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de 130 Don Francisco de Quevedo y Villegas 22 Don Francisco de Quevedo nació en Madrid en 1580. Hlzo sus primeros estudios con los jesuitas. En 1596 marcha a Alcalá en donde permanece hasta 1600. Estudio Filosofia, lenguas clásicas, francés e italiano. DES pués estudió Teologia en Valladolid. Luego regresa a Madrid en donde permanece hasta 1611, entregado con pasión a la crea.
ción literaria. Por este tiempo se hace amigo del duque de Osuna a quien acompaña a Italia en 1613. Su amistad con Osu.
na lo lleva a Intervenir en as de 1632. En 1634, por sugeren llanueva de los Infantes en se de ingenio. El conceptismo se tos políticos de importancia en cias cortesanas, casa con dofra tiembre de 1645.
presenta entonces como juego Niza, en Venecia en Madrid. Esperanza de Aragón, viuda y Desde el punto de vista cul ingenioso de ideas, paradojas y En la capital española gestionó con hijos; este matrimonio fue tural, Quevedo vive en la época conceptos; de lo que resulta un cerca del duque de Lerma el un continuo acaecer de disgus de culminación del barrocolite estilo recargado de sutilezas con nombramiento de Osuna para tos, sin sabores reflejados qui. rario en España; como poeta ceptuales, agudezas, simbolos, virrey de Nápoles, lo que ocul za en algún soneto de Quevedo. pertenece a la vertiente concep frases sentenciosas y constan.
rrió en 1616. En 1618 recibe Que En 1639, con motivo de un pol. tista del barroco. Para una br tes antitesis.
vedo el hábito de Santiago. Pe ma comprometido. aparecido ve caracterización del estilo con La actitud espiritual que re To, cuando cae Osuna, Quevedo bajo la servilleta de Felipe IV, cepusta puede pensarse en Bale fleja este estilo es la misma del también siente el desfavor real se le detuvo y envió a prision tasar Gracián, quien en su AGU. barroco culterano: ambos ce y es desterrado a la Torre de a San Marcos de León en donde DEZA ARTE DE INGENIO percatan y tienen conciencia de Juan Abad, de la cual era señor. permanece hasta 1643. De la pri (1642 1618) hace un inventario la fugacidad del tiempo, de lo Al subir al trono Felipe IV. Quesión, Quevedo sale achacoso, ya que comprende por lo menos se. enganoso de las apariencias de vedo, por influencia del conrle irremediablemente enfermo. Se senta formas distintas de ma. Jas cosas y de los hombres, y duque de Olivares, llega a ser retira a su señorío de la Torre nejar los conceptos con el pre de la nada del hombre. En lo secretario del rey, corría el año de Juan Abad y muere en VI. pósito de conquistar la agudeza social esta busca del ser y de la verdad lleva a una dura crt tica de las costumbres y de la hipocresia como apariencia de la verdad, no como verdad misma.
En manos de Quevedo este arsenal retórico del barroco conceptista se vitaliza totalmen te para transformarse en el transparente cristal en que Que.
vedo vierte sus más profundas reflexiones morales, su angustia frente al tiempo y la muerte, y también las más hirientes sátiras de la época.
En algunos de los sonetos que se ofrecen hoy al lector pue de percibirse cuán hondamente veia el Quevedo ya maduro la realidad del momento histórico por que atravesaba España, la España a la cual habia ofrenda.
do su vida y uno de los más altos Ingenios de la raza. la vez se percibe también la claridad con que Quevedo se percata de esa situación y de su propio estado de espiritu. El poema ya no es chiste ni sátt ra, sino expresión de un angustioso estado de alma.
PSALMO VII HASTIO DE UN CASADO AL TERCER DIA Antiyer nos casamos; hoy querría y más de mil afios en la mia.
doña Pérez, saber ciertas verdades; Esto de ser marido un año arreo, decidme. cuánto número de edades aún a los azacanes empalaga; enfunda el matrimonio en sólo un dia? todo lo cotidiano es mucho y feo.
Un antiyer soltero ser solía, Mujer que dura un mes, se vuelve plaga; y hoy casado, un sinfin de Navidades aún con los diablos fue dichoso Orfeo, han puesto dos marchitas voluntades, pues perdió la mujer que tuvo en paga.
Cuando vuelvo atrás a ver los años que han nevado la edad florida mía, cuando miro las redes, los engaños donde me vi algún dia, más me alegro de verme fuera dellos que un tiempo me pesó de padecellos.
Pasa veloz del mundo la figura, y la muerte los pasos apresura: Ja vida nunca para ni el tiempo vuelve atrás la anciana cara, Nace el hombre sujeto a la Fortuna, y en naciendo comienza la jornada desde la tierna cuna y la tumba enlutada y las más veces suele un breve paso distar aqueste oriente de su ocaso.
Sólo el necio mancebo, que corona de flores la cabeza, es el que solo empieza siempre a vivir de nuevo, pues si la vida es tal, si es desta suerte, Damarla vida, agravio es de la muerte.
PSALMO IX ¡Cómo de entre mis manos te resbalas. Oh, cómo te deslizas, vida mía. Oh mortal condición. Oh dura suerte. Qué mudos pasos trae la muerte fría que no puedo querer ver a mañana, con pisar vanidad, soberbia y galas! sin temor de si quiero ver mi muerte!
Ya cuelgan de mi muro sus escalas, Cualquiera instante de esta vida humana y es su fuerza mayor mi cobardia; es un nuevo argumento que me advierte por nueva vida tengo cada dia cuán frágil es, cuán misera y cuán vana.
que al cano Tiempo, nace entre las alas.
PERSEVERA EN LA EXAGERACION DEL SENTIMIENTO AMOROSO EN EL EXCESO DE SU PADECER DEFINIENDO AL AMOR Es hielo abrasador, es fuego helado, un amar solamente ser amado.
es herida que duele y no se siente; es un soñado bien, un mal presente, Es una libertad encarcelada, es un breve descanso muy cansado; que dura hasta el postrero parasismo, enfermedad que crece si es curada.
es un descuido que nos da cuidado, un cobarde con nombre de valiente, Este es el niño Amor, éste es tu abismo; un andar solitario entre la gente, mirad cuál amistad tendrá con nada el que en todo es contrario de sí mismo, En los claustros de alma la herida yace callada; mas consume hambrienta la vida, que en mis venas alimenta llama por las médulas extendida.
Bebe el ardor hidrópica mi vida, que ya ceniza amanta y macilenta, cadáver del incendio hermoso, ostenta su luz en humo y noche fallecida.
La vente esquivo, y me es horror el día; dilato en largas voces negro llanto, que a sordo mar mi ardiente pena envía. los suspiros di la voz del canto, la confusión inunda alma mia, mi corazón es reino del espanto.
AMOR CONSTANTE MAS ALLA DE LA MUERTE Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra, que me llevare el blanco dia; alma a quien todo un Dios prisión ha sido, y podrá desatar esta alma mia venas que humor a tanto fuego han dado, hora a su afán ansioso lisonjera; médulas que han gloriosamente ardido, mas no de esotra parte en la ribera su cuerpo dejarán, no su cuidado; dejará la memoria en donde ardia; serán ceniza, mas tendrán sentido; nadar sabe mi alma la agua fria, polvo serán, mas polvo enamorado.
y perder el respeto a la ley severa; RECUERDO DE QUE LA FELICIDAD PERDIDA ATORMENTA ENSEÑA COMO TODAS LAS COSAS AVISAN DE LA MUERTE Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados, Entré en mi casa vi que amancillada de la carrera de la edad cansados, de anciana habitación era despojos; por quien caduca ya su valentía.
mi báculo más corvo y menos fuerte, Salime al campo, vi que el sol bebía vencida de la edad sentí ml espada, los arroyos del hielo desatados; y no hallé cosa en qué poner los ojos y del monte, quejosos, los ganados, que no fuese recuerdo de la muerte.
que con sombras hurtó su luz al día.
Aqui donde su curso retorciendo de parlero cristal Henares santo, en la esmeralda de su verde manto, ya engastándose va, y ya escondiéndose; senti molesta soledad viviendo, de engañosa sirena docto canto, que blanda y lisonjera, pudo tanto, que lo que lloro yo, lo está riendo.
REPRESENTASE LA BREVEDAD DE LO QUE VIVE CUAN NADA PARECE LO QUE SE VIVIO Ah de la vida! Nadie me responde? y no hay calamidad que no me ronde.
Aqui de los antaños que he vivido; Ayer se fue, mañana no ha llegado, la fortuna mis tiempos han mordido; hoy se está yendo sin parar un punto; las horas mi locura las esconde.
soy un fue, y un seré y un es cansado.
Luego mi lira y voz al monte hueco tu nombre, Lisi esquiva, le enseñaron y fue piadoso en repetirle el eco.
Ya todos estos bienes se pasaron, y a mis labios dejaron sólo en trueco un ¡Ay, que fueron. Ay, que se acabaron. Qué sin poder saber cómo ni adónde, la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido En el hoy, y mañana, y ayer, junto pañales y mortaja, y he quedado presentes sucesiones de difunto.
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