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Dell Noviembre de 1950 LA REPUBLICA 25 Omar Dengo NGO LAS P.
Por Viriato Camacho por CANAL TELETICA Sensacional presentación del máximo suceso artístico ofrecido por el Grupo de Teatro Infantil de la Casa de la Cultura de Honduras con el bello cuento de Las Mil y Una Noches, en homenaje a todos los niños de Costa Rica. los cuarenta años de la muerte de Omar Dengo, el pensamiento de este costarricense extraordinario mantiene plena vigen.
cia. Extraordinario por su insuperada capacidad para la formación docente, por su elocuencia, por su valentia para expresar y defender opiniones, por la claridad con que vio y anticipó los problemas nacionales, por la honestidad con que cumplió la alta misión de hombre y de ciudadano.
El campo de la formación de maestros fue el de su predilección. el se entregó con entusiasmo de iluminado y en el recogió para el pais óptimos frutos. algunos esta afirmación podrá parecerles una simple figura literaria. Pero la verdad es que la promoción de educadores que Omar Dengo formó no ha sido superada, ni aun igualada, en su calidad humana y en su destreza profesional. Los trabajadores docentes que hoy se preparan en el país, en todos los niveles sin excluir la Universidad. carecen de una auténtica convicción de la importancia de su min sterio y, aunque parezca paradójico por el avance de las ciencias sociales, no dominan las técnicas de la enseñanza como las domi.
naron los maestros que se armaron caballeros (al decir del propio Omar Dengo) en la Escuela Normal de Costa Rica. Se dirá que es cosa de época, que en el momento de crisis espiritual que vive el mundo es imposible formar educadores con aquella actitud y aquella sensibilidad. se agregará la herejía de que las ciencias de la educación o no existen o son inútiles. Este es el argumento de quienes, para ocultar su propia ignorancia, acusan de pedagogismo todo intento de mejorar, seriamente y a fondo, la actitud y la preparación profesional de los educadores costa.
rricenses. La calidad humana del educador y del educando costarricense no ha cambiado: no era mejor el hombre de ayer ni tampoco la tarea era más fácil. Lo que ha cambiado es la concepción de lo que es educar y, sobre todo, de lo que es formar a un maestro.
Lo que falta son mentores de la talla de Omar Dengo, de Miguel Obregón, de Garcia Monge; hombres que aún muchos años después de su muerte siguen dando una lección que, infortunadamente, el pals no aprovecha La educación costarricense recobrará su prestigio y volvera a transitar por senda de progreso, el dia en que quienes tienen la responsabilidad de su dirección, se detengan a meditar serenamen.
te y sin prejuicios, en el por qué y el como de la obra de Omar Dengo.
El hombre que supo morir Por Haya de la Torre ILADINO LA IAMPARA NARAVILLOSA Direcio y versión de: MERCEDES AGURCIA MEMBREÑO.
PRESENTADO POR CORTESIA DE: la Gloria, a.
No ha sido la figura de Omar Dengo muy popular en Nuestra América, porque su obra fue casi toda oral. Poco queda escrito de su pensamiento y ha de ser frecuente que su apostolado no sea aún por muchos conocido. Mas la obra de este joven maestro queda en sus discípulos, queda en su vida, queda en su muerte.
Estoy seguro que en pocos años más Omar Dengo ha de ser nombre familiar para los latinoamericanos ansiosos de ejemplos vividos y de grandes gulas sinceros. Sus años de trabajo si encioso en la Escuela Normal de Costa Rica son años de siembra.
Siembra ganada que florecerá en centenares de nuevas maestras y maestros que mucho han de llevar del espíritu luminoso y director de quien supo infundirles fervor y conciencia misionera.
De mis horas de charla con este hombre generoso, guardare siempre recuerdo vivo. Era religioso sin ser sectario, pero como que equilibraba su ſe en los poderes superiores con una serenidad pagana irónica y dulce que algo tenía del frescor de Grecia.
Gran orador según testimonio unánime. Orador de oratoria auténtica. que ilumina, guia y enseña y no atolondra con el resonar de metáforas excesivas alguna vez me definió su concepto de la elocuencia y coincidimos. Mas yo no le oi sino en su último discurso. Aquel luminoso y postrero, lleno de socrática serenidad, dicho a sus discipulos ya sus amigos veinte minutos antes de expirar, cuando la agonia ya cortaba sus palabras y daba a su rostro lividez imponente. De aquel discurso máximo, sumario de vida, testamento glorioso, surgió su más bella y profunda lección. Lección de paz y fortaleza dicha tranquilamente frente a la muerte que él miraba llegar con la misma peculiar sonrisa que marcó en sus labios un gesto perenne en la vida y los sello de ironia en la hora del total silencio ¡Qué difícil es saber morir! pensaba yo ante aquel agonizante engrandecido por el valor supremo. pesar de que la muerte rompla casi insolitamente un ideal de vida esperanzada, una jornada de eficacias, una juventud victoriosa circundada de admiación y proselitismo eminentes, Omar Dengo se adueñó gloriosamente del momento como un joven héroe. Se revistió de fortaleza, de una extraña fortaleza plena de conciencia vidente y qu so enseñar que no es sólo de leyenda el ejemplo de los moribundos que saludan sonrientes a la vida desde el pórtico de las sombras.
De la interesante personalidad de este hombre atrae su re.
beldia generosa. Porque no fue un conformista. Anhelo ser justo y buscó armonizar la severidad con la dulzura. Quizá si por eso halló que ninguna forma fue mejor para mantenerse en un equi.
librio sereno que la de la verdadera ironia. La uso consigo mismo y la usó con los demás, pero, todos coinciden la usó constructivamente. Así en la vida, asi en la muerte. Asi Sócrates.
Fueron sus palabras postreras para la juventud de Costa Rica y con ella para la juventud de América Latina. Toda, puede recoger ese llamamiento a la nueva generación para que se incorpore y se defina en la lucha y para que tome puesto de los viejos. Vencido ya por la muerte, las últimas palabras de Omar Dengo son un cálido llamado a la conciencia juvenil para que trabaje, para que no desmaye, para quet VIVA, en el óptimo sentido del vocablo. Pide a la generación moza que se renueve y que sea fuerte, dinámica y sincera. Le pide que SE DE a las grandes causas y que conserve la riqueza nacional para el surgimiento de una gran cultura. en estas palabras breves fue su queja recondita por esa riqueza que se va a otras manos. Riqueza que es cadena de esclavitud para nuestros pobres pueblos, que trabajan servidumbre para que surjan otras culturas, se afirmen otros poderes y para que el fruto de su angustia sea el refluir amewazante del poder imperioso y agresivo que ellos mismos contribuyen a engrandecer Asi se fue el hombre que supo morir. Asi se fue dejando en torno suyo como un rastro de luz. No hubo lágrimas al final de aquel discurso hondo y bello, porque la fortaleza del moribundo lo inundó todo de rara serenidad.
Ya lo he dicho: murió poco después de media noche, pero su muerte como que adelanto a la aurora.
Repertorio Americano San José de Costa Rica.
Noviembre de 1928.
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    Omar Dengo
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