! Yo no Con las manos en la cabeza Un da pidió que lo sentaran ando alimentando hambrientos.
entro. El marido salia con los úl a la puerta de su palacio a que iluvo que devolverse porque timos trebejos.
le diera e sol. El sintió que pa en ninguna parte le daban not Le dijo irónico. Te dejo lo saba un hombre apoyado en un cias de la Flor del Olivar. Se que llevaste el día en que nos bordón. quien se detuvo y le encontró con su hermano que lo casamos.
dijo: entorotó a que se quedara juLa casa estaba vacía. Ella na. Señor rey, si Ud. quiere cu gando su dinero.
da había llevado consigo el dia rarse, lavese los ojos con el agua Por fin, el último hijo del rey, que se casaron.
en donde se haya puesto la Flor que era casi un niño, salió a bus ¡Era tan pobre! no ser que del Olivar, car la Flor del Olivar. Tomó el su juventud y su frescura que El rey quiso pedirle explica. mismo camino que sus herma.
habían quedado enredadas en clones, pero el hombre se alejó, nos y al llegar al rio encontró los abrojos del camino.
y cuando acudieron los criados a la mujer que lavaba y el niño a las voces de su amo y bus que lloraba.
caron, no había nadie en la ca Pregunto por qué lloraba el lle y en las vecindades.
muchachito y la mujer le con.
Anochecſa. Las piezas se lle.
El rey repitió a tus hijos la testó que de hambre. Entonces naban de silencio y de sombra. receta, y ofreció que su corona el principe bajó de su caballo Ramona se metió en la coc! seria de aquel que le trajera la y buscó de lo mejor que había na y se dejó caer en una piedra Flor del Olivar. El mayor dijo en sus alforjas y se lo dlo a la abandonada en un rincón. Lo que a él le correspondia partir ordiosera. En su tacita de plata único vivo en torno suyo era primero. Buscó el mejor caba vació la leche que trala en una una brasa había quedado enilo del palacio, hizo que le pre. botella, con sus propias manos tre las cenizar del hogar. la mi pararan bastimento para un mes desmigó uno de los panes que rada de la pobre mujer se aga y partió con los bolsillos llencs su madre la reina habia amasa.
TTÓ ansiosa de aquella luz mor de dinero.
do, puso al niño en su regazo y tecina y su corazón se tendió, Anda y anda que llegó a un le dio con mucho cariño las 50como un animal herido por ci rio. la orilla había una mu. pas preparadas; luego lo dur.
frio, hacia el pedacillo de calor jer lavando, que parecía una por mio, lo envoly:8 en su capa y que briljaba en la curidad. diosera y cerca de ella, un lo acostó bajo un árbol.
En su cabeza giraba un toite. quito, flaquito como un pijije y La mujer, que no era otra que llino. Ella era un árbol, el vien. que lloraba que daba compasión la Virgen le pregunto en que to había desprendido todas sus oírlo. La mujer dijo al principe: andenes andaba, y él le contó hojas y éstas danzaban verti. Señor, por amor de Dios denie el motivo de su viaje.
ginosas en torno suyo. Los dien algo de lo que lleva en sus al Si no es más que eso, no tes le castañeteaban.
forjas; mi hlio está llorando de tiene ud. que dar otro paso Qué frío hacia. Señor mío Je necesidad le dijo la Virgen Levante es sucristo. Que coma rayos, que coma pledra que está al lado de m!
En alguna parte. dónde. un centellas ese lloretas! Todo lo hljito, y ahí ballará la Flor del desfile de cabezas Infantiles. que va en las alforjas es para Olivar Una tenía el cabello rojo y pa ml. continuð su camino. Pe. Así lo hizo el principe y en recia un fogoncito. Esa era la ro nadle le dio razón de la Flor una cuevita que había bajo la que estaba allí cerca de ella, er del Olivar. Se devolvió y en una piedra, estaba la Flor del oll tre la ceniza.
villa que había antes de llegar var, que parecía una estrella, En el silencio, ocho pares de a la dudad de su padre, se me. La corto, best a, niño, se do piesecitos golpeaban a caminar tió en una casa de juego y a 111 pidió de la mujer monto a 41sobre el empedrado, jugó hasta los calzones.
ballo y partio.
Pero el empedrado no esta Al ver que pasaban los dias Al pasar por donde estaban ba dentro de ella, en el corazón y no regreaba el principe, par. sus hermanos, les enseñó la 10.
La brasa acabó por extinguir tló el segundo bien provisto de Ellos le llamaron y le recible se entre la ceniza.
todo. Le ocurrió lo que a, her. PASA a la pág. 20)Pero el marido no tomaba en cuenta los sacrificios de su mujer, y si no podía trabajar co mo era debido en vista de los Ocho picos siempre dispuestos a engullir, si tenía fuerzas para insultarla a cada rato y hasta Para maltratarla de hecho si asi se le antojaba. sobre esto la suegra, Santo Dios! que no ia podía ver ni pintada en la pared, porque creía que su hijo ha bia descendido desde el trono dei Altísimo al profundo abis.
mo en donde Ramona había ng cido, para casarse con ella. 1A saber las malas mañas de que se había valido la tal por cual para engatusar a su muchacho!
Siempre le estaba sacando los o jos con su otrà nuera. Esa si que era toda una señora de la misma clase de ellos, si no es que un poquiti más elevada. esta vida de trabajo y tormentos, añadida cierta irritación nervios, debida a sus muchos alumbramientos, habían terminado por agriar el carác.
ter de Ramona. Le costaba ya hablar con dulzura a los niños: los amenazaba a gritos por na derías y sin motivo les sacudía el polyo. Los mayores le tom.
ron por ello cierta inquina, ed declararon sus enemigos y cuando los castigaba, la amenazaban con irse a viv donde la abuela.
Tiraban para allá porque la Bbuela era mujer de buen pasar, All nunca tenian hambre, y su tla, la nuera, señora a quien Dios no dlera hljos, los mimaba. Esto ponia fuera de si a Ra mona. Ay. aquella vieja bandida y aquella otra inutilona con nue.
Ve años ya de Casada sin saber lo que era echar un hijo al mun do! Lo que sí podía, era jalarse los ajenos!
Cada hora de almuerzo y de ocmida era una borrasca: el hombre vociferaba. ella lloraba y el hister smo la convulsionaba, los pequeños gritaban y hulan como pollitos perseguidos.
El la habia despedido muchas veces. Andavete, andavete. de aquí.
No hacés falta. Los chiquilles estarán mejor con mi mamá con la Lola qu» con vos. Aquif no hacée falta Por fin un dí, ndo más Si, si, Valia más separarse Eso no era vida, y el maj Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Carmen LyraMilitantes del PCCR
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