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Domingo 14 de Diciembre de 1969 LA REPUBLICA 25 POEMAS DE ENRIQUE TOVAR DE LOS LLANOS Visión de una Ruta Pasada Canto al Barro de mi Tierra Yo traigo para el mundo el barro de mi tierra.
Lo traigo por mis ojos y el túnel de mis venas.
con ese temblor fúrico que entrega la miseria. Premio del Certamen Literario de 1968 de la Cátedra de Castellano de la Universidad de Costa Rica Viene con mi provincia su nervlo de fiesta audad entre calles concretas.
El barro campesino con su sabor a selva con su indumento pálido. rugido de fiera.
Eso barro amargo que nace en las trincheras no es el barro que traigo: es barro de las huertas: Yo bendigo el barro sudado de mis piernas cuando por mi provincia corría las praderas.
El que fecunda un pueblo y da fuerza a la tierra el que se hincha relleno on las manos obreras; Cuando por los caminos caia sobre mis cejas hecho en granos de polvo o en pedazos de yerba.
Visión de una.
En mi ventana el estetoscopio del tiempo gruñe a las transparentes greñas del viento.
La pólvora de un lejano canto amargo 89 destila poco a poco, trecho a trecho, en la espiral de mi garganta.
Sólo el compás de algún fatigado astro se percibe en la longitud de mi pupila en la sombra incauta de un abrazo me vibra una montaña de paisajes.
En algún sitio de la tierra escucho cómo estallan en completo silencio millares de besos de niñas diabéticas.
Cómo suben en brutal descenso cabelleras largas de caricias, Sin embargo, sólo medito olímpicas metamorfosis en cada órbita, en cada flor cotidiana sin sombrilla cuando el sol revienta por cada espina.
Latidos de sangre fustigan ml sitio, ruedan mis mares sobre diminutos playones, sobre brevísimos instantes se me acumula el espacio en un invisiblo almanaque de recuerdos.
Después de todo, hombre que soy, recorro sin tildes, sin relieves ni cuchillos, la geografía oscura quo ruge cual ciclón do atarantadas pinturas, el vaho pálido en que se revuelcan las huellas de mi lucha.
Lo traigo en la palabra muy unido a la lengua como si me estallase un petardo de guerra.
el que nutre la miel on el panal de abejas; el que se alza heroico por los techos de teja.
Viene con mi camisa, con mi limpia chequera, Eso barro salobre quo crece en las tinieblas no es el barro que traigor es barro de las huertas.
Poema de la Distancia do tus manos?
2Quién en tus rodillas clava un deseo?
Un Lunes en la Calle Ahora que te fuiste. quién amanece en tu cuerpo. Quién hunde el beso en tus lablos. Quién to arranca el sexo de un sólo trazo. Quién te cava de preguntas las pupilas. Quién escucha Inmóvil el timbre de tu voz?
2Quién acaricia la geografía do tu rostro. Quién cincela la mañana de tus regazos?
2Quién rasga los Jeroglificos Un lunes en la calle, de mañana, con el carbón de la noche en el labio, derretido, cavado los molares por la angustia de la vida sin nadie, Ahora que to fuiste no sé quién es el arquitecto, el orfebr. o escultor, quo ciego y loco construyo sobre tu hombro otro sueño.
Yo sin embargo, Bln amanecer en tu cuerpo, to hundo en mi carne, en el recuerdo.
iba yo Oración y manchas al mundo.
Ta, que redimes, To acusan To Blentan leyes.
harapo del tiempo y de los recuerdos, con la carne encendida ardientemente, sin horizontes, con el ojo amargo de amor.
Las gentes como sombras, como nubes en el silencio de los pasos iban Bin orden ni razón, de no sé qué camino yo, con la cuchilla de la Indiferencia clavada transversal en las clavijas, en el nervio temprano de las venas, en las axilas la fuerza del frio, me hundia, una mañana en la calle, un lunes, con el carbón de la noche en el lablo.
Señor, Yo sé que hay quien To ofendo To acusa, To clava frases absurdas, To dice que no To adeltas, ni To lavas, nl To abrigas, nl Te rascas, nl roncas.
Yo sé que Te retan como boxeador do barrio, To estrujan preguntas qué sé yo.
Señor mío.
Hay quien dice que Eres ateo, que lastimas al hombre Pero yo sé, Señor, quo Tu sllencio 30 propaga como llama. s6 quo perdonas: que si no Te afeitas, al To lavas, nl To abrigas, es porque amas, quien ama no urge de ropas, nl sandalias nl do fuerzas mecánicas.
Paz Vamos Ronca la guerra en mi pañuelo blanco.
No naci con ojo de bestia ni zarpa de águila.
Pero he visto, con el dolor de la tierra en su parto de miseria, la metralla gritona que amordaza la palabra.
Ho sentido desde el Asia a mi Latinoamérica, la metálica mordida de la trinchera.
Vamos hoy, La tierra espera.
La boca abierta del surco impacienta las goteras del invierno los frutales trenzan sus brazos hinchados de miel, La cosecha del año se aloja en las venas.
la semilla en el arado muerde la tierra la verdura, la legumbre, ungen el labio.
Vienen las hormigas con sus cántaros do sudor llevan a la ciudad, al muelle, a la frontera fruto de su tiempo, ol chasquido sonoro de sus costillas la Imberbo canasta de sus frentes.
Vamos hoy, la tierra espera.
Añora aquellos brazos do gigante.
aquellos hombros do pueblo do madre aquellas manos.
La faena espera derrocha la tierra sus entradas océanos do nubes el cielo retumba, el sol so reparto por las Ingles y rodillas)
Bolo falta la pala.
o más blon la pala sobra, ólo faltan hombres, que se adhleran en silencio.
devotos.
los miembros de la terra El limite del mundo ha sido siempre ml Patria.
Pero el eco de la guerra me enroncha la came Los tímpanos como témpanos bo me acalambran de furla y mloda No qulero la guerra en la camisa contemporanea No quiero discordia en las raices del alma Quiero paz y tierra.
pan y casa.
Qulero para todos una amplia mesa una bandera blanca Vamos ya, lol hambre reviental Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.