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Jueves 12 de Noviembre de 1970 LA REPUBLICA IDEAS COMENTARIOS ACTUALIDAD Coordinador: Luis Burstin Cátedra de Castellano La obra dramática de Antonio Buero Vallejo por Lic. Virginia Sandoval de Fonseca Predominio de la preocupación moral, Las palabras en la arena (1949)
Madrugada (1953)
Hoy es fiesta (1956)
Las cartas boca abajo (1957) Predominio de preocupación por el desarrollo de la personalidad.
His oria de una escalera (1949)
La tejedora de sueños (1952)
El concierto de San Ovidio (1962) Predominio de la preocupación filosófica.
En la ardiente oscuridad (1950)
La señal que se espera (1952)
Casi un cuento de hadas (1953)
Irene o el tesoro (1954)
El tragaluz (1967) Predominio de la intención social o politica, Situación dramática después de la Guerra Civil Para aludir a la literatura española de hoy, la Guerra Civil (1939 1939) sirve de frontera entre las dos etapas de la producción del siglo XX. Antonio Buero Vallejo, el dramaturgo de mayor significación por ahora, hemos de ubicarlo en el periodo de postguerra.
Situémonos, pues, alrededor del año cuarenta. Para juzgar al teatro, hay que tomar en cuenta no sólo al dramaturgo, sino también al público para el cual se escribe.
Después de cualquier guerra lo que más preocupa es el proceso de reconstrucción, pero si ésta ha sido civil, la primera tarea que se impone es la de borrar la escisión producida entre los dos bandos en pugna. Quizá este propósito sea el más dificil de alcanzar, pues quedan resentimientos hondos, el recuerdo de los muertos y de los lisados, hogares destruidos y la sensación de convicciones maltratadas por parte de los vencidos. Sin embargo, no queda otro camino más que afrontar la realidad Para este público sepañol procedente parcialmente de la Monarquia y de la República, entregado al proce50 de reacomodación social, politica y económica, debía crear el dramaturgo.
En consecuencia, en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, no podía haber innovaciones en el teatro. Se trataba de un público que rehuia los problemas, quizá más que por conformismo, por el deseo de o vidar los colores recién pasados. No elevaba su voz ni para lamentare ce lo ocurrido ni para ensalzar lo que alcanzaron. No contaban ni mitos, nl héro Al decir de don José Maria Quinto, sólo se daban los melodramas lacrimosos de Adolfo Torrado o las comedias sentimentales de Leandro Navarro; en general, la herencia de la deb lita la linea benaventina o del intrascendente humor de los Alvarez Quintero. Pa ecía como si no hubieran existido valores como Valle Inclán. cuyo teatro se adelantó a su tiempo. Gare a Lorca, en quien estaban e fradas tantes esperanzas para la renovación de la escena.
Los empresarios tampoco defendian la calidad del espectáculo; solo se interesaban por los éxitos de taquilla.
Habia que reeducar al público y estimular al creador dramático. Surgen entonces los teatros subvencionados por el Estado. El Español, para obras clásicas (del Siglo de Oro. por lo cual se convertiría en un museo del teatro nacional. Pero pronto cayó en el convencionalismo. El teatro Maria GuerreTo se especializó en obras modernas.
En sus inicios iba muy bien, pero luego no avanzó más. Junto a los anteriores, los teatros de cámara adquieren carácter experimental para obras nuevas y noveles directores e intérpretes, Sin embargo, todos los esfuerzos renovadores afirma Carlos Rodriguez Sanz se ahogan en el conservadurismo Quedaba ej recurso de los premios.
En 1934 el Ayuntamiento de Madrid habia convocado por última vez para el certamen Lope de Vega, en el cual fue premiado Alejandro Casona con su obra La sirena varada. Quince años des.
pués, en 1949, un dramaturgo poco conocido entonces, Antonio Buero Vallejo, obtiene el premio Lope de Vega por su obra Historia de una escalera. Poco antes habia ganado también el de los hermanos Alvarez Quintero con Las palabras en la arena, pieza en un acto, Hasta el momento Buero Vallejo tiena a su haber once premios. Obras suyas han sido traducidas a diversos idiomas: alemán, japonés, Italiano, portu gués, francés, ruso, inglés, noruego y holandés.
Buero Vallejo declara que aunqua predomina el público burgués y el drama aburguesado, ello no significa qua de una manera rigida la calidad de los espectadores determine ej tipo de teatro, Cree más bien que sean causas externas como la censura, las que si influyen. Pero añade casi corrigéndose de Inmediato, que en ninguna sociedad el autor escribe con libertad absoluta y verdadera; aunque no se dé cuenta da ello, esta condicionado por la circunstancia social, política y cultural de su tiempo y de su medio geográfico. pesar de esta sujeción prosigue Bueroqueda un margen para el autor (es su teoria del posibilismo) en que puede ser eficaz: denotar su presencia y realizar una tarea dinámica, progresiva y hasta combativa. No todo en el teatro ha de ser elusivo; siempre se puede hacer frente a la realidad.
El teatro de Buero Vallejo no se queda en la circunstancia: cala más hondo. Se preocupa por el problema de la personalidad por la condición humana. En su obra convergen lo social y lo psicológico, No concibe al hombra aislado. Inmerso en la sociedad, quiere hacer frente a la realidad y domeñarla.
Surgen asi los naturales conflictos entre individuo y sociedad, o lo que es casi lo mismo, entre libertad y necesidad. En efecto, en cuanto el sujeto se afirma en si, es el individuo que subraya su libertad; pero en cuanto adopta las convenciones socia es, merma aque la libertad.
Pero hay instantes breves o latosen que el individuo es sólo él mismo: entonces lo envuelve el silencio, y de la meditación o la angustia surge a pregunta ante el misterio del ser y de la vida.
Retomemos el concepto bueriano, el teatro da forma a un modo de persor.
Este principio se rea iza al conjugar acontecer y pensamiento. Por ello en las obras de este dramaturgo encontraremos dos caras en el mismo obieto: al lo visualizable, constituido por la suma de peripecias que mira el espectador convertidas en gestos y palabras, los cuales Buero administra con gran habilidad; b) lo intelectivo, lo que subyace en el interior de la obra, la acc ón propiamente dicha, la que conlleva el mensaje del autor y la intencionalidad de la pieza mática Esto pone en evidencia que Buero Vallejo procura no hacer un teatro superficial, sino uno que interroga. Pero no se queda en la pregunta; busca una respuesta. Puede ocurrir que el espeetador no este de acuerdo con las soluciones hal adas: pero logra el efecto de despertar inquietudes. Así se explican las polémicas que han suscitado, por ejemplo, Un soñador para un pueb o o Las Meninas.
Los criticos todos están acordes en que la producción bueriana descarsa sobre el ethos. Quizá sea cierto pero añadimos nosotros que Buero no olvida, primero, que es un artista; luego, que ha de nutrirse de la realidad. Cuando él declara estar en deuda con Uramuno, se nos viene a la mente el concepto de intrahistoria, el quehacer o a rio de gentes anónimas que cal a amente construyen el mundo. Precis mente, porque esta calidad de ses que representan al hombre común, a veces sin relieve, y casi nunca con his oria conocida, constituyen los personajes de sus dramas: ciegos. mendos, inquilinos de casas de vecindad, obre.
ros, gentes de clase media, politicos fracasados. Hombres y mujeres ni buenos ni malos con virtudes y defectos, con esperanzas y fracasos.
Ahora si intentamos trazar un esquema de la arquitectura de las piezas buerianas, encontraremos, primero, el pathos, lo que al conmover produce belleza, pero sostenida por el lºgos, la filosofia de la vida que circula por toda la obra, y que conduce, en última instancia a valorar determinadas actitudes del comportamiento humano: tal el ethos. No se trata de una obra moralizante, sino de un producto de arta en ej cual están inmersas las inquietudes del hombre lo has terminado por odiarme.
Adela. No es verdad!
Juan. Exasperado. Es que quieres que vuelva a pronunciar el nombre da esa otra persona. Ella se inmuta. El nombre de aquel en quien no habias dejado de soñar; de aquel en quien tal vez soñaste incluso cuando concebiste a nuestro hijo.
Adela. horrorizada. Juan. Juan. También por ti he perdido a mi hijo. Pasea. Has sabido enseñarla a despreciarme. Pero ¿qué has ganado? Una vida ficticia, llena de mentira; dolor y desengaño para tu vejez. Se sienta cansado en el sofá. Ah! No sé cómo puedes perdonarte a ti misma tanta locura. Parte II, cuadro II, pág. 181) Obras de preocupación por el desarrollo de la personalidad, Cuando preocupa el desarrollo de la personalidad, los protagonistas luchon por reali: ar aquellos ideales que confirmen su partienlar manera de ser: o por evadirse de las presiones a que los someten determinado medio que los ahoga De este tipo es El concierto de San Ovidio. Valindin contrata unos ciegos del Hosp. cio de los Qu nce Veintes de París, para formar con ellos una orquesta bufa que le dejará muchas ganancias. David, el protagonista no ca ciego de nacimiento y si artista por nr.
turaleza; pudo estudiar música cuando aún tenía vista. El sueña con formar una orquesta verdadera. Los fragmentos del Concerto grosso de Corelli que se oyen a lo largo de esta obra constituyen el leit motiv que expresa es a anhe o. David tiene fe en que sus compañeros, bajo la dirección suva podrian aprender la correcta ejecucón de varias composiciones y tener una vida decente. Sin embargo, se frustra su ideal, por la ambición de Valindin y el cons formismo de sus compañeros.
Un soñador para un pueblo (1958)
Las Meninas (1960)
Aventura en lo gris (1963) Obras de preocupación moral.
Presentan un enjuiciamiento sobre el comportamiento humano. Dan la impresión de que asistimos a un proceSO.
Las palabras en la arena contraponen la ley mosaica a la buena nueva cristiana en relación con el caso de la mujer adultera, esto es, castigo y perdón. Cristo Magdalena no aparecen en escena. Sólo se refiere que la pecadora ha sido salvada por Jesús, qu en escribió en la arena en el suelo, los pecados de sus perseguidores. Noemí.
ernosa de Asaf. traiciona a éste con Marcio, centurión de la torre Anton a. De acuerdo con su credo, cuando el marido descubre la falta mata a su mujer, al mismo tiemno que se cumple la predicción de Cristo sobre este hombre. No plantea problemas religiosos ni raciales. Sólo destaca dos modos de conducta humana.
En Hoy es fiesta hay otra culpa: el fraude de doña Ba bina con la compra colectiva de un billete de loteria ya ingado. Maltrata, más que los escuáldog bolsillos de aquellas gentes, sus ilusones. Al final, por intervención de Sil verio y de Pilar, no va a la carrel Ahora la situación contrastante se da entre castigo y misericordia Pern lo doloroso es que Silverio. quien tamhién esperaba castigo o misericordia, nor ntra culpa la muerte de la hija de Pilar esperó en vano por la pérdida prematura de su mujer.
Las cartas boca abajo oponen hinocresia y verdad. La familia constituida por Adela, Juan, Juanito. Anita y Mall To restos dos últimos hermanos de Ade ase ha nutrido siempre del engaño. Sólo al final de la obra vuelven sus cartas. Adela ha casado con Juan por desnecho, ante el rechazo del profesor Ferrer, pretendiente primero de Anita. El marido se ha presentado milchas veces a oposiciones para una citedra en la Universidad, rero siemna ha fracasado. En esta última orortunidd tampoco la alcanza, va que por envidia de los éxitos de Ferrer. su al.
tmun compañero, no quiso ono nudo e tudiar sus libros. Juanito descubren final el egoismo de su madre y los en.
gaños de su tio Mauro. Le devuelve entonces el cariño y el respeto a su dre. Adela queda sola como consecuen a de sus actos do osos. La mudez da Anita es el reproche Dermanente proceder de Adela. por lo cual aquella hace las veces de conciencia acusadora.
En el fragmento que sigue ya se han vuelto las cartas. Véase la acusación de Juan a su mujer.
David. Escuchadme! Es nuestra última oportunidad. Adriana entra silenciosa y escucha desde la puerta con los ojos húmedos. Aprenderemos esas cinco canciones y seguremos de hazmerreir por las ferias.
si él consiente en que yo, yo solo. os vaya enseñando acompañamientos a todos. Cuando volvamos en febrero seremos una verdadera orquesta!
Seremos Hombres no los perros sabios en que nos han convertido! Aún es tiempo, hermanos! Ayudadme. Un silencio. Tú amaste la música, Lucas! Di tủ que si!
Lucas. Cuando vas a dejar de soñar?
Eas. Ni siqu era nos deja los violines.
David. Nos los dejará si le exigimos eso! Pero tenemos que pedirselos unidos! Unidos, hermanos!
Nazario. Basta! Soy yo ahora quien dice que no! Lo que tú quieres es un sueño; y, además, no me importa. mi me importa el dinero, y más que nos va a dar. ya lo has oido!
Conque déjanos en paz.
David. Nos tiene atados por un año!
Es nuestra última oportunidad, hermanos. Paura. Nadie dice nada. Dulce. Donato.
Donato. Frio. Yo no digo nada.
Acto III, pág. 571)
David es el rebelde. Cada vez se dificultan más sus relaciones con Valindin. Este lo maltrata, mientras se hace pasar por benefactor de los cegos.
Adriana, la amante de Valindin es la única que los comprende y compadece, Pero como ellos, está uncida al carro de la ambición del empresario y casi no puede hacer nada ni para si, nl para otros. Finalmente, David mata a Valindin, delito por el cual es ahorcado. Sólo treinta años más tarde surgen ayudas, ya no para los ciegos de los Quince Veintes, sino para otros que sufren hoy como ayer aquellos.
La Tejedora de sueños trata del regreso de Ulises a Itaca. Penélope aparece desmitizada. Es sólo una mujer que envidia a Helena de Troya por que los hombres hicieron una guerra por ella. Toma entonces su revancha dejándose galantear por los pretendientes. Se duele de haber perdido los vein (Continus mañana)
Distribución de las obras de Buero Vallejo.
Por servirse de la realidad y tomar los personajes y situaciones dramáticas de la vida corriente hay quienes han querido encasillar este teatro dentro del realismo o costumbrismo. Pero si es cierto que se vale de la sociedad actual y del hombre concreto especia de crónica del presente da tal hondura a los seres de su teatro, que surge entonces el drama de la personalidad. Escapa a toda clasificación. Baste con decir que se interesa por el fenómeno del humano vivir.
Cada una de sus obras esta dominada por varias preocupaciones; pero si tomamos en cuenta cuál de ellas es la dominante, podemos intentar la sigulente distribución, Juan Te casaste conmigo sin quererme. Ade a baja la cabeza. Me ha preguntado muchas veces por qué Una cobardia, ya que, en el foro, siempre lo supe. Era demasiado clara tu intención de utilizare como simple elemento de revancha.
Adela ¿De revancha?
Juan. de despecho. Qulsiste demostrar a. otra persona que con tu ayuda un hombre podia ilegar lejos. Me animaste a luchar sólo por eso. porque no pudiste demostrar Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica.
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