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W LA REPUBLICA Suplemento PARA ELLAS artes de Mayo de 1967. 24 Mujeres notables La Primera Dame de los Estados Unidos de Norte América y su cruzada del embellecimiento de su país. El beso del Sol redime, el can to de los pájaros alegra el corazón; en un jardin estamos más cerca de Dios de lo que nos ima ginamos.
Fue en Washington, hace dos años, donde la Sra. de Johnson comenzó su cruzada de embellecimiento, pareciéndole que la ca pital, durante mucho tiempo reconocida como una de las más bellas del mundo, estaba desme jorando.
Esta es la leyenda que la Sra.
de Johnson grabó en una placa colocada en una rosaleda.
Cuando la Sra. del Presiden te de los Estados Unidos, noto que la ciudad de Washington necesitaba un embellecimiento, se dedicó a la tarea con esa energía que le es tan caracteris tica. Pero lo verdaderamente ejemplar, lo que debe hacernos pensar a quienes no contamos en la collaboración de las ma sas, es que ella recibió el res paldo hasta de los sectores más humildes y una vez lanzada la Idea y puesta en práctica por una personal que lo hizo con energía y amor, el resultado ha sid, sorprendente y abarca la nación entera La Sra. de Johnson determi nó que Washington necesitaba urgentemente un tratamiento de belleza, e inició una campaña para sembrar árboles y hacer más llamativos los jardines.
Sus planes de embellecimien to crecieron en número y enver gadura, y su cruzada produjo entusiasmo nacional entre los conservadores de bellezas natu rales, clubes de jardines, orga nizaciones femeninas, asociacio nes cívicas, capitanes del comercio e industriales, oficinas del gobierno federal y de los Es tados, incluso de los muchachos escolares, quienes procedieron a seguir el ejemplo de la Primera Dama y aceptaron su direc ción. La palabra embelleclmiento se convirtió en santo y seña.
Más o menos lo mismo ocurrió en México cuando el señor Uruchurto se lanzó con similar entusiasmo a la limpieza y remodelado de parques, jardines y mercados. El pueblo lo apoyo y la lampieza resplandecio, las flores se dieron con la generosi dad de ese suelo y hoy son orgullo legitimo de ese noble pue blo.
Casi de la noche a la mañana, la Sra. de Johnson se encontró con el respaldo de miliones de ciudadanos en su empe ño en hacer más atractivas y habitables las zonas urbanas y rurales del país.
Se observa en toda la nación un nuevo afán estético. Qué nos ocurre en Costa Rica, la de la eterna primavera?
Largo sería describir el abandono de ciudades, calzadas, carre teras camellones y hasta de los Jardines particulares. He querldo transcribir esta historia que puede servirnos de ejemplo. Te nemos la tendencia a copiar cier tas extravagancias, muchas veces distorsiones por Holly wood: pongamos atención a las grandes realizaciones que verdaderamente inspiran. Creo que estamos llegando al renacimiento del amor por la belleza de la tierra, y estamos hallando mucha, pero mucha gente que contribuye a la campaña de modo constante e inte ligente. declara la señora de Johnson Estados están en marcha otros proyectos de embellecimiento, grandes y pequeños.
cimiento de los Estados Unidos.
La Sra. de Johnson viajó por to do el país predicando embellecimiento, visitando monumentos y mansiones históricas, sembran do árboles, inaugurando parques y represas, encantando a todos los que se interesan por hermoSear el país.
dia, la Sra. de Jonhson fijó una placa en una rosaleda del Jar din Botánico. Las palabras ins critas en esa placa reflejan sus sentimientos: En Santa Ana, California, 500 alumnos de escuelas públlcay sembraron 100 árbole y arbustos en un sólo día para hermosear los terrenos de su nueva escuela secundaria.
Hace treinta años, el viejo manzano del fondo de su casa en Washington le pareció deso ladamente solitario a la esposa del Presidente Lyndon Johnson, y quedó convencida de que era necesario darle compañía para embellecer el patio.
En mayo de 1965, para darle más impulso a la campaña, el Presidente Johnson cito a una conferencia sobre Belleza Natural en la Casa Blanca. An te una concurrencia de más de 800 delegados, la Primera Dama dijo en la sesión de apertura. En el catálogo de males que afligen a la humanidad, la fealdad, la indiferencia cívica y la decadencia estética de nuestras ciudades y distritos rurales se encuentran en primer término en la agenda de nuestras preocupaciones. Hemos permanecido indiferentes ante el afeamiento del paisaje, y ha llegado el momento de actuar.
Se lle enviaron tantas cartas a la Primera Dama en relación con esos planes, que se vio precisada a montar una oficina en la Casa Blanca para despachar la correspondencia. En la actualidad se reciben entre 200 y 400 cartas semanales. Durante estos dos últimos años dicha ofi cina ha recibido más de 15. 000 cartas e innumerables llamadas telefónicas.
En Georgia, los clubes H han plantado más de 700. 000 árboles de flores y situaron en lugares estratégicos depósitos para los desechos. La indolen cia y falta de aseo salen muy caro. dice la Sra. de Johnson.
Por ejemplo, en cierto Estado de la Unión cuesta 64 centavos de dólar recoger un vaso de papel arrojado a la orilla de la ca rretera El beso del Sol redime, el canto de los pájaros alegra el corazón; en un pardín estamos más cerca de Dios de lo que nos imaginamos.
Para la Sra. de Jonhson, la belleza resulta esencial para el florecimiento intimo del espíritu humano. y la fealdad es intolerable. Estoy muy segura expresó en un discurso recientede que la fealdad gris, lo monótono, los vecindarios insalubres han contribuido a los desórdenes, a las enfermedades y a la delincuencia.
La Sra. de Johnson pudo ha cer algo, a su modo característico. Compró un cerezo lorón. un cornejo rosado y un manzano silvestre, plantándolos para completar un cuadrangulo con el viejo árbol.
Así que hubo terminado, chan ceándose le dijo a su esposo por entonces miembro del Senado que en su epitafio podría leerse: Ella sembró tres árboles En setiembre último recorrió 250 kilómetros en una gira por los Estados del oeste, ganando nuevos partidarios de la causa del embellecimiento. Sus ideas tocaron una fibra sensi ble dondequiera que estuvo Eso pudo probarse durante su viaje por el Lejano Oriente. Debemos poner empeño en embellecer nuestras áreas urba nas; renovar y pulir las entradas a nuestras ciudades; limpiar, poner en orden y dignificar nuestros puertos y tierras ribereñas. Por modesto que luzca el acto, el aporte del ciudadano que planta un árbol o culda de una mata de flores tiene, sin embargo, gran importatia para el conjunto de la obra que hemos emprendido.
En San José, California, una ciudadana, después de oir a la Sra. de Johnson hacer una exhortación en favor del embelle cimiento, sembró un macizo de lirios de nueve metros cuadrados en una estación de autobuses próxima a su hogar.
En Filadelfia, Pennsylvania, los jovencitos de una barriada convirtieron un desolado lote de esquina en una exposición en miniatura de un jardin.
La Primera Dama se ha sentido estimulada por los informes que le han llegado acerca de que están apareciendo macetas de flores en muchos apartamientos de vecindarlos pobres. Hay un anhelo vehemente por disfrutar de las cosas bellas, lo mismo grandes que pequeñas comentó, para agregar: Donde crecen las flores también cra ce la esperanza.
Pero como resultado de sus afanes horticultores durante los años posteriores, su epitafio ten drá que ser enmendado para que pueda leerse: Sembró muchos, pero muchos árboles. Además, necesitará algunas pala bras más para recordar su pre sente cruzada nacional en pro del embellecimiento de las ciu dades y distritos rurales de los Estados Unidos.
En Honolulú los hawaianos condecoraron a la Sra. de Johnson por su admirable labor. En el famoso East West Center de aquella ciudad recibió la Meda lla por Servicios Distinguidos, en el dorso de la cual se lee: Comentando sus esfuerzos en favor del embellecimiento, un amigo de la Sra. de Jonhson di jo lo siguiente: En Gary, Indiana, ciudadanos conscientes de lo que es el embellecimiento recaudaron dinero para renovar pabellones, sur tir con peces un estanco y hacer una instalación lumínica en un parque. La belleza natural debe ser preocupación nacional. Debemos proteger nuestro patrimonio de bellezas naturales para las generaciones futuras. y configurar una América más hermosa. la Sra. Lyndon Johnson en reconocimiento de su con tribución al embellecimiento: deleite de toda la humanidad.
En Wellington, Nueva Zelan Esta cruzada brota del corazón de la Primera Dama, quien la conduce con agrado, con capacidad, energía y convicción.
En la historia de los Estados Unidos no se recuerda que ninguna otra esposa de un Presiden te haya sido tan diligente y enér gica como la Sra. de Johnson en su campaña para desterrar del paisaje nacional la feldad, la monotonía y el abandono, al pro pio tiempo que propugna el cul to a la belleza en sus múltiples formas.
Como resultado de una reunión con la Sra. de Johnson, los ejecutivos de las compañías de gasolina convinieron en rediseñar us estaciones de servicio para hacerlas más atracti vas arquitectónicamente.
Se descubre Sala, la ciudad de Juba En cada uno de los cincuenta En la conferencia hubo acuer do general acerca de que debe suprimirse las feas carteleras, los bocinazos, los depósitos de automóviles descartados y los basureros que desfiguran muchas carreteras. Asimismo, la conferencia hizo advertencias acerca de la contaminación de los ríos y corrientes de agua. Se criticó el envenenamiento de la atmósfera por los gases que arro jan los escapes de los automóviles y el humo de las chimeneas.
Se protesto por las nuevas carreteras y las colonias de vivien das mal proyectadas que ocupan mucho terreno, necesario para parques de recreo. Censuró el hábito de arrojar desperdicios. Se recomendó vigorosamente la creación de más parques nacionales, la protección de la vida silvestre y la preser vación de los sitios históricos.
Se argumento en favor de la conservación de todas las rique zas nacionales.
CASAS, LOTES, HIPOTECAS Todo lo relacionado con el ramo.
Las excavaciones arqueológicas dirigidas por don Jean Boubé, del Centro Nacional de Inves tigación Científica, efectuadas a proximidad del recinto de las ruinas de Chellah, en los alrededores de Rabat, sobre una de las alturas que dominan el valla del Bourkegreg, han tenido por resultado poner al descubierto 350 tumbas de la necrópolis de Sala, la ciudad de Juba II, donde abordaban los navegantes fo nicios. Antes y después de la independencia de Marruecos, los sondeos levados a cabo habian permitido delimitar la extensión de esa ciudad, de la que se com prende mucho mejor los origenes después del descubrimiento de los santuarios y de los edificios que pertenecieron a la época helenística.
Las huellas dejadas por la e poca romana se han manifestado igualmente con el descubrimien to de vestigios de monumentos y estatuas, así como por inscrip ciones, una de las cuales está escrita en honor de Constantin no Los recientes descubrimientos han permitido recoger numerosos objetos funerarios y de la vida cotidiana, cristaleria, jarros y ánforas, joyas califica das de modestas por los espacialistas. La persistencia de las tradiciones fenicias se manifiesta, según los especialistas, por el descubrimiento de un huevo de avestruz sobre una tumba. La inhumación y la incineración sa practicaban igualmente en Sala, como lo atestiguan la coexis tencia de cofres funerarios y urnas cinerarias de diferentes épo cas, RICARDO ROJAS DIAZ TEL. 22 55 55 San José.
Calle Avs. 3200 Fuera de la Casa Blanca, la conferencia despertó el interés nacional en favor del embelleEste documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.