Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
Jueves 16 de Jullo de 1970 LA REPUBLICA IDEAS COMENTARIOS ACTUALIDAD Coordinador: Luis Burstin El perro que fue huésped del Presidente Arévalo por el Dr. Rosendo Argüello Cuando Maria, mi esposa y yo fuimos a un establecimiento de venta de perros en México allá por el año 1945. no tuvimos oportunidad de escoger mucho: un cachorro se dirigió a nosotros con seño cerrado y aire decidido. No pudimos escapar a su seducción. Habría muchos otros canes de ilustre abolengo, pero ninguno de personalidad tan sobresaliente. Se puede decir que el decidió por nosotros y tuvimos que comprarlo Le pusimos Pal Compañero y ni yo mismo imagine jamás que llegase a serlo tan completo e inseparable. Le enseñé a montar en el asiento trasero de la poderosa motocicleta Pan ther que usaba entonces y era de ver el aire de audaz deportista que asumia, cuando juntos en la moto devorábamos vientos y distancias.
En aquellos dias yo luchaba con José Figueres, por la nemocratización y la unión de Cen tro américa. Con este motivo viajaba casi semanalmente to a la ventana con la cabeza entrevistar a Presidentes de pal muy erguida, con pose de gran ses del Caribe, en busca de a señor, en forma de ver bien y poyo moral y material para ser visto todavía mejor. Su acnuestra causa, titud toda me recordaba a la de En casi todos esos viajes me nuestros nuevos ricos cuando, acompañó también Pal. me con forzada displicencia, se retido al principio en una jaula patingan en el asiento de sus de madera que iba en la parte lujosos carros, fingiendo no ver posterior del avión. Pronto sus a nadie, pero cuidándose mucho lastimeros aullidos enternecian de ser vistos.
a la tripulación y lo dejaban ve Llegó el momento de ir a ver nirse a mi lado. Con su hocico al Dr. Juan José Arévalo, Prepegado a la ventanilla. pareria sidente de Guatemala: aquel sumirse en hondas meditacic Estadista y Filósofo de la más nes ante la inmensidad del pal elevada espiritualidad, que junsaje. Estoy seguro que sus sue to con el Presidente de Cuba, ños eran más prácticos y ase Carlos Prio Socarrás, constiquibles, que aquellos que me tuia un fanal de esperanzas pasugerían las enseñanzas de Mar ra los demócratas del Carile.
ti y Bolivar, que yo tenía fe Pal y yo tomamos el avión papodria hacer cristalizar mi en. ra ir a ver a Arévalo, seguros tonces hermano de inquietudes de su comprensión y en deman e ideales, José Figueres.
da de su ayuda. Olvidamos en En ocasiones la gentileza de la prisa y la preocupación que alguno de aquellos Jefes del Es nos causaba la importancia de tado, nos brindaba el carro pre nuestra misión, que estábamos sidencial para nuestras diligen en la época del pánico que caucias. Entonces Pal estaba en saba la fiebre aftosa. Pal viasu elemento: se acomodaba jun. jaba con su certificado de varu¿Quién es el autor de una película?
por Eliécer Venegas Ya es vieja la discusión acerca de quién es el verdadero autor de la obra cinematográfica; pero dificilmente podria afirmarse que a estas alturas el problema haya sido resuelto. La mayoria de los criticos han preferido cortar el nudo gordiano y atribuir la paternidad de la cinta a una sola persona: el director; y así se dle ce, por ejemplo, que El tercer hombre es un filme de Carol Reed. No se puede dudar que sea una forma cómoda de simplificar lo complejo; pero ¿corresponde a la verdad de las cosas?
En primer lugar, quienes hablan del director como padre de la criatura, disminuyen la importancia del guionista, en los casos en que director y guionista son distintas personas, El Morlion, reaccionando contra esto, hizo ver que el papel que el autor del guión desempeña en la creación de un filme es fundamental, y puso como ejemplo el mejor cine italiano, cuyo ve gor e importancia han tenido por base la labor de guionistas como Zavattini. Habida cuenta de que como señala Sadoul el guión le da al argumento una forma verdaderamente cinematográfica. hemos de reconocer que lo que dice Morlion no es agua de cerrajas.
Otro aspecto del problema guarda relación con el montaje. Sabido es que este es la clave del ritmo, y que es el ritmo lo que hace que una pelicula sea una obra de cine y no una simple serie de fotografías. Pudovkin, que afirmaba que El montaje es el lenguaje del director de cine. conclula: Sólo a través de sus métodos de montaje se puede juzgar la individualidad de un director ¿Qué ocurre entonces cuando el director no puede dirigir el montaje? Puede suceder algo como lo que Orson Welles cuenta con respecto a Journey into Fear:. no la mon té completamente; lo que habla montado, lo re.
hicieron. Asi ocurre que hay un sector que muere en el cuarto rollo y reaparece vivo en el séptimo. Con semejante sistema. en qué va a quedar el ritmo de la cinta? ¿cómo decir que esta es obra de un director a quien se le ha hecho imposible la adopción o creación del ritmo que él consideraba adecuado?
Cierto es que hay directores que no conceden demasiada importancia al trabajo en la sala de montaje. Hitchcock es uno de ellos. Pero lo que ocurre es que el mago de la suspensión u del suspenso, como dicen los que no saben es.
panol) realiza una labor muy cuidadosa a la hora de preparar el guión. En realidad ha dicho este trabajo en el guión es, para mi, la verdadera realización de la pelicula. Cuando lo termino, el filme ya está listo en mi mente.
Trabajando fielmente) con libretos en que todo está previsto, Hitchcock puede despreocuparse un tanto de la labor de compaginación.
Con base en lo dicho, puede afirmarse que solamente cabría hablar de director autor en los casos en que quien dirige la pelicula haya escrito el guión y dirigido el montaje. Y, estirando un poco la manga, podrla aceptarse la na antirrábica y otros documen tos que lo ponían en regla con las autoridades sanitarias. No lo entendió así el jefe militar del aeropuerto guatemalteco, milite que para colmo de males, era desafecto al Dr. Are.
valo al cual siempre trataba como buscarle compromisos y dificultades.
El poco simpático personaje, cacique en el aeropuerto, quiso arrebatarme a Pal diciéndome. Este perrito viene de Mé.
xico donde cunde la fiebre aftosa, hay que matarlo inmediatamente. En un arrebato de có lera. levante a mi fiel y huma nizado can y le contesté: Pa ra matarlo a él, habrá que matarme también a mi; este animalito me ha sido leal y como hombre debo devolver lealtad por lealtad. Se armó fenomenal bronca; unos empleados gri taban que se me respetara, que yo visitaba Guatemala como in vitado del Presidente. Otros vociferaban que era un deber dar muerte al perro que podía traer la aftosa. Yo alegaba que los canes no eran fuentes de contagio en enfermedades del ganado. Mientras tanto Pal, temblando, con una percepción clarísima que no pueden creer quienes no entienden la psicologia de los perros, seguia todos los movimientos. Con las orejas gachas, emitia débiles aullidos y me obsequiaba uno que otro langüetazo, para darme valor.
Finalmente, mediante la intervención de otros funcionarios en simpatia con la causa de Pal, hicimos un arreglo: él no penetraria a la ciudad. Quedaría detenido en una vieja casa del aeropuerto, en observación, mientras más altas autoridades sanitarias decidian de su suerte. Acepté mientras for jaba con rapidez mis propios planes. Observé bien el campo y esa misma noche, acompañado de algunos amigos, corté alambres, me arrastré a la covacha que retenia a mi fiel perro y despegué una tabla: Pal, comprensivo siempre, corrió sin demora alguna derecho al automóvil que nos esperaba en la carretera.
Nos hospedamos en una Pensión de gente conocida; al rato sonó el teléfono. Del campo de aviación preguntaban si se ha bía hospedado allí, el joven Argüello con un perro policia: se me ocurrió buscar refugio en la casa Presidencial. Al instante nos recibió el Dr. Arévalo, que fue siempre cumplido caballero, especialmente atento y asequible a los compatriotas centroamericanos. Le expuse la situación: me invito a hospedar me en su casa particular con todo y can. No acepté la invitación para mi, ya que tenia muchas citas con personas que se abstendrían de verme al saber que estaba en casa del Presiden te. No obstante le dije. estoy seguro de que Pal se sentirá muy a gusto con Ud. Puse en su mano la correa que lo suje taba y me despedi. El Dr. Arévalo sonrió mientras fijaba en mi su franca y serena mirada.
Cuando regresé a la Pensor ya estaba alli, el jefe del acropuerto, lucia hinchado de la 13bia, encendida la cara y la voz al máximo de volumen. Le acompañaban varios policias que me rodearon. Ud me va a decir donde está ese maldito perro, o Ud. las va a pagar por el. me dijo mientras se encaraba conmigo. Pues ahorita creo que está cenando le respondi. Esté comiendo falta de este último aspecto, siempre que se haya trabajado con un libreto con caracteristicas tales que haya frenado los caprichos del compaginador, pues en este caso el director guionista ha dirigido el montaje indirectamente. De todo esto se desprende que no todos los que dirigen películas son autores de ellas.
En el cine norteamericano, sólo por excepción puede decirse que fulano de tal es el autor de una pelicula. En los Estados Unidos, en efecto, la industria cinematográfica no ha escapado a la taylorización, y ya en 1932 Feyder habia señalado que el director, en Hollywood, se limita a dirigir a los actores. Casi todas las cintas de esa procedencia son obras colectivas, y es absurdo destacar los méritos de directores que no tienen control sobre todas las etapas de la realización de aquéllas.
Hay filmes europeos que también son resultado de una labor de grupo. Quién es el autor del citado El tercer hombre! No lo es Carol Reed, no obstante lo extraordinario de su trabajo de dirección en esa cinta. El autor es un equipo formado por Reed, Graham Greene (guión. Krasker (fotografia. Karas (música. etc. En películas como esta, todos los que intervienen en la realización son igualmente necesarios e importantes, y el director viene a ser algo así como un director de orquesta, Pero conviene tener en cuenta que lo normal en Europa es lo contrario de lo que sucede en Hollywood: los directores europeos tienen un campo de acción más amplio. Refiriéndose a los franceses, Sadoul dice: Son libres, relativamente, para preferir ciertos argumentos o ciertos artistas, Frecuentemente contribuyen a designar adaptadores, y una parte del reparto; colaboran en la redacción del guión y escogen el fotógrafo, el escenógrafo y el diseñador del vestuario. En el curso del rodaje el director no se limita a dirigir a los actores, como en Hollywood; tiene también autoridad en otros mit detalles. En fin, su trabajo nunca termina con la ultima vuelta de manivela. Dirige también la edición de la película y el perfeccionamiento del sonido. Evidentemente, es en Europa donde puede ser hallado un porcentaje más alto de directores autores.
Pero un porcentaje alto no es el ciento por ciento. Ni siquiera en Europa es posible que lo seaDe dónde sacan entonces casi todos los criticos la idea de que siempre es el director el responsable del éxito artistico, o del fracaso.
de una película? Lanzarse de cabeza a una afirmación que generalice en un sentido (todas las cintas son obras de sus directores) o en otro (todas son realizaciones colectivas) puede ser una actitud cómoda, pero es absurda e impertinentemente simplista, y sólo sirve para confan dir las cosas. De todo hay en la viña cinemato gráfica. No debemos olvidar que el cine es el arte más complejo que existe, y como tal debe estudiarse, sin pretender someterlo a ningún lecho de Procusto, alino esté comiendo, me lo va a entregar ahora mismo. espeto furibundo. No puedo interrumpirle en este momento, por que sucede que está cenando con el señor Presidente. le ex pliqué con voz conciliadora. Todos se miraron como en duda, de si yo les tomaba el pelo. si urdia un despiste. Me apresuré a indicarles que comptobaran mi afirmación, llamando a la casa presidencial. Asi lo nicieron: presto resonó la propia voz enérgica del Dr. Arévalo, que ordenó se dejara en paz tan to a mi, como a su huésped.
Al otro dia, el Presidente me dijo. Muy simpático e inte.
ligente su Pal. hemos hecho muy buenas migas, si quiere me lo deja unos días más para que Ud, se sienta tranquilo y en libertad de salir.
Una semana después, arreglado cuanto había que hacer en Guatemala, partimos para Casta Rica con objeto de informar a Figueres y coordinar planes.
Los acontecimientos nos obliga ron a volar precipitadamente a Cuba, esta vez sin Pal. Quedó de huésped de uno de los más cercanos colaboradores del FIguerismo, Conseguidas las armas y lista la gente que me habia comprometido a organizar invadimos Costa Rica. La oficialidad que zarpá de Guatemala era en su mayor parte nicaragüenee, Ocho semanas después entrábamos triunfantes en la capital Una muchedumbre de flores, música y vitores rindió pletesia al dios éxito.
Cumplidos los más urgentes de beres de mi cargo, corri en busca de Pal. El amigo donde lo de.
je me explicó, que nunca se sen tió a gusto en su casa y que habla desaparecido.
Mis hermanos: Nacho y Angel, ambos muy afectos a los animales, dedicaron mucho de su tiempo en buscar a Pal. Meses después, Nacho reconoció, en un famélico perro errante, al otrora jovial, vigoroso y u!
no Pal. La emoción de nosotros fue profunda. El pero lloraba. contándonos con entrecortados aullidos cuanto sufrió y el gozo que experimentaba al vernos.
Lo cuidamos lo mejor posible, prodigándole mimos, mentación y aseo. pesar de todo, él no parecia adaptarse al ambiente que me rodeaba. Aquel era un ambiente de sórdida envidia, de intrigas viles y de asechanzas constantes Se pretendió asesinarme en varias emboscadas. Todo esto parecía ser captado por la noble sensibilidad de Pal, amargándolo. Ca da dia se mostraba más melancólico: se aproximaba a mi es.
critorio, ponia su hocico sobre mis piernas y me quedaba viendo a los ojos, con expresión de infinita tristeza.
Un dia Pal amaneció muerto a la puerta de mi cuarto. El veterinario le practicó la autopsia y declaró que habla muerto de cirrosis hepática. Yo creo que murió de asco moral.
Un buen Dios que para todo ser viviente tiene amor y justicia, sin duda ha reservado in paraiso espec al para los seres fieles. Este lugar no debe estar muy poblado de espiritus humanos, pero si lleno de almas de perros. Ahí imagino a Pal, radiante entre todos, contandoles orgulloso a sus contertulios, mientras roe un suculento hue.
so entero, de cómo el fue hne ped del gran Presidente Are.
valo.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.