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Domingo 16 de Agosto de 1970 LA REPUBLICA 11 IDEAS COMENTARIOS ACTUALIDAD Coordinador: Luis Burstin Intermedio Animalerías (III)
La Mancha en la ventana por José Figueres fino.
taba claro ya, o casi claro: Aquella lengua del fantas.
ma, punzante como una brocha de fibras de acero, de.
bia ser la autora de la mancha en la ventana, todo. Hay un hijo de él ya grande que no es nada legal, plata por comparación con la del sol, que es de oro Gasta mucho, y hasta novia tiene. Yo un día me animé y le pregunté al hijo que si no estaria alguien robán Pongan cuidado: ese período de oscuridad negra, dole el carbón al tata, porque allá donde nosotros se negra, que antecede a la aurora de plata, es el que a.
oye pasar una carreta sonadora, en las noches oscuras. provechan para salir en correrias los espantos. Ese ra.
Pero el muchacho dijo que no, que nada han echado to es la hora mala. Eso siempre se ha sabido.
de ver ellos en la carbonera, y que Dios guarde porque Cuando yo era muchacho y venía de Corralillo a el papá de él es muy recto. No hay quite. Tiene que ser caballo, porque mi tata tenia bestia, ni por la porra la carreta sin bueyes.
me cogía la hora mala en el cerro solitario el Tablazo, José y Mariano, y seguramente Loli, y los hijos Las gentes conocedoras saben bien que allí, entre los de Eustaquio, quedaron convencidos y con miedo. Tan zafaderos de las tierras coloradas, es donde han pasa.
tas cosas raras se están viendo!
do varias veces cosas raras.
Ya los hijos de Eustaquio habían ilustrado bien a José y a Marianito. Hay que tener prudencia y no sa.
Lir de la casa después de la llena. Es mejor buscar por Ya por este tiempo Mariano y osé no estaban se.
la mañana las fechorías de los espantos. que sabe, guros de si venia o no venía por las noches el Cholo a sabe, Aquej pateadero y aquella mancha se formaban lamerse con Vaquero. Todo puede ser. Cosas más ex. seguramente, en la hora mala. Esas eran las pruebas trañas estaban sucediendo.
de que estaba apareciendo ej Cholo.
Vino un temporal, y llovió y llovió hasta que el suelo se puso suave en el potrero. el suelo suave con.
tribuyó, no sé si para bien o para mal, a enredar más las cosas al principio, y a encontrar al fin una mediana Como ya estábamos otra vez en menguante, Eus.
solución, si es que la hubo, al misterio de la mancha taquio mañaneaba con su poda. Rayandito el sol Ma.
en la ventana.
riano y José fueron a ver la ventana, y ahi estaba Eus.
Comenzó a formarse barro junto a la casa, en la o.
taquio podando duraznos, y ahí estaba fresco el ba.
rilla del potrero que se acerca precisamente a la ven.
rrial. y. lahi estaba otra vez la mancha en la ven.
tana de la sala. la ventana grande, de un solo vidrio tana!
grueso, que llega desde el techo casi al suelo.
De nada valió raspar la mancha con el filo del cul.
Si no hubiera sido porque allí mismo apareció an.
chillo. Otra vez por la mañana la mancha estaba alls tes la mancha, ni Eustaquio ni sus hijos ni mis hijos ni en el vidrio grueso, por fuera, al lado del jardín, como Loli hubieran encontrado extraño aquel barro en aquel al alto de una vara, sitio. Pero ahora si. Había misterio. qué hora de la La curiosidad fue más fuerte que el miedo. Mien.
noche se formaba el pateadero. Cuál animal, persona tras nadie expresó la idea que todos tenian, la idea de cuidar toda la noche, nadie pareció cobarde por estar.
o espanto, lo formaba. Qué misteriosa relación había, se tranquilo entre la casa. Pero al fin José tiró la bola entre el barria en el suelo y la mancha en la ventana. Qué tenia que ver todo aquello con la Siempre José. Nos quedamos escondidos esta noche luna?
y veremos quién se acerca! Por que aparecían el barrial y la mancha en los días Marianito encomendó a Dios su alma y la de Loli.
aquellos de la poda del durazno. Por qué siempre en Qué no daría por no haberse metido a policia, ni a menguante. Por qué siempre la luna?
valiente, ni a hombre grande como José! Pero el or.
La luna es la novia del boyero, y Eustaquio había gullito fue más fuerte que el miedo, y se quedó.
sido boyero muchos años. Quien viaja mucho tiempo Se quedaron Eustaquio y Josecito, y Mariano y su de noche a dos kilómetros por hora, inevitablemente se Loll. Ej orgullo y el miedo fueron más fuertes que el gradúa como astrónomo lunar. pesar de sus méritos sueño. Había que cuidar. Los dos niños se sentían más como boyero, Eustaquio hablaba a los niños humilde. importantes que dos coroneles de Napoleón. La proce.
mente, como un simple profesor de Astronomía. sión iba por dentro.
Durante las dos semanas anteriores a la llena, de. La luna debía asomarse dos horas después de re.
cía Eustaquio, cuando el sol se pone, y anochese, ya es. tirarse el sol. La Oscuridad y el silencio se hicieron tá arriba la luna. Al principio es un machete angosto más largos que un siglo. Acurrucados, tras un matón que alumbra poco rato, y aj final es una bola que la de veranera y cubiertos con un pedazo de manteado, noche entera brilla. La luna creciente se traslada en el los vigilantes eran mudos, ciegos y sordos. Eran una cielo viajando hacia atrás, con la espalda al Oeste y las sola pelota de carne y de miedo.
dos puntas hacia el Este, No se ha podido averiguar sucedió primero, como Eustaquio expresaba su regla en verso: Luna cre. a la hora y media después de anochecer: si se adelantaron ciente, cuernos al Oriente, unos rayitos de plata como heraldos de luz por el cie.
Durante las dos semanas que vienen después dello, o si los ojos se acostumbraron a la oscuridad y Jog plenilunio, seguia narrando Eustaquio en su astronómi. oídos al silencio; o si efectivamente, con un ligero rul.
co romance, todo el proceso se invierte. El machete es do de chas chas sobre ej zacate, comenzó a menear.
ancho al principio, y angosto al final del periodo. Es Se un bulto.
la menguante. El machete viaja por el cielo con la es.
palda hacia el Este y las dos puntas al Oeste. el verso continuaba: luna menguante, cuernos a.
delante, Un campesino de Curridabat llamado Marcelino Proust ha contado en detalle lo que sigue ahora. Al gunos dicen que don Marcelino es latoso. Tarda media hora en describir lo que alguien siente al acurrucar Las gentes de ahora no saben nada de la luna. Po. la cabeza cansada, en noche de frío, en el tbio nldito brecitos. meditaba Eustaquio en voz alta. No la ven de la almohada de plumas.
nunca Yo le he pedido más bien, aún sablendo que resul.
En mi tiempo nadie meneaba un dedo sin calcular tará aburrido, que indique en detalle lo que pasó a.
a qué hora debla ponerse la creciente.
quella noche, desde el primer momento en que salió La creciente es la media luna que aparece de una la menguante con los cuernos adelante. Así quien lea vez al ocultarse el sol, y alumbra parejo una hora, dos, con cuidado esta historia podrá al menos despejar una tres horas, cada noche más, y al final toda la noche, parte de las dudas, en el célebre misterio de la man.
cuando es la llena. Ese es el tiempo de bueyar.
cha en la ventana.
Anadie se le ocurria viajar de dia en jornada larga, Según don Marcelino los cuatro observadores, in porque los bueyes se asoleaban, no cualquiera se ani. cluyendo a Loli, creyeron ver que unas ramas de dut.
maba, a pasar en hora oscura el Alto de Ochomogo, razno se movían. Un bulto indefinible se acercaba a porque siempre habla pegaderos, temporal y hasta di. la ventana sin hacer otro ruido que un lento chasTuntos.
chas en el barro del potrero. Loli se agarró a Maria.
No había otro tiro que calcular bien la luna, cuan. no, Mariano se agarró a José, y los tres se agarraron do jalábamos cargas lejos, lejisimos, como digamos el a la falda de Eustaquio, no a la trompa.
dulce del Trapiche de los Arias en Curridabat, que lo Todos se arrepintieron de haberse metido a Inves.
llevábamos hasta la pulpería de Rubén en Taras de tigar lo que no les importaba. De todas maneras, pre.
Cartago. Todo el volado estaba en que la puesta de la sentían ellos ya, jamás quedará totalmente claro el luna, y la madrugada oscura, nos tomaran al otro lado misterio de la mancha en la ventana.
de la cuesta Un minuto puede ser un día. Los diez minutos que Aquel viejo boyero, ahora jardinero por el avance dura un amanecer de plata, pueden ser una vida. Por de la edad, se fue entusiasmando en sus recuerdos. fin, olla abajo en el patio de Eustaquio, el gallo canto. A ningún tonto se le ocurre cortar madera en cre. el canto del gallo pareció descorrer un velo, y todas clente, dijo, cuando está toda lechosa y se la come el las formas pareceron dibujare mejor en la penum.
comejen. Cada trabajo a su tiempo, muchachitos. La bra.
Isperiencia es madre de la ciencia. Ahí está. dijo, bajito, bajito, Mariano: El Cholo! terminó su nostálgica disertación en verso: luna El Cholo. medio murmuro José, El Cholo, yo la creciente, enyugar y bueyar; luna menguante, podar y había dicho, Eustaquio pontifico, voltear.
La luna disparó un poquito más de plata en polvo.
El fantasma caballar se vio más claro, parado en barrial con el pescuezo estirado hacia adelante. Ape.
nas alcanzaba con la trompa ej vidrio gruesotote en la Pero faltaba una advertencia: Al principio de la ventana. lo alcanzaba como al alto de una vara. nenguante, mis hifltos, la primera hora de la noche, las la lengua del fantasma, aquella lengua larta y dúct primeras dos o tres horas, o mes son negras, negras, de esmeril que en vida acariciaba las narices de Va.
Cada dia que sigue la negrura dura más, porque se. quero, ahora se paseaba con Igual fruielón por sobre trasa más la salida do la luna, que es una aurora de el vidrio. El misterio seguirla, sin duda, pero algo es.
Marcelino Proust, campesino de Curridabat, sabla leer, y leia siempre el almanaque, y sabia mucha as.
trologia. Le interesaban los fenómenos que causa la orientación de la luz. Algunos templos de bg. pto, decia el viejo necio, y algunos del Viejo Perú, muaban al Oriente con tan perfecta orientación, que en dos días del año, y sólo en esos dos dias, cada seis meses, en los equinoccios, cuando el sol gira sobre la linea del Ecuador Terrestre los rayos luminosos del amane.
cer entraban horizontales por la puerta sagrada de la iglesia, y seguían rectilineos hasta el fondo, e lumi.
naban por un segundo el altar. después el Astro Rey, cumplida su visita equi.
noccial, seguía su viaje en espiral hacia el Norte o hacia el Sur, llevando a los unos la tibia Primavera y a los otros el frescor otoñal. qué tiene que ver eso, viejo terco, con la man.
cha en la ventana. Varias cosas más les esperaban, por audaces y cu.
riosos, a Eustaquio, Mariano, Loli y José, Cosas igual.
mente extrañas se habrán visto tal vez pero más extra.
fias no. Por eso las dudas y los rumores, y la superti.
ción si la hubo en este caso, han seguido rodeando el misterio insoluble de la mancha en la ventana.
La orientación es importante, observaba Marceli.
no. La orientación intelectual. La orientación moral, La orientación visual. El punto donde está el obser.
vador, y desde el cual dirige la mirada. Escondidos tras el matón de veranera, los tres o cuatro observadores miraban al fantasma solamente de perfil. Velan bien un anca, un lado del pescuezo, una oreja, y más adelan.
te y más abajo, como al alto de una vara el filo de la lengua de plano pintaba la mancha en la ventana.
Asi como el amanecer del sol da esperanzas al enfermo agonizante el amanecer de la luna dio valor a Mariano y a Loli, Eustaquio y José, Conversaron ba.
jito, como acordando una estrategia, y el Cholo nada oyó. Debe ser que los fantasmas no oyen nada.
Ponga cuidado lector a los detalles, ahora, si quie.
re aprovechar la descripción minuciosa de Marcelino Proust, campesino de Curridabat. Si no, nunca entende.
Tá ni siquiera la parte entendible del famoso misterio de la mancha en la ventana.
Los estrategas acordaron abandonar la pos cion segura tras la cepa de veranera, y se arriesgaron a di vidir el cuerpo de ejército en dos patrullas de recono.
cimiento: Eustaquio y Mariano, con Loli, irian quedito, quedito, a mirar el caballo por detrás como viendo ha.
cia la sala. José debía entrar en la casa por el lado, y situarse en la puerta que va del corredor a la sala, para ver el fantasma en direcc. ón opuesta, rando a la ca.
beza. Como la casa estaba a oscuras, José podría ver sin ser sto, en caso de que vean algo los fantasmas, Pronotó Eustaquio, después de poco arrestuar.
se, que los dos viejos aguacates, con las dos copas tan cercanas, sólo dejaban pasar la luz de la luna por un canal estrecho, hacia la casa. En ese canal de luz estaba parado Cholo, precisamente sobre el barral, lamiendo el vidrio. Tal vez por eso amenecia la mancha sempre en el smo lugar de la venna. Tal vez los fantasmas necesitan la luz para sus fines.
Con poco más que Mariano, Loli y Eustaquio so arrastraron bajito, bajito, procurando no proyectar sombras entre el duraznal, llegaron a una distancia de tres varas, por detrás de las nalgas del cabalo. Mira.
ron de frente, hacia la casa, y se les que helando la sangre.
En ese momento José, ya por dentro, asomado por la puerta y mirando por entre la sala escura la clart.
dad lunar del jardín, veia un cuadro totalmente stin.
to aj de Eustaqulo y Mariano. Esa parte del fenómeno es difícil de aclarar. Mire, mire. gimió Mariano, siner tar todavia.
Adentro, en la sala de la ensa, thay otro caballo! Co.
Trase a un ladito para verlo bien, Mil yeecs más re arrenpitió de la aventura. Mire mire, los dos caballos se lamen. las dos lenguas juntas. Mire cómo sa chupan. Ej de adentro es más oscuro, cuchico el vie.
jo Eustaquio. El de adentro es el Cholo: Seguro quo no puede salir al potrero, porque no está vivo. E) do afuera es mos blanco, Is Vaquero. Claro esta! Va.
quero vive en el potrero. Estábamos equivocados. El potro de afuera es Vaquero!
Por alguna razón, Vaquero tenla eta con el Cho lo, que estaba encerrado en la sala, cada menguante salir de la luna. Eso lo entenció al momento Eusta.
quio, Lo que no entendia era por qué lor espiritus tenían encerrado al Cholo en la sala de la Toda la casa es bastante nueva, decia. No tiene por qué ha.
ber aquí espantos. Aqui nunca se ha velado a un muer.
to todavia!
Sin querer, Eustaquio se puso de pie. En el fondo de la sala oscura vib a José. Pero no e Josel comen.
zó a decir Marianito, ya casi gritando, José no tiene sombrero. Aquel sombrero se parece a suyo, Eusta.
quio, ime muceer! Mamá. Con el grito de Mariano, José tocó el botón eléc trico. La sala se lleno de luz, el vidrio dejó de ser et pejo.
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